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Dioses y heroes — capítulo 34

Cristian entra bruscamente en la casa de Victoria. La ve sentada en el sofá con una taza entre las manos. Dos días atrás Elena cayó enferma, justo la noche en la que había decidido terminar con todas sus relaciones amorosas. Y él no ha sido capaz de ir a verla antes.

-Tú no deberías de estar aquí- dice Victoria poniendo lentamente la taza encima de la mesa.

Él frunce el ceño y se cruza de brazos.

-Ella no quiere verte- informa Victoria.

-¿Ah no? Pues yo creo que se equivoca- contradice Cristian.

Victoria entrecierra los ojos. Cristian cruza el salón, sube las escaleras rápidamente y entra en la primera puerta que encuentra. Allí hay una cama de matrimonio vacía, la habitación esta muy iluminada. Deja esa puerta, y abre la de al lado. La habitación esta poco iluminada y en la cama hay una chica tumbada. Cristian entra y cierra la puerta tras él.

Elena se da la vuelta lentamente le dedica una tímida sonrisa y vuelve a girarse.

-He dicho que no quiero que venga a verme nadie. Si mi padre ha aguantado sin verme no entiendo porque tu no puedes hacerlo- dice Elena con voz débil.

-Tu padre no esta enamorado de ti- se justifica Cristian.

Ella niega con la cabeza. Cristian se acerca un poco y la ve débil. Demasiado débil para estar simplemente enferma, incluso la ve más delgada.

-¿Qué es lo que te pasa?- pregunta Cristian preocupado.

Elena tartamudea un poco, no sabe como decírselo. Cristian intenta leerle la mente pero esta vez no puede hacerlo y no entiende el porque. La chica se gira y lo mira seriamente. Cristian le sostiene la mirada un poco intimidado, ella se incorpora un poco. Él le aparta el pelo de la cara y le acaricia la mejilla suavemente. Elena cierra los ojos y se deja llevar, él la abraza y ella se deja.

-Cristian, prométeme que no le vas a decir nada a nadie- pide Elena.

-Te lo prometo- accede Cristian una sonrisa.

Se quedan un momento en silencio. Se escucha murmullos desde abajo, como si alguien estuviese hablando de algo y no quisiese que Cristian y ella se enterasen...

-Estoy embarazada- dice Elena mirándolo fijamente.

Cristian se queda mirándola fijamente durante un buen rato, Elena aguanta el examen con firmeza.

-Tranquila, te ayudare en lo que pueda- dice al fin Cristian.

Ella sonríe totalmente feliz, Cristian la abraza sin poder evitarlo. Elena no es consciente de que él sabe su verdadero temor. Que no es el hecho de estar embarazada, sino el de estar embarazada pero no saber quien es el responsable de ello. Cristian sabe mucho más que eso, sabe que si la chica descubre que es de Erik y la voz se corre no habrá sitio seguro en el que pueda esconderse. Y lo más probable es que sea Erik el padre.

Elena nota la tensión de Cristian, se separa de él y lo mira.

-¿Lo sabes?- pregunta Elena asustada.

*"No se le escapa ni una"*piensa él chico frustrado.

-Si te refieres al hecho de que no sabes quien es el padre de tu bebe, y que no saberlo puedo conllevar a muchos problemas... Si, lo se- responde Cristian.

-No es solo eso, Cristian. ¿Sabes lo que puede pasar si el niño es hijo de Erik? ¿Sabes lo que pueden llegar a hacerle?- pregunta Elena desesperada.

Cristian asiente. ¿Saberlo? Por su puesto que lo sabe. Y también sabe que Erik no moverá un solo dedo si el hijo es suyo, al contrario él mismo daría la orden de acabar con él.

-Pero sabes también que no dejare que le pongan un dedo encima. Y me da igual que sea hijo de Erik o que sea tuyo, es MI hijo y con eso le basta y le sobra- explica Elena en tono amenazante- Yo haré de madre y de padre.

-Claro que lo se. Pero tú y yo sabemos que Hades y Ares juntos son mucho más fuerte que tú y yo y todos los semidioses juntos- dice Cristian.

Elena gira la cara un poco molesta, se nota que no le hace ninguna gracia eso. "No, no le van hacer nada" piensa Elena con rencor. Ella es capaz de todo por salvar a sus seres queridos. Eso ya lo saben todos.

-Me da igual lo que vayan a hacer, yo solo se que voy a defender a mi hijo hasta con mi vida si hace falta- dice Elena muy seria.

Cristian la mira fijamente durante unos largos minutos. Ella la sostiene, al final se echan a reír los dos. Siempre les pasa igual, se miran directamente y se ríen.

-Oye, pero esto es demasiado serio. Se trata de la vida de una persona, bueno, de un bebe, no creo que de momento hagan nada que le pueda perjudicar- explica Cristian intentando darle otra enfoque a la situación.

-Puede ser- coincide Elena con una sonrisa ilusionada.

Esta emocionada pero a la vez asustada, es normal en una chica tan joven. Y también porque es madre primeriza.

-¿Cómo te sientes?- pregunta Cristian.

-No estoy segura. Cuando mi abuela me lo dijo casi me desmayo, pero después cuando lo pensé mejor me puse tan contenta...Aunque también estoy asustada- responde Elena.

Cristian la mira mejor. No, esta completamente seguro de que ese bebe nacerá rodeado de amor y felicidad. Elena hará lo imposible para protegerlo, y él piensa ayudarla.

-Sabes que no voy a dejarte sola no, ¿no? Que aunque me hayas pedido tiempo para ti no voy a dejarte sola porque ya no es solo tiempo para ti- explica Cristian.

Elena suelta una carcajada y se lanza a sus brazos.


-No puede ser- dice Poseidón apoyándose en la pared para no caerse.

-Si, señor, si que puede serlo- remata Victoria seriamente.

Se quedan en silencio, un incomodo silencio. Poseidón respira hondo para no perder la calma.

-Habrá que... - empieza a decir Poseidón.

-No, señor- le interrumpe Victoria- Nadie puede enterarse de que Elena esta encinta, si en el otro bando se enteran estamos perdidos.

El sonido de unas risas bajan por las escaleras, Victoria sonríe.

-Tenemos un aliado, y uno de los buenos me atrevo a decir- dice Victoria.

-Sabes que protegeré a mi hija y a su bebe con todo lo que tengo y puedo ofrecerles- informa Poseidón,

-Aun así, no será suficiente. La mejor protección de momento es el silencio- dice Victoria mirando por la ventana un poco pensativa.

-¿Y que haremos cuando se le empiece a notar? Tendremos que dar explicaciones. ¿Y que diremos? Si, Elena esta embarazada. Pero no sabemos si va a llevar sangre de demonio o de ángel, pero hay más posibilidades que sea hijo del enemigo. Pero, tranquilos, cuando los del infierno lo reclamen y mi hija no quiera dárselo, no atacaran y nos mataran hasta que den con la criatura, pero tranquilos - ironiza Poseidón enfadado.

Victoria lo mira duramente. El se tranquiliza poco a poco.

-¿Te das cuenta de cómo puede ser ese niño, tanto como si es hijo de uno que de otro?- pregunta Victoria.

El asiente con la cabeza. Victoria se sienta en el sofá, echa la cabeza hacía atrás y cierra los ojos. Poseidón sale de la casa con paso ligero.