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Death Note II: La leyenda del Hassassin. — capítulo 20
Capítulo 20:
Imprevisto
Hora 1.
Charles se sentía en las nubes al consumir drogas.
Mientras sentía esa conocida sensación de libertad y gran fuerza correr por su sangre, llegando a cada parte de su cuerpo y despertándole los sentidos, dio un profundo suspiro de placer.
Esa noche, debería matar a un político que le estaba causando muchos problemas al jefe de Charles. Le habían pagado una mísera cantidad de dinero por cometer el asesinato esa misma noche. Charles se encontraba al mediodía de aquel viernes, inyectándose el brazo con su mejor dotación de drogas, sentado en la oscuridad de un maloliente baño público, a las afueras de un inmundo bar cerrado. Las mocas se paraban sobre las agujas que acababa de utilizar, y mientras se limpiaba la mínima cantidad de sangre que le había salido con un trapo que usaba para limpiar el aceite de su auto, cerró los ojos profundamente.
Charles, al despertar esa mañana, no imagino que moriría, exactamente a la 1:00 pm, en un sucio e inseguro baño público de Londres.
Sintió un dolor en el pecho, en el corazón. Con un quejido de dolor, se puso la mano en el pecho, mientras el mundo le daba vueltas y perdía el sentido de la vista.
"Es solo un efecto de las drogas." Pensó, pero no logró convencerse. El dolor nunca lo había atacado de esa manera tan salvaje y dolorosa, y mucho menos en el corazón.
El dolor era terrible, pero no tuvo el momento de pensar en ello. De pronto, Charles se vio de rodillas, en ese sucio baño, a punto de dejar correr lágrimas por su rostro.
Lo último que llegó a hacer, fue rogar a su Dios por misericordia, rogó por el perdón de su alma.
Pero tuvo la sensación de que no funcionaría.
-¡Aquí está!- gritó Kim, girando su cabeza a todos los presentes. La habitación se encontraba en un gran alboroto, todos yendo y viniendo de una computadora a otra, enciendo latelevisión y cambiando constantemente de canal.
Apenas Near escuchó el grito de alerta de Kim, miró el archivo que Kim le estaba enviando a la computadora colocada frente a él. Era el vídeo de una reportera de pelo rizado y peinado de una manera sofisticada, que estaba frente a un bar de mala apariencia, donde policías habían colocado una cinta amarilla indicando precaución, alrededor, específicamente, de un baño público.
-Al parecer, resulta probable, que el "Nuevo Kira", quién hace una hora se presentó como "Hassassin", haya cumplido su amenaza de asesinar a una persona por hora…-decía la reportera, con un perfecto tono profesional, pero la curiosidad se reflejaba en sus ojos.
Near no se inmutó. Estaba seguro que el Hassassin cumpliría su promesa.
Observó atentamente las reacciones de sus compañeros. Kim parecía asustada, Gevanni y Brian parecía preocupados, y al mismo tiempo, emocionados de tener un nuevo caso que resolver.
Sus nuevos compañeros, Alexei y Gelsu, parecían alejados de lo que estaba sucediendo. Alexei se retorcía un mechón de cabello entre los dedos, un gesto que Near recordó en sí mismo, apartada en una silla, en el rincón más lejano. Gelsu, por su parte, estaba atento, como sí quisiera recopilar toda la información que pudiera. Serio y elegante, no parecía combinar con el resto de las excéntricas personas que lo rodeaban.
Esa era la sensación que Near tenía sobre él.
Alexei, era completamente diferente. Apenas había entrado, y había parecido haber encontrado un espacio perfecto para ella, como si estuviera destinada a convivir con ellos.
"Es como sí Gelsu estuviera destinado a ser el mejor. Y es como sí Alexei estuviera destinada a ser invisible." Pensó. Recordó el rostro de Gelsu y a quién se parecía. Era exactamente igual a él, a Light Yagami.
Near había escuchado un solo rumor en toda su vida sobre ese caso. Había escuchado el rumor de que Kira seguía vivo, pero no era posible. Él mismo había visto el cadáver de Light, al pie de unas largas escaleras, iluminado a intervalos por luces solares del atardecer, con un charco de sangre bajo su elegante camisa de vestir.
"Light Yagami está muerto."
También, había escuchado la extraña teoría de que Yagami pudo haber tenido un hijo fuera de matrimonio. Quizás con Misa Amane, o Takada, o cualquier otra mujer del planeta. Porque Light siempre tenía éxito entre las mujeres hermosas, y podría seducir a cualquier chica que lo conociera.
Near, consideraba esa teoría improbable. Estaba seguro que Light no tenía en mente dejar a un hijo. Un hijo se interpondría entre sus planes de ser Dios del Nuevo Mundo. Pero claro, la teoría seguía siendo posible.
"Quizás me encuentro ante el hijo de Light Yagami. Su parecido es increíble. Pero, no entiendo… ¿qué hace aquí? ¿De dónde vino?"
Near creyó que tendría que tener una conversación con Wallace apenas sus invitados regresarán al Orfanato.
Mientras tanto, Near estaba poniendo a prueba la sinceridad de Gelsu y Alexei. Sin que ellos se dieran cuenta, sí ellos cometían ciertas acciones, ellos serían probablemente, el verdadero o verdadera Hassassin.
Near no le había contado a nadie de su plan. Necesitaba absoluta y completa discreción.
Apenas había visto la necesidad del Hassassin por demostrar su poder,y se había dado cuenta de que era un asesino impulsivo y descuidado. Entonces, había tenido la gran idea.
Near sabía que los asesinatos cometidos por la Death Note, podía tener infinitos motivos. El dueño de la Death Note, podía hacer que su víctima muriera por un atropellamiento, o suicidio, o que se tirara por un acantilado.
Near se había dado cuenta, que el asesinato de Venus Assis y Luke Catey pudo haber sido cometido por ese Hassassin impulsivo, tras un ataque de celos. El asesino no pensó en las posibles consecuencias de sus actos, y mató.
Después, apenas con unas horas de diferencia, se había cometido otra muerte. Hec muere por un accidente automovilístico, dejándole a Wallace un video, donde ya había escogido como sucesor, a un joven del Orfanato Wammy, llamado Gelsu.
El detective "N", había observado que a Wallace no le parecía una buena idea escoger a Gelsu como sucesor, a pesar de que Hec estaba muy seguro de haber hecho lo correcto. Near no le había preguntado porque, en cambio, había decidido indagar un poco más.
Había pedido a Wallace que hiciera a los cinco mejores promedios un examen para elegir al sucesor. Sí Gelsu hubiera asesinado a Hec para volverse el sucesor, un examen estropearía sus planes, puesto que no era el más inteligente.
Además, Near tenía en su mente a otra persona como sucesor.
Desde su primer encuentro con Alexei, había reconocido ese rostro que tantas veces había aparecido en la televisión. A pesar de que el parecido de Alexei a su hermana Anastasia era exactamente el mismo, ambas daban una percepción diferente. Alexei era invisible, pequeña, incluso pobre y triste, mientras que Anastasia era amor, alegría, femineidad y perfección pura.
Así pues, Alexei había tenido la mejor calificación, y parecía humilde y sencilla, algo que despertó en Near gran curiosidad. La eligió como la sucesora, pero entonces; los compañeros de Gelsu insistieron nombrarlo sucesor a él. Era como sí todo estuviera diseñado y perfeccionado para que Gelsu se convirtiera en el sucesor de Hec, y Barát de Near. Near había obtenido gran desconfianza hacia él, y sus sospechas de que él era el poseedor de la Death Note aumentaron considerablemente.
Así pues, en resumen, Near creía que con el primer asesinato, el Hassassin habría descubierto el poder de la Death Note accidentalmente. Se le había ocurrido matar a Hec, y así volverse el sucesor de él; y por lo tanto, acercarse a Near y… ¿cuál era el resto del plan? El mismo día en que Gelsu y Near se conocían, el Hassassin avisaba de su inminente llegada.
Near no creía en las coincidencias. Y por lo tanto, tenía un buen plan.
"¿Qué hacer? ¡¿Qué hacer?!" Ángel estaba distraído, incluso, perdido entre ideas que no le salían, y no le cuadraban en lo más mínimo.
No tenía el nombre de Near, ni de Alexei, ni de nadie que pudiera servirle para que dejara de haber pruebas sobre que él era el asesino de Venus.
"Sólo me queda una esperanza."
Tenía que eliminar las pruebas, y lo haría de la manera más desesperada que se le pudo ocurrir. No tenía tiempo que perder: lo haría esa misma noche. Miró a Misa, con la esperanza de que ella le transfiriera una buena idea… pero no. Misa parecía asustada, incluso preocupada. Ángel necesitaba un tiempo a solas con ella. Pero sí se iba discretamente, sospecharían de él. Y aún llevaba las páginas de la Death Note en la maleta: sí alguien la abría y las tocaba, vería a Misa, y todo estaría perdido.
"Estoy atrapado, estoy atrapado ¡No hay salida! Tengo que esperar a que me den ellos un tiempo a solas, y entonces, puedo actuar…pero, mientras tanto…"
Observó a Misa, pero encontró que ella estaba concentrada en otra cosa. Los huecos agujeros que debían ser sus ojos, estaban fijos en Alexei, que se acercaba con la mano en el cabello retorciéndolo. Las rodillas y las manos le temblaban fuertemente, y los ojos se le habían llenado de lágrimas, que no dejaba caer por voluntad propia.
Alexei le dirigió a Ángel una significativa mirada. Ángel entendió su amenaza al instante. "Sí tú eres el asesino…te mataré."
"No sí yo te mato primero, Alexei." Pensó Ángel, dejándose llevar por el momento, pero un sentimiento culposo apareció en lo más profundo de su corazón. ¿Matar a Alexei? ¿Podía en verdad matar a un ser tan inocente y dulce? ¿Tan pequeño y hermoso? Porque Ángel sabía apreciar la buena belleza, y Alexei era parte de ese selectivo grupo de cosas que él consideraba "bellas".
Cerró los ojos para alejar esos pensamientos débiles e indecorosos de su mente. Alexei sería preciosa a su gusto, pero, aún recordaba con rencor la noche en que le había dado el susto de su vida, apareciendo en su habitación y amarrándolo en una silla, para después proponerle que dejará de ser Kira.
"Eres tan idiota, Alexei." Se puso de pie, y avanzó hacia el pequeño barullo de voces que miraban la noticia del primer asesinato del Hassassin.
No le puso atención mínima a la noticia, no necesitaba saber nada sobre eso. Espero a que alguien dijera algo, pero aún cuando la noticia se vio en su fin, nadie quiso romper ese renovado y tenso silencio.
Fue Ángel quién lo hizo.
-Debemos ir a la escena del crimen.- musitó, dando a su voz un tono de gran seriedad. Todas las miradas inquisitorias se posaron sobre él. -He oído que un asesino siempre regresa a la escena del crimen. Quizás es probable que el Hassassin se encuentre ahí.
-No creo que…-comenzó Alexei, pero se detuvo. Ángel habría creído que la voz de Alexei debería de haber sonado quebrada y temblorosa, pero el sonido procedente de la garganta de la chica fue frío.Frunció el ceño y miro a Near, quién continuaba observando la pantalla de televisión. La luz del aparato encendido se reflejaba en su rostro.-Quizás sea una buena idea.
Near asintió, corroborando la idea.
-Varios asesinos regresan a la escena del crimen, para comprobar sí todo salió como lo esperaba. Gelsu, te toca ir a investigar al lugar de los hechos. Nosotros te avisaremos donde se cometerá el siguiente asesinato, y tú te podrás dirigir hacia él, antes que la prensa, incluso.
A Ángel eso le produjo un chispazo de repentina adrenalina. Sí lograba salir de ese lugar…
-Pero.- dijo, enarcando las cejas, como sí no creyera lo que oía.-¿En qué me transportaré? ¿Cómo me avisarán los asesin…?
Nuevamente, fue interrumpido, esta vez por Gevanni.
-Nos comunicaremos con Wallace y le pediremos que te deje utilizar un auto. Puedes usar este teléfono, pero te hablaremos en código: es peligroso que alguien logre escuchar nuestra conversación.- Gevanni rebuscó entre su bolsillo del pantalón, hasta entregarle un celular negro y viejo, tecnología obsoleta. Ángel lo tomó inmediatamente.
Agradeció a Gevanni, y murmuró:
-Entonces…saldré ahora.
Todos los presentes asintieron. Nuevamente, se dirigió solo a la salida, cuando la seria voz de Alexei lo hizo detenerse en seco.
-¿No deseas que nadie te acompañe?
Ángel se congeló, mientras sentía el plomo cayendo en su estomago. Era una buena jugada por parte de Alexei.
-No, Alexei. Si van muchos, quizás alguien sospecharía.- dijo Near, con su fría y neutral voz, usando un tono rebuscado y sofisticado. Ángel observó como Alexei abría la boca, para replicar, lo pensaba mejor, y después de unos segundos, se limitaba a asentir.
Ángel contuvo la emoción, al dirigirse solo y mentalmente preparado, para su segunda misión como el Hassassin.
Apenas Alexei vio a Ángel salir de la habitación, tuvo un mal presentimiento.
Para ella, las pruebas indicaban solo una cosa: Ángel era el Hassassin.
Alexei no conocía la existencia de otra Death Note. Estaba segura que las únicas eran la de ella,y la de Ángel. El Monstruito, su shinigami, se lo había jurado. Y ella podía jurar que ese dato era verídico.
Sí ella no había enviado el mensaje, todo indicaba que debía ser Ángel. Usando ese estúpido seudónimo, Hassassin, había creído que la engañaría. Pero no, no había funcionado.
Sólo la había puesto furiosa, simplemente el ira corría por cada parte de su cuerpo. Ángel había creído que ella era una tonta, y que una tonta mentirita la engañaría.
"Por algo me dijo que quería conservar su Death Note por seguridad… ¡quería verme la cara de estúpida!" Apretó los dientes, furiosa, hasta sentir que la mandíbula le dolía. Según su madre, siempre había tenido ese tipo de reacciones "Extrañas y preocupantes." Recordarlo tan sólo le causó más furia.
"¡¡Ya me han creído loca una vez!! ¡No será esta vez el caso, Matsuda! ¡No volverá a suceder!" gruñó, frunciendo el ceño con fuerza. Cerró los ojos, y apretó los parpados.
-Eh, Alexei.- dijo una voz, a su lado. Se sobresaltó, y recordó que no estaba sola.
-¡"N"!- musitó, abriendo los ojos y encontrándose con la mirada extrañada del detective.- Lo siento.
-¿Algún problema?- preguntó Near, mirándola con sus ojos opacos.
-Que chico tan caballeroso.- escuchó Alexei, decir, al Monstruito, en un tono agudo que fingía imitar a el tono de voz de ella.- Más vale que lo mates o lo hago yo. Chico tonto.
"Shinigami celoso, es igual a problema."
-No. Tan solo, quería…pensar. Sobre el Hassassin. - admitió, rápidamente. En el rostro de Near apareció una fugaz sonrisa. Alexei contuvo una risa burlona al contemplar lo extraño que se veía el rostro del detective sonriendo. Era una sonrisa rara, como la del gato de El País de las Maravillas, como la sonrisa de un pequeño diablillo.
-Afortunadamente, tu ingenio está pensando en lo único que importa. El Hassassin. -Alexei percibió el extraño resentimiento en su voz. -Ahora, debemos avisar a Wallace de la misión de Gelsu.
Near tecleó unos cuantos números en el teclado de la computadora.
El señor Wallace tarareaba una canción que su abuela le cantaba en las noches que no podía dormir, cuando era tan sólo un niño y no paraba de moverse en su pequeña cama de hierro y colchón viejo y roto.
Sonrió al recordar el viejo rostro arrugado y lleno de manchitas marrones de su abuela.
"Este nene lindo, se quiere dormir…y el pícaro sueño, no quiere venir…"
Un pitido proveniente de su computadora portátil lo hizo volver al presente. Preguntándose que sucedía, abrió la portátil y se encontró con una enorme "N" negra sobre la pantalla blanca.
"¿Qué pasó?" se preguntó, tragando sonoramente saliva.
-¿Near?- tartamudeó, con el corazón en la mano.
-Señor Wallace, lamento molestarlo, pero tenemos una emergencia.- dijo la voz distorsionada de Near.
-¿Emergencia? ¿Tienen una emergencia?- cuestionó, sin poder creerlo. Por lo visto, esos chicos no podían mantenerse ni un día en paz, sin problemas.
-Así es.- respondió Near.- El señor Gelsu se dirige a su oficina. Le solicito, que por favor, le haga entrega de un coche.
El señor Wallace abrió los ojos, preparándose para negar y negar la idea. No permitiría que un adolescente toque sus preciados autos, aunque se tratará de emergencia nacional. Pero Near lo volvió a interrumpir.
-Tengo entendido que posee cinco coches. ¿Alguno de ellos cuenta con un dispositivo de rastreo?
Wallace se sorprendió aún más. ¿Para qué querría Near un coche que se pudiera rastrear? Aún así, dudando de los planos del chico, no preguntó nada.
-La limosina negra. El deportivo rojo. Y la doble cabina color arena.- recitó.
-¿De pura casualidad, las llaves también cuentan con un dispositivo similar?
-Sí, así es.- se extrañó el señor Wallace, frunciendo el ceño.- La limosina y el deportivo. Pero Near…
-Cuando Gelsu llegué, entréguele el deportivo.- ordenó con gran autoridad. Wallace no se sintió con autoridad para negarse.
-Near. ¿Para qué necesitas…?
-La conexión no es segura, señor Wallace. Le explicaré luego.
Wallace contuvo un buen puñado de quejas y preguntas. Pero, terminó quedándose callado. Algo estaba muy raro, según él. Para quitarle importancia al asunto, el señor Wallace imaginó que Near tan sólo quería saber que Gelsu estuviera a salvo a donde quiera que fuera. Wallace quería creer eso.
-De acuerdo.
-Una última cosa, señor Wallace. El señor Gelsu… ¿Se enteró en algún momento que él era el sucesor de Hec?
Wallace chasqueó la lengua,aún más extraño ante la pregunta. Él sentía un ambiente extraño en las preguntas de Near, incluso muy misterioso.
-No. Nunca lo supo, hasta el día donde sus compañeros lo escogieron sucesor, y tú dijiste que…
-Qué él era el escogido de Hec.- murmuró Near. Wallace tuvo la sensación de el detective ya se había enfrascado en sus pensamientos.- Gracias, señor Wallace, eso es todo.
-Pero…
Sin embargo, Near ya había cortado.
"Es ahora o nunca." Pensó Ángel, mientras corría por el Bosque de Wammy a toda la velocidad a la que le permitían andar sus piernas. El corazón le latía fuertemente, brincando como sí deseará salir de su pecho. El sudor le goteaba al lado de las sienes, y el dolor en el fato le apretaba las costillas. A pesar de sentir gran incomodidad y cansancio, Ángel no se detuvo hasta llegar al Orfanato Wammy, donde todos deberían estar en ese momento, comiendo.
En lugar de ir a la oficina de Wallace, fue al comedor, que apenas comenzaba a llenarse.
"Por favor que Liria se encuentre ahí…por favor…" deseó, con todas sus fuerzas. Milagrosamente, Liria se encontraba solo, entrando al comedor.
-¡Liria!-rugió Ángel. El aludido se sobresaltó, y palideció al instante, bajando la mirada como si se encontrará enfrente de alguien muy importante.- Quédate ahí.- le ordenó. Liria, fielmente, no movió ni un solo musculo, ni siquiera se atrevió a parpadear. Resoplando como un caballo después de una larga carrera a máxima velocidad.- Vas a obedecer cada una de las cosas que te diré, ¿sí? Sí cometes un solo error, te voy a matar a ti y a todos en este maldito lugar. No hables con nadie, ve a tu habitación, y busca dos radios para comunicarnos tú y yo. Lleva tu computadora, con internet. Te esperó en el jardín principal, cerca de los autos de Wallace. Qué nadie te vea. En cinco minutos estaré ahí.
Los ojos de Liria centellaban del miedo, y se humedecieron por traicioneras lágrimas que él logró contener. Sin decir ninguna palabra o emitir algún sonido, Liria asintió levemente, como sí no tuviera la fuerza de mover la cabeza, y se alejó, corriendo velozmente.
Esa fue la señal de Ángel para encaminarse en una nueva carrera hacia la oficina de Wallace. Justo a la mitad del camino, se encontró con Jo, quién le sujetó el brazo.
-Aquí está lo que buscas. El señor Wallace dice que sí encuentra un solo rasguño en la pintura, no te dará de comer en una semana. Deportivo rojo, y cuida mucho las llaves, que el dispositivo de rastreo se estropea con cualquier cosa.
"¿Dispositivo de rastreo?" Se preguntó. Repitió varias veces la palabra en su mente, hasta que comprendió que era lo que sucedía.
Near le había dado un carro que podía rastrearse. Near no confiaba en él, y por lo tanto…se había asegurado de que podía encontrar la ubicación de Ángel, y así no perder de vista ningún movimiento.
Así que las llaves tenían un dispositivo de rastreo. ¿El auto también lo tendría? ¿El celular, quizás?
Sacó de su bolsillo el teléfono que Gevanni le había entregado y se lo mostró a Jo.
-¿También el celular tiene…?- comenzó, pero Jo negaba con la cabeza, horizontalmente.
-¿Esa basurilla? Por supuesto que no. Anda, anda, vete.
"Pude haber caído en su trampa de no haber sido por Jo." Ángel suspiró, sintiendo como el peligro había cruzado frente a sus narices. "Debo ser más cuidadoso." Se recordó. Deseo no cometer ningún error en el futuro.
O estaría perdido.
Aspiró una buena bocanada de aire, antes de iniciar nuevamente su carrera.
Liria se encontraba sentado en el frío césped muerto, al lado de la limosina negra de Wallace, jugueteando con dos aparatos viejos que debían ser los intercomunicadores que Ángel le había pedido. Apenas escuchó pasos acercarse a él, y se puso de pie, respetuosamente.
-Sube al auto rojo. Por el asiento de conductor, luego te deslizas al otro lado. Rápido. - ordenó Ángel. Presionó el botón de "abierto" en las llaves y escucho un click proveniente del flamante y elegante auto rojo. Liria obedeció, después de dudar un segundo.
Ángel subió al lugar de conductor. No tenía licencia de conducir, pero era mayor de edad. Insertó la llave en la ranura de encendido, e inmediatamente escuchó el impotente rugido de los motores.
Quitó el freno, y guiándose por el instinto masculino, presionó fuertemente el acelerador, antes de que el auto saliera disparado a toda velocidad.
"No entiendo." Pensó Alexei, imaginando una serie de teorías sobre lo que pudiera estar sucediendo.
Estaba segura de muchas cosas.
Una de ellas, era que Ángel era el Hassassin. Otra era que, Near sospechaba de él, y le había puesto un rastreador en el auto que Ángel manejaría, además de en las mismas llaves.
La última cosa de la que podía estar completamente segura, era de que Ángel no se daría cuenta de los dispositivos de rastreo que lo vigilaban. Conociéndolo como Alexei lo hacía, seguramente iría a cualquier otra parte, menos la escena del crimen. Incluso quizás, a eliminar la evidencia de que él había tenido algo que ver con los asesinatos.
"Sí se descubre a Ángel, él acusará que yo tengo una Death Note también. Y eso será el fin de mi plan.". Se retorcía con gran nerviosismo el mechón en su cabello, hasta que se percató, que "N", a su lado y perdido en sus pensamientos, hacía el mismo movimiento, incluso con la misma mano.
-¡Alexei, hermosa!- dijo la voz alegre de Kim, a unos cuantos metros de ella.- ¡Sí gustas, puedo llevarte a tu habitación, para que dejes de cargar esa mochilita de exploradora!
Alexei sonrió, ante la extraña manera que tenía Kim al hablar. Kim usaba un acento extraño, un inglés fluido y distorsionado, mientras que Alexei hablaba un inglés formal y rugoso.
-Sí yo fuera tú, tendría cuidado.-le advirtió Near, sin dejar de juguetear con su cabello. Su mirada vacía observaba el computador, que realizaba una carga electrónica: se estaba conectando al dispositivo rastreador.- Kim te entretendrá mucho tiempo. No menciones a Gevanni ni una sola vez, o se pondrá celosa. Sí sigues mis instrucciones, todos estará bien.
Alexei se puso de pie, ruidosamente.
-Ay, sí, que muchacho tan amable- refunfuño El Monstruito. Alexei lo ignoró por completo.
-Supongo que deberé confiar en…- comenzó Alexei.
-Mi intuición.- terminó Near. Esa frase parecía traerle varios recuerdos. Y a Alexei también.
"**-¿Qué te hace preguntarme eso?- contraatacó Alexei.
-Buen punto.
Alexei guardo silencio, mientras continuaba con su construcción. Esta daba de repente ansias de tambalearse y caer, destruida. Pero finalmente, no caía.
-Estoy segura que no lo hará. Deberás confiar en mi intuición, "N".- dijo después de unos cuantos minutos de silencio. "
-No he logrado hacer un castillo tan alto como el tuyo.- murmuro Near, aún con la vista en la pantalla.
-Algún día puedo mostrarte el secreto.- respondió Alexei, antes de correr hacia Kim.
"Recuerda. Debes matarlo."
A los pocos minutos, se encontraba en una pequeña habitación de madera, que olía fuertemente a humedad. Apenas Kim había abierto la puerta, y una enorme telaraña con una araña gorda y negra había quedado frente a sus narices. Alexei había matado al insecto de ocho patas, mucho antes de que Kim pudiera gritar ayuda.
-¿¡Sabes qué tipo de araña era esa?!- grito Kim, con los ojos muy abiertos por el miedo. Alexei se encogió de los hombros.- ¡Una viuda negra! ¡Esa cosa pudo haberte matado, chica…!
-Afortunadamente, la mate primero.- dijo Alexei, con un tono amargoso. Entro a la habitación, donde había una pequeña cama de hierro con una sabana estampaba de flores de cerezo. Lanzó la pequeña mochila negra que había estado cargando, con un par de mudas de ropa y su familiar cuaderno negro, además de sus objetos de aseo personal. Se sentó en la orilla de la cama, y al levantar la mirada, se encontró con los ojos verdes de Kim, mirándola atentamente.
-Sabes, Alexei…no he tenido tiempo ni momento de decirte esto, pero…- Kim suspiró, como sí necesitará confianza.- Creí que estabas muerta. Creo que sabes a que me refiero.
Alexei soltó una carcajada.
-Vaya. Creí que querías hacerme una declaración amorosa.- bromeó, pero Kim no pareció divertirse. Alexei borró su sonrisa y bajo la mirada.- Hace mucho, una persona me dijo que sí una chica reía con mis chistes, la convirtiera en mi mejor amiga. Y que sí un hombre era quién reía, me casará con él. Ninguna de esas cosas ha sucedido.
Ahora fue el turno de Kim de sonreír.
-Bien, creo que una ya sucedió. ¿Cuándo será la boda?- preguntó, con una retorcida y traviesa sonrisa. Alexei no comprendió a que se refería.-Bah, algún día lo recordarás.
-Me temo que no sé a qué te refieres.
Kim agitó la mano, como sí espantará insectos. Alexei tardó unos segundos en darse cuenta que espantaba a un enjambre de mosquitos que le rodeaban la cabeza.
-Lamento que tengas que dormir aquí. -se disculpó con sinceridad.-Debe ser cruel, bueno…tus padres, supongo que ellos… te daban muchos lujos… y…
-Está bien.- la cortó Alexei. No deseaba hablar de sus padres en lo más mínimo.- Kim, em… ¿Te importaría no mencionar a mis padres…?
Kim detuvo su guerra contra los mosquitos, y giró su cabeza lentamente, hacia Alexei, como sí no pudiera creerlo. Después de un rato, asintió.
-Lo siento. Debió ser difícil para ti…todos creían que habías muerto por leucemia…y…
-Oh. Es eso. No soy Anastasia, Kim. Soy Alexandra. Fue Anastasia quién murió de leucemia.*
"Murió de leucemia." Repitió Alexei. "Nadie la mato. Ella murió. Yo no le hice nada." Frunció el ceño.
-Ent…entonces tú…- susurro Kim. Ahora parecía mirar a Alexei con una mezcla clara de miedo y estupefacción. La de ojos verdes se puso una mano en el pecho, sobre el corazón.- Vaya.
Ninguna de las dos dijo nada. Alexei estaba acostumbrada a eso. Cada vez que alguien entendía que era Alexandra y no Anastasia, la miraban con el mismo rencor y miedo. Incluso, las personas de gran corazón sentían lástima por ella.
"Cuando el mundo cree que soy Anastasia, todo es maravilloso. Hasta quese enteran de la verdad. Maldita sea la mala suerte que cargo."
-Tú y Near se parecen mucho.- dijo Kim, después de un incomodo silencio. Al parecer, solo deseaba tener algo que decir.- Ambos son igual de serios. Ambos se la viven jugando con su cabello. Ambos son muy listos. Y ya se conocían, ¿cierto?
-Algo así.
Sin poder soportar más tiempo con otro ser humano, Alexei se levantó, y salió de la habitación. Necesitaba saber que sucedía con Ángel.
-Casi llegamos.
Liria lo observó con sus ojillos de puerco, oscuros y asustados, pero no dijo nada.
-Sintoniza los radios a una misma secuencia.- ordenó Ángel. Liria, con manos temblorosas, comenzó a ajustar botones en los aparatos.- Por favor Liria, sé más eficaz. Nadie te hará nada por faltar a un par de clases. -Él no respondió.- ¿Ahora eres mudo? Mira: apenas me estacioné frente a la dirección, yo bajaré. Bajas tú también por el asiento de conductor y tomas las llaves. Mételas en tu bolsillo. Acércate al barullo de gente que estará a las afuera de un bar y muévete constantemente, como sí buscarás a alguien. Asegúrate de tener el radio encendido. Y no sé te ocurra hacer ningún movimiento en falso. Qué puedo matarte con dos palabras: Line Rialdock.
Como toda respuesta, Liria frunció el ceño.
-Es aquí.
Detuvo el deportivo rojo tras varios intentos de estacionarlo. Accidentalmente, golpeó al auto de enfrente, soltó una palabrota, y deseo que el pe Salió de los asientos de fibra de carbono con gran rapidez. Liria reaccionó al instante, cerrando la puerta tras él, y con las tintineantes llaves en la mano. Se las metió al bolsillo.
Se encontraban en una gran multitud de gente apiñada alrededor de un bar con ventanas rotas, basura y paredes llenas de grafiti con palabras y dibujos obscenos. Un pequeño baño portátil, metido dentro de una cabina anaranjarada, una ambulancia y varias patrullas policiales adornaban la escena. El cadáver yacía en el suelo, cubierto por una sábana blanca de aspecto oficial. Ángel saco el celular de Gevanni, y tomó una fotografía del panorama. Le serviría después.
-Obedece todas mis órdenes.- dijo Ángel a modo de despedida. Observó el celular de Gevanni, y comprobó la hora: la 1: 18 pm. Tenía que actuar rápido.
La Oficina Policiaca donde había sido llevado hace cuatro años, se encontraba a unas cinco manzanas de ahí, lo cual había resultado muy afortunado. Ángel no tendría que caminar ni una manzana para lograr su misión. Caminaba con la vista en el suelo, cuidando que nadie le mirará el rostro y pudiera reconocerlo como Ángel Matsuda. Necesitaba cubrirse con algo, puesto que en la Oficina debería de haber cámaras.
-Hola.- le dijo a una chica un poco mayor que él, que esperaba un taxi mientras se miraba al espejo. Ángel le sonrió encantadoramente. La muchacha correspondió a su sonrisa inmediatamente, al ver un rostro agradable en el Hassassin. Ella jamás imaginaría que se encontraba frente al creador del asesinato a unos cuantos metros.
-Hola.- le saludó.- ¿Nos conocemos de algún lado?
-No lo sé.- respondió Ángel, pícaramente.- ¿Me recuerdas tu nombre? Quizás sí me refrescas la memoria, te invite al cine está noche.
Al ver una buena oportunidad de conseguir algo que hacer esa noche, la muchacha no tardó en darle su nombre.
-Melissa. Melissa Tominsong.
-Un gusto, Melissa. Soy Kevin Mills. ¿Te molestaría darme tu número telefónico?- cortejó Ángel, sacando de su bolsillo una pluma y un papel.
-No hay problema: Cinco, cuarenta siete, veintidós, ochent… ¿Qué estás escribiendo?- se preguntó la chica, al ver que el muchacho con el que estaba hablando escribía algo muy largo en el papel.- Oye…- se comenzaba a asustar.- ¿Qué haces?
Melissa estiró la mano, dispuesta a quitarle el papel, pero el material fue retirado súbitamente. El muchacho le sonreía.
-Gracias, Melissa.
Ella no entendía nada, al parecer.
-¿Por qué?
-Por ser tan idiota. - Melissa abrió la boca, dispuesta a devolver el insulto, pero Ángel comprobó con satisfacción, como ella, obediente, le tendía una mano. Ángel le hizo entrega de una pluma y una hoja en blanco. La muchacha dio media vuelta, y se dirigió a la policía, muda, perdida, sin vida en los ojos.- Misa. Síguela. Ya sabes que hacer.-susurró Ángel, mostrándole a la shinigami una hoja de papel con algo escrito, instándola a leerla. Misa le dio una rápida lectura, sonrió y persiguió a la chica.- Ángel se recargó en la vitrina de una pared. No le quedaba nada que hacer, sólo esperar.
Por lo visto, Melissa no regresaría a casa esa noche.
Melissa era una muchacha de veinte años recién cumplidos. La fiesta había sido una locura, y Melissa aún tenía cansancio por falta de sueño.
Pero, mientras entraba por la puerta corrediza de cristal, seguida por una fantasmal figura calaverita, a la cual, misteriosamente, no tenía miedo;de vestido negro y cabello rubio, tenía el presentimiento de que su vida había sido muy corta, e incluso inútil. Quizás su existencia había sido completamente innecesaria.
Melissa siempre había sido una chica normal, que no resaltaba en nada, ni era muy especial. En su salón de clases tenía buenos amigos, sin llegar a ser popular y sin quedarse sola. Sus calificaciones eran normales, no era ningún genio, pero no reprobaba.
Su familia no era perfecta, pero no se quejaba. Algunos días tenía mucha suerte en el amor, otros no tanta. A veces ganaba, a veces perdía. Pero, lo que a Melissa le preocupaba era no haber dejado una huella de su existencia hasta ese momento de su vida.
La sala de espera a la que entró, estaba abarrotada de policías que se daban órdenes. Un grupo de jóvenes de mal aspecto, sucios y con olor a alcohol, estaban sentados, uno rascándose la cabeza y otro dormitando con los brazos cruzados en el pecho.
Una secretaria mascaba un chicle ruidosamente, mientras parloteaba alegremente por su teléfono inalámbrico. Usaba un lápiz labial de rosa chillón, y una credencial se movía constantemente en su cuello: Andy Pinky.
-Ve con ella.- le susurro el ser que la seguía, en una voz que recomendaba no contradecirla.
Melissa tuvo el presentimiento de que debía ir hacia esa mujer. Se acercó al escritorio de la secretaria, desordenado y lleno de bolsas de comida rápida y una hamburguesa a medio comer, donde una computadora emitía constantemente ligeros soniditos de alerta.
-Buenos días.- saludó Melissa. La secretaria le indico, con solo mover los labios, que la esperará un segundo.
-Sí… ¡ah, sí! Mira, ahorita te hablo. ¿De acuerdo? ¡Besos!- la secretaria colgó el teléfono, y miró a la expectante Melissa.- Buenos días, corazón. ¿En qué puedo ayudarte?
-Dile que quieres entrevistarla para un reporte escolar.- ordeno Misa.
-Me gustaría hacerle unas preguntas para mi reporte escolar, sí no le molesta. Queremos hablar del papel que tienen las mujeres en la vida laboral, y en qué aspectos superan a los hombres. - dijo la chica, dejando a la vista una hoja en blanco y un cuaderno. Andy, la secretaria, emitió un grito ahogado de emoción.
-¡No, no me molesta! ¡Me halaga!- respondió, acomodándose en su asiento, una incómoda silla de madera.- Siéntate, siéntate por favor- agregó, señalando una butaca al lado de su escritorio. Palmeó el asiento varias veces, con emoción, hasta que Melissa se sentó. -Pregunta, muchacha, pregunta.
-Muchas gracias. Primero… ¿Su nombre completo?
-Andy Pinkins. Pero todos me dicen Andy Pinky, por el labial, ¿Sabes?
Tranquilamente, Melissa comenzó a escribir, mientras la shinigami de vestido negro le dictaba al oído toda y cada una de las cosas que debía escribir. Su mano izquierda estaba posada sobre lo hoja, por lo que Andy no podía ver lo que su entrevistadora escribía. Andy esperó pacientemente, sin una pizca de desconfianza, hasta que la muchacha levantó el rostro de su escritura.
-Ahora, vete. Quema ese papel en donde escribiste, y matate a ti misma, Melissa.- sentenció Misa.
-Muchas gracias. Eso es todo.- dijo Melissa, poniéndose de pie. Estupefacta, Andy se quedó paralizada unos segundos, hasta que la figura de la chica desapareció tras la puerta de salida. No vio la figura fantasmal de una calavera que se quedaba junto a ella, Andy.
"Adolescentes de hoy. Creen saberlo todo." Renegó, sintiéndose usada. Volvió a su teléfono, y comenzó a marcar un número… pero entonces se detuvo.
Sin saber muy bien porque lo hacía, quizás no había siquiera un motivo para hacerlo, se levantó de su incomodo asiento, y se dirigió a las entrañas de la Central Policiaca, no antes sin tomar el teléfono inalámbrico, que mostraba la hora: 1: 26. La de lápiz labial chillón estaba acostumbrada a pasar varias veces al día ese camino, por lo que no puso atención alguna en esos pasillos grises y piso de cerámica y olor a cigarrillo. Las luces fosforescentes ahorradoras de energía, no eran de suficiente poder como para iluminar cada rincón.
Paso frente a oficinas con elegantes placas pegadas a la puerta, escucho el común sonido de teléfonos sonando y mujeres de malhumor respondiéndolo. Una risa estridente por ahí, unos murmullos de tristeza por allá, un chisme mal contado a unos cuantos pasos de ella…
Las personas la saludaban y ella respondía con una sonrisa. Les lanzaba un beso, antes de continuar su camino con prisa.
-¿A dónde vas?- le preguntó una vieja amiga, apagando un cigarrillo con la suela del zapato.
-Dulzura, ¿me das un encendedor?
Su amiga frunció el ceño, mientras le encargaba el objeto.
-¿Para qué lo necesitas?
-Me encargaron un trabajo que… ¡uff! -cambió de tema- ¡Los jefes quien matarme del estrés! Me sentido mal últimamente… nos vemos, besos.- respondió, autóctona, rápidamente. No se detuvo ni un segundo.
Finalmente, se encontró frente a esa puerta, donde se guardaban cientos de carpetas con historiales de muchas personas. Entre archiveros y carpetas manchadas con café y limón, se encontraba la carpeta que ella necesitaba eliminar, principalmente.
Justamente, en ese momento, el ser invisible para Andy, salió volando rápidamente, hacia una dirección desconocida.
Se necesitaba una contraseña para entrar, pero ella no la conocía. Sin embargo, las puertas se comenzaron a abrir unos segundos apenas ella se acercó. Andy espero un par de minutos, de pie, frentea la puerta, antes de volver que las puertas emitieran un pitido, y se abrieran en su totalidad. Comprobó que nadie la miraba y entró.
Después de avanzar por un pasillo blanco completamente iluminado, otro aparato le pidió una credencial. Andy se arrancó su credencial del cuello, y la insertó en una ranura, con el ojo de una cámara de seguridad en su espalda, cuidando cada uno de sus movimientos. La puerta emitió otro pitido, y posteriormente, se abrió con una lentitud que a Andy, le pareció eterna.
Finalmente, se encontraba en una habitación con cajasy archiveros grises y de acero hasta el techo. Ordenados por orden alfabético y vigilados por una cámara de seguridad, los tenebrosos archiveros esperaban a ser abiertos.
Andy observó el teléfono que había cargado en la mano hasta entonces: la 1: 41. Era su momento de actuar.
Busco el archivero donde encontraría el nombre "Matsuda, Ángel." Aún recordaba a ese muchacho. Su padre era el famoso Matsuda, jefe de la policía. Todos creían que había muerto en una misión, por una bala perdida que lamentablemente había llegado a su corazón. Pero no había sido así.
A Touta Matsuda lo habían matado. Le habían disparado cuando tomaba un café en un viejo y clásico restaurante. La policía había encontrado una nota: "Por cuidar de un mounstro, ahora estás muerto. Eliminaremos a todo aquel que tenga la sangre del asesino. Anti-Kira."
Años después, murió Sayu, su viuda esposa, en un incendio. Había quedado nada más que un tétrico mensaje: Anti-Kira.
El hijo del matrimonio, Ángel, había sido secuestrado unos días después, mientras se trasladaba a un Orfanato en Alaska. Nunca se le había vuelto a ver, y la razón más lógica era que ya estuviera muerto, asesinado por ese misterioso grupo deseoso de matar a todos los restantes de la familia Yagami.
"-Aquí tienes, cariño.- dijo Andy, entregándole una dona al pobre muchacho que hecho un ovillo, dejaba que temblorosas y frías lágrimas le cayeran por las mejillas.
El teléfono sonó.
-¿Andy? Pinky, el chico que está en la sala de espera, el hijo del jefe Matsuda. Vendrán por él para llevárselo a un orfanato en Alaska.
Andy miró con lástima al chico.
-**¿No tiene un tío, un primo o algo así?-insistió.
-No. El inocente se ha quedado solo."
Andy no entendía porque ahora, después de que Ángel Matsuda llevará 4 años desaparecido, incluso muerto, ella corría a buscar su historial. Y después de leerlo por completo, y buscar "un nombre en específico", dejo el historia nuevamente en el archivero.
Saco el encendedor de su amiga, y lo acerco a los papeles. Entonces, les prendió fuego.
A Near y Alexei todo aquello parecía tomarles por sorpresa.
Las teorías de Near, se veían completamente erróneas ante eso. El truco estaba que, sí Ángel era el Hassassin, trataría de eliminar la evidencia sobre su relación con Venus Christine, sí es que dicha relación existiese. Sin embargo, Near observaba atentamente como cada una de las partes de su posible teoría se desgarraba en patéticos pedazos que caían el suelo, listos para ser pisoteados.
El automóvil con dispositivo de rastreo, había detectado que dicho auto no se había detenido en ningún momento, hasta llegar al verdadero destino. Las llaves habían salido del auto, y se habían comenzado a mover muy cerca del auto, sin alejarsedemasiado. No habían encontrad absolutamente nada fuera de lo común.
"Esto aún no termina." Pensó Near. Su compañera Alexei tenía la misma cara de sorpresa en el rostro que él. Un dejo de incredulidad y preocupación se reflejaba en sus ojos azules.
De nuevo, comenzó a teclear un número en su computadora. La voz de Ángel, se escuchaba tenuemente apagada bajo una serie de murmullos, sirenas de policía y gritos.
-¿Sí?- dijo la voz asustada del muchacho.
-Hola, Gelsu.- respondió Near.- ¿Has visto por ahí, de pura casualidad, a mi hermano?
Ángel pareció titubear un poco del otro lado de la línea.
-Ah. No reconozco a tu hermano. ¿Seguro que está aquí, o se ha ido ya?
-No. Sigue ahí. Te llamaré sí consigo saber donde está o sí se traslada a otra parte.
-De acuerdo.
Ambos colgaron. Y apenas eso sucedió, Near comenzó a dar órdenes.
-Gevanni, toma un teléfono y dirígete al lugar en este momento. Kim, trata de encontrar algo fuera de lo común en el perímetro del accidente. Cualquier cosa, dímela a mi o a Alexei.
"Así queGelsu no estaba enterado de que Hec lo había escogido a él como Barát. A menos que lograse descubrirlo de otra manera, pero…es imposible. Hec me confió ese video. Lo hizo en uno de sus fugaces viajes a Washington y me pidió dárselo a Wallace cuando él muriese. Gelsu no pudo verlo. A menos que…no fuera él quién lo vio. Un shinigami es capaz de ser invisible para aquellos que no han tocado la Death Note. A menos que…"
Near miro de reojo a Alexei.
"Quizás me estoy equivocando de persona"
Parpadeo un par de veces. Aún no podía sacar conclusiones. No aún.
Al Hassassin todo le había resultado tremendamente sencillo.
Primero había usado a la chica que esperaba el taxi para entrar a la Central Policiaca. La había seducido con sus encantos, y había obtenido su nombre, parafinalmente escribir en una de las hojas de su Death Note, lo que sería su increíble plan:
Melissa Tominsong- Suicidio. Después de dar su nombre y número telefónico a un muchacho de aspecto oriental, el muchacho le hace entrega de un papel y una pluma. Apenas toca el papel, y ve a una fantasmal figura cadavérica. Ella no permite que nadie más toque esa hoja de papel. Entra a la Central Policiaca de la calle #8, donde obedece todas las órdenes de una figura cadavérica que la ha estado siguiendo.
Como Liria era un genio en computación, tenía una computadora propia y con internet y conocía el secreto de que Ángel era el Hassassin, Ángel había escogido a Liria como su cómplice. Mientras Ángel permanecía a mitad del camino de la central policial, Liria trataba de entrar a la base de datos de la policía, con un virus.
A Liria le había resultado fácil.
La policía, como Matsuda le había contado a Ángel hace mucho tiempo atrás,guardaba sus documentos en dos lugares: en la base de memoria de sus computadoras, y en un historial escrito a mano y guardado secretamente en una carpeta. Misa se había encargado de la segunda, y Liria de la primera.
Misa se había ido con Melissa, y le había susurrado órdenes que Ángel previamente había elaborado, en el camino al lugar. Al haber encontrado una persona eficaz paraentrar a los historiales, como lo era Andy Pinkins, Misa la había seguido hasta la puerta de entrada, que necesitaba una contraseña. Entonces, había volado rápidamente hasta Ángel, y este había tomado su radio y dicho:
-Desactiva la seguridad ahora.
Y Liria lo había hecho en pocos segundos. La puerta se había abierto, y las cámaras se habían apagado en esa sección y en toda la central.
El resto había sido pan comido. Liria entro a la base de datos de la policía, y altero el documento con el historial de Ángel, borrando su relación con Venus Christine.Cuando Near lo había llamado, Ángel se encontraba frente a la escena del crimen, contemplando con satisfacción el caos, cuidando que nadie le viera el rostro.
Estaba feliz, sonriente. Su plan había sido tan perfecto. Y lo mejor, es que no había pistas, nada podía guiar al detective a que él era el asesino real. Porque, había dejado pistas falsas. Unas jugosas pistas falsas que Near no tardaría en descubrir.
Aún así, Ángel sabía que el genio de Near era increíble. Y sí no se apresuraba a eliminarlo de su camino, terminaría en caer en una de sus trampas.
"Y pensar que Near era mi ídolo."
Suspiro. Pero no debía sentir culpa al eliminar a Near. Es más, quizás no sería necesario matarlo. Quizás sí Near desistía de atrapar al Hassassin, Ángel sería tan bueno de dejarlo con vida.
La que no se salvaría de la muerte, sería Alexei.
"Alexei." Pensó Ángel, y de nuevo, un sentimiento incómodo apareció en su pecho. Muy dentro de él, sabía a la perfección, que no deseaba matarla.
Pero debería.
Sacudió la cabeza, y vio la hora en el teléfono de Gevanni. Era la 1: 57. Pronto el segundo asesinato ocurriría.
Había obtenido muchísimos nombres de criminales, gracias a Liria, quién bajo el temor de morir cruelmente a manos de Ángel, lo obedecía en todo lo que le pidiese. Liria había conseguido nombres de delincuentes de todo el planeta. Por lo que Ángel sabía que el segundo asesinato se cometería muy lejos de ahí.
Liria estaba escondido en el deportivo, con los radios y su computadora. Ángel tenía las llaves del auto en la mano, y el celular en el bolsillo. El caos comenzaba a disminuir, cuando vio una figura que se acercaba a él. Era Gevanni, que con sus ojos oscuros miraba hacia todas partes como sí buscará algo.
-¿Alguna novedad?- preguntó Gevanni, colocándose al lado de Ángel. Ángel frunció el ceño, fingiendo estar altamente frustrado.
-Ninguna. He tomado fotos a cada momento.- le tendió el teléfono, sin mirarlo siquiera.
Gevanni tomó el teléfono, y comenzó a observar las fotos, una por una.
-No nos sirven de mucho.- dijo Ángel, encogiéndose de los hombros, y hablando en voz baja.- Tendremos que esperar a que el próximo asesinato suceda para comprobar sí hay una frecuencia entre las víctimas.
-Tienes razón.- Gevanni comprobó la hora en su teléfono.- Faltan un par de minutos.
Mientras Liria estaba silencioso e invisible para Gevanni, escondido en el auto, y Misa se pasaba una mano por el rubio y largo cabello, Gevanni y Ángel permanecieron en silencio. El deportivo rojo atraía unas cuantas miradas.
-Que inconveniente haber traído este auto.- dijo de pronto, Gevanni, refiriéndose al llamativo color rojo del carro. Ángel soltó un bufido de burla.
-Afortunadamente, es al auto a quién ven.- agregó, en un tono amargoso.
-¿A qué te…?
-Por favor. Sé que todos lo notan. Este maldito parecido con…ya sabes.- bajo la voz, hasta convertirlo en un susurro casi inaudible.- El maldito Kira.
Gevanni no respondió nada.
-Me parezco tanto a él… a veces creo que quizás seamos, no se… familiares. Antes de quedarme solo, y venir al orfanato, toda mi vida fue un asco. Siempre lo ha sido, y todo por culpa de ese maldito loco que se le ocurrió matar a todo aquel que él considerará "indigno." Idioteces. Son puras idioteces. - murmuró, con un dejo de odio. Gevanni siguió sin responder nada.
De pronto, el teléfono comenzó a vibrar.
-¿Sí?- dijo Gevanni. Aguardó unos segundos escuchando la voz de llamante.- Claro. Vamos en camino.-agregó después de recibir el rápido mensaje. Colgó, y ahora se dirigió a Ángel.- Ya se ha cometido el siguiente asesinato. Pero está fuera de nuestro poder. Acaba de morir de un ataque al corazón, un hombre en Singapur. No hay nada que hacer, regresemos al orfanato.
Ángel asintió y se subió a su auto rápidamente, sin darle oportunidad a Gevanni de que se subiera al deportivo y encontrará ahí a Liria. Arrancó, y con el rugido de los motores y gran adrenalina corriendo por las venas, se alejo a máxima velocidad con dirección al orfanato con una gran sonrisa en el rostro.
- Un shinigami no puede morir, aunque le claven un puñal en el corazón o le disparen a la cabeza. Sin embargo, existen métodos para matar a un shinigami que, por lo normal, no son conocidos por éstos.
¡Hola! ¿¡Qué?! ¡Wow, ya es el capítulo 20! Dios mío, el tiempo pasa volando… ¡Qué bueno verlos por aquí! Pasemos a la única explicación de este capítulo, y luego a las teorías.
*Leucemia. Sé le considera un "cáncer de la sangre".Los primeros síntomas son cansancio, falta de apetito o fiebre intermitente. A medida que la afección avanza aparece dolor en los huesos, También aparece anemia, cuyas características son palidez, cansancio y poca tolerancia al ejercicio, Asimismo, la reducción del número de plaquetas provoca hemorragias esporádicas y la aparición de manchas en la piel o grandes hematomas, a consecuencia de hemorragia causada por golpes leves. Además, pueden presentarse hemorragias a través de nariz, boca o recto. El tratamiento recomendado en este tipo de padecimiento es la quimioterapia.
Y eso es todo, directo a las preguntas y teorías.
1)Principalmente… ¿pusieron atención a las excelentes teorías de Near? Al parecer, Alexei tenía toda la razón sobre los errores de Ángel. Y Near ya sospecha de él. ¿Alguien de ustedes cree saber cuál es el plan de Near para demostrar sí Ángel o Alexei son el Hassassin. Porque como verán, Near no es tonto, y primero comprobará que puede confiar en su propio equipo. ¿Creen que funcione? Y sí lo hace… ¿será el fin del Hassassin?
2)Veamos, también, al parecer, la pequeña Alexei es famosa. Near mencionó que su rostro salió en televisión varias veces, y que era idéntica a su hermana Anastasia. Además, por lo visto, Anastasia tenía leucemia, y esa fue su causa de muerte. Sin embargo, todos al enterarse que Alexei era Alexandra, sentían hacia ella un inmenso rencor y miedo. ¿Por qué? Y al parecer, Alexei estaba relacionada con la muerte de su propia hermana…Como verán, en este capítulo hay muy buenas pistas sobre Alexei.
3)Bueno, aquí hay una bella coincidencia que le proporcionará más información sobre la misteriosa Alexei: Sabemos que leucemia es un cáncer en la sangre. Casualmente, Alexei tiene ese tipo de sangre, que es compatible con todos los tipos se sangre existentes.
4)Algo que aprendimos fue que: No deben ligar en las calles, o se encontrarán con el Hassassin. Al igual que Melissa. Preguntó yo: ¿Fue una víctima, o un sacrificio para salvar a muchos?
5)¿Qué les pareció el plan del Hassassin para eliminar la evidencia? ¿Perfecto o no?
6)Ángel amenaza con haber dejado pistas falsas que confundirían a Near. ¿Alguien se atreve a decir cuálescree que son?
Y eso es todo por hoy. Gracias por sus lecturas, y nos vemos en el próximo capítulo.