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Dioses y heroes — capítulo 39

Juntos, agarrados de la mano, se plantan delante de la asamblea de dioses que se esta celebrando. Mario esta entre ellos, y es el primero en verlos. Elena y Cristian, los pequeños hijos de los dioses. Que ya no son tan pequeños. Elena espera un hijo, así que ha dejado de ser la pequeña hija de Poseidón.

Cristian carraspea y todos se giran para mirarlos. Los dioses ya los han visto pero no han dicho nada. Zeus, Poseidón, Hera, Deméter, Hestia, Apolo, Artemisa, Atenea, Afrodita y Hermes.

-Elena- susurra Poseidón mirando a su hija.

Ella lo mira seriamente, sin dejar transmitir ningún sentimiento. Mario los mira y les sonríe.

-Bienvenidos de nuevo, Elena y Cristian- saluda Mario seriamente.

-¿Y mi madre?- pregunta Elena bruscamente.

-Esta...- empieza Mario tímidamente.

-Esta con Ares, Hades y los demás- responde Anakin en tono burlón desde detrás.

Elena lo mira y le sonríe a modo de saludo. Anakin siempre tan risueño. Él le corresponde con otra sonrisa. Mario se siente incomodo al tener que revelar la situación de Estrella.

-Ehhh... Yo no se como explicarte esto, Elena. Creo que a tu madre le esta afectando mucho todo esto. Les ha contado a los del otro bando lo tuyo por venganza, porque dice que la dejaste tirada por un niñato que te ha dejado embarazada y encima ahora ni siquiera te dirige la palabra. Ella es el topo- explica Mario sin mirarla a la cara.

Ella inspira hondo para no perder los estribos. "Solo lo ha hecho por venganza, no porque prefiera un bando u otro sino por venganza. Dios, ¿Qué clase de madre tengo?"

-Mario, déjalo. Elena no esta para que le demos malas noticias. Pero vamos que Estrella no tiene ni idea de lo que esta pasando. La cosa es mucho más complicada de lo que vosotros pensáis- dice Cristian para todos los presentes.

La gente se mira unos a otros sin entender lo que quiere decir. Incluso Elena no sabe a que se refiere, le da un suave codazo para atraer su atención. El se acerca a su oído y le dice:

-Ellos no lo saben todo. Solo los dioses saben que tu bebe no tiene porque ser mío sino que también podría ser de Erik. Los semidioses y eso creen que tu bebe es mío, que Erik al enterarse casi te mata y que por eso estas alejada de aquí y de todo.

Elena lo mira totalmente desconcertada. Él le aprieta la mano para infundirle fuerzas. Mario ordena a la gente a que salgan afuera, en donde los dioses dan conferencias y esas cosas. La sala empieza a vaciarse poco a poco, cuando ya esta vacía de gente que no sabe del problema Elena se acerca a su padre enfadada.

-¿Cómo has podido hacer eso?- pregunta ella- Prefieres que tu hija quede por los suelos antes que tu reputación pueda ensuciarse, ¿no?

-Elena, era lo mejor pa...- empieza a responder Poseidón.

-¡No! ¿Sabes a quien me recuerdas?- pregunta Elena.

Poseidón entrecierra los ojos y niega con la cabeza.

-A Erik- responde ella misma- Me has dejado tirado simplemente por lo que puedan decir los demás.

-Yo no...- intenta justificarse Poseidón.

Pero su hija sale de allí sin importarle lo que deja atrás, sale al bosque. Y, como siempre, va al sitio del que no podría despegarse ni aunque quisiera. El agua. Se sienta a los pies de un árbol que hay enfrente del río del Olimpo. Mira hacía atrás. El gran castillo construido por los dioses tantos y tantos años atrás, encierra en sus paredes secretos que solo ellos saben. Secretos que pueden matar a toda la humanidad o crear otro mundo. El mayor secreto que alguien pueda tener, el poder. El que tenga el poder tendrá todo al alcance de su mano, dice un refrán griego.

Pero para que quieren el poder si a la hora de verdad ni siquiera saben querer a un hijo.

-Elena- llama una voz a sus espaldas sacándola de sus pensamientos.

Ella se da la vuelta y ve a Anakin. Él chico se sienta a su lado y la mira.

-Ya se por lo que te has enfadado. Estoy al corriente de todo, yo y los más cercanos a ti lo sabemos. Tienes que entenderlos, si la gente se enteraba de que la hija de uno de sus líderes estaba embarazada posiblemente del hijo de Ares y que no se podía decir donde estabas iban a pensar mal. Iban a pensar que te habías escapado con Erik y lo que nos faltaba era tener problemas con el pueblo- explica Anakin.

-Ya, ¿Y no podían simplemente no decir nada? Ya que han dicho esa mentira podrían haber dicho que me había ido de viaje. No se, como se les da tan bien mentir- reprocha Elena dolida.

Anakin sacude la cabeza, no se puede entrar en razón con ella ahora mismo. Los dos contemplan el cauce del río durante largo rato, hasta que Elena susurra:

-¿Sabes? Dicen que mentir es el cáncer del alma.

Él le sonríe.

-El caso es que siempre estás enfadada con alguien. Sino es con tu padre, es con tu madre o con Erik- comenta Anakin.

Ella suelta una carcajada. Cuando ninguno de los dos se lo espera alguien salta de uno de los árboles. Ambos sobresaltados se levantan rápidamente, Anakin se coloca frente a Elena, por si acaso. Pero después se relajan al ver que es Afrodita.

-¡Vaya susto que nos has dado, Afrodita!- exclama Anakin.

La diosa se acerca a Elena y le coloca una mano sobre su, ya un poco abultado, vientre. Elena siente como su bebe se mueve en su interior. Afrodita entrecierra los ojos.

-Elena, tu no estas de dos meses y medio- dice Afrodita- Tu estas de tres y medio.

-¡¿Qué?!- pregunta ella a voz en grito.

Anakin mira a Afrodita, luego a Elena y por ultimo a la barriga de ésta. Parece confundido. Afrodita pone las dos manos encima de la barriga de la chica.

-En serio, estas de tres meses y medios- dice Afrodita.

-No puede ser- susurra Elena confundida.

Afrodita se marcha a buscar a Cristian, a petición de Elena. Anakin se queda con ella para tranquilizarla. La chica camina de un lado a otro muy nerviosa. Pensando a toda velocidad.

"Si estoy de tres meses y medio si que puede ser hijo de Erik. Aunque el dijera que no. Ahora si que puede ser. Hace tres meses y medio estábamos juntos"

Anakin la sigue con la mirada. Prefiere no sacarle tema de conversación porque la ve demasiado absorta. Cristian y Afrodita llegan corriendo.

-Elena- dice Cristian con la cara descompuesta.

-¡Cristian! Esto es una locura. Por lo visto ahora estoy de tres meses y medio. Erik me dijo que el bebe no podía ser suyo porque hace dos meses y medio no estábamos juntos, pero es que ahora si que puede ser. Tengo que hablar con Erik- explica Elena.

-Eso no me parece buena idea, estamos en guerra- aconseja Cristian.

-Me da igual. Se trata de mi bebe, me da igual todo- dice Elena.

De repente, se escuchan voces impresionadas a lo largo del bosque. Cristian cierra los ojos intentando asimilar lo que acaba de pasar. La gente del pueblo los ha estado espiando, y ahora saben que el bebe de Elena puede ser de Erik.

-¡Traidora! ¡Su hijo va a ser un bastando del hijo de Ares!- exclama una voz entre los árboles.

Cristian coge de la mano a Elena y se la lleva. Entran corriendo al castillo seguidos por un tumulto de gente. Los dioses siguen en la sala de asambleas discutiendo unos entre otros. Cuando los dos jóvenes entran, los miran alarmados.

Zeus cierra los ojos unos segundos y luego los abre alarmado.

-¡Afrodita, te dije que esos temas tenias que tratarlos en privado! ¡Mira lo que ha pasado ahora! ¡Todo el mundo lo sabe!- reprocha Zeus de mala leche.

-Lo se, pero es que Elena no esta de dos meses y medio sino de TRES meses y medio- explica Afrodita.

Los dioses se miran unos a otros y comienza a hablar de nuevo. Elena sacude la cabeza.

-Zeus la próxima vez que quieras hablar conmigo hazlo al momento- dice Elena saliendo de la sala enfada.

Cristian sale tras ella asustada de lo que pueda ocurrirle.

-¿Dónde vas?- pregunta Cristian alarmado.

-A buscar a Erik- responde ella sin pararse.

Él camina tras ella todo lo rápido que puede.


-¿Por qué estas aquí si me has odiado desde siempre?- pregunta Erik desde su asiento.

Los dioses y semidioses del bando contrario al de Zeus también esta celebrando una asamblea. En el centro esta Estrella, la madre de Elena, contándoles todo lo que sabe acerca del estado de su hija. El topo que tenían en el otro bando.

-Ella ha sido una idiota por dejarse llevar por ti. Mírala ahora, solo tiene 17 años y ya esta embarazada. Y ni siquiera sabe de quien es su bebe. La verdad es que si tú no hubieses aparecido en su vida ella no lo habría hecho, desde luego. Pero ella se ha dejado llevar por ti, ha defendido sus sentimientos por ti contra viento y marea- responde Estrella.

-Si, supongo que es una de las cosas que me gustaban de ella. Que defendía su amor por mí con todas sus fuerzas- comenta Erik con una sonrisa.

Estrella le clava una mirada llena de odio.

-Por tu culpa mi hijita se ha convertido en un monstruo. Si la matáis la verdad es que no llorare su muerte- dice Estrella con rencor.

Erik la mira con cara de asco, se levanta y se acerca a ella lentamente.

-Me das asco, ¿lo sabias? Puedo entender que no quisieras que Elena estuviese junto a mi en aquellos momentos, pero de ahí a que la secuestraras, que la obligases a estar con otro y que ahora desees su muerte no me lo explico- acusa Erik enfadado.

Estrella abre los ojos como platos, sorprendida.

-Aun la amas- susurra Estrella tapándose la boca con las manos del asombro.

-Aunque no te lo creas siempre lo he hecho- afirma Erik- Y si la amo.

En la sala se escuchan susurros de desaprobación. Estrella lo mira confundida. Él se da la vuelta para dirigirse a todo el mundo.

-Que os quede muy bien claro a todos. He amado, amo y amare a Elena hasta que me llegue la muerte. Si me he separado de ella y os he hecho creer a todos que no la quería era por su propia seguridad y la mía. Si os puedo asegurar que no me uniré a otro bando, porque este es mi sitio. Es mi hogar. Hice creer a Elena que la dejaba por ser de otro bando, y ella me creyó justo como yo esperaba.

-¿Y que se supone que vas a hacer ahora?- pregunta Estrella con una ceja arqueada.

-Esperare. Ella sigue creyendo que no la amo, y así tiene que seguir siendo. Pues es lo mejor para todos que nuestro amor no se meta de por medio. Cuando el bebe haya nacido entonces veremos lo que pasa. Pero hasta entonces os pido precaución- dice Erik.

Los semidioses y demás asienten. Para ellos Elena no es una amenaza, ya que nunca entra en planes de guerra.

-Eso si. Os advierto que como a Elena le pase algo y el o la culpable sea de este bando no responderé de mí. Es mía. Y si yo digo que no se le hace daño, no se le hace daño, ¿entendido?- pregunta Erik a la multitud.

-Si, señor- responden todos al unísono.

Erik se gira hacía Estrella y la mira fijamente.

-¿Entendido?- pregunta Erik duramente.

Ella entrecierra los ojos de rabia. Sale de la sala con la cabeza alta y sin responder a la pregunta del joven.