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Dioses y heroes — capítulo 29

Elena esta en su cuarto tumbada en la cama, enfadada con el mundo entero. Mucha gente a intentado convencerla para que salga, pero no le ha hablado ni siquiera a Estela. No ha desayunado, ni va almorzar.

Pero sabe que si Cristian lo intenta lo conseguirá. Entrara, pero ella no piensa salir.

Como si le estuviese leyendo el pensamiento, Cristian aparece por la esquina del pasillo. Elena nota su aura y cierra los ojos.

-Elena, todo esto no sirve para nada- dice Cristian telepáticamente.

-Si, me sirve a mí- contradice Elena.

Durante unos segundos todo se queda en silencio. Hasta que Elena escucha un ruido dentro de su habitación. Extrañada levanta la cabeza y ve a Cristian apoyado contra la pared.

-¡Ahhhh! ¡Te odio!- exclama Elena harta de que pueda hacerlo todo.

Cristian suelta una carcajada. Ella vuelve a poner la cabeza en la almohada y nota como Cristian se acerca.

-Entonces, ¿no piensas salir de aquí?- pregunta Cristian divertido.

-No- responde Elena sin mirarle.

-Vale, pues me quedo aquí contigo- dice Cristian tumbándose encima de ella.

Elena protesta. Empiezan a jugar hasta que Elena se rinde.

-Vale, vale, me rindo. Tu ganas- dice Elena.

-Siempre gano- comenta Cristian.

Sin darse cuenta acaban abrazados.

-Es absurdo. ¿Por qué la pago con los demás si es contigo con quien estoy enfadada?- se pregunta Elena.

-Porque en realidad quieres que yo este contigo- responde Cristian.

Elena lo mira y se ríe.

-No, en serio estoy enfadada. No quiero que seas tan protector- dice Elena ahora seria.

-Elena, cuando se trata de una guerra no hay que ser compasivo- explica Cristian.

Ella suspira y cierra los ojos.

-Todo lo que te dije anoche es verdad. Moriría por ti, moriré por ti- dice Cristian mirándola intensamente.

-No quiero que mueras, y menos por mí- dice Elena.

Cristian le sonríe.

-Eres demasiado buena. Tienes que ser más fría, sino te darán muchos palos- le dice Cristian con cariño.

-No quiero ser un monstruo- niega Elena.

Se quedan en silencio un rato. Elena piensa en Erik todo el tiempo y Cristian se da cuenta de ello.

-Si sigues así lo vas a pasar muy mal- comenta Cristian.

-¿Te importaría dejar de meterte en mi cabeza?- pregunta Elena harta de la situación.

-No puedo, eres tu la que lo esta pensando- responde Cristian sonriendo.

-Si te molesta no escuches- dice Elena picada.

-Ojala pudiera no escuchar- dice Cristian.

Se miran unos segundos y empiezan a reírse.

-Oye, en serio, tienes que dejarte de tonterías. Estamos en un momento muy serio como para que te pongas a distraer a los demás- dice Cristian repentinamente serio.

-No son tonterías. Yo soy así, soy rebelde- dice Elena encogiéndose de hombros.

Cristian niega con la cabeza dándolo por perdido. Se incorpora para marcharse pero Elena le agarra del brazo.

-¿Vas a matar a alguien?- pregunta Elena triste.

El sonríe antes de responderle:

-Si

Elena le suelta rápidamente y lo mira duramente.

-Por favor, Elena, nos discutamos otra vez por esto- pide Cristian sabiendo ya que no le va a sentar bien.

-No iba a decirte nada. Puedes hacer lo que te de la gana con quien te de la gana- dice Elena dándose la vuelta en la cama.

Cristian se encoge de hombros y sale de la habitación confuso. Ni el mismo sabe lo que siente por ella.

Un par de horas después Elena sigue estando en su cuarto, muerta de aburrimiento. Cuando escucha la voz de Anakin fuera.

-¡Elena, abre, es importante!- exclama Anakin desde la puerta.

Ella se levanta y abre rápidamente.

-¿Qué pasa?- pregunta Elena alarmada.

-Esto es una locura. Hades le ha declarado la guerra a Zeus- responde Anakin.

Elena frunce el ceño.

-¿Qué me he perdido?- pregunta Elena.

-Hace una hora o cosa así ha habido una reunión, entre los dioses. Ni Hades ni Ares aparecieron al principio, pero cuando ya todos pensaban que no iban a ir, aparecieron. Y entraron en son de guerra, capturaron a todos los semidioses que pudieron- explica Anakin- Pero lo más fuerte es que venían buscándote a ti.

-¿A mi? ¿Para que me quieren a mi?- pregunta Elena extrañada.

-Te quieren porque si te unes a ellos Kevin y Oscar también lo harán, y quieren que vosotros juntos matéis a Cristian- responde Anakin.

Se callan unos segundos. A Elena le cuesta asimilar que todo eso este pasando.

-Jamás voy a matar a nadie. Y mucho menos me uniré a esos indeseables- dice Elena.

-¿Aunque Erik si lo este?- pregunta Anakin.

Elena lo mira extrañada.

-El es de ellos- dice Anakin.

-¡¿Qué dices?! Si tuvieron que inventarse la excusa de que le iban a condenar por los asesinatos para que se fuera con ellos- replica Elena.

-Pues por lo visto a cambiado de opinión y a decidido unirse al enemigo- dice Anakin- Porque hoy no hacia otra cosa que intentar matar semidioses, lo han tenido que agarrar que sino se carga a Kevin.

Ella niega con la cabeza. Anakin se da cuenta de que lo esta pasando mal.

-Escúchame se que es duro, pero es así- dice Anakin para consolarla.

El intenta tranquilizarla con un abrazo, pero ella sigue igual de nerviosa.

-¿Dónde esta Cristian?- pregunta Elena.

-No lo se- miente Anakin.

Elena sale corriendo por la puerta, acaba de sentir un aura fuerte y conocida. Esta segura de que es Cristian.

Llega a la entrada del castillo, donde efectivamente esta Cristina con Alba. Elena se queda estática cuando ve que Cristian saca del vientre de Alba una espada.

-¡Alba!- exclama Elena corriendo hacia ella.

La chica que esta tirada en el suelo la mira con burla.

-No duraras mucho en este mundo- dice Alba con dificultad.

-¿Por qué me dices eso?- pregunta Elena dolida.

-Porque te estas quedando sola. Hasta Erik ha decidido cambiarse de bando. Kevin se enfadara mucho cuando sepa que tu amiguito me ha matado y ya no te queda nadie más- responde Alba.

A Elena eso le sienta fatal. Es como un jarro de agua fría.

Entonces Cristian vuelve a clavarle la espada en la barriga a Alba y esta muere con una sonrisa diabólica en los labios.

-No la recordaba tan malvada- comenta Cristian limpiando la espada.

Poco a poco empiezan a llegar los habitantes del castillo, horrorizados ven a Alba muerta. Y culpan a Elena de ello.

Elena se levanta y mira a Cristian.

-Ven conmigo- dice Elena agarrándolo del brazo y tirando de el.

El se deja llevar. Cuando llegan a una sala apartada y silenciosa ella entra y cierra la puerta tras de si. Entonces se gira para hablar con Cristian.

-Tenia que matarla, ella...- se justifica Cristian.

Pero Elena lo interrumpe abrazándolo. El la corresponde de buen agrado. Y sin poder evitarlo Elena llora en su hombro.

-Esto va a empeorar cada día más. Porque ellos harán lo imposible para que aquí te rechacen y vayas a buscar a Erik, y entonces caigas en sus redes- explica Cristian.

-No quiero seguir aquí. Quiero irme, no aguanto más esto- dice Elena entre sollozos.

-Te prometo que te sacare de aquí, pero tienes que darme un tiempo- dice Cristian.

Elena lo mira.

-Te odio porque has matado a una de mis mejores amigas, pero te amo porque lo has hecho para protegerme- dice Elena.

El le sonríe y la vuelve a abrazar.

-Me quieres, ¿Por qué no lo admites de una vez?- pregunta Cristian serio.

-Porque tengo miedo- responde Elena segura de si misma.

Cristian extrañado la mira a los ojos.

-¿Miedo, a mi?- pregunta Cristian confundido.

-Si. Pero no se el porque- responde Elena- Será porque apenas te conozco.

-A Erik tampoco le conocías y sin embargo apostaste por el desde el principio- dice Cristian.

Elena lo mira fijamente.

-Creo que es por ese afán tuyo de matar a todo el que haga algo en contra de mi, o por que no puedo ocultarte nada- razona Elena.

-O porque estas enamorada de mi y tienes miedo de que mi amor tape al de Erik- dice Cristian.

Ella se queda estática. No había pensado en eso.

-Y como ahora esta en el infierno tienes miedo que se vuelve contra ti otra vez- añade Cristian seguro de si mismo.

-¿Cómo sabes todo eso si ni yo misma lo se?- pregunta Elena.

-Recuerda que puedo leerte el pensamiento- responde Cristian.

Es verdad. Pero si ella no ha pensado en eso. O tal vez si pero no ha querido pensar más en ello y a tapado ese miedo.

-Piénsalo, tal vez sea eso. Y a ver cuando te das cuenta de que estoy loco por ti, que haré lo que sea con tal de que sea feliz- dice Cristian.

-Pero es que no se si te quiero de esa manera- dice Elena.

Cristian sonríe.

-Comprobémoslo- dice Cristian agarrándola de un brazo y arrastrándola hacia fuera.

Elena le sigue asustada por lo que se le haya podido ocurrir. Llegan de nuevo a la entrada del castillo. Allí Cristian la suelta pero el sigue andando hacia delante, se acerca a una chica de pelo castaño. Le agarra de la cintura y le planta un beso de película. Elena empieza a sentirse mal.

"¿Qué es esto que siento? ¿Celos?"

"Pero el nos es nada mió, puede besar a quien quiera. Pero si es así, ¿Por qué? ¿Por qué me vuelvo loca al verlo con otra?"

-Porque me quieres- dice Cristian en su mente.

Ella se da cuenta de que es verdad. "Lo quiero, más allá de la amistad que teníamos de hace unos años"

Cristian sigue besando a la chica que tiene las mejillas sonrosadas. Justo cuando Elena quiere irse, Cristian corta el beso. La chica se queda mirándolo tontamente, pero antes de que pueda hacer nada Elena se interpone entre ellos.

-Vale, esta bien. Tu ganas, tienes razón- dice Elena mirándolo divertida.

-Eh apártate de el. Es a mí a quien ha besado- dice la chica enfadada.

Elena arquea una ceja.

-Solo ha sido un beso de prueba. No quiero nada contigo- aclara Cristian.

-No te creas que conseguirás nada con el- dice otra chica que se acerca a ellos

Cristian observa a la chica nueva con fastidio.

-Imagino que estas aquí por la muerte de tu hermana- dice Cristian.

-Imaginas bien- dice la chica mirándolo intensamente.

Ella lo mira con una sonrisa picara. Ahora es cuando más celosa se pone Elena, porque entiende perfectamente que Cristian y esa chica han tenido algo. Algo que no se ha quedado grabado en el corazón de el, pero si en el de ella.

-Gin, te pediría que no pensaras tan alto- dice Cristian.

Gin sonríe y se acerca a el, le susurra algo al oído.

Elena se da la vuelta y se va. *"Vale, si, quiero a Cristian"*Esto lo piensa de camino al salón donde están los tronos de los dioses. Y donde deberían de estar siempre los dioses, pero eso es una tontería porque se morirían de aburrimiento de estar siempre allí.

Ella va hacia la terraza gigante que esta al final de la sala. Sale y nota un viento que le remueve el pelo.

-Te dije que me querías, ¿acaso me he equivocado?- pregunta la voz de Cristian desde detrás de ella.

-No- responde Elena seca y sin mirarle.

-Quería que te dieses cuenta de que me querías no de que te pusieses celosa- dice Cristian poniéndose a su lado.

Ella no le responde. Sigue pensando, en realidad, no tiene derecho a enfadarse con el, porque no tienen nada.

-Te equivocas, si que tenemos algo- dice Cristian mirándolo.

-¿Ah si? Eso no lo sabia- dice Elena.

Cristian suelta una carcajada.

-Si, aunque no oficialmente- dice Cristian.

Elena sonríe y lo mira.

-Cristian, no quiero ser una pesada pero dime quien es esa chica- dice Elena.

-Es una de las muchas hijas de Afrodita, nos conocemos prácticamente desde pequeños. Siempre estuvo enamorada de mi, y yo cedí a estar con ella. apenas llegamos a 6 meses- explica Cristian con la mirada perdida.

Ella asiente y agacha la mirada. "Claro, lo suponía"

-Pero no siento nada por ella- aclara Cristian- Nunca lo he sentido.

-Ya- dice Elena intentando contener una sonrisa.

Cristian suelta una carcajada.

-Vamos, soy tuyo- dice Cristian abrazándola por detrás.

Ella se ríe y le abraza.

-¿De veras?- pregunta Elena picarona.

-Completamente tuyo- responde Cristian.

Se quedan abrazados un buen rato, mirando el cielo del Olimpo. Un cielo fantástico, pero no por ello menos bonito. Pues aunque tengan muchos años los dioses tienen buen gusto. Cristian no puede dejar de pensar en la seguridad de Elena, esta seguro de que la gente es capaz de entregarla con tal de no enfrentarse a Hades y Ares. A ellos dos, y a algunos más que seguro que esta compinchado con ellos.

-Elena, ¿te acuerdas la casa a la que íbamos en Hallowen de pequeños?- pregunta Cristian.

-Si- responde Elena- Yo no quise entrar porque tenia miedo y tu me cogiste en brazos y me llevaste contigo.

-Si, esa es- dice Cristian sonriendo- Pues había pensado en irnos allí.

Elena lo mira sorprendida.

-¿En serio? Pero es un palacio, tiene que ser de alguien...- rebate Elena.

Cristian le pone un dedo en los labios haciéndola callar.

-Confía en mi- dice Cristian.

Elena asiente y lo abraza.

-Te quiero- dice Cristian dándole un beso en la frente.