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Dioses y heroes — capítulo 31
Elena corre hacia el castillo, allí ve a un grupo de personas. Anakin tiene que estar entre ellos, como les ha dicho Cristian. En efecto, Anakin esta en frente de su hermana Lorena. Parece que están discutiendo, por si acaso Elena espera a que su protector le diga algo. Kevin que esta muy cansado de correr se dobla sobre si mismo tratando de relajarse.
-Kevin, ¿Qué hacen aquí David, Miguel y Lorena?- pregunta Elena asustada.
-Mierda, hemos caído- responde Kevin mirando la escena- Anakin no puede ayudarnos ahora.
Los dos se miran asustados.
-Sin Anakin no podemos volver a la Tierra- dice Kevin.
-En dos palabras: Estamos perdidos- dice Elena.
-Muy bien resumido- añade Kevin.
El grupo sigue hablando. A su alrededor algunos semidioses cargan con los cuerpos de los caídos, gracias a los dioses solo han sido 5.
-Tenemos que escondernos antes de que noten nuestra presencia- dice Kevin buscando un lugar donde poder meterse.
Entonces David se gira hacia el lugar donde ellos están, como sabiendo que detrás de los árboles están ellos. Y debe de ser cierto que lo sabe porque después de decirles unas palabras a sus compañeros va directo hacia donde ellos están.
-¡Corre, Elena!- grita Kevin- ¡CORRE!
Ella sale corriendo temerosa de dejar a su guardián detrás, no mira hacia atrás pero siente que la están siguiendo. Nota el aura de David y de Miguel, y el de otros chicos a los que no conoce. Tras un rato de persecución nota que el aura de Erik se incorpora.
"No puede ser. Me ha traicionado"
-Elena, corre hasta que estés a salvo- dice la voz débil de Cristian en su mente.
-Cristian, ¿Dónde estas?- pregunta Elena alarmada.
-A salvo, de momento- responde Cristian con dificultad.
Elena no se atreve a preguntar que le pasa, pero necesita saberlo.
-¿Qué te esta pasando?- pregunta Elena sin parar de correr.
-Tranquila, no es nada. Solo una pequeña herida- responde Cristian- Lo único que me hace mucho daño ahora es pensar que te puedo perder.
Ella impresionada no sabe que decirle.
-No puedo más, Cristian. Lo estoy intentando pero ya no puedo más- confiesa Elena.
-No te rindas, princesa. No te rindas- dice Cristian apenas en un susurro.
Elena no vuelve a escuchar la voz de Cristian en su mente por eso teme por la vida del joven. Cada vez esta más cansada, y nota que David y los demás están mucho más cerca de ella.
-¡RODEADLA! ¡NO DEJÉIS QUE SE ESCAPE!- grita Erik a sus compañeros.
En cuestión de segundos se ve rodeada e incapaz de poder escapar. Cansada se deja caer al suelo y nota como Erik se planta frente a ella y la observa.
-Si no fueras del bando contrario volvería contigo- comenta Erik.
Ella no tiene fuerzas para contestarle, solo para levantar la mirada y clavarla en Erik.
-Si tu me quisieses de verdad te unirías a mi- dice Erik agachándose para poder mirarla mejor.
Antes de que la chica pueda contestarle Kevin llega y lo mira aterrado.
-¿Si te quisiese? Ella te quiere, imbecil- dice Kevin enfadado.
-¿Ah si? Entonces, ¿Por qué no me lo demuestra?- pregunta Erik con una sonrisa diabólica.
-¿De que otra manera quieres que te lo demuestre? Se te ha entregado en cuerpo y alma, pedazo de inútil- replica Kevin molesto.
Erik sonríe y lo mira entre divertido y enfadado.
-Si, pero no quiere unirse a mi- rebate Erik.
-Porque tiene unos principios. No entiendo porque extraña razón ella te quiere, pero se que su amor es sincero y muy intenso- explica Kevin.
Elena inspira hondo y se levanta dispuesta a afrontar cualquier cosa. Erik la imita y sonríe.
-Eres muy valiente, pequeña- dice Erik acariciándole la mejilla.
Pero esa caricia no es como otras. No le transmite amor, sino interés. Como el que acaricia algo bonito pero por el que no siente nada.
-Erik, hace apenas una semana y media estabas loco por ella. ¿Qué te ha hecho cambiar de idea?- pregunta Kevin imaginándose la respuesta.
-¿Quién te ha dicho que yo haya cambiado de idea? Solo que lo miro desde otro punto de vista- responde Erik sin apartar la mirada de Elena.
*"No puede ser que me siga queriendo, después de lo que acaban de hacer el y sus amigos..."*Elena lo mira dubitativa.
-¿Qué te ha pasado?- pregunta Elena a media voz.
-Que me he dado cuenta de cual es mi verdadero sitio- responde Erik convencido.
Ella lo mira extrañada.
-A ti te daba igual cual era tu sitio- le recuerda Elena con amargura.
-Si, pero antes no estábamos en guerra. Además he cambiado desde esos días en los que me tenías atado a ti de esa manera- rebate Erik sin parar de sonreír.
Kevin intenta llegar hasta Elena pero David se abalanza sobre el para detenerlo.
-Han pasado muy pocos días desde entonces- dice Elena triste.
-Los suficientes- dice Erik mirándola intensamente.
Elena baja la cabeza intimidada, en tan poco tiempo Erik ha cambiado demasiado. La chica nota como dos auras muy fuertes se acercan, tienen que ser las de dos dioses. En apenas dos minutos aparecen Ares y Hades, miran a Elena y después a Erik.
-Bien hecho, Erik, sabia que lo conseguirías- le felicita Hades.
El se lo agradece haciéndole una reverencia.
"El nunca se ha arrodillado ante nadie, es demasiado orgulloso"
Ares se acerca más a Elena, ella prefiere no mirarlo.
-Tengo alucinaciones o la hija de Poseidón me tiene miedo- dice Ares sonriendo.
-Apenas ha sido capaz de sostenerme la mirada- aporta Erik muy contento.
-¡¿Qué tiene eso de bueno?!- pregunta Kevin desde el suelo que es donde lo ha dejado tirado David.
-Lo bueno que tiene es que ya no es tan poderosa- responde Erik- Que esta perdiendo poder.
Kevin abre mucho los ojos y mira a Elena y después mira a Erik.
-Pero...- rebate Kevin.
-Lo único que a ti te interesa saber es que esta perdiendo poder, no tienes que saber nada más- le interrumpe Ares.
Ares mira a su hijo y le hace una señal. El, obediente, coge a Kevin por los pelos y lo pone a los pies de su padre.
-Ahora quiero que hagas algo por mí- dice Ares con voz amenazante.
-Nunca haré nada por ti- contradice Kevin intentando soltarse.
El dios de la guerra sonríe y le pega un buen puñetazo en plena cara.
-Míralo de otra forma, guardián. Lo que vas a hacer es para ayudar a tu amada- dice Ares con un tono peligroso en la voz.
Kevin no responde por lo que da a entender que lo va a hacer. Elena contempla impotente la escena, no es capaz de mover ni un solo dedo.
-Le dirás a Poseidón y a los líderes de tu bando que tenemos a Elena, que no intenten nada porque si lo hacen la mataremos. Y que pronto recibirán noticias nuestras- explica Ares mirándolo fijamente.
El chico asiente. Erik lo suelta y ordena a sus hombres que lo dejen marchar. Elena ve como su última esperanza de poder salir de allí se va corriendo. Intenta que no se note que esta llorando, pero Erik la conoce muy bien. La mira y suelta una carcajada.
-Lloras, un acto muy humano- dice Erik acercándose de nuevo a ella.
-Es que soy humana- dice Elena mirando al suelo.
-Solo en parte- la corrige Erik- Tienes parte de diosa.
Elena lo mira sin entenderlo. El niega con la cabeza y le acaricia la mejilla.
-Pero tienes razón, eres demasiado humana- dice Erik con una sonrisa forzada.
-Vamonos de aquí- dice Hades- Siento el aura del hijo de Zeus.
Ella sonríe.
-Cristian, ayúdame- pide Elena pensando que el no la puede escuchar.
-No te rindas, Elena. Te lo suplico, no te dejes vencer, puede que el maldito hijo de Ares te lo quiera explicar pero si no lo hace te prometo que lo haré yo- explica Cristian.
-Te quiero- dice Elena.
-Lo se, princesa. No dejes que ese amor muera. Si vuelves con Erik no te sientas culpable, ya hablaremos en otro momento- dice Cristian.
Elena deja que le aten las manos y se deja arrastrar por Erik.
-Elena- la llama Cristian en su mente.
-Dime- dice ella abierta a toda clase de cosa que la distraiga de ese momento.
-Te amo- dice Cristian con voz suave.
Ella se estremece.
-Te salvare, te lo prometo. Ahora mismo no puedo hacer nada, cariño, pero te juro que haré lo que este en mi mano para sacarte de ese maldito lugar- explica Cristian.
-¿Adonde me llevan?- pregunta Elena.
-Al infierno- responde Cristian con amargura.
Erik se para a mirarla, le resulta raro que no haya protestado nada.
-Si estas esperando a que Cristian te salve, lo llevas claro. No esta en condiciones de volver a enfrentarse a mí- dice Erik sonriendo.
Elena lo mira con cara de asco.
-Si, el muy idiota ha ordenado a todos sus hombres que me atacasen a la vez. Y estoy un poco magullado, pero en cuanto me recupere iré a buscarte. No pienso dejarte en manos de ese cerdo. Nunca olvides que tienes un trocito de mi corazón, ni tampoco que te amo con locura- dice Cristian en su mente.
No vuelve a escuchar su voz, por lo que supone que ya se ha ido o que no esta cerca de ella. Mientras ha mantenido la conversación mental con Cristian los demás han seguido andando y por tanto arrastrándola con ellos.
Erik sigue mirándola esperando a que le responde, pero ella gira la cara para no mirarlo a la cara.
-Eres un cobarde. No has podido pelear con el solo, sino que has tenido que hacer que se le echen un montón encima para poder vencerlo- dice Elena enfadada.
A Erik eso no le sienta nada bien. Sus compañeros siguen avanzando pero ellos se quedan rezagados, cuando todos están ya muy por delante Erik se empieza a poner nervioso.
-Me dejaste tirado en el infierno, tu no sabes lo que es estar en medio de tanta oscuridad sin ver ni una débil luz- empieza a explicar Erik- No hiciste nada por sacarme de allí, y estaba tan solo...
Elena conmovida por sus palabras se tapa la cara con las manos para que no la vea llorando.
-Mi padre me ofreció una manera de escapar, de no sufrir más y yo la acepte de buena gana- añade Erik dándose la vuelta para no mirarla.
Ella llora más fuerte, Erik lo nota y se vuelve.
-He encontrado un sitio en el que no quieren matarme, en el que no me desprecian por haberte amado y quiero seguir aquí- explica Erik.
-Como...quieras...- susurra Elena con dificultad.
El se acerca a ella, se acerca mucho.
-Y creo que he encontrado a alguien que me conviene más que tu- dice Erik impasible.
-Yo también he encontrado a ese alguien- dice Elena tratando de sobreponerse.
Erik le acaricia el pelo.
-Pero aun así no puedo disimular que tu presencia me vuelva loco- confiesa Erik en su oído.
Ella se estremece de pies a cabeza.
-Pero debo seguir a mi dios, a mi padre- dice Erik apartándose de ella.
Pero no deja de mirarla intensamente.
-Este es nuestro destino, desde siempre lo ha sido. Ya jugamos bastante en su momento, ahora tenemos que dejarlo- dice Erik.
-No era un juego- dice Elena- No lo era para mi.
Erik sonríe.
-Supongo, porque te entregaste a mi sin ningún pero- dice Erik.
Ella lo mira dolida, es para ella un tema delicado.
-Yo te quería- dice Elena apartando la mirada- Aun te quiero.
-Ya, pues deberías dejar de hacerlo. Porque ya no siento lo mismo que sentía antes- rebate Erik.
El nota que esta reacia a hablar de eso así que la coge de las manos y la arrastra detrás de el. Se llevan un rato andando hasta que ven al grupo de antes liderado por Hades y Ares.
-¿Dónde estabais?- pregunta Ares.
Erik lo mira pero no le responde.
-No quiero que te quedes a solas con ella, nunca jamás- dice Ares con un tono peligroso en la voz.
El asiente con la cabeza y Ares se marcha.
-¿De que tienen miedo?- pregunta Elena.
-De que lo vuelva a dejar todo por ti- responde Erik mirándola con una sonrisa.
Ella entrecierra los ojos. Erik se acerca al grupo que esta formando un círculo entorno a Ares y Hades. Todos se dan la mano y desaparecen de allí.