¡Aléjate sangre sucia! — capítulo 12
Ella dormía. Intentaba dormir, antes de que Draco le dijera que sería la última noche que permanecerían juntos. No precisamente por interés personal de tenerlo al lado. Simplemente... No quería sentirse sola. Saberse sola en ese mundo oscuro al que estaba sumida. Inspiró y se dio la vuelta en la cama. No importaba si despertaba o no de las pesadillas. Igual no podía ver y no tenía sentido desear abrir los ojos y vislumbrar la realidad. Brincó en la cama y se sentó de golpe. Inspiró, tratando de relajarse. No tenía sentido estresarse, tener miedo. Volvió a dejarse caer en la cama y fue entonces cuando lo supo. Cuando sintió que lloraba. No quería quedarse sola. No de esa forma. Se levantó con mucho cuidado y caminó en silencio, hacia la habitación donde Draco dormía. Suponía o creía que estaba dormido. Se quedó de pie por unos minutos y luego, simplemente ansiaba regresar a su cama y que jamás amaneciera. No dependía de él como ya había dicho, sentimentalmente. Más bien, ansiaba afrontar el mundo con la ayuda de alguien que no la juzgara por su condición o tuviese lástima por ella. Antes de irse, se había tropezado con una mesa junto a la puerta. Una pequeña mesita de noche con una lámpara. Soltó un quejido y Draco despertó de pronto. — Granger... ¿qué haces allí parada como tonta? Hermione dudó por unos ínfimos segundos y suspiró levemente. ¿Qué iba a decir? ¿Rogarle que se quedara a su lado? No. Ella no rogaba. Mucho menos algo así. Ella no tenía por qué... o ¿sí? — No podía dormir y pues...pasaba de largo y me perdí. — No te creo, puesto que tú ya sabes caminar sin necesidad de apoyo. ¿Qué demonios quieres, Granger? — ¡De acuerdo!— inspiró hondamente y continuó hablando.— tenía miedo de quedarme sola, en la casa. Mientras tú solo te ibas. ¿Contento, Malfoy? Draco se permitió reír por unos minutos, mientras ella se cruzaba de brazos y trataba de no pensar en algún hechizo que arrojarle. — Granger tiene miedo. Qué cosas. ¡Justo en el preciso momento en el que yo; vuelvo a ser lo que era! Pero antes, ¿qué importaba si Draco Malfoy regresaba a controlar sus poderes? Hermione negó con la cabeza y se dijo que eso no tendría sentido. Dialogar con él. Hablar de sus temores, era como hablar con el sáuce boxeador. Solo arrojaba golpes. — El profesor Snape, podrá conseguirte a otro tonto que te soporte y te cuide. Yo mientras, me iré. A casa. A vivir la vida que perdí. Hablaba como si tuviera muchos años en eso. En cambio ella, quizá podía quedarse así toda la vida. De todas formas, como siempre, Draco solo pensaba en sí mismo. Pero ¿ella lo había hecho cuando esperaba que se quedara con ella, solo para hacerle compañía? Se le estaban pegando las malas mañas. Se quedó en silencio y decidió que tenía que irse. Porque de lo contrario...iba a sentirse peor de lo que ya había logrado él, que se sintiera. Sonrió con suavidad y se dio la vuelta para caminar hacia su habitación. A mitad de su camino, escuchó un extraño ruido. La chimenea muy pronto traería un mensaje. Conocía ese tipo de sonidos. — Draco malfoy, recuperó sus poderes. Eso he leí en una carta, ¿es cierto?— era la voz de Snape. Hermione se dio la vuelta y asintió lentamente. — En efecto, sí. Draco caminaba hacia el salón. ¿Por qué Snape hablaba a esas horas de la madrugada? Habría pasado algo. Seguramente. — Pues, supongo que tiene suerte. Sin embargo, no podrá moverse hasta que usted, señorita Granger, recupere la vista total o parcialmente. Draco había gritado un gran "¿qué?" mientras ella sentía que su castigo, estaba por comenzar. Se quedaría junto a ella. Le gustara o no. En parte eso le gustaba a ella. Porque no estaría sola y él, aprendería humildad. — ¿Por qué? — Porque no es seguro dejarla sola. No sabemos si los atacantes querrán volver; ahora que es vulnerable. Será mejor que se queden juntos. Ambos. Y que no se atrevan a contradecirme. Las pesadillas comenzaban para Draco Malfoy. Y para ella, el recuerdo de aquellos que una vez quisieron su cabeza. Solo fláshes. No recordaba nada más.