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Una Loca Pasion... ¿Dulces 16? — capítulo 4
Karime salió del club decepcionada de la vida, caminó por varias cuadras, con la mente en blanco… lo cual no es novedad, arrastrando su mochila, sabía que al llegar a su casa le provocaría un malestar… el ver a su hermanita burlándose de ella, a sus padres regañándola por sus bajas calificaciones…
Vio su reloj, eran las siete de la tarde… casi todo el día había estado fuera de su casa, pues de la escuela se había ido al club, al llegar, para su fortuna, Renata, su hermana estaba en su habitación haciendo sus tareas y sus padres habían dejado un recado con la doméstica diciéndole que tenían un compromiso y que irían al teatro…
Y la suerte estaba de su lado, muy temprano ese fin de semana, sus padres se fueron con Renata a otros compromisos sociales y como a Kari no le gustaba madrugar, gustosa se quedó en su casa aunque no por mucho, sus amigas fueron por ella para ir al club.
-Jim me habló anoche, diciéndome que fueras hoy a entrenar… te envié mensajes pero creo que no los recibiste, un correo, twitté pero ni tus luces… hoy hablé mas temprano pero nadie contestaba - dijo Megara
-Llegué tarde… ayer Marisa me puso a dieta ¡Yo no me veo gorda! Me dijo que cero postres…
-Vamos Karime ¡Animo! Que pasen los campeonatos y entonces salte del club si quieres
-¿Campeonatos? ¿A que se refieren?
-¿Acaso Jim no te lo dijo? Dentro de un mes se realizarán los juegos Inter escolares y el patinaje está incluido…
-¡Pero yo no quiero participar!
-Si participas, es seguro que el colegio te de puntos extras en tus calificaciones y más si ganas unas medalla.
-Eso no es cierto…
-Es verdad - respondió Megara - Las escuelas les dan puntos a sus atletas
-¿Eso significa que tendré que venderme? Ya no quiero tener solo D o E.
Las chicas se fueron al club, dejaron a kari en los vestidores mientras que cada una se iba a sus actividades, la niña rubia se puso su uniforme y se colgó los patines en el hombro para ponérselos antes de salir a la pista, pero como siempre, salió tan aprisacuando se tropezó con alguien, enredándose y cayendo al suelo.
Cuando la chica reaccionó y se volvió a ver con quién había tropezado, vio el rostro de Alan, furioso, duro y cruel, ella se asustó pero se controló, sabía que la atacaría en un segundo… no se equivocó…
-¡Cabeza hueca! - Le gritó - ¡Eres torpe, harás el ridículo en la pista de hielo!
-No te metas en mis asuntos, idiota
-Vete del club antes de que pases la vergüenza de que te echen - le dijo entre dientes ¡Es que simplemente no la soportaba!
-¡Cállate! kari se puso en pie y se alejó corriendo hacia la pista, la mirada de Alan la seguía, observando su frágil figura, con aquellas piernas bien torneadas ocultas por las mallas, los cabellos rubios y largos, agitados por el aire, se veía hermosa.
Y aunque entrenaba bien, la mente de Kari estaba en otro mundo, veía el rostro de ángel cruel de Alanque se burlaba de ella y le decía "cabeza hueca"… sin imaginar que oculto y a lo lejos, él la seguía viendo intensamente, cuando Juliana se acercó sigilosa.
-¿Sigues opinando lo mismo de esa niña?
-Si - Respondió sin pensar - Ella no debería estar aquí ¿Por qué la retienes?
-Es una excelente patinadora, después de que Linda se fuera, no había, al menos otra con su mismo nivel, karime será lo que quieras, pero es como ella…
-No… Linda era única - dijo Alan melancólico
-Linda tenía 20 años… ella solo tiene 16… apenas está madurando, Linda sabía lo que hacía Alan
-Maldita sea la hora el día en que decidió irse a otro país…
-¿Por eso ya no quisiste seguir patinando? Aunque… a mí se me hace que Karime te hace recordar a Linda
-No digas estupideces Juliana
-¡Que geniecito te cargas hoy Alan, nos vemos cuando se te baje!
Alan volvió su vista hacia la pista de hielo, Karime ya se relajaba y junto con Jim reían y jugueteaban, eran como dos niños, eso puso más furioso a Alan, quien empezó a recordar que hacía dos años, cuando precisamente Linda tenia 20, era la mejor patinadora, pequeña, delgada y ágil, como todas las patinadoras de parejas.
Era rubia y de ojos verdosos, muy delicada y hermosa, aparte muy inteligente, compartía cuadro de honor desde el bachiller hasta la universidad, y tanto Alan como Jim estaban enamorados de ella, Alan en particular la adoraba y casi besaba el suelo que pisaba…
Pero a ella le gustaba Jim… aún así, Alan la trató de conquistar, pero no pudo, Jim era de un carácter tan distinto al de Alan, una mezcla de seriedad juguetona, tranquilo, divertido, audaz… muy al contrario de Alan, serio, temperamental, duro y aunque era mas atractivo que Jim, no pudo con él ni su sonrisa.
Sin embargo, Linda se enteraría, incluso de las fricciones que comenzaban haber por la relación, harta de tantos problemas y por evitar romper esa amistad que tenían desde adolescentes, decidió cambiarse de escuela, aceptar un intercambio, y se fue, dejando dos corazones rotos y heridos…
Alan fue sin duda, el más dolido.
Pero…
La buena suerte se le acabó a Karime, su padre la castigó por sus malas notas y le exigió que las aumentara, así que decidió mandarla a cursos especiales de dos horas después de clases… Nunca se imaginó lo que sucedería…
El primer día apenas y le dio tiempo que probar bocado, agarró sus útiles y se fue al unas aulas especiales en donde daban clases a alumnos que necesitaran ayuda con las materias. Karime fue inscrita a las asignaturas de matemáticas, Historia y Literatura.
Al entrar se percató que estaba casi lleno ¡Al menos no era la única que necesitaba ayuda en literatura! Tomó asiento en la tercera fila, llamando por supuesto poderosamente la atención, aunque no era la única rubia hueca y sin cerebro en el salón, era la más bonita.
El profesor entró minutos después, mientras ella hacía una nueva amiga, la chica que se sentaba a su lado, se llamaba Martha, y entabladas en su charla insulsa, ni se percató que el profesor era un muchacho universitario, haciendo un servicio social en Ciencias Sociales.
El muchacho levantó suspiros, era alto, de cabello rubio oscuro y de ojos verdes oscuros, el recorrió al salón de clases y reparó en aquel par de niñas que hablaban sin parar, así que rompió el momento tan encantador, de modo divertido…
-¡Hey! - Gritó con una gran sonrisa -Esa niña de largas coletas rubias y rizadas
Kari dejó el chisme y se volvió a ver a su profesor…
-Lo siento - respondió avergonzada…
-No hay problema - Contestó de modo coqueto que muchas chicas agradecieron - Me llamo Armand Balastro, seré su profesor y les ayudaré con la materia de Historia y Literatura… estoy en mi ultimo año de universidad, soy de los mejores… y como todos los inscritos tienen problemas con estas asignaturas, yo les haré ver que tan fácil puede ser ¿De acuerdo? Ahora empecemos las clases… - Kari pensó que al menos esas clases, si le gustarían… ¡El profe era un bombón!