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¡Aléjate sangre sucia! — capítulo 14

Hermione se había quedado sentada en la cama, con una expresión de sorpresa. Por supuesto que tenía que quedarse para cuidarla, pero ni siquiera él se podría esperar algo como eso. Abrió los ojos y al hacerlo, sintió una descarga luminosa. Algo que brillaba sobre sus ojos. ¡Podía vislumbrar algo! Aunque solo fueran formas y figuras borrosas en el medio de la oscuridad. Comenzaba a recuperar la vista, al parecer. No podía esperar hasta contárselo. Aunque....tenía miedo de que al hacerlo, todo terminara. Que al final, él la dejara. ¿Quién iba a cuidar de ella, ahora que comenzaba a ver? Sus amigos, sí, pero no se sentía...igual. ¿Qué estaba pensando? — ¿Qué es lo que te pasa, que has chillado?— Draco meditó, mirándola.. Ella no supo qué decir. Si decírselo y verlo partir o mentir y quedarse, fingir que nada veía aunque recuperara la vista y tuviera que fingirse ciega. — Creí tener algo sobre mi brazo. Quizá fue una araña. — No me extrañaría, como este es un lugar tan viejo. Y además, con esa maraña de cabello que tienes. Seguro creyeron que eras una de ellas. Como pareces una enorme araña con patas. Hermione se cruzó de brazos, pero estaba más ocupada en notar que podía verlo parado. Que podría ver un poco de él, detenido en el pasillo. — Por cierto, se nos acabó la comida y necesitamos más. Supongo que no podremos ir a comprarla por nosotros mismos. Tendremos que pedírsela al profesor Snape. Aunque considero que es algo muy pero muy vergonzoso. Hermione asintió, mientras caminaba hacia él. Draco se percató de que su movilidad había mejorado considerablemente, aunque creía que ya se trataba de la costumbre de estar ciega. El chiste era, que ella podía ver sombras moviéndose. Que podía ver mucho mejor que antes. Que no veía nada en particular. Se sentó en el sofá, mientras ella se sentaba a su lado y hacían contacto con Severus Snape. Sí, era algo vergonzoso, pedir por comida. Con una sonrisa ligera, Snape contemplaba la situación desde su lugar. Hermione y Draco parecían ya haberse "acostumbrado" a convivir con el otro. No podían hacer otra cosa que acostumbrarse y lo que le resultaba gracioso de todo ello, era que le parecía que paulatinamente, Draco había perdido su habilidad para arremeter contra Hermione. No sabía qué ocurría dentro de aquella casa, pero tenía que ser algo que calmara a Draco y a sus insultos. Seguramente, sí. — Enviaremos las provisiones, tan pronto las tengamos preparadas, Draco.— dijo el hombre y el joven asintió. Mientras, Hermione alzaba una mano frente a ella. Podía ver algo. Podía sentir que veía algo de sus cinco dedos. Severus la miró con curiosidad. — ¿Algo que desee compartir, señorita Granger? Hermione se sobresaltó. — No señor, todo está bien. Es solo que, sentía una pequeña hinchazón en mi mano y recordé que no puedo ver. Qué tonta soy. Draco la miró con una sonrisa burlona y ella, bajó la mano lentamente. Luego de la comunicación por chimenea, les esperaba otro día aburrido. Y ella continuaba leyendo sus libros especiales. Como él lo llamaba. Se había quedado en la cocina, sirviéndose una bebida, cuando pasó por el salón y se percató de que estaba leyendo sin usar su dedo. — ¿Granger, puedes ver?— preguntó y Hermione negó rápidamente con la cabeza y cerró el libro de golpe. Qué tonta había sido. Tenía que tener cuidado. — No. Es solo que este libro, ya me lo sé de memoria. Necesito libros nuevos, realmente necesito un par de lecturas nuevas y diferentes. — Se los pediré al profesor en cuanto lo veamos por las provisiones. No podía equivocarse, no podía fallar. No quería quedarse sola. No hasta que no recobrara la vista total o parcial. Por ese momento solo veía pequeñas formas, pequeñas sombras y luces. No se quedaría sola, aunque Draco así lo deseara. Un poco de tortura, no estaba mal.