← Dioses y heroes · de
Dioses y heroes — capítulo 32
-Se la han llevado- anuncia Kevin respirando entrecortadamente por haber corrido.
Están ante las puertas del castillo Kevin, Anakin, Oscar y Cristian.
-Ya lo sabia- dice Cristian con la mirada ausente.
-¡¿Y no has hecho nada?!- pregunta Oscar alarmado.
-No podía hacer nada, Oscar. Son demasiados, y encima Ares y Hades estaban con ellos y no tenían problema en cargarse al que hiciese falta- responde Kevin.
Anakin se cruza de brazos.
-Me dijeron que os dijera que tienen a Elena, que no intentéis nada porque sino la mataran. Y que pronto recibiréis noticias suyas- explica Kevin.
-¿Para que la quieren?- pregunta Anakin.
-Para atraer a los dioses- responde Cristian.
Se miran los unos a los otros un momento. Después aparece Poseidón muy nervioso.
-¿Dónde esta mi hija?- pregunta Poseidón.
-Se la ha llevado Erik- responde Kevin.
Poseidón cierra los puños y respira fuerte.
-Hasta aquí hemos llegado. Esto es la guerra- dice Poseidón con rabia.
Elena empieza a abrir los ojos lentamente, intenta moverse pero se da cuenta de que tiene las manos atadas. Esta tumbada en una cama con las manos atadas, en una habitación oscura y abandona. Hay una ventana por la que entra una luz de color anaranjado, como el fuego. Mira a su alrededor y descubre a Erik mirándola desde la otra punta de la habitación.
-¿Dónde estamos?- pregunta Elena.
-En el infierno- responde Erik.
-¡Estas loco! ¡Él infierno no es mi elemento! ¿Sabes que puedo morirme aquí?- pregunta Elena asustada.
-Si, lo se perfectamente. Por eso mismo te hemos traído aquí- responde Erik acercándose un poco.
Ella inspira hondo para no perder los nervios. El fuego no es su elemento, es su contrario. Ella necesita estar cerca del agua en ciertos momentos para recuperar energía, y en el infierno es imposible que haya. Eso puede matarla. Erik la observa con una media sonrisa en los labios.
-¿Qué miras?- pregunta Elena harta de que la mire tanto.
-A ti- responde Erik encogiéndose de hombros- Eres hermosa.
-Se supone que tienes novia- le recuerda Elena apartando la mirada.
-Si, pero ella no esta aquí- dice Erik sonriendo- Además no hemos hecho nada malo.
Se sostienen la mirada el uno al otro durante unos minutos.
-Todavía- añade Erik guiñándole un ojo.
Elena sonríe.
-Tienes un extraño sentido de la fidelidad- le reprocha Elena.
-Solo le soy fiel a la persona a la que quiero de verdad- explica Erik.
-Pobre chica. No sabe con quien esta saliendo- dice Elena.
Erik le sonríe. Elena bebe de esa sonrisa, parece que al menos esta presente en su vida. Aunque sea como amiga.
-¿Qué vais a hacer conmigo?- pregunta Elena poniéndose seria.
-Atraer a Zeus y a los demás- responde Erik.
-Para matarlos- adivina Elena.
Incluso mataran a Cristian y Kevin si tienen ocasión. Y a todos los que se le pongan por delante.
-Sois crueles- comenta Elena asqueada.
-Cruel es Zeus, ¿no crees? ¿Por qué tiene que ser él el señor de todos los dioses? ¿Por qué tiene que ser el que mande sobre todos nosotros?- pregunta Erik con tono desdeñoso.
Elena no le responde. Erik se sienta en la cama y le acaricia la mejilla, ella gira la cara para no mirarlo.
-¿Por qué no me miras?- pregunta Erik.
Ella no le responde enseguida, piensa la respuesta. El mientras juguetea con un mechón de su pelo.
-Porque me duele tenerte tan cerca y a la vez tan lejos- responde Elena en voz baja.
Erik sonríe ampliamente.
-¿Puedo hacerte una pregunta?- pregunta Elena.
-Claro- responde Erik.
Ella se muerde el labio.
-¿Me dirás la verdad?- pregunta Elena sin mirarlo.
-Depende- responde Erik extrañado.
Elena coge aire y lo suelta lentamente, después busca fuerzas y le pregunta:
-¿Por qué estas haciendo todo esto? ¿Por qué me has dejado? Estoy segura de que no lo has hecho por voluntad propia.
Erik suelta una carcajada y acerca su cara a la de ella hasta que casi se rozan.
-Me conoces mejor de lo que yo pensaba- dice Erik.
Elena cierra los ojos para que las lágrimas que quieren salir de sus ojos no lo hagan.
-Tienes razón, me equivoque al decir que no te quería. Pero nuestro amor siempre ha estado prohibido, nunca tuve que enamorarme de ti- explica Erik.
-Y vas a dejar atrás todo porque no entra en los ideales de las personas a las que les debes lealtad- dice Elena molesta.
-No me desprecian por haberte querido, simplemente me aconsejan que no es bueno que siga haciéndolo- rebate Erik.
-Y, ¿Por qué estas aquí entonces?- pregunta Elena mirándolo fijamente.
Erik no le responde. Solo le sostiene la mirada, mientras le acaricia la mejilla.
-Malo que estés con ese imbecil del hijo de Zeus- comenta Erik tras un rato.
-¿Perdona? Pero si tú también tienes novia- protesta Elena.
-No es lo mismo- dice Erik mirándola fijamente.
Elena niega con la cabeza pero cuando va a protestar Erik le hace callar poniendo un dedo en sus labios. Después le sonríe y empieza a desatarla, ella lo observa sorprendida.
-¿Qué haces?- pregunta Elena ya desatada.
-Seguir lo que me dice el corazón, aunque no este bien- responde Erik cogiéndola de la mano y levantándola de la cama.
Erik abre la puerta y sale al pasillo después le hace señas a Elena para que le siga. Ella lo hace con timidez, caminan por un pasillo oscuro. Entonces Erik se vuelve hacia ella y se saca de un bolsillo un pañuelo de tela.
-Lo hago por ti. No te gustaría nada ver lo que hay ahí afuera- dice Erik acercándose a ella con el pañuelo.
Le tapa los ojos con el pañuelo y la agarra de la mano. Ella se deja guiar, escucha gritos de dolor. Como si estuviesen torturando a alguien. De repente Erik se para la agarra de la cintura y la atrae hacia el.
-Quieta, no te muevas- susurra Erik.
Ella se estremece pero trata de hacer lo posible por estarse quieta.
-El plan ha salido genial. Tus dioses están aquí- dice Erik cogiéndola en brazos y llevándosela consigo.
Elena se acurruca entre sus brazos y reza porque no le haga daño. Después de un rato deja de escuchar gritos, Erik la baja y empieza a quitarle el pañuelo de los ojos. Están en una sala que esta iluminada por un color rojizo, la luz que entra por la ventana.
-Tus dioses no se rinden- dice Erik mirando por la ventana.
-Bueno, tiene derecho a protestar. Teniendo en cuenta que me habéis secuestrado- dice Elena.
El le sonríe y se acerca a ella.
-Oye, que sepas que no ha sido idea mía. Aunque admito que no me opuse cuando me lo propusieron- explica Erik sonriente.
-Entiendo que quieras estar en tu bando, pero no entiendo porque tienes que dejar de quererme por que estemos separados- rebate Elena.
Erik asiente y suspira.
-Ahora que estamos en guerra tenemos que elegir un bando, no podemos pasar de esto- dice Erik.
-Da igual que estemos en guerra. Es una excusa para dejar las cosas claras- zanja Elena muy seria.
El se queda asombrado.
-¿Qué quieres decir?- pregunta Erik.
-Que en realidad tú siempre has querido esto, pero no tenias valor de decirlo. Ni tampoco has estado en una situación adecuada para decirlo, así que cuando las has tenido te has aprovechado y has jugado tus cartas- responde Elena.
-¡Vaya!- exclama Erik sorprendido.
Ella se encoge de hombros.
-Solo hay que ponerse en tu lugar- explica Elena con una media sonrisa.
Erik sacude la cabeza.
-Tal vez sea eso que dices. Yo siento que mi lugar esta aquí, con mi padre y todos los demás. Creí que podría conseguir estar en mi bando sin sentirme culpable, pero cuando te mire de nuevo a los ojos todo se me vino abajo- explica Erik.
Elena sonríe y apoya la espalda contra la pared al sentirse débil de repente, Erik lo nota.
-Tranquila, pronto acabara- dice Erik abriendo la puerta y mirando a cada lado del pasillo.
-Erik... no aguantare mucho- dice Elena entrecortadamente.
El se gira preocupado por el tono de su voz. Empiezan a escucharse gritos y ruidos de espadas luchando. A partir de ahí Elena no ve nada más, se desmaya.
Cuando se despierta se encuentra mucho mejor, escucha el leve sonido del agua que discurre por un río. Abre los ojos sorprendida, se encuentra en un bosque al lado de un río. Se fija mejor y se da cuenta de que esta en el castillo de La Tierra. En el que viven los semidioses de allí. Se incorpora y ve a Kevin tirado al lado suyo. Y, un poco más lejos ve a Erik magullado. Se acerca corriendo a el, esta muy malherido. Kevin se despierta y la ve.
-¿Qué haces, Elena?- pregunta Kevin de malas maneras.
-Ayudarle- responde ella sin dudar.
Kevin niega con la cabeza, no entiende como después de lo que le ha hecho aun le ayude. Pero a estas alturas no sirve de nada decírselo.
-¿Qué es lo que ha pasado?- pregunta Elena.
-Lo que todos sabíamos desde el principio. Que Erik te ha traicionado y se ha vuelto a su bando- responde Kevin.
Elena lo mira dolida. Entonces, Cristian llega corriendo desde algún punto del bosque. Elena se levanta rápidamente y se lanza a sus brazos.
-¿Estas bien?- pregunta Cristian.
-Si- responde Elena.
Cristian la abraza con fuerza. Elena apoya la cabeza en su hombro y cierra los ojos. Cristian ve a Erik tumbado en el suelo.
-¿Qué hace él aquí?- pregunta Cristian enfadado.
-No lo se. Me he despertado y estaba a mi lado- responde Elena encogiéndose de hombros.
Kevin se acerca a ellos. Mira a Cristian a los ojos, Elena supone que están hablando telepáticamente. Ella se acerca a Erik, se arrodilla a su lado y le acaricia el pelo. Él se despierta y la mira un poco confundido. Pero Cristian no les deja mucho tiempo, agarra a Erik por el cuello de la camisa lo levanta y lo estrella contra un árbol.
-¡Maldito seas mil veces! ¡Como vuelvas a ponerle una mano encima te mato! ¿Me oyes? ¡TE MATO!- grita Cristian enfurecido.
Elena hace ademán de ayudarle pero Kevin la agarra. Ella se debate entre sus brazos pero él le supera en fuerza.
-¡Cristian, no le hagas daño!- exclama Elena.
El no le hace caso. Sigue agarrando del cuello a Erik.
-¿Crees que puedes vencerme?- Erik suelta una carcajada- Puede que tu la conocieras antes, pero yo he hecho mucho más que tu.
-Tu no haces otra cosa que no sea hacerle daño- rebate Cristian- Tú simple existencia ya le hace daño.
Erik entrecierra los ojos. Elena grita desesperada pero Kevin no la suelta. De repente el agua del río se eleva y se echa encima de los dos muchachos. Elena se da cuenta de que lo ha provocado ella y ordena al agua que se retire. Erik y Cristian están en el suelo, tosiendo.
Kevin impresionado la suelta. Ella se tira encima de Erik para ver como esta. Aun hay agua en el suelo. Elena le pide que cure a Erik. El agua sube por el cuerpo de Erik pasando por la piel, sanándola a su paso. Cuando ya esta del todo curado el agua cae al suelo y desaparece entre el suelo.
-Gracias, preciosa- agradece Erik abrazándola- Muchas gracias por todo, mi pequeña.
Cristian los mira con rabia, tiene que poner mucho para no levantarse y matar a Erik. Pero Elena esta en medio, no puede hacerle daño a ella.
-Eres un cobarde. No has tenido valor para llevarla al Olimpo. Sabes perfectamente que allí te habrían matado nada más aparecer, por eso la has traído a La Tierra- dice Cristian.
-Tal vez es que no quiero que vuelva con vosotros. Simplemente quiero tenerla sin que me intenten matar por ello- dice Erik.
Elena se levanta y mira a su alrededor. Reconoce el sitio donde están,tiempo atrás ella estuvo ahí con Erik y Kevin. Cuando salía con Kevin. Sonríe al recordarlo, eran tiempos más bonitos.
-No es solo tuya- dice Cristian.
-Ni tampoco tuya- repone Erik.
Kevin los mira con desprecio.
-Pero, ¿Qué estáis diciendo?- pregunta a voz en grito Kevin- ¡¿Os estáis escuchando, pedazos de inútiles?!
Los dos chicos lo miran extrañados por sus palabras. Kevin relaja un poco el rostro.
-Elena no es una posesión vuestra. Ella es de ella misma y de nadie más. Lo único que os pertenece es el sentimiento que profesa hacía vosotros- explica Kevin.
Cristian asiente con la cabeza y se acerca a Elena.
-Lo siento. Me saca de mis casillas- se disculpa Cristian.
Elena asiente y le sonríe con dulzura. Le da un abrazo. Erik los mira entre enfadado y dolido, se cruza de brazos y carraspea. La pareja se separa, Elena lo mira dubitativa. Se acerca un par de pasos.
-¿Por qué?- pregunta Elena.
Erik entrecierra los ojos.
-Es mi sitio. Elena, siempre he sido el malo de la película y estoy harto de eso. Mi padre me volvió a dar la oportunidad de recuperar mi puesto, y lo acepte. ¡Oh claro que lo acepte! Pensé que podría olvidarte, al fin y al cabo tú estabas bien. Hasta tenías nuevo novio. Pero volviste a mirarme con esos ojos tan bonitos y todo se me vino abajo, no pude volver a pensar en mi padre o en Anabel- explica Erik.
A Elena le caen tímidas lágrimas de los ojos. Los otros dos miran con asco.
-Lo siento, Erik- dice Elena abrazándolo con fuerza.
Él se queda mirando a la nada, dejando que ella la abrazase pero sin abrazar. Cristian lo mira atentamente, tal vez intentando escuchar algo de su mente. En cierto momento, ambos se quedan mirándose fijamente durante varios minutos. Kevin observa la escena dubitativo. Entonces Erik se separa de Elena.
-Tengo que marcharme- anuncia Erik.
-¿Qué? ¿Por qué?- pregunta Elena alarmada.
Cristian le hace una seña a Kevin para que se marche, él asiente y se va. Cristian le sigue sin demora.