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Historia 49808 — capítulo 4

Capitulo 4:

Algunos miembros de la guardia me habían preguntado si, estaba enamorado y yo caballerosamente le contestaba que no. Todos hacían eso, si no era Jane era Chelsea. Había hablado con el hermano de Jane, Alec y le mandé que convenciera a su hermana de que yo no estaba enamorado, ni de ella ni de nadie y que por favor no volviera a hablarme del tema.A Aro le parecía muy raro al igual que los demás que yo no amara a nadie yo le explicaba que cuando todavía era humano, tampoco me había enamorado, no era de esos que de la noche a la mañana ya quieren a otra persona, yo no era así. Mi madre seguramente como cualquiera otra madre le gustaría que yo triunfara, que me casara y que tuviera hijos con una mujer honrada sabía que mi madre sería así. Mis recuerdos de ella eran borrosos solo recordaba algunos momentos de mi vida humana, solo recordaba cuando estaba en el hospital muriéndome de gripe español y al sentir la morfina corriendo por mis venas eses eran mis únicos recuerdos humanos. Pero, sabía que yo en mi anterior vida no había amado a nadie, tenía un único sueño y era ser soldado.

Un día hubo una visita de una vampira del norte de Francia. Tenía la tez blanca como el resto, el pelo corto de color dorado brillante los ojos color granate oscuro y sus labios blancos como la nieve era un poco raro en vampiros. Al mirarla, no había sentido lo que sentía por ella en ese momento, cuando entro por la puerta principal primero miró para los Vulturis, Aro, Caius y Marco, después giró la cabeza para mirarme a mí y sonrió. La miré con cara rara, luego me fui de allí. No, no podía sentir eso por ella, era una desconocida una simple vampira salida de Francia que ahora salía de allí por alguna razón. Tenía que volver a su lugar de nacimiento no podía quedarse aquí y menos conmigo al lado. Poco a poco me iba enamorando de ella los días pasaban y ella no se marchaba. No sabía su nombre pero no me importaba tenía que irse. Le pregunté a Jane cuando se iría y ella con una sonrisa me respondió que se marcharía la próxima semana, veía en su mente la alegría por yo preguntarle esto. Porque en un principio había pensado que yo podría amar a la desconocida vampira y no a ella. Cuando me contesto también le pregunté sobre el nombre y la razón por su visita. Ella me había contestado:

-Se llamaNathalie, y ha venido, para informarnos, en Francia es guía, como aquí Heidi. Allí también hay unos reyes no tan importantes como los Vulturis pero muy importantes en Francia, si alguno de los vampiros que habitan allí incumple las reglas, la guía viene a hablar con nosotros para informarnos e ir a matarlos. Por eso ha venido.- me respondió.

  • Eres muy amable Jane.-le dije con un tono de simpatía en mi voz.

-Eres mi rey debo haceros caso en todo lo que digáis.- me dijo muy amablemente.

Fui junto a Aro a preguntarle donde se encontraba Nathalie, el respondió que en una de las salas. Fui en su busca y allí estaba de pie observando todo.

-Buenos días. - le dije en tono amable. Abría la puerta y luego la cerré.

  • No te conozco, cuando llegué me evitaste de todas las formas ¿quién eres?- me preguntó en tono dulce.

-Soy Edward, uno de los Vulturis, sé que me he comportado mal contigo- dije con vergüenza.

-¿Que ocurre, ni siquiera nos conocemos y ya me odias?-dijo tristemente.

  • No es eso Nathalie, lo que siento por ti no lo he sentido antes- le contesté en tono serio.

-Que pasa, Edward- pregunto para consolarme.

-Que estoy enamorado de ti, Nathalie- le contesté, estaba a punto de llorar pero mis ojos no tenían lágrimas.

-As esperado mucho para decírmelo, la primera vez que te vi esos ojos misteriosos, ese pelo cobrizo, tu belleza, también te amo Edward- se acercó a mí y me besó en la boca yo le devolví el beso, ella también me amaba.

De repente la puerta cerrada se abrió de golpe, se oyeron llantos, le leí el pensamiento y vi que era Jane la perteneciente de esos llantos sin lágrimas. Nos había visto.

-Lo siento Jane- le contesté con vergüenza.

-No sientas nada Edward- me dijo enfadada. Se fue de allí cerrando la puerta de un portazo.

-¿Qué le pasa?- me preguntó tristemente por la expresión que había mostrado Jane.

-Que no puede aceptar que yo estéenamorado de ti y no de ella.-le contesté.

Días después, nos veíamos más a menudo. Hablábamos, no era como antes, por eso se lo contamos a Aro,Marco y Caius. Estosse alegraron por mí. También me alegraba eso.

Ahora me acordaba de que ella se iba la próxima semana, tenía que impedirlo.

-Nathalie, ¡no te puedes ir!- le dije seguro de mi mismo.

-Lo siento Edward me tengo que ir, nos volveremos a ver-me contestó tristemente pero con tono consolador.

-No puedes irte ahora… no puedes dejarme, solo pensar en ello siento el final de mi vida, te amo, tenemos que estar juntos para siempre- le exigí.

-Lo sé, pero si no vuelvo a Francia, me matarán- me respondió.

-Lucharé contra ellos si hace falta- dije en tono duro.

-No Edward, por nada del mundo dejaría que te hicieran daño, lo siento, por el bien de los dos, me iré hoy, sé que las despedidas son lo más trágico que hay en la vida, pero es por tu bien-dijo bajando la cabeza.

-No me hagas esto- le respondí alzándole la cabeza para besarle la mejilla-no lo hagas por favor.-le susurré al oído.

-Adiós Edward -contestó separándose de mi cara. Se marchó de allí a toda velocidad pero sus pensamientos lo decían todo, ella tampoco quería irse. Era como si una pared de hierro me estuviera separando de la realidad. Estaba desorientado, era la primera vez que sentía que el amor me había encontrado, y ese amor se iba.

Me fui de allí tenía ganas de romperlo todo, sentía más fuerza que nunca, quería matarme de alguna manera. Era mi fin.Mi muerte se hacía paso en el sufrimiento, mi vida se iba con ella y yo me quedaba sin nada. Detrás de mí apareció Aro y para consolarme me dijo:

-Aguanta tienes una vida por delante, no debes desperdiciarla.-eso me dolió aún más.

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