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Death Note II: La leyenda del Hassassin. — capítulo 21

Capítulo 21:

Disputa

-Buenas noches, Gelsu. Buenas noches, Alexei. Buenas noches Brian. Buenas noches, cariño. Buenas noches, Near. Buenas noches…

-Kim. Creo que te puedes ahorrar todas esas "buenas noches" con un simple "Buenas noches a todos."- interrumpió Gevanni. Su prometida le sonrió, y le guiño pícaramente un ojo. Inconscientemente, Ángel le dirigió una miradilla discreta a Alexei, un gesto que Near pareció notar y luego ignorar, mientras que jugueteaban con unos robots armables, que sus piezas podían quitarse y poner con facilidad, y así formar otras figuras. A Alexei todo aquello le parecía muy raro: Near era claramente mayor que ella, y sin embargo, parecía tener un enorme amor hacia los juguetes de ingenio.

A Ángel, por su parte, la extraña afición de Near a los juguetes y rompecabezas no le parecía otra cosa que verdadera locura. No significaba otra cosa, no había nada más en la desquiciada y poco saludable mente del detective.

Kim besó a Gevanni en la mejilla, y su prometido bajo la mirada, avergonzado, ante la risas burlonas de Brian, el hombre de estomago enorme, quién silbaba y aplaudía con gran entusiasmo. Ángel se sorprendió sonriendo también, al tiempo que Alexei contemplaba la escena con asco extendido en todo el rostro.

-¿A qué se debe esa cara, señorita?- preguntó Brian, con una traviesa sonrisa retorcida. El hombre arqueó las cejas, divertido.- Sé que no es muy lindo ver a este par saturándose de palabras empalagosas y haciéndose graves transfusiones de saliva, pero… estoy seguro que sobrevivirás varios días, antes de que padezca usted de diabetes por tanta "dulzura".

Alexei sonreía, con la mirada en el suelo, como sí aquellas palabras le causaran risa o vergüenza ajena.

-Algún día encontrarás a tu "Gevanni", Alexei.- dijo Kim. Extendió la mano derecha, donde en el dedo anular, un anillo dorado con una pequeña gema centellante, bajo la luz de una lámpara de aceite que iluminaba tenuemente sus rostros. -Buenas noches a todos.

Los pasos de Kim resonaron por varios segundos más, hasta desaparecer poco a poco. Cuando se encontraron en un nuevo silencio, solo se escuchaban los chasquidos de los juguetes de Near.

Bajo la luz de velas y lámparas de aceite que iluminaban la pequeña estancia, el rostro de Alexei le parecía a Ángel aún más perfecto y hermoso que de costumbre. El reflejo del fuego brillaba en sus ojos azules, quietos y sin signos de alegría.

Brian se desperezó con un bostezo. Afuera, llovía, y las luces y relámpagos habían eliminado la luz, dejándolos a oscuras.

-Maldita lluvia.- murmuro entre dientes, Brian, frotándose perezosamente los ojos.- No tenemos noticias acerca del Hassassin. No sabemos sí seguirá matando o…

-Lo hará.- dijeron Near, Ángel y Alexei al unisonó. Sus voces resonaron tétricamente en el eco.

-Vaya.- fue lo único que Brian dijo.- ¿Son robots o algo parecido? Ni mi reloj está tan sincronizado.

Gevanni era un hombre de pocas palabras, casi tan inexpresivo como Near. Por otro lado, Brian adoraba hacer bromas y burlase de casi cualquier cosa, especialmente de las parejas que lo rodeaban, como Kim y Gevanni.

Todos soltaron unas cuantas risas forzadas, a excepción de Near, que trataba inútilmente de pasar una pieza del robot a otra sección. Un chasquido reveló que el juguete se había roto. Sin más, Near lo dejo a un lado y tomó otro más.

-Maldita sea, esos juguetes costaron más de lo que tardaron en romperse.- se quejo Brian, tomando el robot roto.

-¿Puedo?- preguntó Alexei, estirando la mano y tomando el juguete. Ángel notó como Near observaba cada movimiento de reojo. Ángel arrugó la frente.- Bueno, está línea de juguetes siempre ha…bueno, he oído que son defectuosas.

-¿Qué marca es?- preguntó Ángel. Por toda respuesta, Alexei le tendió el juguete. Rápidamente, Ángel estiro la mano, y agarró el juguete, cuidando que su mano rozará la piel de Alexei por lo menos un segundo. Ángel sonrió, pero Alexei no se inmutó en lo más mínimo.- ¿Vanille? Nunca había oído hablar de ella.

-¿En serio?- preguntó extrañado Brian.- Christopher Vanille tiene todo el mundo con su nombre. Hay una línea de ropa, de juguetes, de computadoras, de vino…creo que está a punto de abrir su propia compañía telefónica. ¡Ese hombre es dueño del mundo entero!

-Pero el señor Vanille hizo muchas cosas malas por llegar a su fama.- dijo Gevanni, mirándolos a todos con sus ojos claros.

-¿Qué tipo de cosas?- preguntó Ángel.

-Pues…- empezó Gevanni, dudando sí continuar o no.- Digamos que…Sacrifico todo, por limpiar su nombre.

-Está usted muy callada, señorita.- interrumpió Brian, con un curioso brillo de malicia en sus ojos. Alexei levantó el rostro.- ¿Qué opina al respecto de Christopher Vanille?

Hubo un nuevo silencio de tensión, donde una simple pregunta parecía haber cambiado el aire que se respiraba. El único sonido, era, las lejanas gotas de lluvia, y los movimientos del robot de Near.

-Vanille cometió muchos errores.- dijo, finalmente, Alexei.

-No considero conveniente distraernos con conversaciones de personas poco importantes. -Interrumpió Near. Sus opacos ojos descansaban, mirando a la nada - El señor Vanille basa su existencia en el uso divino del dinero, y nada más. Será mejor usar nuestra conversación con el único tema de interés ahora. El Hassassin.

-¿Ese demente?- preguntó Brian, fastidiado por el repentino cambio de tema.- Ese tipo me aburre. Está loco, y los locos cometen tonterías con gran facilidad. Lo atraparemos en un abrir y cerrar de ojos.- aseguró, guiñándoles un ojo.- Sus ideas no tienen ni par ni nada… ¡matar a los criminales! ¿Quién se cree? ¿El gobierno? ¿La justicia? ¡Bah! La verdadera justicia se paga ahí abajo…- dijo, señalando con el dedo índice al suelo debajo de ellos.

"Idiota" pensó Ángel, conteniendo una risita. Ese hombre desconocía la definición de justicia, y creía que alguna fuerza extra normal traería la paz al mundo. Ángel creyó que Brian no podía estar más equivocado.

El mundo, era de los humanos. Los humanos eran los seres más inteligentes, poderosos y fuertes, por lo tanto, para Ángel, los humanos tenían la propiedad de su mundo por derecho. Y como los humanos eran los dueños del mundo, en las manos de los humanos, no de una fuerza celestial o cualquier otra cosa que Brian creyera; estaba su propia justicia.

Los humanos gobernaban, los humanos hacía justicia propia en su propio mundo.

Y siempre existía, entre los animales, los peces o las aves, un espécimen superiora los demás, que resaltaba por su fuerza y destreza. Ese líder, guiaba a todos hacia el mejor camino por tomar. Era una regla de la naturaleza, que los más fuertes siempre sobrevivían al final, mientras los débiles no lograban vivir. Ángel se nomino, entonces, uno de esos líderes.

"Yo soy la justicia"

-Brian… no somos consientes sí existe alguna justicia ahí abajo.- declaró Gevanni, mirando a Brian atentamente.- La idea del Hassassin, la idea de Kira, es… buena, parcialmente. Ellos hacen justicia para el pueblo, algo que el gobierno ya no hace. Matar a criminales…el mundo queda más pacífico y puro.

-Pero- interrumpió Ángel. Todos dirigieron su mirada a él. Esegesto lo hizo sentirse lleno de confianza.- Mata a criminales, sí…pero mata. Y matar no es una palabra que se relacione con la verdadera justicia.

-¿¡Pero qué es justicia?!-exclamó Brian, ahora molesto porque lo hubieran contradicho.- Después de todo, ni siquiera sabemos que es justicia, y solo escucho la palabra "justicia, justicia, justicia, bla, bla, bla"

-Justicia es lo que nosotros consideramos correcto.- dijo Ángel. Brian bufó.

-¿Y sí Gevanni y yo consideramos correcto matar, entonces, matar no es ningún delito?

Hubo un silencio incómodo, donde Brian se considero triunfador de la polémica conversación. El de barriga colosal, se recostó sobre una silla, con las manos en la nuca a modo de almohada.

-Sí ustedes consideran matar lo correcto, entonces, esa es su definición de justicia. Pero no todos tendrán la misma definición. Y así es como surge Kira ó el Hassassin.- sentenció Ángel.

-Entonces, a conclusión… cada uno tiene su propia justicia.- dijo Brian, con una sonrisa retorcida.- El Hassassin es la justicia. Y nosotros también. Yo insisto que la justicia llega en algún momento. A veces tarda, como con mi ex esposa. Pero llega.

-Quizás así sea.- musitó Gevanni.- Pero, ¿cuántas víctimas habrá en esta guerra, donde dos bandos se dicen ser la justicia?

"Las necesarias" pensó Ángel. No se detendría ante ningún ser humano no digno. "Yo soy la justicia"

-Habrá muchas muertes.- mencionó, como sí la idea le resultará aterradora.- Mucha gente inocente morirá.

-Pero bueno…-interrumpió Brian, con una sonrisa maliciosa en los ojos.- Señorita Alexei, ha estado usted muy callada todavía. ¿Nos daría su opinión acerca de la muerte y la justicia?

Ángel, que estaba sentado al lado de Alexei, pudo escuchar claramente como esta maldecía entre dientes y abría la boca para responder, cuando era nuevamente interrumpida por Near.

-Ya debe ser más de medianoche. Quizás deberíamos ir a descansar, y mañana continuar con la investigación.

-Tienes toda la razón, Near. Ya quiero que Gevanni se case, y así deje de compartir la habitación con él. Se verá muy tranquilo y muy mono, pero ronca…- dejo la frase inconclusa, y enarcó los ojos. -Me largo a dormir…sí es que el Señor Ronquidos me deja hacerlo.

-Buenas noches.- dijo Gevanni, claramente avergonzado. Los dos hombres se pusieron de pie, y salieron de la habitación. El eco de sus pasos y voces resonó por unos cuantos segundos más.

-Quizás también deberías irte a dormir, Alexei.- dijo Ángel.

-Quizás.- dijo por toda respuesta, pero no movió ni un solo musculo.

-Alexei…

-¿Qué quieres?

-Es pasada la medianoche. Ve a dormir.

Alexei suspiró, pero está vez se puso de pie. Inmediatamente, Ángel la imitó.

-Como órdenes, mamá Gelsu.- le susurro, con una sonrisa retorcida. Ángel iba corresponder a su sonrisa, cuando se dio cuenta que ya no tenía la atención de la chica.- ¿También tú irás a dormir?- preguntó Alexei. Pero Ángel sabía que no le hablaba a él.

-En unos minutos más.- respondió Near, sin prestarle nada de atención.

-Eh, bien…Buenas noches, Near. Y…gracias.

-De nada. Buenas noches.

Alexei se dirigió a la salida, donde Ángel la siguió. De reojo, Alexei miraba aNear, que se quedaba solo en ese oscuro cuarto solamente iluminado por las velas, que pronto se acabarían. Ángel podía sentir un ligero sentimiento de culpa en la mirada de Alexei.

Cuando finalmente cerraron la puerta tras ellos, Ángel no pudo contener ni un momento más sus palabras, y musitó:

-Parece que te sientes culpable de dejarlo solo.

Ella, por toda respuesta, lo fulminó con la mirada.

-Quizás sea porque como a él, a mí también me han dejado sola.

Caminaban en silencio por los estrechos pasillos, hasta llegar a sus respectivas habitaciones, una enfrente de la otra.

  • Misa, busca cámaras y micrófonos escondidos en tu habitación.- susurro Alexei, moviendo muy poco los labios.- Apenas salgamos de este lugar, tú y yo tendremos una charla muy importante, Hassassin.

"¡Demonios! Ya lo sabe." Ángel frunció el ceño, y trato de lucir indiferente, pero el repiqueteante sonido de su corazón asustado, lo hizo ponerse de nervios. Alexei sabía que él era el Hassassin, Near sospechaba de él… ¡las cosas no le estaban saliendo bien! Necesitaba eliminar cualquier sospecha… pero...no tenía idea de cómo hacerlo.

-No sé de qué me hablas.- mintió, frívolo.

-¡Por Dios! ¡Por favor, Matsuda!- susurro Alexei. -No trates de negarlo, que sólo conseguirás que te mate. No seguiste mis órdenes, me mentiste, y me viste la cara de idiota. ¿Te parece suficiente?

-Buenas noches.- fue lo único que respondió, antes de entrar a su habitación. Escucho como Alexei renegaba en el pasillo unos segundos, antes de ella también, entrar a su habitación y cerrar la puerta con un portazo.

Misa volaba por toda la habitación, en busca de algún micrófono o cámara tal como Alexei había dicho. A Ángel no le agradó recibir esa ayuda,y menos de parte de Alexei, pero lo creyó fuertemente necesario. No podía cometer ni un solo error de ahora en adelante.

-No hay nada, Ángel. - dijo Misa, después de un rato. Ángel asintió y se sentó en la orilla de la cama.

-¿Y no está Alexei espiándonos? ¿O su shinigami, quizás?

Misa se encogió de los hombros.

-No. Bueno, Alexei no está. El shinigami no sé, porque, yo no lo puedo ver. No sé cómo, pero es invisible incluso ante los seres como yo.

Ángel suspiró. Había tantos misterios rondando a Alexei, que no sabía por dónde empezar. Se tiro a la cama, y cerró los ojos, consciente de la mirada atenta de su madre y shinigami.

Lo único que Ángel sabía de Alexei, era que según ella, poseía un don, era una "médium", que tenía una estrecha relación con el Mundo Shinigami. Misa le había dicho que eso era real.

También, sabía que Alexei tenía un nuevo y desconocido tipo de sangre, que supuestamente, era compatible con cualquier tipo de sangre en el mundo. ¿Eso era real? ¿En verdad existía tal cosa?

Por si fuera poco, conocía, él y sólo él, las cosas raras que Alexei hacía. Como sobrevivir a la caída desde un árbol de muchos metros de altura, o atravesar misteriosamente las paredes, e incluso poder entrar en la mente de Ángel. Todo eso se salía por completo de la realidad, sin embargo, había sucedido. Y le había sucedido a él.

¿Por qué entonces, le había dado tan poca importancia hasta ahora?

Era ilógico que ignorara la rareza de Alexei hasta ahora. Pero, ningún humano podía atravesar paredes, y leer la mente. Ningún humano…

¿Sería entonces que Alexei no era humana?

"Claro" pensó Ángel, con una nueva idea en la mente. "Posee gran inteligencia. Hace cosas raras, que ningún humano podría hacer. Tiene un shinigami muy poderoso. Y tiene una gran belleza… ¿será que Alexei es una Diosa o algo así?"

-Misa. ¿Puede un shinigami disfrazarse de humano?- preguntó, después de un rato en silencio.

-¿Humano?- se cuestionó Misa. Lo miró extrañada.- No, nunca he oído hablar de eso. Lo dices por Alexei, ¿cierto?

-Así es.- corroboró, abriendo los ojos. Se sentó en la cama, y miro con el ceño fruncido a Misa.- Ella no puede ser humana. Hace cosas anormales, que se van en contra de las leyes de la física.

-Pues…pues…mátala.- dijo Misa, sin más sentimiento que una poca culpabilidad en la voz.

-¿Matarla? ¡Ni siquiera tengo su nombre! Sí al menos pudiera…saber su…

-¡Ah! ¡Claro!- dijo Misa, dándose un golpe en la frente.- ¡Olvidaba decírtelo! Cuando los shinigamis matamos usando la Death Note…también necesitamos un nombre y un rostro. Pero nosotros tenemos algo llamado "Ojos de Shinigami". Gracias a esos ojos, puedes ver el nombre y tiempo de vida restante de cualquier humano. Tú que tienes la Death Note, puedes obtener los Ojos del Shinigami.

-¿A qué precio?- interrumpió Ángel, con desconfianza. Misa se encogió de los hombros, quitándole importancia.

-La mitad de tu vida.

-¿Te has vuelto loca?- bufó Ángel.- ¿La mitad de mi vida?

Misa lo miró atentamente, con un aire soñador, y termino encogiéndose de los hombros nuevamente, ante la decisión de su hijo.

-Son muy útiles. Pero como quieras, es tu vida.

-¿Y acaso no puedes darme tú los nombres?- preguntó Ángel, esperanzado que la respuesta resultará positiva.

-No.- respondió, negando con la cabeza frenéticamente.- ¡Hay ciertas reglas en el Mundo Shinigami! No puedo decirte los nombres. O me pides los ojos o nada. ¡Los Dioses de la Muerte son tan malhumorados…!

Ángel, suspiró, decepcionado. Las cosas se le estaban poniendo difíciles y no encontraba ninguna solución.

-Misa. ¿Cómo puedo salir de esto?- pregunto, en otro suspiro. Cerró los ojos nuevamente, y unas arrugas que comenzaba a aparecer sobre su piel se formaron alrededor de sus parpados.- Te diste cuenta que Near sospecha de mi y eso que no me conoce en lo más mínimo. Es un genio. Le deje una pista falsa en la central policiaca, pero siendo tan listo, no le pondrá más atención que un niño con juguete nuevo. Y Alexei con él, de su parte. No puedo salir de esta… ¿Misa?- preguntó, al no escuchar ningún sonido en la habitación. Abrió los ojos, sorprendido al no encontrar voz que respondiera. Su habitación estaba completamente vacía.

Maldijo entre dientes, y se preguntó donde rayos estaría Misa cuando la necesitaba.


-Vaya. Vaya.- dijo el Monstruito, en un tono perezoso. Se acostó sobre el aire, como sí hubiera una cama invisible donde pudiera acomodarse cómodamente.- ¿Así que también descubriste al Hassassin? Me sorprende que ese tal Near no lo haya hecho.

-Cállate, Monstruito.- malhumoró Alexei, rodando los ojos en blanco. El Monstruito suspiró, entre decepcionado y expectante. Alexei, al notar la expresión del Shinigami, decidió continuar con sus palabras.- Near ya lo sabe.- aseguró.- Y tú también lo sabes. Yo lo sé. ¡Todos lo saben!Solo es cuestión de tiempo de que detengan a Ángel. Lamentablemente, seguro la maldita cucaracha de Matsuda decidirá soltar la sopa sobre mi Death Note y, adiós al plan.

El Monstruito la observaba en silencio, serio y observador, mientras la chica caminaba de un lado al otro del cuarto, jugueteando con el mechón en su cabello.

-Todavía te queda una opción…-dijo El Monstruito, como sí tanteará el terreno, cuidando con mucha precisión lo que iba a decir. Pero Alexei ya estaba negando frenéticamente con la cabeza.

-¡Llevas años! ¡Llevas años insistiendo que me convierta en Kira! ¿Sabes cuántas veces te he dicho que no lo haré jamás?- se detuvo súbitamente, y lo miro con sus falsos ojos azules. Se veía un brillo de salvajismo en su mirada. - Miles, Monstruito, miles. Yo no soy ninguna asesina.

A pesar de que esas palabras las hubiera pronunciado ella y no nadie más, Alexei tardó un buen rato en aceptar que quizás no era del todo cierto. Quizás había dicho esas palabras para convencerse a sí misma, y seguir creyendo que sus manos nunca se habían manchado de sangre.

"Yo no las mate." Pensó, exhalando profundamente. El corazón se le aceleraba cada vez que realizaba semejante afirmación.

-Pareces no creerte esa mentira.- respondió El Monstruito. Alexei tuvo la sensación de que el shinigami disfrutaba de esa frase.Lo fulminó con la mirada, llena de odio.

-No seré Kira ¡Jamás! ¿Escuchaste? No he matado a nadie y jamás lo haré. - musitó, aún sin estar completamente convencida.

-Seguro sí te lo pidiera Ed, o Ángel o Near o cualquier otro le dirías que sí, pero conmigo…

-¡Déjame sola!- le interrumpió, señaló a la puerta furiosa.- ¡Largo! ¡Vete! ¡Ya!

El Monstruito le guiño el ojo rojo, antes de desaparecer súbitamente. Alexei siempre había sido impulsiva, por lo que corrió hacia la cama, tomo lasucia almohada y la lanzó a la pared.

El golpe produjo un ruido sordo. Entonces, Alexei tuvo una idea.

Desde hace tiempo sospechaba que El Monstruito y Misa se estaban reuniendo en secreto. Ya había sido una vez en que los dos desaparecían al mismo tiempo.

Las sospechas de Alexei hacia El Monstruito, cada día aumentaban un poco más. A Alexei le parecía imposible, que un shinigami, especialmente "ese" shinigami, estuviera "enamorado" de una humana. Cada día El Monstruito le sonreía con cariño, le lanzaba piropos y le cantaba poemas de amor.

"Es imposible que alguien me quiera. Nunca nadie lo ha hecho. Me está usando." Dedujo, después de darle vueltas por un rato. Se tomó el cabello entre los dedos, y siguió jugueteando con él.

"Desde que lo conocí insistió en que convirtiera en Kira. Cuando le conté mi plan, se molestó. Pero poco después dijo que me apoyaría…porque me quería. Me pidió que a cambio, debiera estar con él por toda la eternidad que yo obtendría con mi plan. A partir de ese momento, El Monstruito desaparecía por un lapso de tiempo temporal. Una hora, dos…un día, cuatro…Un año después…llegó Ángel."

Abrió los ojos como platos, sorprendida por un gran descubrimiento que acababa de hacer. Dejo que el mechón de cabello con el que había estado jugando, cayera lentamente hasta tocar su hombro. El mechón, era claro, de tono dorado. Rubio, dirían algunos.

Rubio como el de Misa.

"Según lo que yo sé…Misa buscó a Ángel para darle la Death Note. Misa le dijo que sí se volvía Kira, podrían encontrar a Light." Se sentó en la orilla de la cama. Sentía el peso de la información que manejaba. "Pero… Es una gran casualidad que…Ángel llegará aquí…justamente aquí donde…tienen un 100% de probabilidades de encontrar a Kira."

Negó con la cabeza, frenéticamente, y volvió a tomarse un mechón de cabello entre los dedos. Al parecer, acababa de descubrir el mayor engaño de toda su vida.


-Eh, Alexei…-comenzó Kim, tímidamente. Aún así, había un brillo de alegría y tranquilidad en sus ojos. Por toda respuesta, Alexei la miró con las cejas enarcadas. -Oye, no sé cómo decirlo, así que lo diré así como así…No eres Alexandra, ¿cierto? La única diferencia entre Alexandra y Anastasia era el color de sus ojos. Y Anastasia los tenía azules…

Alexei contuvo una carcajada, al darse cuenta como algunas personas podían ser tan ingenuas. No logró reprimir una sonrisa, pero espero que Kim la tomara como un gesto de paz.

-Te agradecería si guardas el secreto.- le dijo a Kim, en voz baja. Miró a todas partes: no había ni una seña de El Monstruito.

La respuesta de Alexei pareció emocionar a Kim, quién dio un pequeño salto y contuvo un grito de emoción. Al darse cuenta del ruido que hacía a esas horas de la mañana, Kim se tapo su propia boca con una mano, y comenzó a musitar emocionada bajo su mano:

-¡Lo sabía! ¡Juro guardar el secreto!- exclamó.- ¡Estoy tan feliz de conocerte!- agregó. Luego, miró de reojo una puerta de donde provenía un olor a almacén y galletas saladas.- Debemos hacer el desayuno. ¿Vienes, An? ¿Puedo llamarte así?

-Claro.- respondió Alexei con un encogimiento de los hombros. Miró de reojo a la puerta que Kim se refería.- Iré en un momento.

-¡Te espero! Tengo que hacer muchos platos de huevos con tocino, y seguro sabes cocinar muy bien, ¿no?- insinuó Kim, mirando embobada las manos de Alexei. Alexei abrió la boca para responder, pero Kim ya se había dado la vuelta y abría la puerta de lo que era un tipo de cocina, llena de alacenas de madera y una pequeña estufa de gas.

Apenas Kim desapareció de su vista, Alexei soltó un suspiro y recargó la espalda ante la pared, cruzando los brazos sobre el pecho. Cerró los ojos por un segundo, deseando que al abrirlos se encontrará nuevamente con El Monstruito. Abrió los ojos y nada sucedió. Seguía sola, al lado de la cocina, donde el titilar de platos de vidrio y cubiertos de metal se hacía más alto cada vez.

Contuvo un gruñido de enojo y siguió caminando por el pasillo donde ella y Kim venían hablando. Era muy temprano, e incluso quizás, fuera de esa pequeña guarida, el cielo apenas se estuviera iluminando por los primeros rayos de sol, coloreándose de un tono rosado claro, a lo mejor un par de estrellas aún brillaban en lo alto del cielo.

Se detuvo frente a una puerta entreabierta, y el sonido de piezas de plástico moviéndose dentro de la habitación llamó su atención. Reconoció la puerta, y dudó en entrar o no.

Miró silenciosamente por la rejilla que la puerta dejaba entreabierta, y se encontró con Near, encorvado, jugando con el mismo robot de la noche pasada. Alexei se sentía como una niña pequeña, espiando a sus padres tras la puerta de un armario.

No pudo evitar sentir una gran melancolía, al pensar que quizás Near habría pasado la noche solo, en el frío de esa habitación, jugando, sin la compañía de nadie, ni el aliento de alguna palabra. Le recordó a sí misma, cuando era una niña y vivía en Francia con sus padres y su hermana Anastasia.

No logró contener un audible suspiro, y pasó un segundo nerviosa, creyendo que Near la había escuchado. Pero no lo hizo, el detective siguió jugando con sus robots. Alexei recargó la cabeza en el marco de la puerta, y observó el resto de la habitación. Había unos rompecabezas armados en un rincón, y una caja llena de pinturas y herramientas, la cual estaba rodeada por algo que parecían muñecos, quizás marionetas. En medio de la habitación, había un castillo incompleto de cartas. No supo por qué, pero eso le causó gran tranquilidad.

"¡Entra! ¡Vamos, dale los buenos días!" se presionó a sí misma. Sintió un vacío en el estomago. "¡Cuando eras una niña, siempre quisiste no estar sola! ¡Haz algo bueno por "N"!"

Se alejó de la puerta, dispuesta a entrar y hacer algo lindo en su vida. Sonrió. Pero entonces, se detuvo, arrepentida.

-No. No.- se dijo a sí misma, sin darse cuenta que hablaba en voz alta, aunque lo bastante bajo para que no despertar a nadie.- Las personas solas deben estar solas siempre.- tartamudeó.

Por alguna razón, Near le parecía un reflejo de ella misma, cuando era una niña asustada y sola. Pero ya no era esa niña que deseaba hacer bien para el mundo, esa niña que deseaba amar y ser amada, esa niña que basaba su existencia en pensar en la felicidad de los demás. Ahora, era diferente. Ahora entendía que para tener lo que quería, no debía importarle nada. Ni la vida de las personas. Aún así, no podía evitar sentir dolor al ver a alguien solo o presenciar la muerte de cualquier persona.

Seguía siendo humana, después de todo.

"Debo matarte, Near, debo hacerlo" pensó, obligándose a pensar solo en eso.

-Debo hacerlo, debo hacerlo…-murmuró. Agitó la cabeza y dio un paso tentativo hacia la puerta, pero se arrepintió, y se detuvo.

-¿Qué demonios haces?- dijo una voz a sus espaldas. Se giró, sorprendida, y vio a Ángel con Misa a su lado, flotante. El egocentrismo y superioridad se reflejaba en la cara del muchacho.- Llevas algún rato hablando sola, comosí discutieras con alguien.

-Nada.- respondió, sin inmutarse. No se fijo, que Ángel hablaba tan alto, que cualquiera podría escucharlo en algún perímetro considerablemente grande.

-¿No deberías estar en la cocina, ayudando a Kim a preparar el desayuno?- la retó Ángel, mirándola con desconfianza. Ángel se pasó una mano por el cabello, dejándolo alborotado y dándole un toque a su rostro de ser alguien presuntuoso.

-¿No deberías irte a otra parte?- contraatacó, con desdén, Alexei. Ángel le sonrió, y se acercó un poco para murmurarle:

-Sí, debería.- luego, elevó la voz a un tono alto.- Creo que no deberías estar aquí, Alexei. ¿No es muy temprano para andar husmeando como siempre lo haces en el orfanato?

Esa declaración la tomó por sorpresa. Según ella, nunca había husmeado nada y a nadie…o más bien, nunca nadie lo había descubierto. Rodó los ojos con menosprecio hasta el chico, antes de declarar en un tono acusador:

-¿Husmeando? ¿Es otra invención tuya, o qué?- susurró, en voz baja. Por toda respuesta, Ángel señaló silenciosamente a la puerta, donde Near debería estar del otro lado.

-Iré a tratar de conseguir información para ese demente. No sé tú qué haces aquí, pero yo…-dejo la frase inconclusa, arqueó una ceja, y entró por la puerta, dejándola aún entreabierta tras él.

Alexei se quedó un instante asimilando que era lo que acababa de presenciar. Tuvo un mal presentimiento, pero decidió ignorarlo, agitarse el cabello para luego acomodarlo y dirigirse a la cocina, a preparar el desayuno con Kim.


Comían en silencio, y solo se escuchaba el ruido de cubiertos chocando entre sí, mientras todos los miembros del equipo disfrutaban del desayuno: huevos fritos con tocino. Alguna que otra vez, alguien tenía la desgracia de encontrar los tocinos de Alexei, los cuales estaban negruzcos y salados, completamente quemados. Discretamente, los apartaban con el tenedor, cuidando que la tenaz mirada de Alexei no reparará en ello.

Ángel, por su parte, se divertía. Disfrutaba dejando su mirada plasmada en Alexei, adoraba ver como su acoso la ponía de nervios. Sonrió para sí mismo y Misa le sonrió cariñosamente a su hijo.

La noche pasada, después de que Misa desapareciera por un par de horas, quizás más, en las que Ángel había roto su cabeza en busca de soluciones a sus problemas; Misa había regresado con grandes ideas. Y con unas simples palabras, se iluminó su camino.

"-¿Dónde estabas?- preguntó, al ver a su shinigami aparecer de la nada en su habitación. Parecía estar emocionada, y movía sus manos al ritmo de sus palabras mientras hablaba.

-¡Lo tengo, Ángel, lo tengo!- exclamó, señalándose a sí misma, con orgullo. Levantó el pulgar de la mano derecha, y se lo plantó enfrente de la cara a Ángel, que sin comprender aún el motivo de tanta euforia, enarcó las cejas, escéptico.

-¿De qué hablas?- preguntó, sin entender aún.

-¡Sé que sucede con Alexei!- comenzó Misa. Ángel enarcó los ojos y dio un inconsciente paso hacia Misa, quién flotante, sonreía con suficiencia.- Fui por unas manzanas y… ¡la respuesta vino a mi desde el cielo!

-Habla.- ordenó, pasando por alto el hecho de que según él, Misa odiaba las manzanas humanas. Misa cruzó las piernas en el aire, perezosamente, bostezó con descaro.

-Estaba yo bajo un árbol de manzanas, entonces…me cayó una en la cabeza. Me acordé de cuando iba a la escuela, cuando era una niña, y un maestro me reprobó porque no supe quién era el científico que había descubierto la gravedad por…

-¡Isaac Newton!- dijo Ángel. Sentía como sí una chispa hubiera encendido la llama de su ingenio. Ahora lo tenía claro.- ¡Las propiedades de la materia, claro! ¡Misa, eres un genio!"

Sir Isaac Newton había sido uno de los temas favoritos de Ángel durante la clase de física, desde que recordaba. El conocido científico, era sinónimo de la imagen de una manzana cayendo de un árbol y golpeándole en la cabeza. Una delas investigaciones de Newton era su ley gravitacional, donde explicaba que había una fuerza que atraía a los objetos a la tierra. Esta fuerza, era nada más y nada menos que la gravedad.

Apenas había escuchado "manzana", Ángel había relacionado la palabra con "gravedad". Y "gravedad" le recordó a otra definición de la física…"Peso", lo que se definía como la fuerza con la cual la Tierra atrae a los cuerpos. El peso era un propiedad general de la materia, al igual que…Impenetrabilidad.

La impenetrabilidad hablaba sobre que un cuerpo no puede ocupar el mismo espacio al mismo tiempo de otro cuerpo. Ángel recordó viejo ejemplo sobre la impenetrabilidad: un vaso de agua, donde cae un huevo y el agua se derrama, pues no puede ocupar el mismo espacio que el huevo. Sucedía lo mismo, con Alexei y la pared.

No podían ocupar un mismo espacio. Sí Alexei era materia, como era obvio que era, pues era un ser humano, común y corriente; no podía haber atravesado la pared. Sin embargo… ¿los shinigamis eran materia? Y sí lo eran… ¿cómo podrían haber atravesado una pared?

Primero debería descubrir sí su propio shinigami era materia. Sin embargo, no era el momento, y debía tener en cuenta que se encontraba en una posición arriesgada de hacer cualquier movimiento, con Near sospechando de él, y Alexei conociendo su secreto. Pero lo tenía todo preparado apenas se fueran de ese lugar en la tarde, y regresarán al Orfanato para pasar la noche, y quizás ir a clases el día siguiente.

Después, debería buscar algún truco en la pared que Alexei había atravesado Y por último, debería sacar sus conclusiones y saber a que se estaba enfrentando.

-No creí que llegaría el día de usar de nuevo estás marionetas- avisó Near, abriendo con respeto una pequeña caja. Quedaron a la vista, pequeños muñecos de madera. Near tomó uno entre ellos, y Ángel se sorprendió al verse a sí mismo en el muñeco. Un ser de pelo castaño y alborotado, mirada suspicaz tras un par de ojos rasgados. Cara alargada, y vestido de blanco. Una gran "G" negra resaltaba en su pecho. Tenía una extraña apariencia, era un muñeco horrible, de facciones toscas, que se asemejaban a las de un caballo. - Este serás tú, Gelsu.- dijo Near, colocando al muñeco sobre el suelo donde los tres, Alexei, Ángel y él, se encontraban sentados.

-¿Los hiciste tú, "N"?- preguntó Alexei, con interés. Trataba de mirar secretamente por la caja donde Near había sacado el juguete, como sí esperará que hubiera uno para ella.

-Sí

-¿Y por qué mi muñeco es tan…feo?- preguntó Ángel, señalado con una seca cabezada la cara alargada de caballo de su muñeco.

-Estos muñecos refieren simplicidad. Son una copia exacta de ustedes mismos.- Alexei sonrió discretamente, y bajo la mirada, mientras Ángel fruncía el ceño.

Prosiguió una muñeca, de largo cabello dorado y ojos azules,pero se veían notablemente faltos de brillo, como si fueran falsos. Vestía, a contrario del muñeco de Ángel, con un vestido negro y una "A" resaltaba en su mejilla derecha, blanca como la porcelana. A pesar de haber tenido más tiempo perfeccionando los detalles, la muñeca seguía luciendo fea y tenebrosa, como si fuera la protagonista de una película de terror. Una sonrisa retorcida y macabra resaltaba en sus labios rojos.

-Y está serás tú, Alexei.- explicó Near, colocando a la muñeca al lado derecho del muñeco de Ángel. Alexei no disimuló su odio hacia la fealdad de su muñeca.

-¿Puedo saber por qué…?- comenzó a murmurar Alexei, en voz baja. Ángel la calló con la mirada.

-Mejor no preguntes.- agregó, molestó.

Near comenzó a presentar a cada uno de los miembros del equipo, representados por un muñeco. Gevanni era serio y de pelo negro, mientras que la muñeca de Kim lucía una gran sonrisa. Brian tenía las cejas arqueadas y su rostro tenía un toque de enojo y desdén. Todos tenían algo en común: eran muñecos bonitos, sin ese toque horroroso que caracterizaban a las figuras de Ángel y Alexei.

Finalmente, Near presentó a su propia figura. Un muñequito normal, con el cabello blanco y una camiseta blanca, los ojos saltones y vacíos. Lo coloco junto a la muñeca de Alexei, mientras los otros muñecos los rodeaban.

-Near… sé que quizás esto te parezca interesante. -comenzó Ángel, dejando notar un tono de presunción en su voz.- Pero creo que todos pensamos que lo mejor sería dejar de jugar con estás… cosas y continuar la investigación de…

Lo interrumpió el sonido sordo de un último muñeco golpeando el suelo. La figura llevaba una gorra y un antifaz negro le cubría los verdes y traviesos ojos. Una sonrisa aún más traviesa atravesaba su cara, y en su ropa amarilla, destacaban en rojo la palaba "Kira"

-Este- comenzó Near, señalando el muñeco.- Es Kira.

Guardaron silencio, en espera de que Near continuara. No lo hizo, hasta después de colocar al "Kira" justo al lado contrario del equipo y colocarle en las manos al muñequito de Kira una figura de plástico en forma de cuaderno.

"¿Este es Near, el famoso detective? ¡Estás cosas solo lo hacen ver como un demente!" se quejó. Arrugó la nariz, indignado.

-Como sabemos, desconocemos la identidad del Nuevo Kira, el Hassassin.- explicó, con la mirada perdida en sus juguetes. Sacó de la cajita una bandera de la Gran Bretaña, y la colocó al lado del Hassassin en miniatura.- Conocemos, que está en Gran Bretaña, y tuvo una posible relación con Venus Assis o Luke Catey. Hasta ahora, se han cometido 14 asesinatos, uno cada hora. No hay nada en común en cada uno de ellos, ha excepción que…

-Son criminales o han tenido alguna acusación legal que no fue comprobada.- terminó Alexei, con los ojos brillando de emoción.

-Cada uno de los asesinatos, es realizado a nivel mundial.-confirmó Near.- Pasamos de Londres a Singapur, luego a Perú, dos en Estados Unidos, uno en Francia, otro en China, y tres en Japón. Uno en México. Uno en Canadá. Otro más en África. Y el último, fue en un crucero lujoso del Caribe.

-Como los asesinatos son realizados uno cada hora, nos deja sin pruebas para descubrir sí hay algún patrón de horario.- dijo Ángel, tratando de cooperar en algo. Tenía que fingir desear atrapar al Hassassin. Tenía que lucir inocente.

-Pero, tenemos otra pista. Varios de los asesinatos, no han salido a la luz pública. Nunca fueron puestos en televisión o periódico. A conclusión, ningún civil conocía algunos casos.- dijo Near.

-Lo que…llegaría a significar… que el Hassassin tiene la habilidad de…- comenzó Ángel, tentando el camino. Tenía que tener cuidado de no decir nada fuera lo debido.

-Lo que significa, que el Hassassin ha ingresado a archivos secretos mundiales.- terminó Alexei,fulminándolo indiscretamente con la mirada. Ángel le sonrió a cambio. - Es difícilentrar a los archivos de una computadora protegida por el gobierno. No cualquier hacker puede hacerlo.

-¡Bien dicho, An!- grito a los lejos Kim. Ángel y Alexei rieron.

-Por lo tanto.- dijo Near, trayéndolos de regreso al tema. Ambos se giraron nuevamente hacia él y sus muñecos.- El Hassassin tiene, o bien, una excelente habilidad en la computación digna de un genio.- se detuvo un instante, y sacó de la cajita otro muñeco, completamente pintado de negro, con una "X" marcada en el pecho, y una computadora en las manos.- O un cómplice o un gran grupo de personas que tienen ese talento.

Ángel tragó saliva.

-¿A qué te refieres?- preguntó.- ¿Quieres decir que…el Hassassin no es una persona, sino muchas?

-No.- le respondió Alexei.- Creo que "N" se refiere, a que…- no terminó de hablar, pues Near ya había comenzado a usar a los muñecos nuevamente. Apartó al Ángel de todos los demás, y lo acercó al muñeco de la computadora.

-Ayer enviamos a Gelsu a la escena del crimen, por su propia idea.- explicó Near.- Debo mencionar, Gelsu, que pusimos dispositivos de rastreo en el auto y las llaves.

Ángel golpeó el suelo con ambas manos, produciendo un sonoro ruido. Las miradas se posaron en él, y el silencio se hizo presente en toda la sala, formando un hilo tenso, que pudiera romperse en cualquier instante, con una simple palabra o suspiro.

-¡Un dispositivo de rastreo!- grito. Unas gotas de saliva salieron salpicadas de sus labios.- ¿Estás loco? ¿Acaso no confían en mí o…?

-No te lo tomes así, Gelsu.- dijo Near, en un torpe intento de calmarlo. Su voz sonó engreída, como si estuviera conteniendo una risa burlona.- Solo fue simple precaución. No se puede confiar una misión así a una persona que acabas de conocer.

-En otras palabras.- interrumpió Alexei. Se sobaba las sienes con cierto estrés, formando círculos en su piel.- No seas idiota, cállate y pon atención a lo que sigue.

-Exacto.- corroboró Near, con una sonrisa en el rostro. Ángel, sin embargo, siguió fingiendo su dolor al no sentir la confianza de sus compañeros en él. Negó dramáticamente con la cabeza, y miró a sus dos compañeros con resentimiento.

-No puedo creer que…que ustedes creyeran que yo…- comenzó, tartamudeando. Se puso una mano sobre los ojos, y recargo los hombros en el frío suelo de madera.- Maldita sea. Tienes razón, Near.- suspiró.

-Tenemos razón.- corrigió este, en un ademán casi impulsivo.- Continuemos con el caso. Ayer, Kim escribió todos los resultados de la investigación en la computadora número 2. Esa computadora es muy segura, porque tiene la particularidad que no posee de internet, a diferencia de las demás.

Ángel, nuevamente, tragó saliva. Trato de tranquilizarse, pero su corazón ya había empezado a acelerar su ritmo. Sentía su palpitante corazón en la garganta. Ya sabía a dónde se dirigía todo aquello.

"Tranquilo. Tranquilo. Aún quedan las pistas falsas que dejaste…" pensó, en otro intento de calmarse. Se removió, incomodo en el suelo.

-Gelsu asistió ayer al lugar del crimen. A unas cuantas cuadras del lugar donde se produjo el primer asesinato, estaba una Central Policial. Pedí a Kim que analizará sí había alguna cosa fuera de lo común, cualquier cosa extraña. Y encontró que, dos archivos de dicha central fueron modificados el día de ayer, alrededor de las 12:00 am a 1:00 pm. Uno fue eliminado, y pertenecía a un hombre llamado Michael Jones, conocido por sus ideas comunistas y su odio al crimen. El otro archivo, solo fue modificado. El segundo archivo estaba a nombre de Ángel Matsuda.

Alexei miró con poca discreción a Ángel, y Ángel pudo notar la malicia en el acto: ella lo estaba acusando, poco a poco. No se detendría hasta demostrar que él era culpable. Y es que lo era.

"Maldito Liria" se lamentó, pero ya no había nada que hacer. Era lógico, incluso obvio, que sí modificaba un archivo en una computadora, la computadora guardaría la fecha de modificación. Tenía que disimular, tenía que fingir que era inocente y deseaba atrapar al Hassassin…pero, ¿cómo lograría atraparse a sí mismo?

-El caso de Ángel Matsuda fue muy conocido, pero ahora está olvidado. Hijo del jefe de la policía Touta Matsuda, y la hermana menor del Kira: Sayu; el chico desapareció hace cuatro años mientras se dirigía a un internado privado en Alaska, después de que su madre muriera en un incendio provocado por una asociación llamada Anti-Kira. Su desaparición no dejo rastros, y el caso se cerró.

-Por lo que podemos deducir varias cosas de este Kira- dijo Near.- El Hassassin había sido impulsivo y desordenado en sus primeras apariciones. Está vez, el Hassassin decidió crear un plan más específico y cuidadoso. Kim logró robar un video de seguridad de la entrada de la Central Policial. Adelante con el vídeo, Kim.- ordenó Near. Kim, que escuchaba su conversación discretamente, se sonrojó al verse descubierta en su espionaje. Luego, se levantó y trajo con sí una computadora, que dejo en el suelo, frente a Ángel, Alexei y Near. Un vídeo comenzó a reproducirse frente a ellos, y a Ángel se le helo la sangre.

1: 24Una muchacha entra al a Central Policial. Se dirige inmediatamente con la recepcionista. Se sienta en una silla al lado de ella, y se ve que sus labios se mueven. La recepcionista le responde, y la muchacha empieza a escribir en la hoja. Escribe varias oraciones, se pone de pie y se va.

1: 26La recepcionista toma un teléfono inalámbrico de su escritorio y se va. Desaparece de la escena.

1: 41La recepcionista camina hacia una puerta. La imagen se corta.

-Toda la seguridad del lugar fue desactivada a esa hora.- especificó Near. Ángel señaló con emoción la pantalla.

-¡La muchacha! ¡Ella escribió algo! ¡Ella es el Hassassin!- celebró, triunfante. Pero Near negaba con la cabeza.

-No. Se reportó poco después, a las 2:15 aproximadamente, un incendio en una pequeña viviendo abandonada. Se encontró un cuerpo calcinado. La muchacha es Melissa Tominsong, y hoy está muerta.

-Significa entonces, que el Hassassin solo la usó.- insistió Ángel.- Recuerdo una regla que…bueno…sí se puede escribir la causa de la muerte, se podría poner algunas acciones que hacer antes de…morir…

-Sabes mucho de eso, ¿no Gelsu?- preguntó Alexei, prepotente. Una sonrisa traviesa atravesaba su rostro.Ángel deseo que se callara.

-Sí se pueden realizar acciones de ese tipo, Gelsu.- dijo Near, pasando por alto el comentario sarcástico de Alexei.- Eso fue lo que sucedió con Melissa. Por lo que, deducimos, Melissa conoció al Hassassin antes de morir. También deducimos que, el Hassassin se encuentra entre nosotros. Está aquí.

Fue para Ángel como un balde de agua fría, que le cayera en una mañana mientras dormía bajo sus tibias cobijas. Contuvo un grito de rabia, pero no fue capaz, y su rugido de frustración se escucho a lo largo de la habitación. Frunció el ceño.

Miró a Alexei de reojo: sonreía, y parecía estar a punto de echarse a reír, burlándose de él, de su estupidez. Humillándolo, como siempre lo hacía.

Ángel sintió un dolor en el pecho: como si no tuviera corazón, y en lugar de eso, existiera un vacío en su interior.

-¿Qué?- interrumpió Kim, que había escuchado todo. Sus ojos brillantes indicaban que quería llorar, quizás de decepción por la revelación.- ¡Eso no puede ser verdad!- insistió, en voz quebrada. Se tapo la boca con las manos, como sí deseará no decir alguna otra palabra. Sin embargo, cerró los ojos, y susurro.- No quiero creerlo. No entiendo.

Gevanni se puso de pie, y le coloco secamente una mano en al hombro de, mientras que rápidamente la hacía a un lado y la obligaba a sentarse en una silla. Gevanni sonrió con desgana.

-Tiene sentido.- dijo, desesperanzado. Apretó sus manos contra los hombros de Kim.

-Sí lo tiene.- agregó Alexei, encogiéndose de los hombros.- No se puede hackear una computadora sí no tiene internet. Y la #2 no tiene internet.

-¡No entiendo!-rugió Kim. Algunas quejas acompañaron su grito de frustración.

-¡Ustedes, tercio de sabelotodos!- interrumpió Brian. Su poderosa voz se escucho por toda la habitación. Frunció el ceño.-Explíquenos qué demonios sucede.

-Ayer, expliqué que el primer asesinato, el de la señorita Assis y el señor Catey, podía haber sido ocasionado por el Hassassin, tras un ataque de celos. Mandé a Kim a escribir esa teoría en la computadora #2, porque yo sabía que sin internet, nuestros datos estarían seguros. Obviamente, no se puede confiar en un grupo de extraños que acabas de conocer… por lo que cuando Gelsu decidió ir por su propia cuenta a la escena del crimen, colocamos por seguridad algunos dispositivos de rastreo. Los aparatos indicaron que el señor Gelsu no se desvió de su rumbo en ningún momento.

-Sin embargo-siguió Near.- "Un asesino siempre vuelve a la escena del crimen" ¿Cierto, Gelsu?- Ángel abrió la boca para responder, pero ningún sonido salió de su garganta.- Y Kim, logró entrar a los archivos secretos de la policía, que se encontraba a pocas cuadras del lugar del crimen. Encontró, el vídeo de la señorita Tominsong, donde vimos que bajo el efecto de la Death Note, probablemente, preguntó su nombre a una trabajadora de la Central Policial. Escribió el nombre en la Death Note, y una serie de acciones que la recepcionista realizaría antes de morir. El nombre de la recepcionista, según investigamos, es Andy Pinkins.

-Ayer se reportó también, un pequeño incendio en los historiales en la misma Central Policiaca, causado accidentalmente por Pinkins. Los historiales están escritos en papel, y archivados bajo gran seguridad. Pero, como ya mencioné, la seguridad fue desactivada para que Pinkins pudiera entrar. Ahí está, ese movimiento fue realizado por el Hacker, cómplice del Hassassin, o quizás el mismo Hassassin.- señaló al muñequito de la computadora.- El cual, por la rapidez de sus movimientos, debe ser un genio en computación.

-Además del incendio, fueron alterados dos archivos cibernéticos. El de Michael Jones y el de Ángel Matsuda. El primero, es demasiado obvio y fue eliminado, como sí se quisiera resaltar el hecho de que el Hassassin trato de eliminar su culpabilidad.Ángel Matsuda desapareció hace años y no se le ha vuelto a ver. Su archivo solo fue modificado. No sabemos en qué, pero… ¿No les parece extraño que un caso cerrado se modifique años después, justo en el día que nosotros descubrimos que el Hassassin tuvo una posible relación con alguna de las víctimas?

-Finalmente, nosotros éramos los únicos que conocían toda esa información, no hubo modo de que se filtrará al exterior. A menos, claro, que tengamos entre nosotros al Hassassin o alguno de sus cómplices, quizás el Hacker o algún otro desconocido por el momento.- terminó Near. Estiró la mano, y movió al muñeco del Hassassin y al de la computadora junto de los del equipo.- El Hassassin podría realizar cualquier movimiento en los próximos días. Conociéndolo, se asustará y tomará alguna decisión impulsiva, revelándonos su identidad.

-Excelente teoría, excelente teoría…- musitó Alexei, para sí. Se tomó un mechón de cabello entre los dedos y como siempre, jugó con él un rato. Compuso una enigmática sonrisa y miró con admiración a Near, quién distraído guardaba sus juguetes.- El tipo la tiene difícil para salir de esta.

"Y sí que la tiene." Gruñó Ángel. Miró para otro lado y puso los ojos en blanco, apretando la mandíbula hasta que se hizo daño. Entonces, se levanto con naturalidad, y se encaminó a una silla, frente a la dichosa computadora número dos. Aquella cosa había arruinado sus planes.

No supo cómo había sido tan descuidado e impulsivo. Cuando Near y Alexei le marcaban sus errores, no podía evitar sentirse como una simple cucaracha: asquerosa y común. Gruñó ante la horripilante idea de considerarse "común". Obviamente, no lo era: poseía en su sangre le herencia del ser más inteligente y puro en la historia, el único humano que era digno de juzgar y castigar. Su categoría no era común, todo lo contrario, Ángel era importante y preciado.

A conclusión, lo había descubierto el hecho de haber usado una información recientemente obtenida y altamente secreta. Maldita sea, ¿cómo no se le ocurrió antes? Se había cegado, creyendo que había elaborado un plan perfecto, y había olvidado cuidar los pequeños detalles.

Entonces, ahora estaba en mayor peligro que nunca antes. Cualquier movimiento lo descubriría, y con Alexei presionándolo y usando crueles indirectas para culparlo descaradamente, las cosas no eran nada fáciles. Ni siquiera había tenido el tiempo de respirar tranquilamente, cuando ya tenía que elaborar una nueva solución.

Despejó su mente de cualquier otro pensamiento: olvido sus sentimientos de ira, impotencia y nerviosismo, olvido los misterios que rodeaban a Alexei y olvido los errores cometidos en el pasado. Tenía que pensar en el futuro, y usar todas las herramientas del presente a su favor.

Trato de recordar alguna regla de la Death Note que le sirviera de algo. Al principio su mente bloqueada le negó alguna posibilidad, pero segundos después, larespuesta apareció frente a sus ojos.

Él mismo había dicho la respuesta algunos minutos atrás: el propietario de la Death Note, podía controlar las acciones que el humano realizaría antes de morir. Así como Melissa, así como Andy Pinkins o el señor Rose, podía alterar cualquier muerte…

Sí Ángel "muriera", es decir, fingiera su muerte, lógicamente él solo sería otra marioneta del supuesto Hassassin. Todos creerían que había espiado bajo los efectos de la Death Note y nada más. Tendría que esconderse, incluso escapar y desaparecer hasta que las cosas se tranquilizarán; pero de todas maneras, estaba seguro que Alexei podría revelar la verdad: Qué todo había sido una farsa, que Ángel era el Hassassin y no estaba muerto.

Pero…sí lograba culpar a Alexei de ser el Hassassin…y él "moría" misteriosamente… la lógica sería, que Alexei se convirtiera en una sospechosa, después de usar todas esas indirectas acerca de Ángel, acusándolo de ser el Hassassin sin pudor alguno.

Sin embargo, la idea era pobre. Pues sería completamente imposible fingir su muerte: con la tecnología y la ciencia, sería fácil descubrir que su cuerpo no estaba muerto, sino todo lo contrario.

Las horas siguientes fueron tranquilas: pasaron el día entero observando los noticieros y cuidando el internet. Fue una tarea laboriosa e incluso aburrida, pero Ángel la realizó con gusto. Entre menos se acercarán a las teorías de Near, todo estaría mucho más tranquilo.

Poco antes del atardecer llegó el momento de Alexei y de él para irse de vuelta al orfanato. El señor Wallace insistía en que debían tratar de seguir estudiando en los momentos libres que tenían. Jo había replicado, explicando con buen argumento que Ángel y Alexei necesitaban concentrarse en el trabajo que Near les impondría, en este caso, la búsqueda del Hassassin.

Tras unas cuantas secas despedidas por parte de los miembros del equipo, a excepción de Near, quién había preferido armar una ciudad con dados; Ángel y Alexei regresaron por el mismo sendero que Wallace los había traído. La noche se acercaba, y los rayos de sol se iban ocultando poco a poco.

Hacía un poco de frío, de vez en cuando una ventisca los hacía tiritar. El ambiente era tenso, y ni uno ni otro dijo palabra alguna en todo el camino. Misa incluso parecía ansiosa, como sí esperará que en cualquier momento Alexei le gritara a su hijo y su hijo la atacaría con palabrotas. Nada de eso sucedió: ambos siguieron caminando en silencio, rodeados de árboles, siguiendo el casi desaparecido sendero.

Faltaba poco para llegar, cuando Alexei decidió romper el silencio. Escrutó a Ángel con el ceño fruncido y se detuvo súbitamente.

-Ya estamos lo suficientemente lejos.- indicó, recargándose contra un árbol. Cruzó los brazos sobre el pecho, y lo miró despectivamente, como quién mira a una cucaracha.- Explícate.

Ángel hizo otro tanto. Se recargó en otro árbol, frente a ella, y cruzó los brazos sobre el pecho, además de ponerse cómodo con una pierna sobre la otra. Le sonrió descaradamente por toda respuesta, y ella puso los ojos en blanco.

-Dije "explícate". Y más vale que lo hagas ahora, o te voy a partir la cara.- amenazó. Su amenaza podría resultar burlona y tonta viniendo de otra persona. Ángel siguió sin responderle nada.- Ah, ¿ahora no quieres hablar? ¡¿Cuánto tiempo duraste escribiendo el discurso que mandaste a la televisión, eh?! ¿Cuánto? ¡Me creíste tonta! ¿Verdad, verdad que sí? ¡Eres un idiota! ¡Creíste que sería fácil engañarme…! ¿¡A mí?! ¡Por favor, Matsuda! ¡Dame motivos por los que valga la pena hacer esto! ¡No hay motivos para matar!

-No estoy matando, Alexei.- Respondió él, con toda tranquilidad. Ella abrió la boca para contradecirlo, pero Ángel la interrumpió antes de eso.- Yo no mato. Es la Death Note quién mata. Yo solo le digo a quién matar. Yo solo juzgó a los que son dignos…

-¿Quién eres tú para juzgarlos, Ángel?- chilló Alexei, alzando furiosa las manos al aire.- ¡¿Quién te crees para decir lo que es o no correcto?! ¡No eres nadie, entiéndelo! ¡Tienes que quitarte esa estúpida idea de superioridad que tienes!

-Soy superior, y me alegra saber que lo sientes también.- replicó, sonriéndole. Eso la hizo enojar aún más, y Alexei resopló con furia.- Yo soy el único que puede juzgarlos. ¿Qué no ves? ¡El destino me hizo encontrarme con la Death Note! ¡Yo soy el escogido para castigar a los pecadores, a los que no tienen la capacidad de ser un humano! ¡Yo estoy destinado a juzgarlos, porque yo soy quién puede hacerlo! Es cosa del destino, Alexei, algo que no entiendes.

-¡Idiota!- rugió Alexei.- ¡Yo también tengo una Death Note y no estoy matando gente como sí…!

-Es porque tú no tienes la fuerza. Tú no has sufrido lo que yo he sufrido. No has sentido el dolor que yo he sentido. Tú ni siquiera sabes lo que es estar solo y no sentirte amado por nadie. Yo sí he sentido eso y…

-¡Por favor! ¡Mis padres experimentaban conmigo! ¡Querían matarme para así salvar a mi hermana! ¡Siempre tuve que darle la mitad de mí a mi hermana! ¡La gente de mi ciudad me tenía miedo! ¡Me odiaban!¡Mi hermana está muerta por mi culpa! ¡Mi madre murió por mi culpa! ¿¡Sabes lo que es cargar con la culpa?! ¡Ni siquiera sabes lo que es matar, maldito inmaduro!

La revelación tomó a Ángel por sorpresa. Alexei bien podría estar mintiéndole…pero…sí es que lo hacía, estaba mintiendo con gran naturalidad. Sus ojos vidriosos, la voz quebrada, las manos temblorosas…Ángel temió que aquellas atrocidades pudieran ser ciertas. Sintió compasión y lástima, e incluso deseó retractarse de sus propias palabras. Pero, algo dentro de él le indicó que Alexei le estaba brindando una enorme pista para encontrar su verdadero nombre…

-¡No dudes de mi fuerza, porque soy yo quién supera a todas las personas que creentener una vida incompleta, sin amor! ¡Tú tenías amor! ¡Matsuda, Sayu…todos te querían! ¿¡Y sabes quién te arrebató esa felicidad?! ¡Light Yagami! ¡Tu propio padre! ¡Sí el no hubiera sido Kira, tú serías feliz con tus padres ahora! ¡Porque ellos estarían vivos, no convertidos en shinigamis que vagan por este mundo como fantasmas, atrapados entre la vida y la muerte!

-¡Cállate!- grito Misa, con ambas manos puestas sobre el pecho.

-¡No, Misa, escúchame a mí!- continuo Alexei.- ¡Kira no es una salvación! ¡Hacer justicia propia no es una salvación!

-¡Dime tú que es justicia, entonces!- la retó Ángel, con una sonrisa retorcida. Señaló con su dedo índice el sendero que los llevaba con Near.- ¡Ni siquiera ellos saben que es justicia y luchan por ella! ¿Qué no oíste? ¡Justicia es lo que nosotros creamos correcto! ¡Sí la "justicia" del gobierno no hace nada…! ¡El pueblo tiene el derecho de hacer justicia con su propia mano!

-¡Te equivocas! ¡Justicia son valores, es moral, Matsuda! ¿Has oído hablar de ellas?- ironizó, con una mueca de odio.- Justicia es un conjunto de valores que nos dan orden.

-¡Y si nadie lucha por la justicia, yo lo voy a hacer! Y tomaré las medidas que sean necesarias.- agregó, golpeando la palma de su mano con su puño derecho. Alexei resopló y puso los ojos en blanco.

-¿Y matar es necesario? ¿Quieres justicia? ¡Bien! ¿Por qué no te postulas para presidente, senador, ministro…? ¡Hay otras formas de hacer el bien! ¿No has oído hablar de trabajar o del trabajo comunitario? ¿No has oído hablar de las leyes o los derechos humanos! ¡Vivir es un derecho que…!

-¡… que no todos merecen!- completo, frunciendo el ceño.- Sí tus padres te trataron tan mal, ¿merecen vivir? ¡El mundo te ha torturado más a que mí, incluso! ¿Has oído hablar de la venganza? ¡Solo eso te quitará el dolor!

-¡Mis padres merecen vivir, idiota! ¡Todos, hasta el más maldito villano de la película lo merece! ¿Y sabes por qué? ¡Porque la gente cambia! ¡La gente aprende! ¡La gente se puede volver buena! ¡Esa es la verdadera venganza: cuando le demuestras al mundo que puedes cambiar! Cuando les demuestras que tu existencia es valorada… ¡ahí es cuando llega la verdadera fuerza!

-Pareces una chiquilla tonta, Alexei.- dijo, negando dramáticamente la cabeza.- La gente no cambia. No existe el bien o el mal… ¡no hay bandos contrarios que…!

-¡Si los hay! Están los dos bandos que se creen la justicia…

Ángel resopló, ante la ignorancia de Alexei hacia el mundo. No le parecía más que una niña sin argumentos fuertes. Todas sus palabras eran sordas y vacías, y no entendía a qué punto quería llegar él. ¿Acaso no podía hacerle entender que él estaba haciendo lo correcto? Con un par de largas zancadas llegó hacia ella, imponente, y deseo que ella retrocediera algunos pasos, pero no lo hizo. Se veía completamente furiosa, y Ángel tuvo la intuición de que él se veía igual.

-A ver Alexei…-comenzó, como sí le explicará a un niño pequeño que dos más dos es igual a cuatro.- Déjame hablar por una buena vez. Nuestra definición de justicia es relativa, y cambia cada época y en cada cultura. Lo que la justicia tiene en común es una cosa: el bien común. Cuando nos enfrentamos a una guerra, no nos queda de otra que luchar por el bien público. ¿Y cómo lucharemos? Sí yo tengo la capacidad y oportunidad de hacer algo bueno por mi gente, lo voy a hacer. Así como el Jesús de los cristianos: murió por los pecados de los humanos. Yo estoy sacrificando mi pureza por los pecados mundiales. Tú simplemente no entiendes que yo soy un salvador, ¡no entiendes que yo mato solo a criminales! ¡Yo mato a las personas que todos odiamos! Esa es una idea asombrosa. Imagínate un mundo perfecto, un nuevo mundo, sin violencia, sin mal… ¡sin personas que te hagan daño! Tengo esta oportunidad de vengarme de aquellos que arruinaron mi vida y la de muchos otros: los criminales. Sí tengo esta oportunidad no la voy a desperdiciar, y voy a luchar por el bien. Porque sí no es ahora, ¿Cuándo? Sí no es aquí… ¿Dónde? Sí no soy yo… ¿Quién? Dime quién, Alexei. Soy el único capaz de decidir bajo leyes de moral y valores que personas merecen una vida y cuáles no. No es difícil de entender. Yo mataré a todos los pecadores, y no temo confesarlo ante ti, ni ante nadie. Porque…

Su discurso de vio interrumpido por una bofetada que le dio de lleno en la mejilla. Sintió la rabia y furia de Alexei plasmados en ese golpe que le giró la cara. Antes de que pudiera quejarse o protegerse, otro golpe en la nariz le había ocasionado un fuerte crujido en el hueso. Sin siquiera poder cubrirse el rostro, una patada le pegó en lleno en el estomago, en las espinillas y un pisotón en el pie derecho le ocasionó tremendo dolor. Cuando los golpes finalmente cesaron, fue capaz de mirar a Alexei con todo el odio contenido: deseo poder verla sufrir tras haberlo humillado de tal manera.

¡Una chica! Había sido golpeado y humillado por una chica desnutrida y delicada. Contuvo las ganas de vengarse por guardar un poco de su criterio sobre el respeto al sexo femenino. Así pues, no levanto la mano, y ni siquiera levanto la voz para cuestionarle su reacción.

-¿Pero qué demonios te…?- comenzó, poniéndose la mano sobre la adolorida nariz. Alexei, contuvo un grito ahogado y lo señalo con un dedo acusador. Ángel no pudo evitar retroceder un paso hacia atrás.

-¡Hablas como un loco! ¡Te has perdido de la realidad! El bien común no es sinónimo de la palabra "matar". Tú te conviertes en un asesino matando a criminales. ¿No entiendes? ¡Te conviertes en lo que más odias sin darte cuenta! ¡Jesús y tú tienen una cosa en común: tienen una definición incorrecta de lo que es un sacrificio!

-No me interesan tus palabras ateas y vacías de corazón y razón.- contradijo, dándose media vuelta.- Ve simplemente como reaccionas. Creo que eres tú quién tiene problemas mentales, no yo.

Alexei en un arrebato de desesperación lo obligó a girarse hacia ella, aferrándole la mano en el hombro, enterrándole las uñas con odio y desprecio. Alexei dejo su mano ahí, prohibiéndole escapar o eludir. Lo miró a los ojos con esos profundos ojos azules, tristes y furiosos al mismo tiempo. Ángel sintió un cosquilleo con el contacto de la piel de la muchacha con el de la suya, pero no se movió. No bajo la mirada ni dijo que ella lo hiciera. Mantuvo la conexión por un momento, observándola con odio y lástima.

-¿Y yo soy digna para ti o no?- le susurró Alexei, con temible decisión.- Porque si no lo soy, mejor mátame ahora mismo antes de que yo haga lo mismo contigo.

-No sé sí seas digna.- sentenció, eludiendo la pregunta.- Tú puedes volverte digna de vivir para mi…o no. Es una decisión que tú tomarás.- agregó, componiendo una sonrisa.

-Escucha.- dijo Alexei, quitando su mano y bajando la mirada, derrotada.- Puedo matarte con dos palabras: Ángel Matsuda. Sé tu nombre, y tengo una Death Note. Renuncia a ser el Hassassin y te perdonaré la vida.

-Yo también puedo matarte, Alexei.- la incitó Ángel, sin dejar de sonreír. Alexei rodó los ojos, escéptica.

-No sabes mi verdadero nombre.- exclamó con frialdad.

-¿Segura, Alexandra?- Ella se paralizo por un instante, que bien disimuló después con una sonrisa burlona.- Poseo los ojos del shinigami.

-¿Has sido tan tonto como para cambiar la mitad de tu vida por unos ojitos?-bufó, en un tono infantil.- Que tonto…no creo que ni tú seas tan idiota.

-Bueno, y aunque no los tuviera.- dijo Ángel. Dio un par de pasos hacia Alexei, y con un leve empujón la arremetió contra el tronco del árbol y él.- No te hayas en una posición muy favorable para quejarte. Te mataría con mis propias manos aquí mismo, y nadie oiría tus gritos. Tú decides.

Ella lo fulminó con la mirada, y lo apartó con un intento de patada al estomago, que él logró esquivar por los pelos.

-¡Mátame si quieres! Qué soy más inteligente que tú y sí me matas, todos sabrán que el Hassassin eres tú.

-Claro.- respondió Ángel, en un tono divertido.- Creo que se te han acabado los argumentos de tantas mentiras que cuentas.

-Tengo mis motivos.- Alexei se dejo caer al suelo, y se cubrió la cara con las manos.- ¿Qué quieres que haga para que dejes de matar? ¿Qué te supliqué? ¿Qué te ruegue? ¿Qué te lloré?

Ángel hizo lo mismo, sentándose en el suelo a su lado. Se encogió de los hombros, dejando su mirada perdida.

-Podrías decirme la verdad. ¿Por qué te afecta tanto la muerte?- intuyó. Alexei despegó su rostro de sus manos, y echó la cabeza para atrás, como sí le causará gran pesar hablar de eso.

-¿Por qué tendría que hablar de muerte con un asesino de cabeza hueca? No entiendes lo que es vivir, ¿cierto? No entiendes que les arrebatas a tus víctimas tantos sueños y metas… ¿Cuánta gente inocente muere por esta tontería tuya? De un día a otro pierdes toda tu existencia y te conviertes en nada sin haberle dicho te quiero a alguien especial…o pedirle perdón a un amigo. La vida es demasiado corta y tú…la acortas.

-No respondiste a mi pregunta.

-Quizás sea porque no es de tu incumbencia lo que yo crea.

Frunció el ceño, y arrugó la nariz: hablar con esa niña era imposible. Era terca y testaruda, incluso inocente al desconocer lo que era vivir de verdad. "Mujeres" renegó, poniendo los ojos en blanco. "Todas son tan exageradas y sentimentales"

-Escucha, hablemos como seres humanos y…

-No eres humano.- lo cortó ella, creyendo fuertemente en sus palabras. - Los humanos no matan a otros humanos.

-Que curioso oír eso de alguien que también matará o ha matado.

Alexei suspiró, claramente molesta por el comentario. Se removió incómoda en el suelo, antes de cruzar los brazos sobre el pecho, y comenzar pocodespués a retorcerse un mechón de cabello.

-¿Por qué demonios haces eso? Es irritante verlos a ti y a Near jugando con su cabello todo el día.

-No es de tu incumbencia.- respondió Alexei secamente. Ángel sonrió.

-No es de tu incumbencia meterte en mis asuntos.- aseguró, con frialdad.

-No me meto en tus asuntos.- se defendió Alexei.- Sí esto se tratará de un solo asesinato, una venganza contra los asesinos de tus padres, los Anti-Kira, quizás no debería meterme. Pero estamos hablando del bien común. De justicia. De ciudadanía. Y como buena ciudadana, yolucharé por el derecho a la vida que todos merecemos.

-No sigas con eso del derecho a la vida. Sí un asesino mata, que page con un castigo similar o mayor al de su pecado. Que muera. Al matar se quita el derecho a vivir…

-Ángel.- lo interrumpió Alexei, con un tono de desesperación.- No paras de decir que matar se castiga con matar. Y tú matas.

-Y tú no entiendes que yo no mato. Yo solo juzgo a quién es digno y quién no. Es la Death Note quién mata.

-La Death Note es un arma como cualquier otra. ¡Es una pistola y tú eres quién tira del gatillo, Matsuda! Recapacita… ¡date cuenta que tus manos no están manchadas de tinta, sino de sangre! ¡Algún día de estos la culpa te amargará la existencia y terminarás rindiéndote! Déjame decirte que eres tonto. No sabes ser un asesino serial. ¡No sabes guardar tu identidad! Para matar de la manera que quieres, hay que ser inteligente, calculador… ¡Debes ser un genio! Y no lo eres. Tienes que aprender a usar a las personas de tu alrededor, a encontrarle ventajas a las dificultades… ¡tienes que ser cuidadoso y no impulsivo! Tienes que olvidarte de los sentimientos… sean tuyos o de otros, no existen. Tienes que atreverte a matar desde un niño hasta un presidente. ¡No tienes nada de eso!

-Ponme a prueba.- la interrumpió, con frialdad.

Alexei lo fulminó con la mirada nuevamente, y arqueó las cejas, escépticas.

-Tevan a atrapar. Near y yo lo haremos.- lo amenazó, seriamente.

-Ustedes y yo tenemos algo en común: somos humanos. Y los humanos cometemos errores. Cualquier error suyo será una ventaja mía. Cualquier error tuyo, Alexei, yo lo usaré a mi favor.

-Sí eres tan humano como dices, ten un poco de humanidad y deja de matar.

-No.

Guardaron silencio por unos minutos donde la tensión fue lo único que se podía sentir nuevamente en el aire. Entre la respiración superficial de Ángel y los sollozos de furia de Alexei, transcurrió entre la disputa y el presente una buena cantidad de tiempo, en el que ambos se quedaron sin más argumentos para discutir. Ángel prefirió no decir nada a decir algo estúpido.

Fue Alexei, quién algún tiempo después, Ángel no supo sí serían segundos, minutos u horas; rompió el silencio.

-Voy a atraparte.- le susurró, con odio en toda palabra. Ángel jamás la había visto tan decidida, pero no tuvo miedo.

-Voy a seguir matando a esos pecadores. Sí algunas vez has creído en Dios, o en Alá o en lo que sea que hayas creído algunas vez, sabrás que ni siquiera un ser divino perdona a los humanos que pecan. Dios castiga a los pecadores enviándolos al infierno.

-No me hables de religión, que ni tú ni yo sabemos nada de Dios y pecados.- lo interrumpió ella, de mal humor. Se puso de pie de un salto antes de continuar.- Lo que yo sé, es que lucharé, Matsuda. Voy a luchar por salvar a aquellos que tú llamas pecadores.

Ángel también se puso de pie, y se echo a andar hacia el poco camino que le quedaba para llegar. El cielo estaba casi completamente oscurecido, y recordó la noche en que se había enterado de la traición de Venus. Agitó su cabeza, deseando olvidar aquél dolor y esa rabia impotente que había sentido.

No se dio cuenta que Alexei caminaba detrás de él, con la barbilla levantada presuntuosamente, hasta que la escucho suspirar y maldecir entre murmullos. De reojo, Ángel comprobó que su shinigami lo seguía de cerca, con la mirada perdida en sus propias divagaciones. Ángel recordó que Misa había estado muy callada durante la pelea.

Llegaron al Orfanato, y Ángel saludó con la mano a sus amigos, que se dirigían a cenar después de un arduo día de descanso. Mañana tendrían clases y seguro querrían descansar y dormir temprano.

-Alexei, una última cosa.- le susurró Ángel, forzando una sonrisa.- Sí tú y Near me atrapan… no dudaré en contarles que también posees una Death Note.

Ella arrugó la nariz, claramente molesta.

-Ya me lo temía.- respondió Alexei, antes de correr hacia Ed y Cuer, quienes antisocialmente bebían algún tipo de té bajo un árbol. Ángel sonrió, y miró con discreción a Misa, caminando hacia Oger que le hacía señas de que se acercará a ellos.

-¿Y bien, Misa?- le susurro, apenas moviendo los labios. Misa soltó una carcajada, antes de responder:

-¡Eliminémosla!


  1. Las condiciones impuestas para la muerte no sucederán si es físicamente imposible para la víctima realizarlas.

¡Hola a todos! Pues les comento que me entretuve bastante haciendo este capítulo: disfrute mucho su elaboración. Estuvo bastante interesante pensar cuál sería la definición de justicia para cada uno de los personajes…y no pude resistir dejarlos en suspenso (otra vez) Pero bueno, los dejo de distraer y pasemos a las teorías.

1)Comencemos con la extraña Alexei, que en este capítulonos da muy buenas pistas sobre ella.En la primera conversación que aparece en este capítulo, el pequeño debate con Brian, Gevanni y demás… podemos darnos cuentas de dos cosas: la primera, que Brian lanza constantes indirectas hacia Alexei, como sí quisiera obligarla a hablar y así revelar algún detalle que él quiere oír. La segunda, es que Near toma una actitud defensorahacia Alexei, como sí no quisiera que se revelará lo que Brian quiere saber.

2)En este capítulo, Ángel comienza a pensar más sobre la posibilidad de que Alexei pueda estarlo engañando, o que en verdad posea todos esos poderes que la llevan a cometer cosas extrañas.¿Alguien de ustedes posee una solución a las proezas que Alexei ha realizado?Atravesar una pared, sobrevivir a una alta caída, "leer" mentes…Ángel, gracias a una idea de Misa, cree que sí profundiza su estudio en las características de la materia, podrá obtener alguna pista de las mentiras de Alexei. ¿Alguien tiene alguna teoría?

3)Hablemos del Monstruito, el cual, al parecer ha insistido muchos años a Alexei. ¿Y qué le ha insistido? Pues que se convierta en Kira.

4)También, observemos de nuevo ciertas similitudes: El Monstruito desaparece. Misa desaparece también. Cuando Misa vuelve a aparecer, tiene una gran idea acerca de las propiedades de la materia, y tal idea ayudará a Ángel a conocer la verdad sobre Alexei.

5)¡Oh, oh! ¡Alexei nos da una excelente pista! ¡A muchos se les prenderá el foco con esta frase! *"Según lo que yo sé…Misa buscó a Ángel para darle la Death Note. Misa le dijo que sí se volvía Kira, podrían encontrar a Light." Se sentó en la orilla de la cama. Sentía el peso de la información que manejaba. "Pero… Es una gran casualidad que…Ángel llegará aquí…justamente aquí donde…tienen un 100% de probabilidades de encontrar a Kira."*Entonces, mis queridos lectores… ¿el encuentro de Kira es aún más inminente? ¿Teoría sobre el caso?

6)¡Ah! Al parecer Ángel también está iniciando algún plan que nosotros desconocemos… Recordemos la escena donde Alexei espía a Near…Ella habla sola, y Ángel le lanza varias indirectas…cuestionándole, sí está hablando con alguien…Alguien, como, un shinigami…

7)Creo y tengo la intuición que está pista iluminará a un solo un par de los lectores. Como ya leyeron, Near hace algunos muñequitos feos, otros no… Los creadores de Death Note alguna vez comentaron acerca del hecho de que…en el anime, Near siempre hizo a "L" feo.¿Qué podrá significar eso?Les sugiero que observen muy bien las descripciones de los muñequitos…

8)¡Oh, Dios!Near está cada vez más cerca de desenmascarar al Hassassin. Ya sabe que el Hassassin puede tener un cómplice genio en computación, o ser el mismo Hassassin un genio en computación… ¿cuántos genios en computación habrán en el mundo?

9)Espero que las deducciones de Near, hayan quedado claras, y sí no, seré feliz de responder sus posibles dudas. Ahora, podemos ver todos los grandes errores en el plan de Ángel…

10)Finalmente, Alexei hace otra revelación. Sí observaron cuidadosamente, se habrán dado cuenta, de que Alexei declara que Misa es un shinigami…al igual que Light Yagami. Imagino a una lectora en específico gritando "¡Bingo!"al leer esto…

11)Y bueno, como sabrán es típico de un anime que después de mucha acción, venga algún capítulo más relajado. ¡Gracias por leer y comentar! ¡Hasta la próxima!