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Historia 50120 — capítulo 6
Lukas sintió fuertemente el latigazo en su cuello; realmente doloroso. Ariel pegó su frente contra la manivela.
-Maldito, desgraciado, cabrón; ¿quién diablos te dio el permiso de conducir?
-Yo… no conduzco por estos lugares, los niños no se fijan al cruzar, las abuelas parecen tortugas y…
-¡Y las maestras te desconcentran!- gritó furioso Lukas- testa di cazzo, stronzo; figlio di puttana
-Primero, si me vas a madrear hazlo en español; italianito, ¿y de donde putas sacaste eso de las maestras?
-¿Crees que no sé en donde trabaja tu Dulcinea?, y por cierto se llama Danna, si la vas a acosar, acósala bien… - la discusión fue interrumpida por el sonido de la puerta del vehículo abriéndose
Alex se había bajado del auto; sus ojos miel hicieron conexión con los verdes del niño al que casi atropella Ariel.
-Señorita dígale a su novio que sea cuidadoso al manejar- le dijo la anciana, volteando el rostro apenas vio a la chica.
-Disculpe…- susurró Alex, sin dejar de mirar al niño que estaba tan prendido a su mirada como ella a la de él.
-Camina- ordenó la mujer mayor con un tono bastante nervioso
-Pero abuela- chilló el pequeño con tono suplicante- ella… él no es su novio- señaló el pequeñito- yo conozco a…- pero no terminó, se mantuvo callado con la mirada perdida en el suelo
-Cuando te ordeno algo debes obedecer
-Alex, entra al auto; no quiero que esa señora me demande- suplicó Ariel jalando el brazo de su amiga, que estaba muy cerca de la ventanilla del conductor
-Si claro- murmulla ella, sin dejar de observar a aquel niñito
La chica se montón al auto, y le dirigió una última mirada al pequeño; el cabello rizado se movía rápidamente dirigiéndose a la entrada de la escuela; se había colgado de su mirada y podía recordar bien que era verde. Esa mirada no era de miedo, era más de sorpresa y alegría; alegría que reflejó cuando una pequeña sonrisa se dibujó en el rostro infantil; y ella sintió en esa sonrisa un gesto cálido y familiar.
Pero en ese momento recordó algo…
-Ariel, nos pudiste haber matado
-Creí que a mente rápida se el había olvidado reclamarme- refunfuñó el moreno, mirando su espejo- se me olvidó rasúrame el bigote.
-No le llames mente rápida- rugió Lukas- o al menos no cuando yo no estoy de ánimos para molestarla; y yo conduzco
Alex alzó las cejas al ver las maniobras de sus amigos para cambiar de campo; pero el show no era lo suficientemente bueno, como para dejar escapar aquello que en medio frenazo le había venido a la mente. ¿Un recuerdo?, tal vez; ¿la memoria del momento en que todo había empezado?, no lo sabía.
El auto había empezado a andar, ya no tenía idea a donde se dirigía; pero eso no le importaba, su mente estaba ocupada en otras cosas.
-El distribuidor dijo que todo estaba listo, pero ya saben ese tipo siempre miente- dijo Lukas, que al parecer iba hablando con Ariel, pero Alex no les prestaba atención- y para que seas útil te bajas conmigo
-¿Y por qué yo?- preguntó Ariel
-Porque no voy a poner a la señorita a jalar cajas sumamente pesadas
-Gracias- susurró Alex, abrazando al piloto
-¿Por qué tan tierna?- preguntó Ariel, alzando la ceja
-Porque a él si lo quiero, no como a vos- le contestó sonriéndole; y jugando con la barba del muchacho.
-Somos amantes- dijo Lukas entre risas- y no te incluiremos en nuestra relación.
-Para eso tengo a mi musa, mi inspiración, mi preciosa, mi…
-Como le habla tanto- agregó Alex, bajándose del auto; y ganándose un suave golpe en el brazo por parte del copiloto.
-Alex, espéranos aquí; no tardaremos mucho- dijo Lukas, bajándose del auto- son un par de cosas, no muy pesadas- agregó mirando al moreno que ya iba a alegar- ya venimos
-Apúrate, rata alada…
La chica sonrió ladeadamente, mientras veía a ese par caminar; se habían vuelto su nueva familia, y eran demasiado importantes para ella.
También observó el lugar donde se encontraba; y le pareció que tenía un tono familiar; causando que sus pelitos se pusieran de punta.
Era un barriecillo algo lúgubre, con casitas pequeñas y con empotres en las paredes de santos olvidados por el tiempo. El local comercial, donde Lukas compraba era lo único nuevo que había, irradiaba luz y alegría, opacaba la oscuridad de ese barrio.
Alex no podía aguantar mucho tiempo en un mismo lugar; si algo no se le había olvidado era lo desesperada que solía ser. Impaciente, intranquila; siempre puntual, siempre desesperada.
Se fijó que el auto quedara bien cerrado, en aquel barrio era mejor prevenir; y empezó a caminar con dirección desconocida.
Un par de niños con camisetas sucias jugaban con una pelota en media calle; el balón cayó en sus pies, y uno de los niños, con una sonrisa cómplice solicitó un "pase". Alex no entendió porque, pero aquellos niños le hacían recordar algo, puede que fuera su infancia perdida en memorias olvidadas, o alguna cosa más.
Devolviéndole la sonrisa y el balón, Alexandra, continuó caminando. Sentía que a pesar del frío, había un calor de hogar que la embargaba. Unos cuantos pasos más, y unas voces que parecían provenir de las escaleras oxidadas y viejas de un edificio de apartamentos.
-Aún me parece cosas de milagros, que André no le importe vivir aquí- comentó Val, sentada en una de las gradas
-No va a vivir en la abandonada casa de sus padres; escucha cualquier ruido y es capaz de salir corriendo como niñita- le contestó Julián, mirando con algo de ternura el lugar donde vivía- y no creo que la madre de James, vaya a ser tan amable como para dejarlo vivir en su casa
-Esa señora no quiere nada que la relacione con los Muller- agregó Leah con la voz pausada y tranquila, algo raro en ella
Alex sintió que el corazón se le iba a salir; esas personas habían nombrado a los Muller,y a menos de que fuera una gran coincidencia del destino, aquel hombre; era el mismo que días antes la había observado desde el auto fuera de Terra Nostra.
Se había mantenido escondida tras unas cajas. Sintió que algo húmedo caía en sus labios; o era que su alma se le escapaba por los poros en forma líquida, o como era lo más lógico, estaba llorando.
Se secó el labio, que no solo tenía lágrimas; sino que temblaba.
-No creo que esos tipos sean de fiar- dijo Julián, tomando un sorbo del líquido dorado y espumoso que había en su vaso.
-¿No será que estás celoso?- preguntó Valentina; mirando a su amiga, y luego al muchacho
-Obviamente lo estoy, ellos no saben quien es; ella tampoco sabe quienes son ellos- gritó casi exasperado- y no son celos, es preocupación- agregó un poco más calmado
-¿Qué pasó el día del accidente?- preguntó Leah, acercándose a Julián
-Nada
-Di la verdad- le suplicó Val
-¿Es cierto que Nicolás y Sarah terminaron?- preguntó Julián, intentándose zafar de lo que le interrogaban
-Sí, es cierto- contestó Leah- no me recuerdes como lo averigüe- continuó frunciendo el ceño- pero no cambies de tema; por favor
-Simplemente platicamos, como casi todos los días… no hubo nada diferente
-¿Por qué antes de que pasara lo que pasó, me dijo que debía decirme algo?- volvió a preguntar Leah
-Pregúntale a ella, no a mi- arremetió el chico con furia
¿Cuál accidente?, ¿en el que perdió la memoria?... todo era tan confuso, era como estar nadando en un pantano, espeso y oscuro; donde no encontraba la manera de salir.
Lo único que le quedaba era afrontar la realidad; salir de su escondite y mostrarse tal cual era ahora.
Dio un par de pasos al frente, y se dejó ver. Los otros tres, abrieron los ojos como platos. Julián fue el primero en ponerse de pie, y llegar hasta el lado de ella.
-Alex… volviste- pronunció el chico en lo que podía ser un susurro
-No he vuelto, no sé quien eres; no tengo idea porqué hice esta locura y abandoné el auto; pero solo sé que si tienen respuesta las quiero ahora.
-Alex, nosotros…- sin embargo Leah no pudo continuar, no sabía que decirle
-No sé que estoy haciendo- dijo Alex, empezando a caminar en dirección contraria a como había llegado; pero no había caminado mucho cuando la mano de Julián la sujetó del brazo- suéltame, o voy a gritar para que mis amigos vengan
-Aquí están tus amigos- alegó el chico, siendo un poco brusco con su agarre
-Suéltame- repitió Alex, con los ojos cerrados por la rabia
Un par de muchachos, salían cargados de productos. Lukas caminó un poco más rápido, y le gritó a Alex que abriera el baúl del carro, mas ella no lo hizo.
-¿Alex?- preguntó el hombre, pero nadie le respondió- ¿Dónde está Alex?- le preguntó a su amigo
-En el auto- contestó el moreno, suplicando porque la cajuela ya estuviera abierta
-No está
-¿Qué dices?
-Lo que oyes, no está en el auto y ni pista de ella
-Recuérdame matarla cuando la encontremos- agregó Ariel, poniendo las cajas en el suelo, y buscando con una mirada suplicante a aquella chica.
-Lo haremos juntos, no pienses que te daré esa satisfacción individual- comentó Lukas, empezando a caminar en búsqueda de su amiga
-¿Cómo crees que le duela más, quemada o acuchillada?- preguntó Ariel siguiéndolo
-Podemos aplicar ambas, primero la acuchillamos y después fuego… además no va recordar quien la asesinó, ya sabes por su memoria
-¿Sabes?, esa estuvo bastante mala, hermano…
Los chicos continuaron caminando, algo nervioso, presentían algo.
-¡SUELTALA!- gritó eufórico Ariel, y salió corriendo, cuando observó la silueta de su amiga y un tipo tomándola del brazo
-Ariel- susurró Alex al ver a su amigo correr hacia ella; soltándose del contacto aquel; pero sintiendo como si ese acto le doliera
-No te le acerques, o no soy consiente de lo que te puede pasar- señaló el moreno; apuntando con su dedo a Julián, sin importarle que este fuera mucho más alto que él.
-¿Estás bien?- preguntó Lukas, a Alex abrazándola; apenas estuvo a su lado
-Sí, no me han hecho nada…- contestó la chica, mirando los ojos de Julián clavados en ella
-Oigan, no le estamos haciendo nada; somos… buenos- dijo Valentina, acercándose a Julián y alejándolo lo más posible de los otros tres.
-No ha pasado nada- agregó Leah.
-¿Es cierto?- inquirió Ariel a Alex; a lo que ella asintió- más les vale; o sino conocerán quién es Ariel Villen
-¿Y yo qué?- preguntó Lukas- no quiero que se vuelvan a meter con ella- culminó dando la vuelta y empezando a caminar hacia el auto, sin dejar de abrazar a Alex y seguidos por Ariel.
-Ellos son los desconocidos, nosotros no- alegó Julián cuando ya se encontraban lejos
-¿Estás seguro?- preguntó Val misteriosamente
-¿Qué quieres decir?- le devolvió la pregunta el chico
-Ella podía saber todo sobre nosotros, ¿cuánto sabíamos nosotros de ella?, a nadie le contaba sus secretos más profundos, sabíamos cosas; pero no todo…
-Entonces… ¿ella era la desconocida?- comentó Leah dudando lo que había dicho
-No lo sé… - contestó la más baja de los tres, dejando una estela de duda en el aire.