¡Trato hecho! DM/HG — capítulo 66
Hola a todos!!!
Ya los extrañaba, aqui les dejo este cap. espero que les guste. No se olviden de dejr todos sus comentarios, ustedes son lo que me mantiene aqui. MUCHAS GRACIAS!!!
A LEER!!!!
De inmediato subió camino a la habitación, tomó la manija de la puerta y entró sigilosamente. El rubio se encontraba sentado aun en la mecedora, sostenía a la pequeña que dormía profundamente y la miraba con suma atención
- ¿Draco? ¿qué haces aquí? - preguntó su esposa confundida...
Sshh… no hagas ruido - susurró mientras se ponía de pie - Acaba de dormirse.
Dejame sostenerla - le ordenó en voz baja - ¿Por qué estas aquí? - preguntó mientras recibía a su pequeña,no había estado ahí desde su regreso.
Entré a la casa y lloraba como si la hubiesen torturado - se quejó mientras ayudaba a su mujer a tomar asiento - Estaba hambrienta - la miró y no pudo evitar sonreír al recordar el efecto que había tenido el sostener a su hija en brazos.
-
Y ¿se puede saber donde se hallaba la mucama? - preguntó con un dejo de molestia, sin percatarse de la reacción de su esposo.
Preparando el biberón… me parece que es demasiado para ella - aseguró el rubio
-
Debemos pensar en contratar a alguien pronto.
Supongo que tienes razón - aceptó, miró a su pequeña y a continuación besó su frente con ternura, odiaba pensar que no estaba bien atendida.
Mientras tanto yo puedo encargarme de ella - sugirió entusiasmado al tiempo que se colocaba en cuclillas frente a la mecedora.
Mmm… no lo sé - dudó Herm - Tu aun no te recuperas del todo y…
Yo… estoy… bien, mejor que nunca - aseveró él, dudó un momento y decidió no hablarle de su reciente mejoría - Incluso he pensado en volver al Ministerio en un par de días.
¿Qué? - preguntó sorprendida logrando que la princesita Malfoy diera un pequeño salto.
Shhh - Draco rozó los labios de la castaña con sus dedos - La despertarás.
Pero… pero… ¿regresar al trabajo? - indagó ahora en voz baja.
-
Es lo mas conveniente - le aseguró él - Físicamente me siento perfecto, no hay razón para prolongar mi incapacidad… aunque, probablemente espere un tiempo antes de aceptar misiones - continuó.
Pero aun no recuperas la memoria…
-
No lo olvide todo… sé perfectamente como llevar a cabo mi trabajo - la interrumpió a sabiendas de lo testaruda que era - Además así podré estar mas cerca de ti durante el día - dijo hábilmente para terminar la conversación.
Pues ya veremos - bufó molesta al saberse vencida.
Draco solo sonrió, cuando estaba molesta resultaba encantadora y muy cómica también, se puso de pie y a continuación se inclinó para besarla: Fue un beso tierno pero muy profundo como si hubiera pasado una enternidad lejos de su amada. Apenas se separaron, ambos sonrieron, el rubio aspiró su delicioso aroma, a continuación extendió los brazos para recibir aquel bulto rosado que sonstenía Hermione, colocó a su pequeña hija en la cuna y a continuación obligó a su esposa a ponerse de pie. Posó una de sus manos en su cintura y la atrajo hacía él, acarició la suave piel de su rostro y después la tomó de la barbillapara besarla de nuevo.
Vamos a la habitación - le dijo al oído mientras enredaba sus dedos en los ondulados cabellos castaños.
Pero… Draco - ella no pudo evitar sonrojarse, sabía perfectamente lo que esa invitación significaba.
Aun tenemos mucho tiempo antes de la cena - susurró y a continuación rozó su cuello con los labios.
Aquel gesto logró estremecer a Hermione, que no pudo hacer más que acceder tímidamente a la petición del apuesto rubio, asintió con la cabeza, hacía tanto que deseaba estar entre los fornidos brazos de su esposo que nada más importaba en ese momento. Él sonrió santisfecho con la respuesta, tomó delicadamente la mano de la castaña y la guió hasta la habitación contigua.
Una vez ahí la tomó suavemente por la cintura, comenzó a besarla con pasión mientras la empujaba lentamente contra la pared, a continuación, recorrió con ambas manos su curvatura, favorecida por el entallado vestido, era perfecta. Hermione se aferraba al cuello de su amado, atrayendoló a un mas hacía ella, eliminando de a poco los centrimetros que separaban sus cuerpos, pronto pudo sentir la excitación provocada en Draco, algo que logró incitarla aun más.
Un instante después él se hallaba acariciando cada parte descubierta del cuerpo de su espos, besaba su cuello, lo mordisqueaba, recoriendolo hasta llegar al escote, ella por su parte, se ocupaba ya de despojarlo de la camisa y de mordisquear su oreja, sabía perfectamente el efecto que aquel gesto tenía en el rubio. La temperatura de sus cuerpos estaba subiendo rápidamente y su respiración era cada vez mas profunda.
Pronto la desesperación se apoderó de ellos, ansiaban ese momento, él colocó ambas manos en los muslos de ella y comenzó a subirle el vestido hasta dejar sus piernas totalmente al descubierto, sin mas la despojo de sus bragas con un rápido y delicado movimiento, con una de sus manos se abrió paso en su entrepierna y comenzó a acariciar la parte que sabía mas placentera; Hermione mientras tanto, ahogaba sus pequeños gemidos sellando sus labios con los de él, mientras que con su manos intentaba despojarlo del cinturón con dificultad, apenas lo logró, comenzó a desabrocharle el pantalón, no podía más, quería sentir el contacto de su piel. Lo mismo ocurría con Draco, así que sin más, se valió de su otra mano para ayudar a su esposa a liberarlo del resto de su ropa, ahora se hallaba totalmente desnudo y ella podía sentirlo, su ardiente piel, sus bien torneados musculos. Después él hizo lo propio desabrochando el vestido Herm, para ese momento su mano había dejado de juguetear con la parte intima de ella, lo que se avecinaba era aun mejor, continuo con el sotén, la ultima prenda que cubría su cuerpo y cuando sus senos estuvieron al descubierto, los acarició con ambas manos, nuevamente buscó sus labios y la besó con pasión, quería robarle el aliento, como si su vida dependiera de ello.
A continuación, la tomó con ambas manos por la cintura, se valió de sus fuertes brazos para elevarla varios centrimetros, obligándola a abrir las piernas y rodear su cintura con ellas, fue entonces cuando logró unirse a ella, esta vez con un movimiento suave, delicado; ambos ahogaron el sonido del placer con un beso. Apenas culminó el besó, Draco inclinó su cabeza y comenzó a besar sus senos, a acariciarlos valiéndose de su lengua, mientras que hacía algunos movimientos con su cadera que sabía resultaban muy placenteros para ella, quien a su vez, se aferraba fuertemente a la corpulenta espalda con ambas manos.
Permanecieron así varios minutos hasta que creyeron conveniente irse a la cama, una vez ahí, el rubio obligó a su esposa a posarse sobre él en forma vertical, intensificando así el goce… Una vez más, todo culminó como empezó, con un apasionado besó, la castaña se desplomó en el pecho de él,que la rodeó con sus brazos.
-
Te… amo… Jane - susurró él, su respiración era entrecortada, inclinó ligeramente su cabeza y besó tiernamente su frente.
-
¡Oh… Draco! - suspiró conmovida - Yo… también… te amo - aseguró sonriente.
Permanecieron así por un rato, en silencio, abrazados, acariciandose delicadamente, disfrutando el contacto de su piel, hacía tanto que ambos deseaban volver a estar juntos, hacía tanto que deseaban darle rienda suelta a su pasión, que esa tarde se convirtió en un sueño cumplido...
¡Por Merlín! - dijo Hermione sobresaltada, se habían quedado dormidos y fue el llanto de princesa Malfoy quien la despertó.
¿Qué sucede? - preguntó el rubio aun adormilado, sus brazos aun rodeaban el cuerpo de la chica.
Nos quedamos dormidos… es tarde - anunció ella.
¿Y? ¿Cuál es el problema? - inquirió aun sin abrir los ojos.
¿No te lo dije?... Invite a Blaise y Ginny a cenar - le explicó preocupada mientras se liberaba del abrazo de su esposo y se cubría con la sábana para posteriomente levantarse.
-
¿Qué?
-
abrió los ojos de mala gana y miró su reloj de mano - Aun tenemos tiempo - dijo después de un momento.
Voy a alimentar a Maddy - le dijo Herm mientras terminaba de ponerse la bata - Duchate - le ordenó.
¿No prefieres que te espere? - indagó de manera seductora mientras se levantaba de la cama.
-
NO
-
sentenció ella al tiempo que caminaba hacía la puerta - Date prisa… anda… que se hace tarde - dijo antes de salir.
Está bien - bufó resignado y a continuación se metió al baño.
La cena estaba lista, afortunadamente los elfos se habían encargado de ella sin problema alguno, los Malfoy se encaminaron hacía el vestíbulo acompañados de su hija, listos para recibir a sus invitados.
¡Hola! - saludaron al unísono los Zabini apenas llegaron.
¡Hola! - respondió Hermione alegramente.
Adelante… bienvenidos - dijo el rubio cortésmente.
Vaya… te veo muy mejorado, Draco - señalo Ginny sonriente.
-
No tienes idea de cuanto - rió irónico, recordando todo cuanto había vivido ese día.
-
No tienes idea de lo mucho que me alegra verte así… mucho más tranquilo - se sinceró Blaise mientras le daba una palmada en la espalda - Oye Herm… ¿será posible que me permitas sotener a mi ahijada? - curioseó un momento después.
Por supuesto - dijo ella sin dudarlo mientras le entregaba a la pequeña.
Mas vale que lo hagas con cuidado… mira que si algo le pasa, no respondo - lo amenazó su amigo, logrando que ambas damas rieran.
Cada día esta más linda - aseguró la pelirroja que la miraba con ternura.
-
¿Qué esperabas Ginny?... es una Malfoy - apuntó el orgulloso padre - Es idéntica a mi ¿no crees?.
Pobre Maddy - agregó el moreno con una fingida mueca de tristesa - Espero que el tiempo le sea favorable - todos a excepción del rubio comenzaron a reír.
Tan simpático como siempre Blaise - dijo él sarcástico al tiempo que le dedicaba una mirada fulminante.
Mejor pasemos al comedor - propusó la castaña - la cena ya esta lista.
Ambas parejas se dirigieron al comedor, el pequeño moises de la bebé ya se hallaba en un rincón, el moreno entregó a Maddy en los brazos de su madrina, quien posteriomente la colocó sobre la pequeña cunita. Acto seguido, los Malfoy y los Zabini tomaron asiento y se dispusieron a comer.
La cena trancurrió con tranquilidad, los cuatro conversaban animadamente, Draco no pudo evitar recordar sus primeras veladas juntos, por un momento se quedó pensativo, le resultaba difícil creer que de la noche a la mañana todos sus recuerdos habían vuelto, todo rastro de fustración se había esfumado ya. Estaba feliz, sin embargo, había decidido no anunciar su total recuperación, evitaba dar señales de dicho acontecimiento, sabía cual sería el momento perfecto para que su mujer los supiera y, definitivamente no era ahora.
Después de la cena permanecieron en la sala de estar, bebiendo café y conversando un rato más, posteriormente el rubio y Blaise se encaminaron a la biblioteca, apetencían un copa de wishky de fuego.
-
Y bien Draco… ¿Qué es lo que quieres decirme? - preguntó el moreno apenas tomaron asiento.
¿Qué? ¿Por qué supones que tengo algo que decir? - indago él asombrado por la perspicacia de su amigo.
Por que te conozco… te noté pensativo durante la cena - aseveró.
Pues… por donde empezar - una sonrisa de oreja a oreja iluminó su pálido rostro.
Por el principio es una buena opción - lo incitó Blaise.
-
Está bien… por la tarde me sucedió algo sumamente extraño - comenzó a relatar - Mi hija estaba llorando y fui a su habitación con la intención de consolarla…
¿Y? No logro entender que tiene eso de raro… es tu hija - dijo obviando su reacción ante el llanto de la bebé.
Eso no es lo extraño, yo… yo re-recordé todo Blaise - confesó aun mas entusiasmado - Apenas tomé a Maddy en mis brazos, pude revivir todos los momentos con Jane.
¿QUÉ? - el sobresalto logró que derramara un poco de whisky - ¿Estás hablando en serio?
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Si, si… me he recuperado - aseguró - Pronto todo volverá a la normalidad.
¿Pronto? - inquirió, parecía no entender - ¿Herm no lo sabe? ¿No piensas decírselo?
-
No
-
contestó sin dudar - Aún no, quiero hacerlo en un momento especial… pero, aun no se si hacerlo en el Gran Baile o esperar hasta nuestro aniversario de bodas - le explicó.
Pero… ella vive preocupada por tu falta de memoria ¿de verdad quieres hacerle esto? - trato de razonar el moreno.
-
Si… es lo mejor… además, hace días que Jane esta mucho más tranquila - le aseguró Draco - Esa… es la otra parte de la historia… hace un rato mi MUJER y yo... mmm, pues - dijo obviando el resto.
¿Ah si? - sonrió el moreno - Vaya… ya decía yo que se veían muy "relajaditos" - dijo él, logrando que su amigo comenzara a reír apenado.
Necesito de tu total discresión, ni siquiera Ginny puede saber que me he recuperado - le advirtió un momento después - Me gustaría que me acompañaras a San Mungo, quiero que un medimago me examine - su rostro se tornó serio, en el fondo temía que su mejoría pudiera ser pasajera.
Por supuesto… cuando tu me digas iremos - aceptó Blaise - No tienes idea de lo mucho que me alegra recibir esta noticia - se sinceró…