Tituladas 17.2% · 34,339 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.6% · 90,776 de 95,911 páginas identificadas · 90,161/90,521 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 49990 · de

Historia 49990 — capítulo 10

Esa visión tan esperanzadora le hizo detenerse; renunciar a la opresora e incómoda oscuridad de la Aparición para enfrentarse a una realidad aún más incómoda en la que él no lograba corresponder a la mujer que amaba, y en la que, a la misma vez, se desesperaba por un poco de amor verdadero que solamente le podría otorgar ella.

Nymphadora llegó muy apresurada a su lado. Su respiración, ahora entrecortada por la veloz carrera que había tomado desde el interior del Colegio para poder alcanzarlo, estaba exaltada, no tanto por el cansancio como por las ganas de seguir hablando con Remus, y así tratar de cambiar su testaruda cabeza, que los separaba aún.

Pero lo que ella no sabía era que Lupin ya tenía una respuesta preparada.

"Remus, yo…" inició Tonks.

"Nymphadora, por favor." La calló al instante el hombre lobo y le dijo en un susurro, casi imperceptible: "Te entiendo. Y te juro que mi más deseado anhelo es compartir mi vida contigo."

"¡¿Y entonces?!" le interrumpió la bruja.

"Déjame terminar, por favor" respondió Remus con su tono más educado "porque te entiendo he tomado una decisión…"

Ella lo miraba con su cara de expectación más marcada que nunca, y la súplica dibujada en su rostro con forma de corazón, se moría por gritar a viva voz que estaba allí, que sucumbiera a su corazón y dejara volar su mente, aceptando de una vez por todas su amor.

Y el alivio llegó a su ser cuando él le dijo: "… quiero estar a tu lado el resto de mis días, Nymphadora."

Lágrimas de amor, emoción y alegría bailaban en sus mejillas ante aquella noticia tan excepcional. Se tomaron de las manos y se miraron fijamente por largos y mágicos momentos que guardarían para siempre en sus memorias, como el día en que realmente se convertían en personas completas; como el día en que verdaderamente nacieran y fueran felices por primera vez.

Remus sabía que de esta elección no se arrepentiría, por más hombre lobo que fuera. Y Nymphadora estaba segura de que su eterna felicidad estaba asegurada al lado de aquel valiente hombre que la miraba con esos ojos llenos de cariño y que desde entonces, y para siempre, sería suyo.

Después de unos cuantos minutos en silencio, Remus habló: "Bien, mi vida…" comentó algo tímido pero extraordinariamente seguro "creo que deberíamos irnos."

"Claro, mi amor." Le respondió la bruja "¿A dónde tienes planeado ir? Digo, para que vayamos los dos juntos…" y le sonrió de oreja a oreja.

"No tengo nada planeado en realidad. Solamente una cosa."

"¿Y cuál es?"

"Compartir el resto de mi existencia contigo; la mujer que llenó mi vida hasta ahora vacía."

Se besaron apasionadamente. Sus labios y cuerpos eran uno solo en aquella experiencia nunca antes vivida por ninguno de ellos; lograron conectarse de una manera tan especial que se hablaban sin decir nada, y sellaron con ese beso el amor que los uniría eternamente.

Desde el castillo se logró divisar, a lo lejos, un remolino de humo blanco que, al dirigirse hacia el norte, extrañamente tomó, por unos instantes, la forma de un corazón.