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Looking for Alicia — capítulo 13

Capítulo 13: Nuevos carceleros.

Alicia abrió los ojos cuando un rayo de sol la deslumbró. Las única ventana que había en la pequeña casa, estaba tapada con tablones de madera, que Allen se había encargado de poner, un día que él salió a comprar comida y la descubrió intentando salir por la ventana después de haber roto la pata de la cama adonde estaba atada con la cadena.

Al descubrirla, había tapado la ventana y la había atadolas manos a los postes de arriba de la cama, impidiendo que se pudiera incorporar de la cama.

Se desperezó e intento levantarse, pero las esposas de sus muñecas se lo impedían.

-Buenos días, angelito, ¿has dormido bien?-dijo la voz de Allen en su oído.

Alicia giró la cabeza para mirarle con desagrado, y luego le dio la espalda con mucha dificultad para ignorarle, debido a las esposas.

-¿Por qué tienes que dormir en mi cama?-preguntó Alicia con odio, frunciendo el ceño.

-¿Y dónde quieres que duerma? Te recuerdo que aquí no hay más camas.-respondió Allen, con una sonrisa, acariciando su pelo.

-Me da igual donde duermas, no te quiero cerca de mi.-contestó la chica, sin mirarle.

-Vaya, que mal genio, ángel, tal vez debería mantenerte atada aquí, a mi merced, mucho más tiempo de lo previsible, ¿no querrás eso, verdad? Pues entonces deberías ser más amable conmigo.-dijo él, sin borrar la sonrisa de su rostro.

Alicia decidió callarse, y Allen se levantó de la cama.

Su vida había cambiado en menos de una semana, y todavía no podía creerse que todo esto estuviese sucediendo, todavía esperaba que en cualquier momento, la policía apareciese por la puerta y detuviera a Allen, o que en vez de Allen, James entrara por la puerta y la sacara de esa casa.

Llevaba una semana viviendo allí con Allen, sin poder salir de la casa, vigilada por él constantemente, las 24 horas del día.

Había intentado escapar varias veces, pero cada vez fracasaba y Allen, ponía más empeño en mantenerla en la casa. Antes, cuando él salía de la casa, solamente la dejaba con la cadena del pie, pero ahora, cada vez que salía, la obligaba a sentarse en un silla, la esposaba, la ataba los pies, y la amordazaba, incluso la daba unos tranquilizantes por si conseguía soltarse, que no llegara muy lejos.

-¿Qué vas a hacer ahora?-preguntó Alicia, de repente, mirándole fijamente.

-Pues ahora mismo voy a salir, necesitamos comida, las provisiones se están acabando.-respondió Allen, un poco sorprendido por la pregunta de ella, ya que llevaba dos días sin dirigirle la palabra.

-No me refiero ahora, si no en el futuro, ¿vamos a estar aquí toda la vida? ¿Aquí encerrados, lejos del mundo exterior?-preguntó Alicia con amargura.

-No claro que no, cuando las cosas se calmen saldremos del país y nos iremos muy lejos, empezaremos de nuevo en otro sitio.-contestó él.

-Me pregunto, si tus ansias de venganza son lo suficientemente fuertes como para abandonar toda tu vida para destrozar la mía, o solo ha sido un acto impulsivo del que ahora te arrepientes.-dijo Alicia.

-No me arrepiento, Alicia, por que te tengo a ti.-dijo acercándose a su cama y quitándola las esposas.

Por fin, después de tres días de estar atada a la cama, pudo moverse con libertad, camino unos cuantos pasos y encendió la televisión, sólo unas cuantas palabras sobre su caso la hicieron sonreír, James seguía siendo el principal culpable, pero no podían detenerlo por falta de pruebas.

-Vaya, así que mi querido hermanito sigue libre, menuda policía que tenemos, no son capaces de atrapar a un delincuente, aunque lo tengan en sus propias narices.-masculló Allen, contrariado.-Tienen la sangre y tu bolso, ¿qué más pruebas necesitan?

Al decir eso, una sonrisa perversa apareció en el rostro de Allen, una sonrisa, que no le gustó nada a Alicia.

Allen estaba planeando algo.

-Tal vez la policía necesita más pruebas, ya que con las que le puse en bandeja no les sirvió. Además tenemos que evitar que piensen en otros posibles culpables, ¿no querrás que me cojan, verdad Alicia?-dijo Allen con una sonrisa pícara.

-No sigas con esto, Allen por favor, esta estúpida venganza y te está arruinando la vida a ti y a tu hermano.-chilló ella.

-¡Cállate!-gritó, golpeándola.

Alicia cayó al suelo, y Allen se puso encima de ella, inmovilizándola. Pero para sorpresa de Alicia, él la quitó el cinturón y un zapato y se levantó.

-¿Crees que esto será suficiente para volver a meter a mi hermano entre rejas?-preguntó Allen, recuperando la sonrisa.

-Te odio, Allen.-masculló la chica, mirándole con desdén.

Allen la ignoró, y la llevó a una silla, obligándola a sentarse, la ató las manos y los pies. Cogió una pastilla de un botecito que tenía en el bolsillo y la obligó a y tragarla con agua.

-Así estarás más tranquilita.-dijo con una sonrisa de satisfacción, antes de amordazarla.

Salió de la cabaña y cerró la puerta bien.

Caminó a unos metros por el frondoso bosque que les rodeaba, y se metió en el coche, escondido entre los arbustos, por si acaso Alicia escapaba, no llegaría muy lejos.

Condujo hasta el pueblo más cercano, haciendo una parada, en un descampado, muy lejos de donde estaba la cabaña donde vivían Alicia y él, y dejó el cinturón y el zapato. Después se quitó los guantes con los que los había cogido, para que la policía no cogiese sus huellas y los quemó.

Todo salía como lo había planeado.

Volvió a coger el coche y condujo hasta el descampado, donde una chica morena, de ojos negros, pantalones ajustados y una sencilla blusa de color azul, le esperaba en la puerta.

-¿Dónde estabas?-masculló ella, en cuanto salió del coche, muy enfadad.-Te llevo esperando una hora, pensé que te habían descubierto.

-Ah Rebecca, estaba deseando oír tu dulce voz.-dijo Allen, con una sonrisa.

-¿Cómo está?-preguntó ella entre susurros.

-Perfectamente, ¿acaso dudas de mi?-dijo él.-He pensado que unos amigos deberían ayudarme a cuidar a la chica, no quiero que se me escape.

-Bien, mientras ella no se escape haz lo que quieras.-respondió Rebecca.

En ese momento llegó otro coche, y de él salieron tres chicos de la misma edad que Allen.

-Ellos son: Aaron Surron, David Suck y Alexandre Groy.-dijo Allen con una sonrisa.-Mientras mi hermano sea el culpable, puede que diga que yo estuve persiguiendo a Alicia, por eso necesito dejarme ver unos días, tengo que irme de aquí, iré a ver a mi padre, ellos se quedaran con Alicia.

-¿Estás seguro de eso?-preguntó Rebecca algo preocupada.

-Son compañeros de profesión, sabrán cuidarla bien.