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Historia 49990 — capítulo 8
Al sonido de la exclamación de Tonks le siguieron miradas confundidas de todos los que estaban en la enfermería en esos momentos.
Entre ellas las de la señora Weasley, que había llegado al lado de su hijo, al llamado urgente de la Orden, y las de Harry y sus amigos que también se encontraban allí, y los miraban algo extrañados por la reacción de ambos, a pesar de estar extenuados por la batalla y aterrados por lo que acababa de suceder.
Remus y Nymphadora se miraron extrañados. Ella, algo molesta por cómo los demás la estaban observando, como si estuviera totalmente desubicada con su expresión, trató de averiguar el motivo que llevaba a sus compañeros a hacerlo.
Sin embargo, ante la pregunta de "¿Qué les sucede? ¿Por qué están así?" de la bruja, nadie respondió; no inmediatamente, al menos.
Estaban en un limbo. Parecían nada más que cuerpos que se movían, pero que en ese instante permanecían inmóviles, carecientes de sensación alguna; muertos en vida; derrumbados sentimentalmente como nadie antes los había visto.
Por fin, Harry habló.
En cuanto las palabras llegaron a sus oídos, no las asimilaron en primera instancia. Fueron como víctimas de un encantamiento obstaculizador y quedaron pasmados por la noticia.
Los murmullos les llegaban lejanos. Debatiéndose entre sus sentimientos más profundos y complejos y la dura realidad que llegaba para abofetearlos de una manera insospechada, ambos, Remus y Nymphadora, se miraron desconsolados.
¿Cómo era posible que no existiera? Debía de ser una mentira el hecho de que no los guiaría nunca jamás en su búsqueda de un mundo más justo y brillante para todos, lleno de paz y luz. No era posible que su más honorable estandarte, aquel que fue justo, sincero, amable, fuerte, decidido, extraordinariamente inteligente, pero por sobre todo buena persona, se hubiera esfumado en un segundo cual nube que surca el cielo en busca de otros suelos a los que llenar con su infinita lluvia, tapando el sol que brillaba hasta entonces.
El relato de quien presenció la tragedia, fue una bomba en el pecho de cada uno de los que la oían.
Sus mentes no llegaban a creer lo increíble.
Incluso Remus y Nymphadora olvidaron, por esos segundos en los que se quedaron callados y aprovecharon para tratar de conectar sus cerebros y pensar, sus propias dificultades y pesares.
No. Era imposible.
¡Y pensar que hacía segundos que Tonks había gritado a su amado! Sin lugar a dudas, no había sido su intención el develar una actitud casi irrespetuosa frente a todos, ya que obviamente no estaba al tanto de la desbordante situación. Ella y Lupin volvieron a mirarse mutuamente; con ternura y consternación propias de aquel trágico momento, pero había algo diferente en sus miradas. En él, esa distinción se marcaba aún más. Sus ojos cafés denotaban algo que minutos atrás no tenían…
Todo les parecía parte de un sueño; de la más horrible de las pesadillas.
No debía ser real. No.
Dumbledore no podía haber muerto.