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Historia 50120 — capítulo 7
¿Pesadilla, sueño o realidad?
Las gradas de madera bajo sus pies; chillaban escalofriantemente. Miró hacia abajo, asegurándose de donde poner el pie para no tropezar, a pesar de eso se tambaleó en la punta de la grada y una serie de gotas rojizas cayeron, marcando la madera. Alzó los ojos buscando la fuente de aquel líquido; no lo halló, fue cuando sintió algo caliente que corría por su frente.
Su mano se fue directo a aquello, y sintió un líquido caliente y espeso que brotaba de la raíz de su cabello; sangre, aseguró cuando vio sus dedos empapados de ella.
Alex intentó detener el flujo, pero por más presión que hacia no lo podía parar. Decidió buscar ayuda, así casi abrazada al pasamanos, descendió hasta el final de las gradas.
Llegó una amplia sala, la cual únicamente estaba iluminada por una lámpara de pie; que alumbraba a un muchacho recostado en un sofá. Sin pensarlo mucho fue a donde estaba aquel extraño.
Cuando estuvo frente a él, pudo notar que dormitaba, y decía algunas palabras entre sueños. Sintió ternura al verle, y con una manta que se encontraba en el mismo sofá le cubrió.
-Pequeño… duerme, mañana será distinto, mañana no habrá malos ratos- susurró Alex,pero al agacharse la sangre empezó a caer sobre él.
Empezó a caminar, siguiendo el sonido de las risas de un niño; llegando a lo que parecía ser la cocina, igual de oscura que la sala. Una puerta abierta la incitaba a salir, y así lo hizo.
Ya fuera, la luz cegadora del sol la dejó embelesada. Deseaba despertar al que dormía, pero cuando se volvió la puerta se encontraba demasiado distante. Empezó a caminar más rápido hacia ella; pero conforme aumentaba la velocidad, aumentaba la distancia. Fue allí cuando notó a un hombre alto a su lado, él le sonrió, para después pasar su mano por la herida de la cabeza de Alex, limpiando la sangre de una manera tierna; casi amorosa.
-¿Por qué haces esto?- preguntó confusa
-Porque te quiero
-No me importa que me quieras, no quiero que me quieras así- gritó sintiendo como las lágrimas brotaban igual que la sangre- sácalo, ayúdame a sacarlo
-Él está bastante grande, puede salir sólo- murmuró el hombre, tomándola por la mandíbula y haciéndola mirar la casa que ardía en llamas
-Es un niño- lloriqueo la chica mirando la escena
-Tu hermano ya no es un niño- respondió en un grito el hombre- deja de preocuparte por él, deja de preocuparte por todos; empieza a vivir por ti y sólo para ti
-¿Y ellos?- preguntó mientras señalaba a un grupo de personas que reían divertidos; ajenos a todo lo que les rodeaba
-Pueden sobrevivir sin ti
-¿Tú podrías?- preguntó más seria, pero con las lágrimas aún surcando su pálido rostro; él asintió, ensanchando una masculina sonrisa- bien, vive sin mí
Después de eso la sangre empezó a brotar con más intensidad, llegando hasta sus ojos impidiéndole ver; solo sangre empapándola, únicamente sangre…
Alex despertó agitada, cubierta por sudor y con los ojos rojos por llorar. Casi por inercia llevó su pequeña mano a la raíz del cabello; y al lado izquierdo, exactamente sobre la sien; encontró una cicatriz, reciente; porque al asomarse al espejo notó que aún estaba roja, ¿sería la causante de su perdida de memoria?
Aún tenía la respiración agitada, así que decidió ir a la cocina por un vaso de agua; y quizás algo más para poder dormir.
En la cocina, observó la luz encendida y a Lukas dándole la espalda. Llegó hasta su lado, sin que él se inmutara; le vio que comía una roja y apetitosa manzana frente al lavaplatos, en silencio y con los ojos clavados en el plata intenso del grifo.
-¿Sabes que las manzanas quitan el sueño?- preguntó Alex con voz de madre regañona
-¿Cómo lo sabes?
-Alguien en la universidad me lo di…jo- acababa de recordar algo
-¿Qué estudiabas?- preguntó el muchacho, que inmediatamente se quedó ido mirándola, él también notó que algo había recordado- ¡recordaste!
-Eso parece; pero no tengo idea que estudiaba, jeje
-No importa, eso es un gran avance; ¿no recuerdas nada más?
-No- cortó tajante, escondiendo en su mente aquel sueño extraño- ¿por qué estás despierto, bello mío?
-Las cosas de la vida y del amor
-¿Está enamorado?- el chico asintió- ¿y es posible, o como el de Ariel?
-Es posible y a la vez imposible; yo…- Lukas le dirigió una mirada de escrutinio- dejémoslo en que el amor es tan imposible como el de Ari…- terminó sonriéndole a Alex- ¿y por qué tú estás despierta?
-No podía dormir; sueños raros y confusos
-Estuve hablando con Ariel antes de que cayera en los brazos de Morfeo; y decidimos que necesitamos la ayuda de la justicia; si esos tipos te vuelven a hacer algo…
-No me hicieron nada- corrigió Alex- y no pienso ir a ningún juzgado
-Buscaremos un abogado; o en su caso abogada, pero esto no se quedara impune
-¡Dios, con ustedes es imposible!- repuso la chica; alzando las manos al cielo y luego buscando un vaso para llenarlo de agua
-¿Sabes que después vas a tener que ir al baño al menos unas tres veces?- preguntó Lukas, pero se quedó callado cuando los ojos ámbar lo fulminaron- buenas noches querida, iré a averiguar si de verdad evita el sueño
Alex sonrió, mientras tomaba un sorbo del vaso y observaba a su "sombrerero loco" marcharse a su habitación. Se sentó en el único sofá que había en el pequeño apartamento; y sintió escalofríos al recordar el sueño.
Aquel desconocido, no lo era del todo; ¿por qué se había metido en sus sueños?, minutos antes lo estaba evitando en una callejuela de mala muerte; y en la noche lo mandaba al diablo en sus sueños. Después estaba el otro hombre; un poco más joven, más blanco y de cabello tan parecido al suyo…
Sintió que el cuello le dolía; igual que la espalda. Se dio cuenta donde estaba y se percató que se había quedado dormida en el sillón. Cuando se sentó y empezó a mover su cabeza para que se amortiguara un poco el dolor; Ariel salió de sus cuarto bostezando.
-Buenos días- profirió la chica
-Buenos días- respondió el moreno- ¿te acabas de levantar?
-Me quedé dormida en el sofá, auch
-¿Sabías que te odio?
-¿Sabías que no me importa?- respondió Alex sonriendo por el poco común saludo de su amigo- Ari… ¿qué vas a hacer de desayuno?- preguntó con voz melosa
-El cocinero es Lukas, yo únicamente lo apoyo- respondió defendiéndose y quitándose del tiro de cualquier labor en la cocina
-Pero él está dormido- susurró la chica acercándose al moreno y haciéndole seña de que bajara la voz- ¿tú no buscaras ninguna fuente judicial verdad?
-Yo más que nadie- contestó Ariel, encendiendo la cocina y buscando lo necesario para preparar algunos huevos- ese tipo no me trae buena espina, lo detesto
-Pero no sabemos quien es
-Da igual, lo detesto; sus ojos parecían que te querían absorber como si le pertenecieras
-Eso quiere decir que me conocían; no sólo él, también las otras dos mujeres, sabían mi nombre
-Lógicamente, son los que te han estado persiguiendo desde que te conocí… ¿o acaso no notaste que él era el mismo que conducía aquel auto negro de la otra vez?, lo que faltó fue el otro muchachito con el cabello sumamente revuelto, que…
-Desayunen y báñense, llamé a mi padre y él me recomendó una abogada en el centro de la ciudad; si se apuran podemos abrir el restaurant antes del almuerzo- comentó Lukas, saliendo del cuarto y pegándole tamaño susto a los otros dos por la sorpresa- por cierto Ariel, hoy es miércoles, y en estos días cierta profesora suele venir a comer al Terra Nostra
-¡APURATE!- gritó el moreno a Alex, saliendo disparado hacia el baño
Ella simplemente rodó los ojos, y terminó de preparar los huevos.
Ya en el auto, que hoy conducía el italiano; ninguno dijo nada, Ariel se encontraba pensando en como había actuado después de que su amigo le dijera lo de la profesora; Lukas parecía concentrado en buscar la casa de la abogada para saturar su mente de alguna actividad más; y Alex no dejaba de pensar en el maldito sueño, en las personas que había visto en él…
-Aquí es- Lukas señalaba una casa pequeña pero agradable, donde relucía un letrero plateado con la leyenda "Lic. Paola Cascante, abogada"
-¿Qué le van a decir?- preguntó Alex con voz cansina
-Que hay unos locos que persiguen a nuestra amiga- comentó Ariel- y que si fueran sus conocidos no la hubiesen dejado sola cuando salió del coma- agregó el chico cuando observó que ella iba a reprochar
Lukas parqueó el auto frente a la casa, y cuando todos estuvieron frente a la puerta, tocó.
Repitió el acto al ver que nadie salía, y lo volvió a hacer un par de veces más.
-Ya voy- gritó una voz juvenil dentro de la casa- mamá te he dicho mil veces, que cargues las lla… disculpen- susurró una chica de alrededor 15 años al ver que no era su madre, poniéndose sumamente roja
-No hay problema- le sonrió Lukas, con esa sonrisa que desintegraba a casi todas las jovencitas- ¿se encuentra la abogada?
-Mi madre salió… ¿tenían cita?- preguntó la chiquilla sonriéndole al más alto
-No; es que fue un asunto de improviso, y nos recomendaron a esta abogada…
-Si pueden venir en la noche, ella los atenderá con gusto; yo le avisaré
-Gracias- respondió caballerosamente Lukas- eres muy amable
La chica sonrió mientras cerraba la puerta, y de regreso a casa; mientras Ariel molestaba a Lukas diciéndole que había conquistado a la niña, Alex sonreía triunfadoramente, como si fuera por su intervención que la abogada no estaba.
El local ya había sido abierto por las cocineras, y los tres muchachos llegaron a ayudar con las labores.
Cuando llegó la hora de almuerzo, la tarea se hizo más ardua. Platos iban y venían, clientes entraban y salían; pero ninguno era la que tan ansiosamente Ariel esperaba.
-Estaré arriba escribiendo- comunicó el muchacho subiendo las escaleras que llevaban al departamento
-Está bien- contestó Alex, sintiendo pena por su amigo.
-¿No llegó?- preguntó Lukas a su amiga; ella negó con la cabeza.
Pasaron las horas, y la noche empezaba a caer. El trabajo en la tarde había sido cansado, pero evitaron llamar a Ariel, era mejor que se desahogara con la escritura.
-Sube por un par de abrigos, y de paso dile que iremos a ver a la abogada- le dijo Lukas a Alex; ganándose una mirada de reproche, pero obediente
La chica subió y encontró al moreno rodeado de papeles, y la computadora encendida frente a él. Le comunicó los planes de Lukas (porque suyos no eran), mientras sacaba un par de abrigos del ropero.
El muchacho, con los ojos enchilados dijo que se quedaría en el restaurante ayudando por lo que no había ayudado en la tarde; y juntos bajaron al local.
-Vayan, pero hazme el favor de decirle todo; absolutamente todo a la abogada- le dijo Ariel a Lukas; antes de que salieran despidiéndose con la mano- uffff- bufó.
Tomó un paño humedecido en desinfectante, y empezó a limpiar una mesa con desvelo; concentrado fijamente en su labor, y sin notar que una persona había entrado al local y lo miraba fijamente.
-¿Me puedo sentar?- preguntó la voz femenina a sus espaldas- es que es mi lugar favorito
-Claro- respondió algo cohibido al mirar a la "clienta"
-¿Eres amigo del dueño, cierto?
-Sí… soy su mejor amigo- respondió nervioso, mientras le corría la silla para que se sentara
-Gracias…amo este restaurante, tiene un aire de hogar, de familia
-Eso es lo que somos; una extraña familia- comentó Ariel sonriendo ladeadamente - Alex, Lukas y yo
-¿Alex es la chica?
-Sí, la olvidadiza- comentó sonriendo
-Por cierto, me llamo Danna
-Ariel, un verdadero placer