← Death Note II: La leyenda del Hassassin. · de
Death Note II: La leyenda del Hassassin. — capítulo 22
Capítulo 22:
Materia
-¿Y bien? ¿Cómo es "N"?- preguntó Cuer, con obvia curiosidad.Cruzó los brazos sobre el pecho, un curioso gesto que, tras haber convivido con Alexei por tantos años, había llegado imitar.Alexei, Cuer y Ed, descansaban después de un día de clases, bajo la sombra de un gran árbol. Alexei en el suelo con las piernas cruzadas, dibujaba entretenida en un cuaderno negro con un listón rojo, mientras Ed contaba con la ayuda de una lupa, la cantidad de hormigas que subían por el tronco del árbol.
Alexei no respondió al principio, porque estaba muy concentrada en su dibujo. Borró unos cuantos trazos con ayuda de una goma, y dibujo otros más suaves con la punta del lápiz, antes de responderle a Cuer, sin quitar la mirada del cuaderno.
-Pues…el detective "N" es bastante listo.- se limitó a decir, encogiéndose de los hombros y restándole importancia. -Pero no la gran cosa.- agregó, como si temiera haber dicho algo malo. Observó de reojo a sus compañeros, antes de volver al trazo de su dibujo. Alexei volvió a tomar la goma, y borró, frenéticamente, antes de darse por vencida y cambiar la página.
-¿Y…cómo es?-preguntó Ed, con la mirada bien puesta en las hormigas. Su voz parecía estar llena de vergüenza.
-Pues…tiene el cabellotan claro que parece blanco.- respondió Alexei, al tiempo que dibujaba algunos trazos largos en el dibujo.-Y los ojos son…grises, creo…se ven opacos.-agregó, esta vez, difuminando con el dedo algún detalle en el dibujo.- La cara no marca ninguna emoción…ni felicidad, ni tristeza…nada.- Suspiro, desesperada, y tomó la goma nuevamente, antes de restregarla con furia sobre el papel.- Maldición.
-¿Qué haces? Llevas todas las clases con ese cuaderno…- preguntó Ed, tratando de mirar el dibujo. Alexei apresó el libro contra su pecho automáticamente.
-Solo dibujo.- explicó, mirándolos con desconfianza.
Fue el momento de Cuer y Ed para lanzarse una mirada significativa, y contar discretamente hasta tres antes de abalanzarse sobre Alexei, y aferrarse con fuerza al cuadernillo.
Alexei no perdió el tiempo, y por instinto logró reaccionar justo a tiempo, cogiendo el cuaderno con ambas manos antes de que se esfumara de entre sus dedos. Contuvo un grito, ahogándolo en su garganta, pero comenzó a escupir blasfemias y palabrotas entre dientes.
-¡Dame eso!- gruño, tirando. Se enfrascaron los tres en una lucha, que después de gran forcejeo, termino ganando Alexei, poniéndose de pie y huyendo una considerable longitud de ellos. Rodó los ojos, adornados esa mañana por grandes ojeras. No había tenido un buen sueño, y había pasado la noche entera inquieta, revolviéndose entre las cobijas de su cama. Había tenido, nuevamente, unas pesadillas tan reales y vívidas, y no estaba de buen humor tras la falta de descanso. -¿No pueden dejar ser tan infantiles?- les lanzó, en un tono acusador. Pero palideció al ver a sus compañeros abriendo una hoja arrugada. Alexei se abalanzó nuevamente sobre ellos, pero había llegado tarde.
-¿Es…Near?- preguntó Ed, contemplando la imagen anonadado. Cuer soltó una risita forzada, antes de formar una sonrisa maligna.
-¿Esto es lo que nos querías esconder, Alexei?- cuestionó Cuer. Alexei lo observó de manera acusadora, y le arrebató el papel.
-¡No se los escondía!- justificó, tartamudeando. Les dio descaradamente la espalda mientras arrugaba la hoja y la ponía entre dos páginas del cuaderno negro.-Odio que vean mis dibujos cuando no los termino.
Cuer le arrebató el cuaderno, e ignorando las quejas y los chillidos de la muchacha, comenzó a hojearlo. De vez en cuando le mostraba a Ed los bocetos de Near, y Ed asentía en silencio.
-¿No son bastantes dibujos ya?- dijo, escéptico, Cuer.
Alexei se encogió de los hombros.
-Me gusta la perfección.
-Pues yo lo veo bastante perfecto.- musitó Ed, en un tono amargo. Cruzó los brazos sobre el pecho y miro con cierto rencor a Alexei.
-No, no…"N" no tiene ninguna emoción…todos los dibujos me salen bien, hasta tratar de dibujarle una expresión. Sí se fijan, par de gorilas incultos, todos los bocetos están felices, tristes… algunos tienen cara de superioridad, otros de inocencia…pero ninguna expresión resulta completamente neutra y vacía.
-Yo no veo la diferencia.- renegó Ed. Alexei lo ignoró y señaló uno de los dibujos.
-"¡El arte es una explosión!"- recitó, como si justificara sus acciones.
-¿Y por qué todos están en diferentes poses?- insistió Ed.
-Para ver el mejor perfil.- respondió Alexei, como si fuera obvio. Le arrebató nuevamente el cuaderno a Cuer y se lo colocó bajo el brazo. Cuer sonrió para sí, ante la mirada de odio de Alexei, y la seriedad de Ed. -¿Y tú qué, Cuer? Deja de sonreír como tarado.
-Claro, Alexei, claro… Quién lo diría.
-¿Disculpa?
-Que en lugar de pensar en tu plan, te distraes haciendo dibujos de…
Fue el turno de Cuer de encogerse de los hombros y dejar las palabras al aire. A Alexei eso le molestó y decidió ponerse de pie, para alejarse de ellos haciendo resonar el eco de sus pasos. Los muchachos la vieron alejarse, y se quedaron en silencio, incapaces de seguirla por temor a decir algo que a la chica le pareciera incorrecto. Cuer creyó que una disculpa no sería suficiente para calmar la ira de la muchacha, pero sintió que debía ser prudente al pedir disculpas por un insulto que, según él, no lo era.
La inacabable curiosidad de sus compañeros había terminando agobiándolo. Entre tantas preguntas por parte de todos, Ángel temía que de sus labios saliera alguna palabra incorrecta que pudiera servirle a Near o Alexei para culparlo de ser el Hassassin. Al mismo tiempo, deseaba con toda su alma poder contarle a todo el mundo que había triunfado, y que por supuesto, había superado a todos en el orfanato, al punto de haberse convertido en "la mano derecha" del mejor detective del mundo.
Dividido entre sus deseos de presumir su superioridad y el temor de hablar de más, Ángel no perdió el tiempo, y respondió unas cuantas preguntas, antes de ser prudente y huir, usando la excusa de "estar muy cansado".
Kij se había mostrado muy indiferente durante las pláticas, e incluso receloso y envidioso, no se había dignado a hacerle ninguna pregunta, ni siquiera desearle suerte en la investigación del Hassassin. Liria estaba aún más silencioso e invisible que Kij, y en su rostro no quedaba rastro de su antigua alegría: al contrario, se veía deprimido y cansado, con el rostro demacrado y una sensación de miedo en cada movimiento que hacía. Liria se había alejado lo más que pudo de Ángel, y no quito la mirada del suelo, mientras su Barát Gelsu contaba a todos sobre el Hassassin.
Los demás alumnos habían quedado visiblemente trastornados, emocionados y asustados. Tras la corta narración que Ángel había dado de los ataques del Hassassin, los alumnos miraban a Ángel como un tipo de genio, y eso causó que dentro del chico, un sentimiento de seguridad y confianza en sí mismo, comenzara a crecer como nunca antes.
Ninguno de los huérfanos del Orfanato Wammy, noto que casualmente, los comentarios de Ángel no marcaban como "el lado bueno" a Near, ni al Hassassin. Era como sí el muchacho no tuviera grupo partidario, y se encontrara en una posición neutra. Ese gesto, Ángel había decidido usarlo para no causar ninguna polémica.
De igual manera, había decidido omitir cualquier tipo de teoría sobre el caso del Hassassin. No quería que, en ese orfanato de superdotados, algunos juntara las piezas del rompecabezas y descubriera que el Hassassin era quién menos pensaban: Ángel.
-Entonces, ¿cómo es Near?- preguntó Zazir, ilusionada.
-Es guapísimo, Zazir.- bromeó Ángel.
-¿En serio?
-No.-Zazir bajo la mirada, con una leve sonrisa en los labios. Ángel se unió a la oleada de carcajadas que había sido iniciada.- Es inteligente. Muy inteligente. Al mismo tiempo, está vacío y es raro.
-Suena interesante.- murmuró Oger. Ángel se encogió de los hombros y les sonrió.
-Está un poco loco, como todo genio.- aseguró.
-¿Y Alexei?- preguntó Tasri, con desdén. La muchacha miró de reojo hacia todas partes, como sí esperara encontrarse con la mirada de Alexei.- ¿Hizo algo importante?
-Hacerse la víctima, como siempre.- soltó Ángel. Bostezó con descaro, al ver a Misa haciéndole señas por detrás de Zazir.- Bueno…iré a mi habitación. Ojalá pueda dormir un poco antes de volver a la investigación.
Se puso de pie como lo haría un héroe después de salir victorioso de una apocalíptica batalla. Pasó intencionalmente al lado de Liria y miró significativamente a Misa.
-¿Tienes lo que te pedimos?- preguntó Misa, a Liria. Este no respondió al principio, pero terminó asintiendo discretamente, sin levantar la mirada.- Excelente.
Misa y Ángel se fueron a su habitación, y tras cerrar la puerta con toda la seguridad que les fue posible,Ángel recogió un sobre amarillento que había encontrado en el suelo de su habitación. Se sentó en la cama, y lo abrió con tranquilidad para encontrarse con varias páginas impresas de rostros y nombres.
-¿Todo bien?- preguntó Misa. Ángel guardó las hojas en el sobre nuevamente, y se puso de pie con una sonrisa.
-Sí. Tenemos suficientes criminales para toda una semana. - explicó. Se frotó las manos con fuerza y se acercó al televisor.- A trabajar.
Desde hace poco tiempo, el enorme televisor no servía para otra cosa que como baúl. Ángel lo había destornillado y dejado prácticamente inservible, a excepción de que había logrado esconder su Death Note dentro de la televisión. Después de la experiencia del ataque de Alexei, había decidido dejar su Death Note en algún lugar más seguro, donde nadie pudiera encontrarse con el cuaderno por casualidad o por algún otro motivo. Así pues, Ángel había desarmado su televisor y fabricado algún efectivo escondite dentro.
Cuando logró sacar el cuaderno, se sentó cómodamente frente a su escritorio, y basándose en la carpeta amarillenta que Liria le había deslizado debajo de la puerta, acerco un plumón negro hacia el papel y se detuvo.
Sintió la presencia de Misa muy cerca de él, y se sobresaltó, haciendo que su shinigami se alejará de él unos centímetros.
-Qué delicado eres.- gruño Misa. Se tomó un mechón de cabello y comenzó a retorcérselo.
-¿Quién no se asustaría?- murmuro Ángel. Volvió la vista a la Death Note y se detuvo.
-¿Ahora qué pasa?- preguntó Misa, desesperada.
-Nada, nada…-tartamudeó. Aspiró una bocanada de aire, y exhaló lentamente el aire de sus pulmones, en un suspiro.
"Yo no estoy matando." Se aclaró a sí, mismo. Le resonaron en la cabeza las palabras de Alexei: "La Death Note es un arma como cualquier otra. ¡Es una pistola y tú eres quién tira del gatillo, Matsuda! Recapacita… ¡date cuenta que tus manos no están manchadas de tinta, sino de sangre!"
"Maldita enana" renegó Ángel, frunciendo el ceño. Aunque no quisiera, no podía evitar sentirse ligeramente culpable, y todo era culpa de la maldita y entrometida Alexei, que no hacía otra cosa que encapricharse con sus ideas infantiles y molestar a Ángel con su supuesta "tontería" ¿Acaso la niña no entendía la responsabilidad que Ángel cargaba sobre su hombros? Supuso que no, y muy a su pesar, supo que Alexei tenía tanto dolor en su corazón que tenía cegada la razón. No sabía qué era lo correcto, y ni siquiera sabía cuál lado era el lado del bien, y cuál el del mal. Ceñudo, Ángel volvió la vista a su cuaderno, y con gran determinación, comenzó a escribir.
La fina y oscura tinta de la pluma utilizada era tan negra, que le recordabala noche en que su madre había muerto en el incendio. Había sido una noche oscura, absorta en las tinieblas, sin luna que iluminará su sendero.
Ángel sintió que en ese entonces, él había estado vacío. Tantas veces había deseado un motivo de vida, algo para lo cual tuviera las ganas de vivir y superar las trabas y los problemas que se le interpusieran en el camino.En ese entonces, no tenía ningún motivo *real.*Creía tenerlo, pero estaba tan equivocado como Alexei. Amar. ¿Qué sentido tenía cometer tal error? Tan solo había sido algo pasajero, algo que te hacía sentir bien por un corto momento, antes de causarte dolor. Había sido algo pasajero, al igual que lafelicidad, la diversión, la tristeza…
Estaba tan puro que se admiraba a sí mismo por tener tal fuerza. Una fuerza tan grande que sería capaz de cambiar al mundo, y convertirlo en el mundo que de alguna manera a otra, todos los ciudadanos deseaban. El precio era poco en comparación a lo que venía: generaciones nuevas y perfectas. Todo sería perfecto, y él, Ángel, sería venerado y recordado por siempre como el valiente, el inteligente, el puro, el santo, el poderoso hombre que logró cambiar al mundo, sacrificando a los pecadores.
Sin embargo, Ángel sentía en su pecho un vacío que le indicaba que algo faltaba para estar completo.
"Muere mentiroso…muere pecador…muere asesino…" recitó, al ritmo que su mano escribía nombres sin parar, rápida y constante, como sí no tuviera control sobre lo que hacía. El sentimiento de culpa, había desaparecido de una manera casi imperceptible, y ahora la existencia de Ángel se basaba en una sola palabra: Matar.
Ángel no perdió el tiempo en iniciar sus investigaciones para definir la "humanidad" de Alexei y su propio shinigami, Misa. No tenía bien en claro lo que haría esa templada mañana de martes, pero estaba seguro que se dedicaría completamente a investigar, antes de que Wallace les avisara que deberían volver a ver a Near. Además, mañana tendría que ir a Londres a realizar las compras necesarias para el orfanato, y aunque esta vez gozaría de la compañía de Alexei, deseaba tener bien definidas sus teorías sobre la posible consideración de "materia" en un shinigami.
Apenas despertó, y los profundos ojos de Misa lo acosaron desde la cabecera de su cama. Ángel maldijo en voz baja, y se desperezó con un bostezo.
-Odio que hagas eso.- declaró, mientras salía con pasos lentos de la cama. Misa voló en el pequeño espacio de la habitación, hasta colocar su cara cerca de él. Ángel retrocedió unos pasos.- Misa, aléjate.- le reprochó el chico.
-¿No vas a investigar sobre sí los shinigamis somos materia?- preguntó Misa, con la sombra de la curiosidad en su aparentemente inocente sonrisa. Ángel se aparto de ella unos pasos, y compuso una sonrisa en los labios.- Eres igual a Light.- dijo Misa, frunciendo el ceño, como si estuviera realizando una complicada investigación.
Ángel se sintió orgulloso, y ensanchó su sonrisa.
-Claro que lo haré, Misa. Me dedicaré todo el día de hoy a realizarte pruebas…
-¿Empezamos ya?- insistió Misa, en un tono de desesperación.
-No comas ansias.- refunfuño Ángel.- ¿Qué te hace estar tan desesperada?- continuo, con un sentimiento imperceptible de desconfianza surgiendo en su interior. Su cuerpo parecía alertarle que algo no cuadraba ahí, pero la arrogante mente de Ángel negó cualquier tipo de presentimiento.
-Nada, nada…me da curiosidad la "Shinigamilogía*"
El chico se sacudió un poco, y analizo atentamente la extraña palabra que acababa de escuchar. ¿Shinigamilogía? ¿Lo había oído bien? Se extraño, y observó a Misa, quién sonriente, no se altero para nada.
-¿Perdón? ¿Shini…qué?
-¡Shinigamilogía!- declaró Misa, arqueando las cejas como sí hablará de una obviedad enorme.-Shi-ni-ga-mi-lo-gí-a ¡el estudio de los shinigamis!- especificó, tratando de explicarse mejor.
-No creo que eso exista, Misa. Sería Tanatología, quizás, pero… ¿De dónde sacaste esa palabra?
-Tanatología, Teratología, Biología… ¡todos terminan en "logía"! El estudio de la muerte, el estudio de la vida… Por lo tanto, Shinigamilogía es el estudio de los Shinigamis. -terminó Misa. Por su expresión, parecía acabar de descubrir la cura definitiva para el cáncer.
-Esa palabra ni siquiera existe, Misa.
-Seguro Alexei sí la usa.- amenazó Misa, con una sonrisa. Ángel rió por unos segundos.
-No lo creo, Misa. Alexei tiene un poco más de coeficiente intelectual para formar una palabra más elaborada.- advirtió Ángel, arrastrando las palabras. Misa sobrevoló nuevamente, hasta colocar el rostro a unos centímetros del de Ángel.
-Apostemos.- lo retó. Ángel puso los ojos en blanco.
-De acuerdo.- agregó altanero. Apartó la cara de Misa hacia un lado, y murmuró.- Acepto…
-¡Vale!- se emocionó Misa.
-Misa, Misa…a veces eres tan poco inteligente.- tarareó Ángel. Levanto la mirada al techo, antes de acercarse a su baúl de ropa y rebuscar entre ella por unos minutos. Dobló cuidadosamente la ropa escogida, y empezó a caminar hacia la puerta. Se detuvo unos momentos, con la mano en la cerradura de la puerta, y miró de reojo a Misa. -Nunca retes a Kira, Misa. Que nunca cantarás victoria.
Abrió la puerta con decisión, pero el susurrante sonido de Misa volando, lo hizo detenerse.
-Eres igual que Light…tan confiado, tan presuntuoso… Debes tener cuidado, Ángel.- le murmuró al oído. Ángel cerró los ojos, y sonrió nuevamente.
-Yo soy el Hassassin.- susurro, sin mover los labios. La puerta se cerró detrás de él de un portazo. Misa se alejo de Ángel, quedando rezagada detrás de él, mientras el chico avanzaba con un andar poderosos, marcando sus pisadas con fuerza.
-Lo sé.- murmuró Misa. En sus ojos, solo se pudo ver el miedo.
El día pareció transcurrir lento, y Ángel simplemente deseaba que terminaran las clases para poder investigar. Cuando finalmente llegó la hora de la comida, indicó a Liria que se sentará junto a él en una mesa apartada. Todas las personas los veían con las cabezas junas y murmurando, por lo que Jo los amenazó con que esperaba que no estuvieran organizando ninguna travesura. Jo no podía estar más equivocada, creyendo que esos jóvenes adultos aún tenían en mente bromas inocentes como lanzar huevos podridos y o lanzar rollos de papel higiénico a alguna casa. A ninguno de los presentes en esa comida, donde la comida resultó faltante y escasea, se les pudo pasar por la mente, que esos dos agradables compañeros estuvieran planeando un asesinato.
Y no cualquiera. Mientras Jo regañaba a Alexei fuertemente por no terminar su plato de comida, Ángel se guardó en las mangas de su camisa blanca, un cuchillo que había usado para partir la carne que había degustado durante la comida.
Y mientras Jo gritaba a Alexei que no comía lo suficiente, nadie escucho a Liria murmurar:
-…no sé cómo se llama.
Ángel resopló, y se acarició las sienes con las yemas de los dedos.
-Liria, se supone que eres un genio de computación. Quiero que encuentres el nombre de Alexei y lo vas a hacer. No me hagas hacerte daño, Liria.
En el rostro de Liria se dibujo una mueca de terror. Negó rápidamente con la cabeza.
-¡No, no, no! Es que… ¡no aparece nada de ella!- se excusó Liria, con la voz quebrada.
-No aparece nada…o no quieres decírmelo.- observó Ángel.- Creo que sigues sin entender que yo soy el lado bueno. Si sigues tratando de salvar la vida de Alexei, voy a matarlos a los dos con mis propias manos, si es necesario.
Misa rió ligeramente, pero contuvo la carcajada de pronto, al ver una mirada de Ángel que le indicaba obediencia.
-No…por favor…- musitó Lira, débilmente.- Ya no mates a nadie más…
-Yo no juzgó a inocentes, Liria. Es más: yo quiero la ayuda de los inocentes para deshacernos de los maleantes. No sé cuantas veces te lo he explicado, pero tú eres una basura. Eres un ser humano decepcionante… tan miedoso y débil. Atrévete a desobedecerme y te mataré. Y no solo a ti, sino a todos estos huérfanos que son tu familia.
-¡Ya te dije que no sé su nombre!- alegó Liria. Palideció.
-¡Pues, sigue buscando! Eres el único en todo el Orfanato que tiene contacto exterior y…
-¡Hay red de internet por todas partes! Incluso en la biblioteca… ¡sólo se tiene que insertar una contraseña…!- empezó Liria.
-¿Es enserio?- cuestionó Ángel. Había vivido creyendo que no había ninguna señal de internet en ese Orfanato, pero las supuestas respuestas de Liria le estaban diciendo completamente lo contrario. Se emocionó y esperanzo al pensar que tenía una fuente de información enorme bajo su propio hogar. A pesar de eso, temió por la seguridad de su anonimato, ante la posibilidad de que sus búsquedas- que serían de nombres de criminales y el apellido de Alexei- pudieran quedarse guardadas en el historial de la computadora. Después de la cruel experiencia de la Central Policiaca- donde un simple error había puesto en mucho riesgo su identidad secreta- temía confiar tanto en la tecnología.
-De igual manera, no usaré esas computadoras.- corroboró, ante la decepción de Liria.- Quiero que lo hagas tú. Y no quiero ningún error como el de la Central Policiaca.- amenazó.- Entiende que necesito la mayor prevención y minuciosidad. Todo tiene que ser perfecto.
Liria asintió débilmente, con los ojos desorbitados del miedo. Miró de reojo hacia todas partes, como sí tuviera la esperanza de ser rescatado en cualquier momento.
-Mira a Alexei- ordenó Ángel. Liria obedeció inmediatamente.- ¿Su rostro no te es conocido?
-N-No…
-Alexei es la persona que más debo eliminar de este mundo. Está en contra de nuestros ideales. Está en contra del bien…está en contra de la justicia. No podemos permitir un riesgo así, Liria.
-Es-estás l-loco.
Ángel se levantó con una sonrisa. Miró a Liria como quién miraría a un pequeño niño y le dijo con un despreciable tono de voz:
-Loco de remate.
Ángel partió a su habitación, seguido por Misa. Recorrió con entusiasmo los campos, emocionado por las investigaciones que realizaría a continuación. Se encerró en su habitación, y con un señalamiento de los dedos indico a Misa colocarse frente la pared que no estuviera en el cuarto de Alexei también.
Ángel, se alejo unos cuantos pasos de Misa, y sacó el cuchillo de su manga. Lo preparó cuidadosamente entre sus dedos, y lo lanzó con fuerza hacia la pared, dónde Misa sonreía traviesamente…
Se esforzó por no cerrar los ojos. Su consciencia esperaba que la sangre brotara del cuerpo de Misa, pero su mente le indicaba que esto no era posible. Aterrado, vio como el cuchillo atravesaba al aire a gran velocidad, hasta finalmente atravesar limpiamente a Misa, y se quedarse incrustado en ella, sobre toda la tela de su vestido rojo.
No hubo ni una gota de sangre, y Misa no emitió ningún quejido de dolor. Sus ojos permanecieron impasibles, sin cambiar esa expresión traviesa. Lentamente, el cuerpo de Misa comenzó a absorber el cuchillo, como sí alguna fuerza interior jalará de éste, hasta desaparecerlo completamente. Una ligera humarada brotó por un segundo por el agujero dónde tiempo antes había estado el cuchillo.Ángel, absorto e impresionado, observó como el agujero se regeneraba instantáneamente. El resultado final, fue contemplar el mismo resultado del principio. Parecía que ningún cuchillo hubiera atravesado a Misa.
-Interesante.- musitó Ángel, con un aire científico.- "Un shinigami no puede morir aunque le claven un puñal en el corazón, o les disparen en la cabeza. Sin embargo, existen métodos para matar a un shinigami, que por lo general, no son conocidos por éstos"- recitó. Se puso la mano en la barbilla, y continuó con su explicación.-Efectivamente, eso es cierto. Con este experimente descubrimos que, en los shinigamis no existe la divisibilidad.
-¿Por qué?- preguntó Misa, curiosa.
-Porque, hemos comprobado que la regla 18 es cierta. Ni un cuchillo, ni una bala pueden dividir o atravesar al shinigami. Al ocurrir el impacto de una bala contra la piel, está la atravesará, y entre más velocidad haya estado la bala, más profundo penetrará.Misma situación para el puñal o cuchillo. Sin embargo, al lanzarte el cuchillo, este fue absorbido por tu cuerpo hacia el interior. Ahí queda la regla de la divisibilidad: capacidad de un cuerpo para dividirse en pedazos más pequeños, hasta formar la partícula indivisible, el átomo.
-Quieres decir- dijo Misa, esforzándose por encontrar las palabras con las cuáles explicar a su manera las palabras de su hijo.- qué…como el cuchillo no me atravesó, ósea, no me "dividió"…significa entonces que no puedo dividirme.
-Exacto- corroboró Ángel. Se señaló a si mismo antes de continuar.- Además…sí un ser humano se divide, estará muerto. Tú ya estás muerta. Sí te divides, no sucedería nada…Sí traigo un cuchillo y trato de cortarte en pedazos, no pasará, pues tu cuerpo absorberá el cuchillo y las heridas se curaran inmediatamente.
-¡Qué inteligente!- celebró Misa. Voló por los aires de la habitación, hasta quedar cerca de Ángel y murmurarle al oído.- ¿Qué más has descubierto?
-El peso es la acción de la gravedad hacia los cuerpos. En la Luna, dónde la gravedad es menor, el peso será menor, por lo que los astronautas pueden "flotar". Yo no puedo flotar porque la gravedad me hace estar pegado al suelo, por decirlo de un modo sencillo. Tú, en cambio, puedes volar, pues no posees peso.
-¡Qué suerte! No tendré que preocuparme por engordar.- Ángel rió descaradamente antes de continuar.
-El peso y la masa son diferentes, Misa. Masa es la cantidad de materia de un cuerpo, mientras peso es masa por gravedad. ¿Puedes atravesar paredes?- preguntó. Misa meditó la respuesta unos segundos, antes de finalmente responder.
-No lo sé.
-¿Cómo qué no lo sabes?- maldijo Ángel, con el malhumor extendiéndose por toda su lengua. Misa se encogió de los hombros.- ¿Cómo demonios entraste a mi habitación la noche que nos conocimos?
-No lo sé… quizás lo he hecho y no me acuerdo. O quizás nunca lo hice, ycreí hacerlo…-guardó silencio- Entré por la ventana esa noche.
Ángel recordó que la ventana sí había estado abierta la noche en que conoció a Misa. Su shinigami bien pudo haber entrado por ahí, lo que lo dejaba sin pruebas de que Misa pudiera o no atravesar cosas sólidas, y así saber sí poseía la propiedad de la impenetrabilidad. Sin embargo, Alexei lo hacía…
-La pared es porosa. Toda materia tiene poros. Acércate, Misa.- ordenó Ángel. Misa obedeció sin reprochar, y Ángel tomó entre sus manos el brazo de Misa. Tenía entre sus manos un hueso. Pero lógicamente, un hueso debería tener poros. Observó detenidamente, y comprobó que había pequeños espacios vacíos a lo largo de la superficie del hueso.- ¡Excelente! Porosidad, Misa. Tú tienes porosidad.
-¿Eso me hace materia?- cuestionó Misa, alegremente. Ángel la observó atentamente, antes de dejar el brazo de Misa en libertad y responder con orgullo.
-No posees divisibilidad. No posees peso. Pero posees porosidad. No puedo comprobar sí posees impenetrabilidad, masa, volumen…entres otras cosas. Necesito que trates de atravesar esa pared… ¡un momento! No eres transparente como un fantasma, de hecho, eres sólida, y las acciones que tú realizas tienen efecto en nuestro mundo. Sí te comes una manzana, la manzana desaparece del aire hasta que termines de comerla. Sin embargo…sí alguien que no es propietario de la Death Note, puede atravesarte como si fueras un fantasma.- Ángel suspiró, y se sentó a la orilla de la cama. Cerró los ojos y se masajeo las sienes.- Todas las deducciones que hice son estúpidas. Algo no cuadra…hay algo que no llego a entender. Hay algo que no funciona. Pero… todo depende de saber sí un shinigami es o no materia…
Cuando abrió los ojos, Misa lo miraba expectante. Ángel tuvo la sensación de que su shinigami parecía incómoda o desesperada por hacer algo. Misa se retorcía las manos, pero dejo de hacerlo a penas sintió a Ángel mirándola.
-¿Sucede algo?- preguntó Ángel. Sonrió, y no solo con los labios, sino con la mirada. Misa respondió secamente a su gesto, mirándolo con sus ojos rasgados.
-Nada, nada…pero es que…mañana debes ir a comprar los víveres para el orfanato, ¿no? ¿Tienes algún plan sobre…el Hassassin? ¿Planeas hacer algo mañana sobre…?
-Planeo pasar tiempo con Alexei. Entenderla. Analizarla. Pasarla a mi bando. Descubrir su nombre. Necesitamos eliminar a esa chica de inmediato. Me está causando muchos problemas.- sus palabras fueron tan frías que cualquier hubiera creído que hablaba de matar a un latosa mosca, y no de un ser humano. El dejo de resentimiento quedo notorio en su voz.
-Liria se niega a cooperar.- lamentó Misa.- ¿Qué tal sí le quitas la computadora y lo haces tu mismo?
-No tengo ninguna pista.- repuso Ángel, contrariado.- Descubrí hace poco que algunos de nuestros apodos son una mezcla del primer nombre más el apellido. ÁngelMatsuda forma Gelsu. Todos los nombres con los que experimenté resultaron seguir el mismo patrón o parecido: Hec es igual a Héctor Gómez. Pero "Alexei" no me dice mucho. No conozco casi nada de su pasado. Cuando discutíamos ayer, me contó que sus padres experimentaban con ella. Ella se siente culpable de la muerte de su madre y hermana…
-Podrías intentar con eso. Pon esas características sobre algún buscador en internet…quizás encuentres algo.
-Quizás.- acepto Ángel, asintiendo levemente la cabeza. No le pareció una mala idea.Miró tras un largo silencio a la ventana.- Pronto será hora de la cena. Debemos irnos y dejar esto para después.
-De acuerdo.- dijo Misa. Se frotó ligeramente la barriga, y miró de soslayo a la ventana, por la cual empezaban a aparecer las primeras luces del atardecer.- Iré por un aperitivo, si no te molesta.
-Adelante.- se encogió de los hombros y se pasó la mano por el cabello.- Nos vemos.
Ángel salió de la habitación dejando a Misa sola. Las tripas le gruñeron cuándo recordó que hacía ya mucho tiempo en dónde no tenía un día cualquiera, como cualquier adolescente debería tener. Recordó que hace tiempo que no se preocupaba en jugar americano, ni pensaba en mujeres o deseaba mejorar sus calificaciones. Su vida había cambiado más de lo que esperaba.
-Creí que no volverías, Misa.
La voz resulto susurrante y fría. Misa no pudo evitar sentir miedo. Escudriñó las profundas sombras en busca del dueño de la voz. Quiso ver su rostro, pero ni siquiera sus hábiles ojos de shinigami de lo permitieron. El bosque de Wammy estaba perdido en las tinieblas, y solo podía escuchar la voz de su anfitrión como el murmullo de la luna.
Misa escucho como en algún punto de la oscuridad, algo se movía con agilidad. Llena de desconfianza, retrocedió unos metros.
-¿Estás ahí?- preguntó. Unos ojos rojos brillaron en la oscuridad, y una carcajada acompaño al viento en un vals. - Quiero información para Ángel, Monstruito.
De nuevo el Monstruito rió. Misa odio su risa: detestaba ese sonido que la hacía sentir tonta y vulnerable. Pero no tenía otra opción.
-¿Qué es ahora?- preguntó el Monstruito.- Ese humano tuyo no puede ser más idiota.
-Investigamos las propiedades de la materia. Ángel quiere definir sí los shinigamis somos materia o no. Quiere saber que somos, para así saber que tanta influencia tienes sobre Alexei.- defendió Misa.
-Por favor.- dijo el Monstruito, en un tono burlón.- Solo pierden el tiempo.- guardó silencio por unos instantes, antes de continuar.- Creo que no me entendiste la última vez que hablamos. Alexei puede hacer todas las cosas que hace gracias a mí, su shinigami. Ella lleva estudiando mucho tiempo las características de los shinigamis, y los conocimientos de Ángel no serán suficientes. No basta definir si son materia o no. Las cosas se salen de la realidad, y rompen cualquier ley de Newton o Pascal. Así que no pierdan el tiempo.
-Dile a Ángel- continuó el Monstruito.- que no tema de Alexei. Que ella es humana y la mayoría de las cosas que dice o hace son mentiras. Qué no se preocupe en matarla.
-No tenemos su nombre.- dijo Misa, con cansancio.
-Misa…mil veces te he repetido el nombre de Alexei… ¿por qué no se lo dices a Ángel y…?
-Yo no soy un shinigami exiliado como tú. Yo sigo estando bajo las ordenes del Rey Shinigami, y descubrirá sí le dijo a Ángel que Alexei es en realidad Alexandra…
-Pues entonces, guía a Ángel hacia la verdad.- la cortó el Monstruito. En sus ojos rojos brillo una chispa de alegría.
-Eso es lo que estoy haciendo- repuso Misa, malhumorada.
-Pues por lo visto, no lo estás haciendo bien.- la retó el Monstruito, en un tono juguetón.- ¿O acaso ya no quieres reencontrar a Light Yagami?
Misa lo miró con odio.
-Es lo que más quiero en el mundo.
-Pues ya sabes que hacer. Quiero a Alexei muerta y a Ángel actuando como el Hassassin. Solo entonces te diré dónde está Yagami…y podrán ser todos una familia de nuevo.
Misa frunció el ceño. Cada vez desconfiaba más del Monstruito. Pero no tenía otro aliado. Se sintió culpable al saber que estaba usando a su hijo como una simple marioneta para encontrar a Light… tenía en cuenta el riesgo que Ángel podía correr. El Monstruito era un shinigami increíblemente inteligente y poderoso…tanto que sus poderes eran capaces de cambiar el mundo físico. Tuvo miedo.
-¿No deberías volver con Alexei?- preguntó Misa, fríamente.
-La niña no está de humor para mis bromas. De todas maneras, el que hace las preguntas aquí soy yo.
Misa guardó silencio y bajo la mirada. Aunque no quisiera aceptarlo, el Monstruito tenía toda la razón.
Y lo peor, es que no conocía el rostro o el nombre deaquél shinigami con el que se reunía, y que era claramente, más superior a ella.
- El alcance de estascondiciones no es conocido ni por el shinigami. Si se desea comprobar si una condición es válida o no, la única forma es realizarla a ver qué sucede.
¡Hola a todos!
¡Me alegro muchísimo de volver a actualizar! Y aunque el capítulo no tuvo muchas sorpresas que digamos, cada vez avanzamos hacia el climax…que aún queda lejos, pero ya que.
*Shinigamilogía: está palabra no existe. Abstenerse de usarla en una conversación formal.
Y suficiente. Vayamos a las teorías. Más bien…teoría.
1)La conversación final- entre el Monstruito y Misa- nos indica varias cosas. La primera, que sí creían que Misa y el Monstruito se veían a solas, tenían razón. ¡Felicidades! La segunda, que en verdad, el Monstruito no está enamorado de Alexei, y más bien, la está traicionando. Tercera, que Misa también nos esconde algún secreto. La cuarta, que todos los experimentos de Ángel sobre la materia fueron en vano, pues descubrimos que el Monstruito es quién hace a Alexei hacer todos sus espectáculos. Quinta, conocemos cuál es la meta del Monstruito en la historia: matar a Alexei (¿por qué?) y convertir a Ángel en el Hassassin (¿por qué?)
Al igual que dije en el capítulo 9, esté capítulo no esconde varios secretos que son prácticamente invisibles. ¡Alerta Permanente! Nos vemos en el próximo capítulo. ¡Muchas gracias!