← Dioses y heroes · de
Dioses y heroes — capítulo 42
Cristian esta esperando en el salón de la casa de Erik a que este aparezca. Se ha cruzado con Anabel que lo ha mirado y le ha puesto cara de asco. Pensando que con él iría Elena. Pero no es así. Mientras iba a casa de Erik se ha encontrado a Kevin que venia de hacer unas compras. Por lo visto no sabia nada de lo de Poseidón y los semidioses, se lo ha contado todo y lo ha mandado a cuidar de Elena.
-¡Vaya! Pasamos de no vernos nunca a vernos dos veces en un mismo día- comenta la voz de Erik a sus espaldas.
Cristian se da la vuelta y lo ve. Cruzado de brazos y apoyado contra el marco de la puerta. Sabe que lo ha dicho de broma.
-Tenemos que hablar- dice Cristian.
-Si, me quedo claro antes- dice Erik.
Se miran unos segundos. No se llevan bien, nada bien. Pero intentan controlar las ganas de pelear. Cristian le cuenta en pocas palabras lo que Poseidón les ha obligado a hacer, porque en realidad es lo que ha hecho. Erik se queda de piedra.
-Vaya si que están asustados. Y yo que creía que ibais mejor- comenta Erik impresionado.
-Lo están mucho más aun de lo que tu piensas- dice Cristian- Le han puesto un millón de vigilantes. Para que ni ella se acerque a ti ni tú te acerques a ella.
-¿Y que os ha hecho pensar que yo quiero acercarme a ella?- pregunta Erik con una ceja arqueada.
Cristian sonríe.
-Vamos, Erik. Delante de todos los demás podrás fingir que ignoras a Elena, pero a mi no puedes engañarme- dice
Erik clava sus ojos verdes en los de él chico. Se palpa el odio, pero Erik acaba sonriendo débilmente.
-Además como la has tratado hoy. ¿Cuánto piensas seguir con esta mentira?- pregunta Cristian.
-Lo que haga falta para que ella este a salvo- responde Erik.
-Entonces, ¿vas a dejar que se case conmigo? ¿Vas a dejar que crea que no sientes nada por ella?- pregunta Cristian sabiendo que hay es donde le duele al chico- ¿Dejaras que se vaya con otro hombre y que piense todo la vida que la odias?
-No tengo otra opción. Los dos sabemos lo que puede pasar si el pueblo se entera de que esta conmigo- responde Erik- Y ya no lo hago solo por ella o por mi, sino por el bebe.
Cristian sacude la cabeza. No se cree lo que esta escuchando.
-Yo soy el primero que quiere acabar con toda esta farsa. ¿Cómo te crees tú que me siento yo cuando la veo contigo? ¿Cómo te crees que me siento cuando la veo marchar una y otra vez? Odio tener que aguantar a Anabel- dice Erik molesto.
-Pues parece que hoy se te ha olvidado que ya no la querías- acusa Cristian.
Erik inspira hondo y aparta la mirada.
-Siempre he odiado verla llorar. Si no hubieras aparecido lo habría echado todo a perder- admite Erik con la mirada pérdida.
-Lo se, por eso he venido a hablar contigo- dice Cristian- Tienes que tomar una decisión, elige de una vez si la tomas o la dejas.
-Decisiones, decisiones... ¡Ay, odio tomar decisiones!- dice Erik inspirando hondo- Si se lo cuento, si le digo TODA la verdad, no habrá lugar segura para ella y su bebe.
Cristian sonríe.
-Por fin te diste cuenta de que vuestra relación no iba a ninguna parte. Desgraciadamente te diste cuenta tarde- dice Cristian.
Erik le dirige una extraña mirada.
-Te dejo tiempo para que pienses. Es algo difícil, lo se. Mañana se celebrara nuestra toma de dicho en el Olimpo. Por la tarde. Si se lo vas a decir ve sino intenta no volver a cometer errores si algún día te la encuentras- dice Cristian cruzado de brazos- Tomes la decisión que tomes ten en cuenta que ella te quiere con toda su alma.
Dicho eso, se va. Sale del salón cruza el pasillo y se marcha por donde ha venido. Dejando atrás a un chico confundido.
Erik por su parte se queda de piedra. ¿Decisiones? Odia tomar decisiones. Si le cuenta toda la verdad a Elena se arriesga a tener que marcharse de su sitio. Dejar a sus amigos, a su padre, a su bando... No quiere perder la vida que siempre quiso recuperar. Pero por otra parte esta Elena... con su mirada y su dulce sonrisa... Y su bebe. Ese pequeño que puede ser fruto del intenso amor que se tenían el uno al otro. ¿Tenían? Aun lo sienten, pero no se lo demuestran el uno al otro.
-Te veo pensativo- dice la voz de Anabel justo a su lado.
Erik se sobresalta y se hecha a un lado instintivamente. Anabel lo mira extrañada.
-¿Qué te pasa?- pregunta Anabel sinceramente preocupada.
-Que odio tomar decisiones- responde Erik serio.
Anabel no lo entiende, y Erik no le da explicaciones. El chico sale de la sala dejándola más preocupada aun. Aprieta los puños al entender quien tiene la culpa; "Matare a esa niñata. A ella y a su engendro"