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Dioses y heroes — capítulo 37
Esta ahí delante suya, pero de espaldas a él. Inspirando hondo para no volverse y darle otra tortazo, por ser tan imbecil. Lleva tanto tiempo echándola de menos y ahora que la tiene no hace más que perderla más todavía. Elena se vuelve de nuevo.
-¿Para que has venido? ¿Para saber si vas a tener que ocuparte de un bebe? ¿Para intentar sacarme información? Dime- pregunta Elena.
-Digamos que... para saber algo de ti- responde Erik sin saber muy bien si esas son las palabras correctas- Para saber como estas.
-Si, claro. No me hagas reír, Erik. Bueno, antes de que se te ocurra cualquier locura para sacarme información quiero que sepas que no tengo ni idea de los planes de nadie. Desde que saben que estoy embarazada me apartan de ellos para que no me pase nada - explica Elena.
Erik entrecierra los ojos. "¿Qué tiene que ver que este embarazada con el hecho de que no le cuenten nada de sus planes? Demasiadas coincidencias..."
-Entonces, estas sola- concluye Erik sabiendo donde esta dando.
-¿A que te refieres?- pregunta Elena confundida.
Se hace un breve silencio. Parece que Erik esta empezando a dejar de mostrarse tan chulo con ella, al menos de momento. Él antes de responder se lo piensa. En realidad, quiere saberlo, quiere saber si sigue estando con Cristian o ha vuelto con Kevin. Al igual que quiere saber si los dioses ya no le prestan atención. Pero, ¿Cómo preguntárselo todo sin tener que dar explicaciones?
-A todo en general. Como has dicho que los dioses te apartan para que no te pase nada malo pues se supone que ya no te prestan tanta atención- responde Erik.
Ella asiente. "¿Cómo le voy a decir que hasta hace menos de una hora ni siquiera mi padre me miraba a la cara? ¿Cómo decirle que los dioses desde que saben que puedo estar embarazada de él no quieren saber nada de mi?"
-Si, pero a ti te tienen como si fueses uno de ellos. Como si fueses un dios, quiero decir. Cuentan contigo para los planes, las batallas, para todo- dice Elena, entiende de golpe al chico.
"Claro, es lógico que prefiera estar con ellos. Si allí esta valorado como se merece, lo tratan como el semidiós hijo de uno de los dioses más importantes que es. Pero yo también lo soy, y sin embargo estoy aquí. Sola. Pero eso no justifica que tuviera que dejarme, así que no lo entiendo."
Erik la esta mirando fijamente.
-No me mires así. Te estoy queriendo decir que de mi pasan ahora porque soy un estorbo, y que a ti los tuyos si te hacen caso. No estoy dándote la razón en lo que hiciste- rectifica Elena.
-No pasan de ti porque seas un estorbo. Si fuese eso, ¿siempre has sido un estorbo? No, es por otra cosa- dice Erik.
-¿Ah si? ¿Se puede saber que es lo que es según tu?- pregunta Elena poniendo los brazos en jarra.
Erik sacude la cabeza.
-No soy la persona adecuada para contártelo- responde Erik.
Ella lo mira seria. Él la mira también. Erik se siente dueño de la situación, siempre lo ha sentido pero ahora más que nunca. Sabe que tiene el poder. Elena aparta la mirada incomoda.
-Ya te lo he dicho, no vas a ver a ese bebe ni aunque sea hijo tuyo así que no se porque sigues aquí- dice Elena.
-Yo tampoco lo se- dice Erik con suavidad.
Ya esta. Ya ha terminado de llegar la noche, el sol se ha ido por completo. Ahora solo están encendidos los focos artificiales de la playa, pero tampoco alumbran mucho. Porque ellos están apartados del lugar en el que la gente se baña, pasea y todo lo demás. Elena esta apoyada contra un muro con la mirada perdida en algún punto del cielo, mientras que él esta de pie mirándola fijamente. ¿Quién iba a decir que iban a poder estar otra vez así? Pudiendo hablar sin intentar hacerse daño el uno al otro. Ninguno de los dos, esta claro. Elena pensaba que ya no lo iba a ver nunca más, que ya no volvería a aparecer en su vida.
-Supongo que no volveremos a vernos. Quiero decir, así de tranquilos, sin pelearnos, sin gritarnos...- dice Erik con voz serena.
Ella se ríe. Él se gira impresionado, hace tiempo que no escucha esa risa.
-Bueno, no creo que esta tregua dure mucho- comenta Elena- Somos completamente opuestos.
Erik la mira con una sonrisa, pero no una sonrisa cualquiera. Sino con su típica sonrisa de cariño, la que hace muchísimo tiempo que no ve.
-Disfrutemos del tiempo que dure- dice Erik.
Elena lo mira confundida, al final acaba por sonreírle también. Para una vez que no se están tirando nada a la cabeza. Se quedan en silencio, mirando el cielo y el mar. Están extasiados, todo a su alrededor es tan bonito. Todo tan especial. *"Pero él ya me lo dijo, no me quiere. Solo fue un amor de verano, un capricho, lo sintió pero ya se acabó. Y ha vuelto, si, pero porque teme que mi bebe sea suyo. No quiere dejar cabos sueltos. Pero entonces, ¿Por qué ha dicho: <>?"*Elena sacude la cabeza y vuelve a centrarse en la playa.
-¡ELENA!- grita una voz a sus espaldas.
Ella y Erik se dan la vuelta y ven a Cristian y a Kevin. Los dos están muy alterados, cuando ven a la chica en buenas condiciones suspiran aliviados pero no se relajan.
-¿Qué hacéis vosotros aquí?- pregunta Elena mirándolos sin creérselo todavía.
Kevin y Cristian se acercan corriendo hacía ella. Kevin la abraza sin miedo, Cristian primero la examina y después se gira para mirar a Erik. Cruzan una mirada de odio.
-Eres un cobarde- insulta Cristian muy enfadado- No eres capaz de hablar con ella en un sitio en el que se la pueda localizar. Además, se supone que no os habláis, ella te odia.
Erik mira ahora a Elena, pero no dice nada. Cristian sigue mirándolo con asco, no aguanta que después de todo lo que ha sufrido Elena por él ahora le haga la vida imposible.
-No nos hemos ido de Madrid por eso- aclara Erik todavía mirando a Elena- Ni a ella ni a mi nos gustan ese tipo de sitios para vivir, además estábamos en el centro de la ciudad y en el estado en el que esta Elena no me parecía muy adecuado ponernos allí en medio a hablar.
Cristian se vuelve hacía Elena confundido. ¿Están saliendo otra vez?
-Tranquilo, Cristian, no hemos hecho nada de lo que te puedas sentir mal. Solo hemos hablado, aclarábamos un par de cosillas que nos quedaron pendientes- explica Erik ante la muda pregunta del muchacho.
Elena asiente dándole la razón. Es que tiene razón, han discutido un poco pero también es normal después de todo lo que paso la última vez que se vieron.
-Elena, ¿A ti te parece bien irte con el mejor asesino de nuestros enemigos así porque si? ¿Sabes a cuantos inocentes ha matado? ¿Sabes cuanta gente va a morir a sus manos?
-Cristian, tranquilízate. Lo que haga o deje de hacer a mi me da igual. Pero te recuerdo que puede ser el padre de mi hijo así que algo teníamos que hablar- responde Elena.
Cristian sacude la cabeza. *"¡¡Mujeres!! Siempre buscan una excusa para irse con otros"*Elena nota que Cristian esta mucho menos seguro que de costumbre, y sabe perfectamente que se debe al hecho de que no puede leerle la mente.
-Kevin, échame una mano- pide Cristian- Hazla entrar en razón.
-Si yo fuese tú no me comería la cabeza mucho por esto. Aunque se peleen, aunque intenten matarse el uno al otro y después se odien no pueden evitar echarse de menos. Esta vez a sido Erik el primero en ceder- explica Kevin.
Erik arquea una ceja y suelta una carcajada.
-Para tu información, Kevin, tengo novia. He venido a hablar con ella por el tema del embarazo, no he cedido a nada. Estaba bastante claro que ella no iba a ir a buscarme para contarme todo esto así que vine yo a hablar con ella- explica Erik aun sonriente.
Ahora es Cristian el que suelta una carcajada.
-¿Quién tiene tanto valor como para aguantarte dos meses seguidos?- pregunta Cristian en tono de burla.
Elena aparta la mirada. Ella lo aguanto mucho tiempo, algo más de un año. Erik sabe que ella a girado la cara por eso, y la mira con una sonrisa traviesa.
-Anabel, la hija de Atenea- responde Erik.
*"Lo sabia. Sabia que esa tía estaba pillada por Erik"*piensa Elena. Kevin sabe que a Elena no le cae para nada bien esa chica, por eso esta atento a cualquier movimiento de ella por si le da un ataque de celos o algo parecido. Pero ella ni su inmuta.
Ahora Cristian y Erik se están mirando fijamente. Erik se cruza de brazos y sonríe, mientras que Cristian tiene cara de haber visto a un fantasma.
-Han cambiado muchas cosas, ¿eh, Cristian? Ahora ya no estamos en el mismo nivel- dice Erik con prepotencia.
Cristian le da la espalda y clava la mirada en Kevin.
-Iros de aquí. Volved a casa, y esperadme allí- ordena Cristian con una voz que no admite replica.
Kevin asiente, agarra a Elena de la mano y se dispone a marcharse pero ella no se mueve. Esta mirando a Erik, y viceversa.
-Nos queda una conversación pendiente- dice Erik- Todavía no me has contado todo lo que quiero saber.
Ella entrecierra los ojos.
-¿Más? Con saber que no vas a ver a ese niño ni en pintura te basta- contradice Elena seria.
-No me refiero a eso- dice Erik sonriendo- Pero no te voy a decir lo que es delante de estos dos, obviamente. En realidad, tenemos que hablar de muchas cosas.
-Tal vez si no fueras tan egocéntrico podríamos hablar sin necesidad de pelearnos- dice Elena.
Cristian y Kevin observan la escena un poco perdidos. No tienen ni idea de lo que antes han estado hablando los dos, entonces no pueden saber a que se refieren ahora. "Han discutido. Esta claro que no pueden vivir sin pelearse" Cristian busca mil razones para no pensar que han vuelto.
-Si no fueses tan rencorosa tal vez podría hablarte sin la duda de que me puedas intentar matar- acusa Erik.
-¡Basta! Por lo visto tenéis mucha cosas que deciros- concluye Kevin- ¿Por que no os lo decís ya? Aquí y ahora.
Erik y Elena lo miran con una ceja arqueada. Erik de repente se acerca a ella.
-Bueno, supongo que ya se ha acabado nuestra tregua- dice Erik muy cerca de ella- Y que ahora volverán las discusiones y demás.
-Supongo que si- dice Elena mordiéndose el labio.
Se miran fijamente durante un par de minutos. Kevin carraspea un poco incomodo.
-Iros ya- ordena Cristian.
Kevin tira de Elena. Ahora salen de allí sin problemas. Kevin los teletransporta a ambos a Madrid, y aparecen en el mismo sitio en el que antes habían desaparecido Erik y Elena. Kevin mira bien a Elena, esta rara. Mira al suelo y tiene los ojos llorosos. Esta como absorta del mundo, como sumida en sus pensamientos.
-¿Qué te ha hecho?- pregunta Kevin abrazándola- ¿Te ha hecho daño?
-No, estoy perfectamente- responde ella aceptando el abrazo.
-Hay veces en las que las palabras hacen más daño que otra cosa, ¿eh?- comenta Kevin.
Ella sonríe y se abraza más a él. *"Odio sentirme así de mal por su culpa. Le da igual si estoy embarazada o tonta, lo único que le interesa es salir de esto sin ninguna responsabilidad"*Lo que Elena no quiere admitir es que se a alegrado muchísimo de verlo, aunque apenas se hayan dicho nada bonito. Le ha sonreído como antes solía hacerlo, y la ha llevado a la playa. Sitio en el que los dos se sienten más libres.
-Bueno, al menos no ha intentado raptarte, ni nada del estilo- comenta Kevin risueño.
-Si, creo que eso es un avance- dice Elena sonriendo.
Kevin se ríe y ella le secunda. Poco después se marchan a su piso. Cuando llegan, Elena tiene hambre y se dispone a ir a la cocina para hacer algo. Pero Kevin no la deja, la obliga a tumbarse en el sofá a esperar noticias. Elena no quiere quedarse de brazos cruzados pero él no admite replica. Al final, Elena tiene que aguantarse. Kevin le prepara una tortilla francesa y una ensalada, lo que a ella le gusta. Él no come, esta demasiado tenso.
Cuando Elena ya casi se esta quedando dormida, Cristian vuelve.
Entra despacio, intentando hacer el menor ruido posible. Elena se incorpora para recibirlo. Al verla Cristian enciende la luz y suspira. Kevin lo mira seriamente, luego a Elena.
-Tenemos que hablar- dice Kevin.
-¿De que?- pregunta Elena alarmada.
Kevin y Cristian se miran.
-El topo que le dijo todo lo tuyo al otro bando es tu madre- informa Cristian- No solo le ha contado lo tuyo sino que le ha contado nuestra táctica de combate.
Elena se queda helada. Kevin lo ve venir. Ella se echa a llorar. Cristian la mira desde la puerta del salón, sin atreverse a acercarse a ella.
-No me digas que mi madre se ha unido a Ares y a Hades- murmura Elena entre sollozos.
Cristian asiente con la cabeza. Elena se muerde el labio con rabia, "¿Por qué todo me pasa a mi?"
-La situación es mucho más delicada de lo que parece- explica Kevin- Ares y Hades tienen ahora a más bichos bajo su servicio. Y encima Erik tiene ahora la fuerza de un demonio.
-¿Qué?- pregunta Elena con los ojos como platos.
Kevin traga saliva.
-Si, Ares ha hecho algo para que Erik tenga poderes de demonio. Algo así como la fusión de almas, pero él sigue teniendo el control de si mismo. Con David han hecho lo mismo, pero a menor escala. Ahora a parte de ser el hijo del dios de la guerra, es el dios de los demonios- responde Kevin.
Elena se acuerda cuando sintió el poder de Erik, pensó que tenía un "inmenso" poder. "Claro, era por eso. Porque ahora tiene poderes de demonio"
-Bueno, vale, pero ¿y que? Eso no impide que sigamos luchando- dice Elena secándose las lagrimas.
-Elena, ahora todo es mucho más difícil. Erik ahora juega en otra liga- contradice Cristian.
-¿Vais a dejar de luchar? ¿Os vais a rendir?- pregunta Elena.
-Hay algunos que se están retirando porque de todo esto lo único que vamos a sacar va a ser muerte- responde Kevin.
Ella sacude la cabeza. Kevin lo pasa un brazo por encima de los hombros.
-Que se retire gente no quiere decir que vayamos a dejar de oponer resistencia- añade Cristian con una sonrisa- Ya sabes que a Erik quiere cogerlo mucha gente.
-Si, lo se- dice Elena- Pero no se porque tengo la sensación de que van a ganar ellos.
Se quedan en silencio, los tres. Elena nota una patadita suave de su bebe, se queda paralizada unos segundos. La primera patada. La chica se lleva una mano al vientre.
-¡Ah! Por cierto, Elena, Zeus quiere hablar contigo- informa Cristian.
Ella lo mira, se levanta del sofá y se acerca a él.
-Esta bien, vamos- acepta Elena.
-¿Vienes, Kevin?- pregunta Cristian.
-No, me quedo aquí. Tengo que hacer un par de cosas- responde él.
-Vale, pues hasta luego- se despide Cristian abriendo la puerta y saliendo.
-Elena, ten cuidado- pide Kevin.
-Tranquilo, estoy con Cristian- dice Elena con una sonrisa cariñosa- Nos vemos después.
Kevin le sonríe. Ella sale del piso cerrando la puerta tras ella, Cristian ya esta abajo. Salen del bloque y caminan juntos por la calle. No se hablan, y Elena nota lo que pasa. Se para en medio de la calle.
-Cristian, no podemos seguir así- dice Elena cruzándose de brazos.
Él se para y la mira.
-¿A que te refieres?- pregunta Cristian frunciendo el ceño.
Elena lo mira fijamente.
-Ahora tienes dudas. Crees que yo ya no te quiero, pero eso no es así- responde Elena.
Cristian la mira seriamente. Después mira hacía todos los lados, comprobando que no hay nadie, la coge de la mano y desaparecen de allí. Aparecen en el bosque del Olimpo, en el que Elena paso mucho tiempo pensando. Cristian observa el rostro de la chica.
-Claro que tengo dudas. Cuando menos me lo esperaba desapareces y cuando te encuentro estas con Erik, con el hombre que ha matado a la mayoría de los nuestros, el hombre que te ha hecho tantísimo daño- dice Cristian con rencor.
-Si, y el hombre al que he amado más que a mi vida y el hombre que puede ser el padre de mi bebe- añade Elena con altanería.
Él pone cara de asco. Se da la vuelta y respira hondo para no perder el control. No quiere que Elena lo vea mal, ni tampoco hacerle pasar un mal rato.
-Cristian, se que no estas seguro de lo que siento por ti. Y lo comprendo porque Erik siempre estará ahí, pero debes saber que siento lo mismo. Que te quiero. Me pasa como con Erik, estoy contigo pero el siempre estará ahí. Y si estoy con el tu siempre estarás ahí- explica Elena.
-¿Cómo estas tan segura?- pregunta Cristian aun de espaldas.
-Porque ya lo he sentido- responde Elena- Te he echado de menos, necesitaba que estuviese a mi lado.
Cristian se da la vuelta. Su gesto refleja algo más de ternura, pero todavía se le ve algo cohibido. Elena lo abraza.
-Tú eras el que me hiciste ver que estaba enamorada de ti. Siempre te he querido, y lo sabes, pero en ese momento estaba tan confundida con lo de Erik que no me daba cuenta de nada más- dice Elena.
-Me querías aún sin saber que era yo. En tu noche de presentación no lo sabias, pero te guste- dice Cristian rodeando la cintura de la chica con los brazos.
-¿Y aun sigues pensando que no te quiero? Creía que eras más listo que Erik- comenta Elena divertida.
-Lo soy. Yo he sido listo y no te he dejado ir- dice Cristian con una sonrisa.
Elena sonríe entre sus brazos. A lo lejos ven a patrullas de semidioses entrenando.
-Anda, vamos- dice Cristian cogiéndola de la mano y tirando de ella.
Los dos caminan en dirección al castillo. Confiados en que están seguros, lo que no saben es cuanto se equivoca.