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Dioses y heroes — capítulo 40

-Elena- la llama Cristian desde detrás de ella- Elena, ¡Elena!

Ella se da la vuelta y lo mira seriamente. Él se para frente a ella respirando entrecortadamente debido al cansancio. Se supone que Erik tiene una casa en Madrid, a la que va de vez en cuando. Y en la que vive también Anabel. Elena quiere ir hacía allí, aunque no este. Pero Cristian intenta evitarlo.

-Escúchame, se que quieres hablar con Erik pero...- empieza a hablar Cristian.

-¡No, Cristian! No me...- se queja Elena.

Cristian pone los ojos en blanco y la hace callar poniéndole un dedo en los labios.

-No te voy a intentar detener porque hables que con Erik, solo quiero que no vallas a esa casa. No me fío de nadie de esa gente- explica Cristian.

Elena suaviza el rostro, y le dedica una sonrisa. "Eres horroroso" piensa Elena sonriendo.

-Déjame que vaya yo primero, a mi no me harán nada. Saben que aquí no pueden contra mí- pide Cristian.

-Vale, pero yo voy contigo. Te dejo que me protejas todo lo que quieras- accede Elena.

-¿Me prometes que no harás ninguna locura?- pregunta Cristian con una sonrisa.

Ella le sostiene la mirada hasta que asiente. Él le da un beso en la frente y la abraza.

-Lo hago por ti y lo sabes. Te quiero- dice Cristian.

Tras un rato los dos se dirigen al chalet de Erik y Anabel. En la puerta hay dos gorilas de seguridad, Cristian se adelanta para hablar con ellos. Los dos gorilas lo miran seriamente y se cruzan de brazos.

-Venimos a ver a Erik- anuncia Cristian cauteloso.

Los dos hombres se miran un momento, luego miran a Elena y pregunta uno de ellos:

-¿Para que?

-Lo que yo tenga o no tenga que hablar con Erik es asunto mío y solo mío, no pienso ir por ahí contando mis asuntos privados a nadie- contesta Elena de manera borde.

Ambos se sonríen. Los dejan pasar con una sonrisa de satisfacción. El patio es... enorme y precioso. "¿Como puede tener tan buen gusto siendo tan cerdo?" se cuestiona Elena. Cristian y Elena se acercan a la puerta principal y llaman. Una mujer joven y rubia les abre. Lleva uniforme de limpiadora.

-Pasad. Le diré a la señorita que estáis aquí- dice la mujer.

Los dos entran. La mujer les guía hasta el salón. Hay una gran tele enfrente de un trío de sofás totalmente limpios y bien colocados. Las cortinas son de color de crema, y las paredes blancas.

-¡Vayaaa! Serán unos descerebrados pero tienen buen gusto, ¿eh? No puedo creer que el mismo Erik que conozco sea el que vive aquí.

Elena mira los marcos con fotos que hay sobre los muebles. Erik, Erik con Adam, Erik en moto, Erik en coche, Erik besando a Anabel... Elena aparta la mirada. Cristian se da cuenta de lo que pasa, y sacude la cabeza con desaprobación.

Entonces, llega Anabel con aires altivos. Cuando ve a Elena pone cara de asco.

-¿Qué hacéis vosotros aquí?- pregunta Anabel muy borde.

-Venimos a hablar con Erik- responde Cristian.

Anabel se queda mirando fijamente a Elena, ella le sostiene la mirada con fiereza. Como retándola.

-¿No te conformaste con alejarlo de su vida durante todo ese tiempo? ¿Para que has vuelto? Erik no quiere saber nada de ti- dice Anabel.

-Me da igual que no quiera saber nada de mí. Si se tratase de mi no haría esto, créeme- miente Elena descaradamente.

Cristian mira a una y a otra sin atreverse a decir nada. Sabe que no se llevan bien, pero no sabe a que punto son capaces de llegar. Teme que Elena salga perjudicada.

-Seguro. Solo has estado buscando una excusa para venir a quitármelo. Pues que lo sepas es mío, y siempre lo va a ser- aclara Anabel.

Elena cierra los ojos. Vuelve a sentir un mareo, siente como el bebe se remueve en su interior. Y da un par de patadas. Elena se agarra el vientre. Cristian se acerca rápidamente y la sujeta, por si acaso. Anabel arquea una ceja.

-¿Tú te has visto? Das pena. Solo tienes 17 años y ya estas embarazada. ¿Qué clase de vida vas a llevar? Toda tu vida cuidando a un bebe, y yo disfrutando- dice Anabel soltando una carcajada- Y, sobre todo, disfrutando de Erik.

Las paredes y el suelo empiezan a templar. Elena siente que su poder lucha por salir, por explotar después de estar tanto tiempo dormido. Pero la chica siente como es empujado por otro poder, igual o incluso más fuerte que el suyo. Elena se da cuenta de que es el bebe. Los ojos se le llenan de lágrimas.

Cristian la mira sin comprender nada. Ella apoya la cabeza en su hombro y trata de tranquilizarse. Tanto él como Anabel escuchan perfectamente las palabras que Elena susurra mientras coloca las dos manos en su vientre y lo acaricia con infinito cariño.

-Tranquilo, tranquilo pequeño. Todo esta bien, estamos bien. Estoy bien, tranquilízate. No nos va a pasar nada malo. Cristian esta aquí con nosotros- Elena coge una de las manos de Cristian y la coloca sobre su vientre- ¿Ves? Esta conmigo. No nos va a pasar nada.

Todo se para despacio. Las paredes dejan de temblar al igual que el suelo. Cristian mira fascinado a Elena.

En la habitación entran un grupo de personas. Entre ellas esta David, hijo de Hades. Que rápidamente se acerca a ver que le ocurre. Los demás se quedan mirando.

-¿Estas bien?- pregunta David.

-No se- responde Elena.

David la mira fijamente. Parece que esta bien, asustada pero nada grave. Elena lo mira con agradecimiento, él le sonríe.

-Ha sido el bebe. Lo he notado, no era el poder de Elena. Era algo...algo muy poderoso- explica Cristian.

-Si, yo también lo he sentido- dice David extrañado- Pero también he sentido el poder de Elena, es una cosa rara.

Todos se quedan en completo silencio. Cristian, David y Elena comparten miradas los unos con los otros. Los demás observan a la triada esperando alguna nueva información. El silencio es roto por una joven voz que les llega desde la entrada de la casa. Elena lo reconoce de inmediato.

-¿Se puede saber que ha sido eso? Voy por la calle siento el poder de un dios y ahora llego a mi casa y la gente no esta. Aunque se que estáis aquí porque os siento...- dice la voz de Erik en tono burlón.

-¡Estamos aquí, cariño!- exclama Anabel para que el chico la escuche.

Elena la mira con odio. Un leve temblor sacude de nuevo la casa, pero esta vez fugaz. La chica se vuelve a abrazar el vientre.

-¿Qué pasa aquí?- pregunta Erik aun desde fuera de la habitación.

Entra desconcertado y se queda más desconcertado aun cuando ve la escena. Pero acaba sonriendo, como siempre. Elena lo mira con rencor y sacude la cabeza. Otra vez los malditos sentimientos afloran... "¡No, no Elena céntrate! Tienes que decírselo" se dice la chica a si misma.

-¡Vaya! ¿Venís a rendiros y a uniros a nuestro bando o que?- pregunta Erik.

-Más quisieras- responde Elena altanera.

Erik entrecierra los ojos mientras sonríe.

-Bueno, pues entonces no entiendo que hacéis en mi casa. El paso solo esta permitido a gente del bando de los malos, parientes o gente que quiera unirse a nosotros- dice Erik con burla.

-¿Quieres dejar de tomarte esto a cachondeo? Vengo a hablar contigo de algo MUY serio- dice Elena poniendo mucho énfasis en la palabra muy.

Anabel bufa y suelta una risita. En cambio Erik se pone serio.

-Eso solo es una excusa para verte. Quiere comerte la cabeza para que te unas a ella de nuevo. Cariño, no dejes que nos separe- dice Anabel mientras lo abraza.

Erik se deshace de su abrazo y se acerca a la chica.

-Salid todos de aquí- ordena Erik con voz autoritaria.

Los sirvientes obedecen sin necesidad de que se lo repitan. David cruza una mirada con Erik asiente y sale también. No sin antes sonreírle a Elena. Solo quedan Anabel, Cristian y ellos dos. Erik mira a Cristian con una ceja arqueada y mentalmente le dice:

"Todos te incluye a ti también"

Cristian aprieta los puños. Mira a Elena, le da un beso en la frente y le susurra al oído:

-Confió en ti. Ten cuidado, por favor.

Luego sale de la habitación. Mientras sale le dice unas "cariñosas" palabras mentalmente a Erik:

"Como le hagas algo te mato, imbecil. Y con algo me refiero a cualquier cosa. Esta muy sensible. ¡Ah! Y ten cuidado, su bebe también se enfada"

Erik se queda confundido con su ultima advertencia. Ya solo queda Anabel, que esta enfadada.

-Ni se te ocurra tocarlo, zorra- amenaza Anabel- Es mío, ¿te enteras? Mío, solamente mío.

Elena empieza a hartarse de lo de "mío" suelta un grito y la mira con odio.

-¡PARA TI! ¡No lo quiero! ¡Haz lo que quieras con él, no me interesa!- grita Elena con dos lagrimas cayendo por sus mejillas.

-JAJAJA pretendes que me crea eso. A ti no te importa ningún bando, solo te importa quitarme a Erik- grita también Anabel- Pero para él no eres nada. Él es poderoso, tiene un puesto alto en nuestro bando, pero tú... Tú no eres nada.

Elena grita y se tira hacía ella. Anabel no se lo espera, Elena la coge por los pelos y la empuja contra una vitrina de cristal. David llega corriendo y se queda helado, Anabel se levanta a por Elena. Pero David la agarra y de ahí ya no puede salir.

-¡Vais a morir todos! ¡Y tú en especial! ¡Tu y tu maldito bebe! ¡¿Pero sabes lo mejor?! Que te voy a matar yo jajajaja- grita Anabel como una loca.

Elena vuelve a lanzarse hacía ella pero esta vez Erik la agarra por detrás. David saca a Anabel, que aun esta gritando, y se la lleva a otro sitio. Elena aun se revuelve en brazos de Erik, llorando y gritando.

-¡Suéltame! ¡¡QUE ME SUELTES!!- grita Elena colérica.

Erik tiene a Elena agarrada por detrás. Rodea su cuerpo con los brazos. La chica empieza soltarse, Erik tiene que poner más fuerza pero tampoco mucha porque no quiere hacerle daño. Elena no para de intentar liberarse de su abrazo.

-La voy a matar. Te juro que la mato- grita aun Elena.

-Shhh tranquila. Vamos, tranquilízate. Shhh. No le hagas caso, no sabes lo posesiva que es. No tiene ni idea de nada- dice Erik con dulzura.

Elena empieza a cansarse y a parar de moverse. Pero ahora estalla en un llanto, llora desconsoladamente. Erik se sorprende. No sabe que hacer. Al final opta por seguir rodeándola con los brazos y esperar a que se calme.

-Creo que nunca te he visto así- comenta Erik intentando hacerla reír- El bebe te afecta más de lo que pensaba.

Ella sonríe, ya un poco más tranquila. Erik la balancea suavemente de un lado para otro, intentando con ello relajarla. Y consiguiéndolo.

La chica no puede dejar de llorar, lo hace levemente pero no puede parar.

-Erik, tengo que decirte algo importante- dice Elena.

-Tu dirás- acepta él sin soltarla.

-Yo... Hace unas cuantas horas he visto a Afrodita y... y me ha dicho que no estoy de dos meses y medio. Que estoy de tres y medio. Y eso quiero decir que tu si que puedes ser su padre- explica Elena un poco avergonzada.

Siente como Erik inspira hondo. Nota como su pecho se hincha y se deshincha lentamente.

-Bueno... Eso cambia un poco las cosas- dice Erik- Ahora hay más posibilidades de que ese pequeñajo sea mío.

Elena se muerde el labio, temerosa de lo que pueda hacer Erik. El chico no la ha soltado, ni la ha dejado de balancearla. La chica no sabe como tomarse eso, de momento le deja hacer.

-Yo... No quiero atarte ni nada, solo quería que lo supieses. Puesto que también te incumbe a ti- susurra Elena tímida.

El se ríe. Y vuelve a inspirar hondo.

-Tendremos que esperar a ver de quien es, entonces. ¿Le harás la prueba de paternidad?- pregunta Erik.

-Si, claro- responde Elena- Pero para hacerle la prueba te necesitare a ti.

Erik asiente. Elena siente como el bebe se mueve en su interior y le da pataditas. Rápidamente, se pone una mano en el vientre. Pero el bebe esta vez no esta enfadado, esta tranquilo. Erik se da cuenta de que algo le pasa.

-¿Estas bien?- pregunta el chico sinceramente preocupado.

-Si- responde Elena- Es el bebe. Que se mueve.

Elena, ya muy tranquila, se suelta de los brazos de Erik y se gira para mirarle.

-Siento haber montado este jaleo. No se, últimamente estoy muy sensible- explica Elena- Anabel me saca de mis casillas. No soporto que me recuerde siempre que eres suyo.

Erik sonríe. Una sonrisa, amplia, alegre y sincera.

-Si, es muy posesiva. Cree que estoy enamorado de ella, pero no lo estoy- dice Erik sonriente- Siempre te ha visto como a una rival, y ahora con la guerra más todavía.

Se quedan mirándose fijamente el uno al otro. Sonriéndose. Aunque Elena acaba mirando al suelo.

-Erik yo... No quiero tener nada que ver con esta guerra. Ni mi padre, ni Zeus quieren siquiera que me acerque al Olimpo, y por mi eso esta bien. Lo que quiero es que me dejéis en paz- pide Elena.

-Haré lo que pueda, créeme. No eres un obstáculo para nosotros. Aunque estamos en guerra, estas cosas son difíciles. Pero si te puedo prometer algo- dice Erik.

-¿Qué?- pregunta Elena intrigada.

-Nadie te tocara un solo pelo de la cabeza. Ni a ti ni al bebe. No al menos de mi bando- responde Erik seriamente- Nadie que este bajo mi mando te hará daño. Y me ocupare de que los demás hagan lo mismo.

Elena lo mira fijamente y acaba sonriéndole. Erik le acaricia la mejilla, ella lo mira con un millón de dudas. El se acerca lentamente, pero antes de que pueda hacer o decir nada Cristian entra en la habitación. Al verlos tan pegados se para bruscamente y se queda mirándolos.

-Lo siento, no quería interrumpir- se excusa Cristian.

Erik se separa rápidamente de Elena. Como si hubiese echo algo malo. Cristian los mira seriamente. Erik se da la vuelta y se asoma a una de las ventanas.

-Será mejor que os vayáis- dice Erik aun de espaldas.

Elena lo mira. Prefiere no liar más la situación. Se gira hacía Cristian y se acerca a él.

-Vamonos- susurra Elena.

El chico la ve triste y decaída pero a salvo. "No le ha hecho daño" piensa Cristian. Cuando Elena ya esta saliendo por la puerta dice:

-Erik, tú y yo tenemos que hablar. A solas y sin peleas.

Erik se gira y lo mira con una sonrisa.

-Cuando quieras, chaval- dice Erik riéndose.

Elena no quiere mirar hacia atrás, Cristian llega junto a ella y la coge de la mano. Juntos salen de la casa. Caminan por la calle en silencio y serios. Elena siente algo de vergüenza.

-Yo...- se justifica Elena.

-No tienes que darme explicaciones. Es tu vida. No tengo derecho a pedirte nada- interrumpe Cristian como si se hubiese aprendido de memoria las frases.

La chica lo mira impresionada, y le sonríe. No se esperaba esa reacción de él. Cristian sonríe con dulzura.

-Me he dado cuenta de lo importante que es para ti. Aunque no lo digas no te imaginas un mundo sin él, y por lo que he visto él tampoco se lo imagina sin ti- dice Cristian burlón.

-No digas tonterías. Él me lo dijo, lo nuestros fue pero ya se ha pasado. Al final mi madre llevaba algo de razón y solo era un capricho. Pero no para mí sino para él.

Cristian le aparta el pelo de la cara.

-Para ti nunca fue un juego. Te enamoraste de él desde la primera vez que lo viste- dice Cristian.

-Si, pero eso tu ya lo sabias- afirma Elena.

-Pensé que conseguiría sacártelo del corazón, pero me temo que eso na va a ser posible. Ni si quiera tu misma lo consigues- dice Cristian más para si mismo que para ella.

Elena se muerde el labio si saber que decirle. Siguen caminando por la calle, en dirección a su barrio.

-Él siempre ha tenido ventaja- susurra Cristian apenado.

-Si, es verdad. Tiene ventaja, pero no se porque. Se supone que tú fuiste mi primer amor, el primer chico del que me enamore. Pero sin embargo es a él a quien no me puedo quitar de la cabeza- explica Elena.

-Me estas admitiendo que aun le amas- apostilla Cristian.

Ella aparta la mirada, un poco incomoda.

-Nunca lo he negado. Lo que pasa es que hace tiempo que no salen esas palabras de mi boca. No creo que pueda dejar de amarle nunca, y más aun si el niño es suyo- aclara Elena.

-Pero puede ser que no sea suyo, y si es mío puede que si consigas olvidarte de él- dice Cristian.

-No creo. Cristian, Erik lo ha sido todo para mí. Cuando creíamos que estaba muerto me lleve seis meses sin ni siquiera mirar a mi madre o a Mario. Me escape del Campamento Mestizo por él, me pelee con mi madre por defender lo que sentía por él, casi abandono mi bando por él... No se de que otra manera descostrarle que le quiero- explica Elena.

-¿Te hubieras ido a su bando si el te lo hubiese pedido?- pregunta Cristian parándose en plena calle.

Se miran unos segundos con tensión. Parece que eso le ha afectado a Cristian.

-No he dicho que fuera a cambiarme de bando. Sino que CASI abandono mi bando por él. No es lo mismo abandonar que cambiar. Sabes que Hades nunca me ha caído bien- responde Elena.

Él sacude la cabeza.

-Realmente estas loca- dice Cristian sonriendo- Si lo hubiera sabido no me habría marchado.

-No digas eso. Si no hubiera conocido a Erik no habría sido ni la mitad de lo feliz de que lo he sido- contradice Elena recordando momentos vividos con Erik.

Se miran largamente.

-Maldito hijo de Ares- maldice Cristian reemprendiendo la marcha.

La chica le sigue. Cuando llegan a la calle en la que viven Cristian se para de golpe. Elena que iba detrás de él un poco distraída, choca con su espalda.

-¿Qué pasa?- pregunta Elena molesta por el golpe.

-Tu padre esta aquí- responde Cristian muy seriamente.

Se miran preocupados el uno al otro. Elena ve que Cristian esta tenso, y eso para ella no es buena señal. Si él esta tenso es que algo malo se avecina. Los dos se acercan a su bloque de pisos, entran y se montan en el ascensor.

 Holaa!! ¿Que tal? Yo muy bien ^^ Veis como Erik ya se esta volviendo más bueno... (: Jejeje Bueno aqui os dejo el blog que he hecho para mi historia. Aun no hay muchas cosas pero ya ire poniendo (: 

Besos y Abrazos. En especial a Aura-Lune!! Eres la mejor (LL)