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Dioses y heroes — capítulo 38
Erik aparece en el castillo del inframundo. Exactamente, en el gran salón. Parece no haber nadie. El chico se acerca al balcón, se apoya en la barandilla y mira hacía abajo. Almas en pena vagan de un lado a otro encadenadas unas a otras obligadas a trabajar para el señor del infierno, Hades. Erik suspira. Piensa en Elena y su pequeña barriga, sonríe son poder evitarlo. "¿Cómo he podido ser tan estupido de proponerle que aborte? Conociéndola como la conozco debería de saber que eso nunca lo hará. La verdad es que esta preciosa, el embarazo no le sienta mal" piensa Erik con una sonrisa.
-Erik- llama una voz a sus espaldas.
Él se gira y ve allí a Anabel. Seria y poderosa. Erik vuelve a mirar hacía delante.
-¿Qué quieres?- pregunta él duramente.
Anabel entrecierra los ojos.
-¿Por qué me hablas así?- pregunta Anabel extrañada.
Erik no contesta. Sigue mirando hacía adelante.
-¿Qué esta pasando?- insiste Anabel ahora un poco nerviosa.
-No pasa nada- responde al fin Erik con voz fría.
Un silencio muy intenso se instala entre los dos. Anabel lo mira esperando alguna otra explicación. Anabel, desesperada, piensa lo peor.
-¿Quién es la otra? Dime quien es. ¿Es Lorena?- pregunta Anabel.
-Pffff si, Lorena. Estas chalada- responde Erik sacudiendo la cabeza.
-Entonces, ¿Quién es?- insiste ella.
Erik se da la vuelta y la mira fijamente.
-De verdad que estas chalada. No me pasa nada- se queja Erik.
-¿Ah no? Si es así, ¿Por qué no me has dado un beso? Ni siquiera me has saludado- acusa Anabel.
-Deja de agobiarme, ¿quieres? Lo que me pase o deje de pasarme es cosa mía- protesta Erik molesto.
Anabel se muerde el labio.
-Es ella, ¿no? Es Elena, la has visto- dice Anabel.
Erik resopla agobiado. Para Anabel esa es la prueba que le faltaba para saberlo. Esta segura de que ha visto a Elena.
-Te ha obligado a que vuelvas con ella o algo, ¿verdad?- pregunta Anabel desesperada.
-Ella nunca haría algo así, nunca obligaría a nadie a ese tipo de cosas- responde Erik sin mirarla.
-Te ha hecho algo, se te nota. Hace solo seis horas que no te veo y estas raro, algo ha pasado- dice Anabel.
-No te preocupes, Anabel. Erik volverá a ser el de siempre- dice la voz de Ares desde detrás.
Anabel se da la vuelta y lo ve allí. Rápidamente se arrodilla.
-Anabel, sal de aquí. No te preocupes, cuando lo veas de nuevo volverá a ser el mismo príncipe de la guerra que siempre- dice Ares con seguridad.
Ella sonríe y se va. Ares se pone a su lado y también mira hacía abajo.
-Se que ahora mismo te estas preguntando si de verdad elegiste bien tu bando. Hijo, elegiste bien. Este es tu sitio- dice Ares.
-No me estaba preguntando eso. Estaba pensando en Elena, y en su barriga. Papá, dentro de esa barriga puede estar mi hijo. Eso no es algo que me pueda plantear con facilidad- explica Erik- Jamás volveré a cambiarme de bando, pero eso no implica que no este con ese niño si resulta que es mío.
Ares mira a su hijo seriamente.
-Sigues amándola- dice Ares- No has ido a verla por el bebe sino porque aun la quieres.
Erik sonríe con tristeza.
-Nunca he dejado de quererla, y nunca lo haré- aclara Erik- Si me he separada de ella, y he fingido no quererla es por su propio bien. Para protegerla. Su propio padre dudaba de que estuviese con ellos, y era lo mejor para ambos. Por eso no le cuentan nada de lo que ocurre en la guerra, ni nada. Pero aun así no quieren dejarla totalmente sola, porque saben que puede volver a caer en mis brazos y no quieren que pase eso.
-Entonces, ¿volverías con ella?- pregunta Ares con una ceja arqueada.
-Por supuesto. Pero no lo dejaría todo por ella, eso nunca- responde Erik.
-Ella tampoco lo dejaría todo por ti- dice Ares.
-Eso no podemos asegurarlo- dice Erik con una sonrisa traviesa.
Su padre entrecierra los ojos extrañado por su comportamiento.
-Llevo un tiempo dándole vueltas a todo esto, aclarando ideas. Poseidón y los demás la ignoran para que no se sienta importante, creen que eso es lo mejor para ella. Pero eso le hace daño, odia sentirse alejada de los demás. Si esta pasando algo, ella quiere saberlo. Eso les va a costar muy caro, porque la están alejando de ellos mismo- explica Erik.
-Entiendo. Y te vas a aprovechar de eso- dice Ares.
-Hay que saber estar en los momentos adecuados- dice Erik sonriendo.
Ambos se quedan mirando el paisaje, pensando en el plan del chico. Ares sonríe.
Holaa!! Como os va?¿ Espero que bien. Gracias por todas las lecturas y comentarios!! Aura-Lune me encanta tu historia.
Al que le guste memorias de idhun se la recomiendo una historia buenisimaa:
Besosss y Abrazoss.