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Death Note II: La leyenda del Hassassin. — capítulo 24
Capítulo 23:
Secuestro
Kim suspiró ruidosamente, mientras que involuntariamente negaba con la cabeza en señal de desaprobación al ver a Near encorvado en el suelo. El resto del equipo se encontraba comiendo el almuerzo, todos juntos en el comedor. La mujer llevaba entre sus manos una bandeja con un humeante plato de sopa y un vaso de plástico que contenía un líquido color naranja. Un sentimiento de preocupación e incomodidad apareció en Kim, al darse cuenta de que Near llevaba muchos días encerrado, solo, dedicándose a pensar y armar rompecabezas y figuras con cualquier tipo de objetos. El chico siempre había sido delgado y debilucho, pero a Kim le parecía que empezaba a lucir agotado y mayor, además de más débil e insignificante. Quizás Near siempre había sido así y Kim, despistada y distraída como era, no se había dado cuenta. Pero la intuición de la chica, le propuso que Near estaba pasando por un momento difícil.Pero nadie jamás podría saber sí esto era cierto o no. Near era reservado.
-¡Hola Near!- lo saludó Kim, tratando de lucir alegre y despreocupada. Esperó que el chico respondiera, mientras avanzaba hacia él con pasos rápidos. Se agachó y colocó al lado del chico la bandeja con comida. Se quedó en cuclillas, aún esperando una respuesta.
-Gracias, Kim.- suspiró al fin Near. No se giró a ver a la comida ni a Kim por un momento. Sus ojos grises estaban perdidos en algún punto de la habitación. Sus ojos parecían estar en otro lado.
-No hay de qué.- respondió Kim, fabricando una sonrisa falsa y enorme. Siguió mirando al chico detenidamente.- Es una sopa de verduras. Espero que te guste. Es el platillo favorito de Gevanni. Había en Estado Unidos un restaurante dónde íbamos a comer todos los viernes. Gevanni siempre pedía esta sopa, tanto que cada vez que llegábamos al lugar, los meseros sabían lo que Gevanni pediría. Quise darle una sorpresa intentando hacer la sopa, pero obviamente no me salió tan deliciosa como la de allá. Aún así, él dijo que era la sopa más deliciosa que había probado. ¿No es lindo? Ya quiero casarme con él. El problema es que no hemos tenido tiempo de buscar una iglesia y un salón dónde hacer la ceremonia. Apenas terminemos con esto del Hassassin y ¡pondremos manos a la obra!
Las palabras le salían a borbotones, ininterrumpidas. Near solo escuchaba, inmóvil y silencioso. Después de un rato, Kim dejó de hablar, se dio cuenta que Near no la escuchaba. Sus ojos seguían estando en otro lugar, muy lejano. Su mirada seguía siendo inexpresiva, como siempre.
-Kim. - dijo de pronto, su voz sonó seria y noble. En sus ojos apareció una chispa de alguna emoción, que desapareció al instante.- El Hassassin está entre nosotros.
Kim abrió los ojos de par en par, y se quedó congelada, sin saber que decir. Balbuceó algunas palabras ininteligibles, hasta que finalmente pudo expresar una idea clara, mientras se pasaba una mano por el cabello y bajaba la mirada.
-Sí. Lo sé.- masculló entre dientes. La sola idea hizo que Kim se estremeciera, pensando que en ese refugio estaba el hombre más peligroso del mundo, el mayor asesino serial, después de Kira. Estaba viviendo con un asesino bajo el mismo techo. Podría morir en cualquier momento. Gevanni podría morir en cualquier momento. Estaban al borde de la muerte. Tenía miedo. Se lo había dicho a Gevanni desde que Near había comentado la posibilidad de que el Hassassin estuviera entre ellos. Gevanni había guardado silencio, no había palabras que decir. Solo había bajado la mirada y acariciado su cabello, tratando de tranquilizarla. Los ojos de Kim estaban plasmados en el suelo de madera polvorosa y vieja. La voz de Near hablando nuevamente, hizo que Kim levantará los ojos hacia el chico. Jugueteaba con un mechón de cabello blanco.
-No le den su nombre verdadero a nadie. Tienen que protegerse a cualquier costo. Sí notas a alguien actuando de manera extraña, avísame por favor. No comentes esto a nadie, no hasta que este seguro de quién de nosotros es el Hassassin…
-Entonces, ¿aún no lo sabes?- lo interrumpió, con una voz temblorosa. Se sintió descubierta y desarmada, como si fuera un soldado en medio de una guerra desprovisto de armas para defenderse y mantenerse protegida. Near habría podido ser su arma, pero al no conocer al Hassassin, no era más que un arma sin balas. El chico, sin dejar de jugar con su cabello, volvió a hablar con voz trémula. Su mirada seguía perdida en la nada.
-No. No lo sé. Tengo, como cualquiera, una intuición y pruebas que lograrían confirmarlas. Pero no puedo cometer ningún error, cualquiera sería aprovechado por el Hassassin.- guardó un momento de silencio, Kim lo miraba extrañada.- Kim, busca en internet el nombre de Ángel Matsuda.
La orden le pareció extraña a Kim desde el momento en que salió de los labios de Near. No captó lo que el chico quería decir hasta después de unos segundos de meditarlo. Ángel Matsuda había sido el dueño de uno de los archivos que habían sido modificados entre el primer y segundo asesinato del Hassassin. Un archivo había sido eliminado, el de Michael Jones. Ese hombre podía haber sido el perfecto Hassassin, con su personalidad genocida y violenta, sin embargo, Near había considerado la eliminación de ese archivo como una trampa demasiado obvia. El archivo de Ángel Matsuda había sido solo modificado, después de varios años de no haber sido abierto por ningún motivo. En opinión de Near, todo había sido una trampa improvisada del Hassassin para eliminar algún tipo de información que no quería dar. Como lo de Michael Jones había sido solo un distractor, las pistas señalaban a Ángel Matsuda.
Kim se puso de pie lentamente, sin saber que encontraría cuando buscará el nombre de ese chico en internet. Caminó hacia la computadora más cercana, y tecleó velozmente el nombre: "Ángel Matsuda". Su dedo índice tembló cuando se acercaba para presionar la tecla "Intro".
Le costó trabajo encontrar una referencia real y bien hecha. Encontraba algunas personas con un nombre parecido o idéntico, pero ninguna era la persona que Near buscaba. Finalmente, tras una larga búsqueda entre páginas sociales y foros, Near hizo a Kim abrir una página de un periódico digital local. Near, espero en silencio, mientras Kim abría la boca, incapaz de creer lo que veía.
Era la imagen de una familia. Todos tenían los ojos rasgados, parecían ser originarios de Japón. Los ojos de Kim se quedaron prendidos del rostro del más joven de la familia. Tras los ojos rasgados y oscuros del chico, había un sentimiento de superioridad y seguridad. Tenía el cabello castaño alborotado, y su rostro era afilado, pero lleno de vida. Parecía audaz y querido, su sonrisa denotaba sincera felicidad. El rostro le era muy familiar y conocido a Kim. Era, sin lugar a dudas, Gelsu. Más joven y más infantil, pero era el mismo. Exactamente igual. La misma expresión, los mismos ojos y la misma sonrisa.
Soltó un gemido de sorpresa al relacionar todas las pistas. Ángel Matsuda era Gelsu. Gelsu había estado cerca del lugar dónde se había modificado el archivo. El Hassassin había estado en ese lugar también. Alguien había alterado el archivo de Ángel Matsuda. El Hassassin debía de estar entre el equipo. Gelsu era el Hassassin.
Su respiración se volvió ruidosa y superficial, sus ojos estaban abiertos a su máximo punto, y su boca estaba abierta, tratando de encontrar algo que decir, pero no encontró nada.
Ese muchacho tan simpático y gracioso, que se ganaba fácil el cariño de las personas, era un asesino. Ese chico amigable y sonriente, era un asesino. Había reído junto a un asesino, había bromeado junto a un asesino, había dormido, comido y vivido bajo el mismo que un asesino. Había llegado a apreciar, en poco tiempo, indudablemente, a un asesino.
Para Kim todo estaba claro. Y no entendía porque Near podría dudar de Gelsu fuera el Hassassin. Estaba ansiosa de ir a atrapar a Gelsu, para verlo encerrado en la cárcel por el resto de su vida. Por el Hassassin, había renunciado a su boda en Estados Unidos. Había renunciado a su vida en su país natal, por ese asesino que resultaba haberla engañado no solo a ella, sino a todo el equipo. Estaba frente a sus narices.
-Se rumoraba que Ángel Matsuda, aparente hijo de Touta y Sayu Matsuda, era en realidad hijo de Misa Amane, acusada de ser "El Segundo Kira", y Light Yagami, Kira. - Explicó Near, solemne.- El grupo Anti-Kira quería tomar venganza del Kira, matando violentamente a todos sus familiares. Gelsu, o Ángel, tiene motivos para haber decidido ser una reencarnación de su padre. Simplemente, deseaba vengarse. La venganza y el amor guían la mayoría de los actos estúpidos. Vengaría la muerte de su familia, cumpliría con aquél trabajo que su padre no logró cumplir… tendría poder, respeto… sería Dios de un mundo dominado a la fuerza por él. Haría el mundo perfecto, a su voluntad.
Kim trató de hablar. Se sentía tonta y traicionada. Le ardía la garganta, quizás de furia. Le molestaba que mientras ellos hablaban, Gelsu podía estar matando a cualquier otra persona inocente.
-¿¡Por qué no hacemos algo?! ¡Hay que encerrarlo!- rugió Kim, la voz le temblaba y era aguda por causa del enojo. Near solo la observó con ojos pacientes y comprensivos. El chico evadió los ojos de la mujer.
-Porque hay otro sospechoso.- murmuro Near, su voz tenía un timbre extraño.
-¿Quién?- cuestionó bruscamente Kim, entornando los ojos.
-Alexei.- sentenció Near. Kim se extrañó, y enarcó una sola ceja, sin creerlo. No veía porque Alexei podía ser sospechosa de ser una asesina. Era una niña, inocente, sola y huérfana. Una niña llena de miedos, reservada y de ojos tristes. Eran tan pequeña, que Kim dudaba que pudiera siquiera pensar en matar o en ver gente muerta. Alexei, con su triste y dramática infancia, le daba a Kim más una sensación de compasión y lástima que de sospecha a ser una asesina. Además… el Hassassin tenía que ser un hombre, al juicio de Kim. No encontraba pruebas que pudieran culpar a la chica.
-Eso es… imposible.- susurró en voz baja. Negó con la cabeza, sus ojos entristecidos.- No puede ser Alexei.
-Alexei nos ha mentido desde que llegó aquí. Piénsalo, Kim, todo parece ser una mentira en ella, un engaño. Cuando sonríe, está fingiendo, y si eres observadora, podrás darte cuenta. Ríe falsamente. Incluso sus ojos son falsos. Obsérvalos detenidamente y verás los lentes de contacto que ocultan su verdadera mirada.Su inocencia es falsa. Sé que desde que la viste, te recordó a las hermanas Anastasia y Alexandra. Por el color de los ojos, creíste que era Anastasia, milagrosamente viva. Pero sus ojos son falsos. Es Alexandra.
-Bueno… pero pues… tiene sus motivos para ocultar su verdadero nombre.- insistió Kim, turbándose.- Siendo Alexandra…debe ser una gran carga… y…
-Alexandra fue acusada de asesinato. Ese podría ser el motivo de que tratara de ocultarse. Pero solo se cambio el color de los ojos, y se dejo un pseudónimo que es su nombre acortado. Es para confundirnos, hacernos preguntarnos si es Alexandra o Anastasia, en caso de que notemos su parecido o relación con ellas.
Guardaron silencio. Kim evitó pensar en Alexei. Centró sus pensamientos en Gelsu, encaprichándose a la idea de que él era el Nuevo Kira. Negó con la cabeza.
-Alexei no puede ser el Hassassin.- musitó a medias, sin apenas despegar los labios. Near insistió.
-Hablé con ella antes de conocernos personalmente.- reveló el chico, muy serio. Su mirada era opaca.- Fue el día en que el señor Wallace me pidió que hablara con los huérfanos.Mientras hablaba con ellos, vi que algo se caía detrás de ella. Una semilla. Una semilla aparecía de la nada. Cuando todos se habían ido, Alexei se quedó ahí, sola. Yo volví a conectarme, la situación de la semilla me había dado curiosidad. Además… había reconocido el parecido entre ella y Anastasia. Hablamos. Me dio la sensación de que ella era incapaz de hacer daño a nadie. Era una persona agradable e interesante, muy extraña. Tenía algunas igualdades, cosas en común, conmigo. Me atreví por un momento en confiar en su inocencia. Me pareció fácil confiar en ella.
Su voz sonó fría cuando continuo hablando. Jugaba con su cabello con más rapidez que antes. Kim escuchaba en silencio, atenta.
-Tras la muerte de Hec, consideré a Alexei una persona competente para realizar su trabajo. Seguía preguntándome cual era el misterio que había en su parecido con la aparentemente muerta Anastasia, quizás eso fue lo que me motivo a elegirla como compañera. Pero después de que Gelsu se uniera a nosotros, comencé a sospechar de ambos. Alexei daba la sensación de ser perfecta, pero sus compañeros la odiaban. Gelsu era imperfecto, pero todos le amaban. Eran polos opuestos. Debía haber un motivo por el que Alexei fuera tan odiada, y debía haber un motivo por el que Gelsu era tan extrañamente querido. Al conocerlos personalmente, vi que todo en Alexei era falso. Desde que llegó, mentía, fingiendo ser Anastasia. Ser Anastasia le daría más apoyo por parte de las personas. Siendo Alexandra, solo obtendría odio y sospechas.Mientras, Gelsu parecía autentico y sincero. Pero Gelsu se parecía demasiado a Ángel Matsuda, y este a Light Yagami. Era la reencarnación del Kira frente a mis ojos, y la imagen viva de la fallecida señorita Anastasia. Ambos escondían algo.
-Alexei siempre parecía burlarse de Gelsu. -Repusó Near.- Lanzándole algunas indirectas, que en deducción, lo culpaba de ser el Hassassin. Siempre frente a mí.
-Pero… ¡a lo mejor Alexei sabe que Gelsu es el Hassassin, pero él la tiene bajo amenaza…!- interrumpió esperanzada Kim. Sus ojos brillaban de emoción, la esperanza parecía ser una nueva luz en aquella oscura verdad. Pero la luz se apagó al instante.
-Si realmente la estuviera amenazando, no se arriesgaría a acusarlo de esa manera frente a mí. El dueño de la Death Note está en compañía de un shinigami que solo aquellos que toquen la Death Note pueden ver. Una vez escuché a Alexei hablando sola, mientras espiaba a través de esa puerta.- señaló la puerta con la cabeza.- Al poco tiempo llegó Gelsu, y le dijo que dejará de husmear como siempre hacía en el orfanato. Le dijo que llevaba mucho tiempo hablando sola. Gelsu hablaba alto, como si quisiera que alguien lo escuchara. Yo sospechaba de ambos, pero más de Gelsu.
-Gelsu podría estar mintiendo también.- farfulló Kim, con los labios apretados.
-Puede ser, y es una teoría que no he rechazado. -cedió Near- Hay un mar infinito de posibilidades, todas tan probables, que la única diferencia entre lo correcto y lo incorrecto es lo que nosotros deseemos ver y escuchar. Sabiendo que el Hassassin era impulsivo, decidí poner bajo presión a mis dos sospechosos. Por eso, confesé que creía que el Hassassin se encontraba entre nosotros. El Hassassin hará algo pronto, algo que definirá quién de los dos sospechosos es el verdadero criminal. Puede ser Alexei, con su falsedad, sus mentiras, inteligencia y odio generalizado por parte de sus compañeros. O Gelsu con su estrecha relación con el Kira, amado y muy querido por parte de todos, situaciones incómodas- tales como que se encontraba cerca de la estación policial cuando los percances ocurrieron- e inteligencia moderada. Entonces, viendo las pistas, Gelsu sería el Hassassin. Pero si analizamos a Alexei, vemos que ella podría estar manipulando a Gelsu. O lo contrario: Gelsu manipula a Alexei. Alguno de los dos puede estar bajo el efecto de la Death Note. Si es así, uno de los dos morirá pronto. Solo necesitamos esperar para descubrir al verdadero asesino.
-Dijiste que el Hassassin podría haber tenido una relación amorosa con Venus o Luke, las primeras víctimas confirmadas de haber muerto por un ataque al corazón. ¿Quién de los dos tuvo dicha relación con las víctimas?- replicó Kim, expectante.
-Según las investigaciones, Venus Assis vivía cerca de la Mansión Matsuda, dónde vivía Gelsu. El día en que fue alterado el archivo de Gelsu, fue el día en que iniciaron nuestras sospechas sobre la posibilidad de un crimen pasional. Quizás el archivo contenía alguna referencia al a supuesta relación entre la señorita Assis y Gelsu, y Gelsu se decidió a eliminarlo.
Kim abrió la boca para insistir en la obviedad de que el culpable de los asesinatos era definitivamente Gelsu, pero Near la interrumpió antes de que pudiera decir palabra alguna.
-Es probable también, que Alexei haya influido en esa decisión de Gelsu.
-¿Cómo? ¡Gelsu quiso ir ahí por sí solo!
-Escribiendo su nombre en la Death Note. Sí esto es así, Gelsu está sentenciado a morir, y todas sus acciones son realizadas bajo los efectos del cuaderno. Alexei pudo haber planeado todas las situaciones: asesinar a Venus para culpar a Gelsu, asesinar a Hec para culpar a Gelsu, puesto que así lograría acercar a Gelsu a mí y dar la apariencia de que con el asesinato de Hec, Gelsu planeaba matarme a mí; y mandar a Gelsu a la escena del crimen para culparlo. Es un plan laborioso y muy difícil, pero sabemos que Alexei es muy inteligente y es capaz de hacerlo.
-Pero… ¿qué motivos tendría Alexei de matar, Near?- barbotó Kim, titubeando al hablar, los ojos entrecerrados y la cabeza moviéndose lentamente expresando su negación e incomprensión. ¡No era posible que Alexei fuera una asesina! Simplemente, en la cabeza de Kim no veía posible que una niña fuera capaz de matar. Buscaba las palabras adecuadas para decir, pero no las encontraban y sus oraciones resultaban incoherentes.- No… ella… no puede matar, no… es que no…no es Hassassin, imposible…
- Alexei es Alexandra, Kim.- repitió Near, paciente.- No es Anastasia. Alexandra ya mató una vez, podrá hacerlo otra vez, y otra, y otra. Alexandra fue maltratada de niña. Viene de una familia rota. Está llena de dolor. Y el dolor implica odio. Y el odio lleva a la venganza, irrevocablemente. Alexei necesita venganza. Deseará vengarse de aquellos que le dieron la espalda en algún momento. El resentimiento la haría hacer tonterías. Todos tenemos motivos para odiar al mundo, todos tenemos motivos para hacer daño. Alexei y Gelsu no son ninguna excepción.
Kim seguía moviendo la cabeza, sus ojos estaba fijos en algún punto distante del suelo de madera. Respiraba profunda y silenciosamente, sentía el corazón latir veloz en sus sienes. Su piel se había vuelto fría de repente, todo parecía ser frío ahora. Apareció en su garganta un nudo, doloroso y ardiente, y a los pocos segundos, sus ojos brillaban por las lágrimas contenidas. Se sintió tonta al llorar frente a Near, que eran tan inexpresivo, serio, realista y profesional. Deseó que Gevanni estuviera ahí para consolarla. Necesitaba a Gevanni.
-Entonces… enciérralos a los dos, hasta que uno de los dos confiese.- refunfuño, apretando los dientes. Estaba asustada.- No los dejes libres, menos si son sospechosos de ser asesinos.
Kim habló con determinación y fuerza, a pesar de su voz quebrada y llorosa. Su voz tenía odio y resentimiento. Sentía la mirada de Near, penetrante y fría, en ella. Con un profundo suspiro, se cubrió el rostro con ambas manos.
-Es una buena idea. -Admitió el chico al fin, después de un largo silencio.-Mantenerlos en encierro y vigilancia durante un largo tiempo y registrar sus habitaciones e incluso todo el orfanato. En algún momento, después de un tiempo, si ellos son culpables, los asesinatos terminarían y podríamos confirmar si ellos son los verdaderos asesinos. El problema, es que el señor Wallace no permitiría eso. Estarías infringiendo sus derechos humanos. Pero, hay la probabilidad de que ellos solo sean cómplices o marionetas del verdadero Hassassin. Quizás el Hassassin los esté usando a ellos para distraerme. Hay muchas probabilidades. Lo mejor es esperar a su próximo movimiento…
Se detuvo súbitamente, al oír un sonido saliendo de una computadora. Kim se puso de pie automáticamente, con un salto. Sus ojos verdes estaban rojos y brillantes, y su piel era pálida y enfermiza, pero aun así, corrió hacia la computadora que la había alertado. Con presionar un par de botones, una "W" negra apareció en la pantalla blanca.
-Señor Wallace.- dijo Near. Se escuchó una respiración agitada, y finalmente, el señor Wallace habló con voz nerviosa y asustada.
-Near… tenemos una emergencia. Son Gelsu y Alexei. Los han secuestrado.
Kim contuvo un gemido de sorpresa. Near, por su parte, sonrió. El movimiento que tanto esperaba, finalmente había llegado.
No conocía los nombres de sus atacantes. No había posibilidad de matarlos, a menos que hiciera el intercambio de los ojos de shinigami. Cambiaba la mitad de su vida por la opción de vivir esa mitad.
Poseía un celular, el señor Wallace se había empeñado durante el desayuno que llevara el aparato en caso de "alguna emergencia", en su bolsillo izquierdo, y hojas de la Death Note en el derecho. Pero sus manos estaban atadas.
Misa no podía matar ella a los hombres. Sí lo hacía, ella moriría. Incumpliría la regla cuarenta y tres: "Si un shinigami decide usar la Death Note para matar al asesino de un individuo al que el shinigami aprecia, la vida de ese individuo aumentará pero el shinigami morirá."
Eran cuatro corpulentos hombres, hábiles en peleas, armados, contra dos jóvenes desprotegidos y amarrados fuertemente. No tenían esperanzas. No había salida alguna. Los ojos desesperanzados de Alexei fueron los mismos ojos que los de un condenado a muerte. Estaban sumidos en el miedo. Aterrorizados, ahogados en las sombras de un mar de tinieblas interminables. El miedo y la maldad eran más fuertes que toda la benevolencia junta. Había más lágrimas que sonrisas, más muertos que vivos. Estaban perdidos sin posibilidad de retornar al camino correcto.
Les habían tapado la boca, mientras andaban por esa calle solitaria. No les habían cubierto a los ojos, lo que le provocó a Ángel una sensación de preocupación: seguro no se los cubrían porque sabían que no había manera de que escaparan. Alexei, lloraba. Pero sus sollozos eran ahogados por la tela que le cubrían los labios.
-No llores, linda.- le dijo el hombre que iba en el asiento de copiloto. Era calvo, y su frente estaba cubierta de sudor, al igual que su cuello y pecho, cubierto por una delgada camisa blanca empapada en sudor. El hombre se paso una mano mugrienta por la frente, dejándola manchada por la roña que traía en las manos.- No te haremos nada que no quieras, preciosa.
El hombre al volante soltó una risa burlona, Ángel lo miró con odio, sus ojos ardían el fuego de la ira. El hombre parecía relajado e incluso alegre.
-Nada que no quieras.- repitió el conductor. Hubo en su tono de voz algo que hizo a Ángel sentirse incomodo y molesto. Miró de reojo a Alexei, los ojos le brillaban de miedo, negaba frenéticamente con la cabeza. Los cuatro hombres estallaron en una carcajada.
El hombre que estaba más cerca de Alexei, un tipo de cabello largo y enmarañado, ojos azules y barba canosa, le puso una mano sobre la rodilla, mientras reía. Alexei hacía un inútil intento de moverse, pero no le fue posible. Ella gritó, pero el sonido fue ahogado por el trapo en su boca. El tipo le pasó un brazo por los hombros, y la estrechó contra él.
Ángel mientras tanto, hacía otro esfuerzo por moverse y golpear a ese hombre. Pero apretado entre Jack, Alexei y el tipo de cabello largo, moverse era algo difícil, casi imposible, aun más cuando tenía las manos sujetas con una duro pedazo de cuerda. Gruñía y gritaba, pero su voz no se escuchaba. Impulsándose con las piernas, dio un extraño brinco que lo hizo estrellarse contra el techo del auto nuevamente.
-¡Ángel, no!- grito Misa, horrorizada.
-Tranquilo, tranquilo…- repuso el conductor, mientras Jack se encargaba de sentar nuevamente a Ángel por la fuerza. El auto se detuvo súbitamente y se escuchó el sonido metálico de una reja abriéndose. El auto avanzó unos cuantos metros y se volvió a detener. De nuevo, se escuchó el mismo sonido metálico. El conductor se volvió hacia ellos, con una macabra y cruel sonrisa en el rostro, y los miró con unos ojos que parecían vivir en el mismo infierno.
-Bienvenidos, chicos. Es de mala educación tener que cubrirles sus ojitos, pero es eso o dejar que se los arranquemos.- Al instante, algo cubrió los ojos de Ángel, dejándolo ciego. Agitó la cabeza y descubrió que la habían puesto una gruesa bolsa de tela sobre la cara. Olía a sangre. Arrugó la nariz.- Idiota, cuidado con la señorita. No la toques más de lo que debes. Mira nada más… es una peluca. Quítasela, se ve mejor rubia que morocha. Excelente, excelente…Vamos, Jack, baja al estúpido ya. No tenemos todo el día.
Ángel oyó la puerta del auto abrirse. Una mano gruesa y enorme tiró de su brazo con fuerza, obligándolo a bajar a ciegas. Sus pies se pararon sobre una superficie lisa, quizás piso de cerámica, madera o asfalto. Jack tiró de él nuevamente, guiándolo por algo que parecía un largo y estrecho pasillo, puesto que mientras Ángel trastabillaba y trataba de no caerse, sus hombros chocaban contra una pared. Inquieto, agudizó el oído esperando oír una señal de Alexei. No oía nada. Temió que esos hombres se la hubieran llevado a otro lado, y su respiración se volvió ruidosa. Sudaba, dentro de esa bolsa con olor a sangre.
Escuchó, dando un suspiro de alivio, la risa del hombre de cabello largo, y un gemido ahogado de Alexei; justo detrás de él. Al menos estaban juntos. De pronto, sintió que el piso desaparecía, se tambaleó y estuvo a punto de caer, pero las manos de Jack lo sostuvieron a tiempo.
-Escalones, Ángel. Yo te ayudo a bajar.- dijo Misa. Fue una tarea ardua bajar escalones en la oscuridad, pero con la ayuda de Misa, resulto mucho más sencillo de lo debía haber sido. Al término de los escalones, siguió andando derecho, y luego torció a la izquierda. Chocó contra algo duro, el sonido fue hueco. Una voz nueva, rasposa y desconocida habló.
-¿Qué?
-Somos nosotros, abre ahora.- gruñó Jack.
-Dime la contraseña.
-Pase la noche con tu esposa.- el otro hombre río, burlón.- Abre, Will.- insistió Jack, con voz cansina. Ángel escuchó un cerrojo, y al poco tiempo, una corriente de aire con olor a cerveza, suciedad y cigarros le impregno la nariz.
-Quédate con mis esposa, tengo otras mejores.- Jackgruñó unas cuantas palabrotas, y empujo a Ángel hacia dónde la voz de Will provenía.- Vaya, ¿y éste quién es?
-Ángel Matsuda.- respondió Jack.- El hijo del jefe Matsuda. Ese viejo idiota que casi nos mata una vez. Debería de vengar ese disparo dándole a su hijito una buena golpiza…
-Creí que estaban todos muertos. Eres nuestro milagrito. - puntualizó Will, con una risita, dándole a Ángel un golpe que pretendía ser amistoso en la espalda. Incómodo y preocupado, Ángel sintió como una mano se escurría en su bolsillo izquierdo, y sacaba el celular que el señor Wallace le había obligado a llevar. Maldijo entre dientes.- Siempre quise uno de estos. Me lo quedaré, si no te molesta, Ángel.- justo en ese momento, Ángel trastabilló con algo que había en el suelo, y cayó de rodillas. Se levantó rápidamente, tras recibir una patada de alguno de los hombres.- Y está chica… debes tener algún galán que de un dinerito por tu vida…Creo que por fin podre irme de viaje a España, todo gracias a estos dos niñitos. ¿Fue difícil traerlos aquí?
-No. - Rechinó el conductor.- He tenido trabajos más difíciles con gente menos importante. Vamos, niña, adentro.
Hubo el sonido de una puerta abrirse, un forcejeo, el sonido de una respiración profunda y desesperada, y un gritito ahogado antes de que la puerta volviera a cerrarse. Ángel se agitó nuevamente, pero en ese preciso instante, varios pares de brazos fuertes se aferraron a él.
-Deja de moverte.- ordenó la voz de Will. Alguien le quitó la bolsa de la cabeza, pero lo único que vio fue una puerta oscura. Un brazo peludo la abrió, y Ángel fue empujado dentro de ella. Cayó de bruces. Sus manos estaban amarradas, y no pudo evitar que su boca se estrellara contra un frío suelo. Sintió la sangre tibia saliendo de sus labios. Se puso de pie, y miró a su alrededor. Todo estaba oscuro, y olía a comida podrida y orina. Camino por toda la habitación, viendo cuanto espacio tenía. No era mucho, apenas un área de unos dos metros cuadrados. Hizo lo posible para sacarse el trapo de la boca. Con la lengua y usando sus manos en todo lo que podía, tras una docena de minutos que le parecieron eternos y horribles, logró sacar el trapo. Lo lanzó al suelo, y tragó la saliva que se le había acumulado en la boca. Respiró profunda y ruidosamente. Tenía un horrible sabor en la boca, y el asco de pensar de dónde había salido o en dónde había estado el trapo, lo hizo vomitar en un rincón. De rodillas en el suelo, cubierto de sudor y con nauseas, agudizó su oído.Las voces de los hombres se oían lejanas y apagadas. No podía entender lo que decían.
-¿Estás bien?
La voz de Alexei era débil, apenas audible. Provenía de la pared de la derecha. Ángel se arrastró débilmente hasta ella, y pegó la oreja en la pared. Oía a Alexei toser.
-Sí. ¿Y tú?- dijo, tratando de no elevar tanto la voz. Ángel, de pronto recordó a Misa, y la busco con la mirada. Pero quizás entre la oscuridad no la alcanzó a ver, o quizás se había ido. No le dio muchas vueltas al asunto. Se volvió hacia la pared otra vez.
-No.-fue lo único que respondió, con odio. Ángel se sintió culpable, y no supo que decir. Sentía que todo eso era su culpa, y es que la realidad indicaba que sí lo era. Bajo la mirada al suelo, y la dejo ahí. Daba igual si cerraba los ojos o no, la oscuridad era total. Ni una ventana, ni una fisura por dónde pudiera entrar la luz. Incluso la puerta estaba completamente sellada, no entraba ni un rayo de luz por ella.
-No quiero morirme. - la voz de Alexei fue horrible. Era un lamento profundo, desgarrador y lleno de miedo. Era el mismo tono que los niños pequeños usaban al quedarse solos en la oscuridad o tener una pesadilla. Era el tono de un miedo puro e interminable, de encontrarse frente a lo que más temías en el mundo. Las palabras de la chica fueron apenas un susurro, casi como una brisa del viento, pero cuando llegaron hasta Ángel, él sintió un vacío en el pecho, y se removió incómodo. Le pareció que su corazón se detenía por un segundo, junto con su respiración, dejando un suspiro congelado; antes de que tuviera la sensación de que se le rompía el corazón. No supo que responder y prefirió guardar silencio.
Entonces, Ángel recordó que él era el Hassassin. Y el Hassassin era invencible. Era un Dios, y debía comportarse como tal. Y sonrió, con una extraña sonrisa que había hecho estremecerse a cualquiera. Sus ojos adoptaron un brillo nuevo, más frío que el de antes. Tragó saliva, respiró profundo, y se preparó a responder a Alexei.
-No morirás, Alexei. Te lo prometo. Dios te dará la oportunidad de vivir, estoy seguro.- murmulló, sus palabras fueron determinantes y fuertes.- Saldremos de esta juntos.
Del otro lado, Alexei soltó una amarga carcajada. Era un sonido histérico y demente, revelando así a Ángel lo asustada y desesperada que estaba.
-¿Incluso ahora eres tan idiota?- balbuceó desesperanzada, interrumpida por la tos.-No hay manera de escapar.
-Vendrán en nuestra ayuda.- afirmó Ángel, seguro de ello.- Wallace vendrá.
-No le importamos, Matsuda. No le importamos a nadie.- respondió amargamente.- No hay nada que hacer. Prefiero aceptar la… la muerte desde ahora a morir creyendo que alguien me iba a salvar. No nos van a salvar.
-No hables así. Tenemos que pedirle a Dios que…
-¿Dónde está tu "Dios" ahora?- musitó elevando la voz. Continuó hablando en susurros, más calmada y desesperanzada que antes.- Yo no lo veo entre toda está oscuridad. Si Dios existe, a mí siempre me dio la espalda. Y eso no va a cambiar ahora. Estamos solos. ¿Qué vas a hacer cuando mueras y te vayas al infierno? La única manera de salir es…
Se detuvo, callando súbitamente. Ángel se preocupó, dio un pequeño golpecito con los pies a la pared, mientras murmuraba el nombre de Alexei. Ella no respondía. Ángel podía jurar que Alexei iba a decir que la única manera de salir era usando la Death Note. Ansioso, siguió golpeando la pared, pero otro golpe provino del lugar dónde debía estar la puerta.
-¡Callados o verán cómo les va! - amenazó la voz de Will. Ángel detuvo los golpes instantemente, malhumorado. - Así me gustan.
-¡Alexei! ¿Estás bien?- insistió por última vez. Un gemido de afirmación del otro lado de la pared le indicó que la chica estaba bien. Suspiro de alivio. -¿Qué sucedió?
-Nada.- respondió Alexei, tras unos minutos de silencio. Tosió audiblemente.- Me duele la cabeza, es todo. Cállate y déjame pensar.
Ni él ni Alexei dijeron nada más. Los ojos de Ángel se habían acostumbrado a la oscuridad, y ahora veía la borrosa forma de la habitación. No había nada en ella. Vislumbró un objeto en una esquina superior del cuarto. No distinguió que era, pero de alguna manera sabía que era ese objeto. Hacía calor, y Ángel sudaba. Sacudiéndose la cabeza, se quito la peluca rubia. El olor asqueroso de la habitación más el aroma de su propio vómito y el calor, lo hacían sentir adormecido y débil. La cabeza le empezó a dar mil vueltas. El tiempo pasaba, pero no sabía sí rápido o lento. Solo estaba sentado, con las manos aún atadas, la espalda recargada a la pared derecha, el oído atento para escuchar a Alexei. Pero ella tampoco se movía ni decía nada.
No se dio cuenta cuando cayó dormido, hasta que despertó somnoliento bañado en sudor, pero sin náuseas ni dolores de cabeza. Sus ojos tardaron nuevamente en adaptarse a la oscuridad, pero entonces visualizó una pequeña silueta borrosa. Delgada como una calavera, y con un cabello tan largo y brillante como el de una modelo. Cerró los ojos y suspiró con alivio.
Misa voló en el estrecho espacio hacia él, y le puso con cariño una mano sobre la frente. Ángel no se movió ni dijo nada.
-Todo estará bien, Ángel.- dijo Misa, con voz dulce y melodiosa. Cariñosamente, le sonrió en la oscuridad y le acarició el rostro.- Todo está saliendo como lo planeaste.- susurró, en voz tan baja que Ángel apenas alcanzó a entender las palabras. No dijo ni hizo nada.- Wallace ya los está buscando.
Ángel suspiró. La espera no sería tan larga, después de todo. Cerró los ojos nuevamente, y se acurruco en el suelo. Le dolió la espalda, era el lugar más incómodo dónde hubiera estado. Pero pronto, todo terminaría. Las cosas iban bien.
Él lo había planeado todo. El secuestro, el encierro… todo era parte de su plan. Había tomado algún tiempo en decidirse sí hacerlo o no, pero al final su ambición había sido más grande que su miedo de que algo pudiera salir mal. No tendría que aguantar mucho más en ese asqueroso lugar. Alexei no tendría más miedo… no en ese momento. Después sí, pero temería de él. Sin embargo, Ángel no le haría daño.
Ángel sabía que Near sospechaba de él. Había cometido muchos errores, pero no podía cambiar el pasado. Solo podía confundir a Near y cambiar su perspectiva con el presente. Así que había decidido planear el secuestro.
Había investigado previamente los nombres de los secuestradores. Jack, Will, Preston, Silvester y Skylar eran un pequeño grupo de una gran banda de secuestradores que habían causado estragos en los últimos años. Eran muy conocidos en la comunidad, porque su patrón era el secuestro de personas importantes, famosas y adineradas. Ángel los había escogido a ellos, creyendo que parecía más natural sí eran secuestrados por conocidos criminales que por otros no tan conocidos, puesto que Near podría sospechar que todo había sido investigado y cuidadosamente planeado.
Ángel escribió los nombres de Will, el jefe de todos ellos, y Silvester, el conductor; en la Death Note la madrugada de ese día, antes de ir a desayunar y a charlar con el señor Wallace. Ordenó a Will mandar a realizar el secuestro de Alexei justo afuera del almacén del señor Vanille. Había mandado a Silvester a permitir a Ángel subirse al auto para "salvar" a Alexei. Lo secuestrarían también a él con la excusa de haber reconocido que era Ángel Matsuda. Había detallado en Will y Silvester que no permitirían que nadie de sus hombres, e incluso ellos, asesinaran o dañarán a Alexei o a él. Los llevarían a una casa a las afueras de la ciudad, y los encerrarían sin hacerles ningún daño. Will inspeccionaría el bolsillo izquierdo de Ángel, dónde encontraría el celular, y no tocaría el bolsillo derecho, pues ahí se encontraban hojas de la Death Note.
El celular no tenía ningún número en la agenda. Por lo que Will decidiría esperar hasta que alguien se preocupará por las víctimas, y llamará al teléfono del chico. Misa estaría atenta, esperando el momento en que esto sucediera, y le avisaría a Ángel inmediatamente. Wallace había llamado apenas había notado un pequeño retraso en el itinerario. Pronto estarían salvados. El susto de que algo hubiera salido mal, había pasado. Todo saldría perfecto.
Pero, Ángel no ganaba nada con eso. La trampa para Near se encontraba en la esquina superior del techo, colocada la noche pasada por los secuestradores bajo los efectos de la Death Note. Una cámara que espiaba todos los movimientos de Ángel. En el cuarto dónde Alexei estuviera encerrada, habría una también, grabando todo lo que decía y hacía.
*"Estamos solos. La única manera de salir es…"*Las palabras resonaron en su cabeza, y contuvo una risa burlona. La cámara, lo observaba, lo sabía. El plan de Ángel terminaría haciendo sospechar a Near de Alexei. Alexei no sabía que había una cámara. Alexei cargaba algunas hojas de la Death Note entre sus ropas, cosa que Misa había comprobado, tranquilizando a Ángel diciendo que "Ni el shinigami de Alexei la había visto". Seguramente, entre la desesperación y temor, Alexei sacaría esas hojas e incluso las usaría, todo grabado por la cámara. Y en poco tiempo, Will y Silvester tendrían una discusión. Y ambos, morirían. Todo planeado por Ángel. Alexei no tenía escapatoria. No había error posible. No está vez.
Entonces, cuando finalmente fueran rescatados, la policía, o incluso el propio Near y su equipo, se llevarían los videos que esa cámara había grabado. Y encontrarían una sorpresa. La culpa recaería en Alexei. Ángel detendría los asesinatos por un tiempo. Pediría al señor Wallace en el próximo año nuevo, que deseaba irse a estudiar a Londres. Y entonces, volvería a ser el Hassassin, y su justicia no tendría fin. Cumpliría su misión.
Sería Dios del Nuevo Mundo. Escuchó sollozos por parte de Alexei del otro lado de la habitación. La culpa volvió a él, pero duro poco. Era un sacrificio que tenía que hacer por salvar a los demás. Era el sacrificio de un Dios.
Cerró los ojos, y se echó a dormir, tranquilo. No tenía otra cosa que hacer, solo esperar. Todo estaría bien. Todo estaría bien, así lo había planeado él, un Dios. Y los planes de Dios siempre salían bien,
Lo despertó un insistente golpecito que provenía de la pared. Su estomago rugió audiblemente, tenía hambre. Se preguntó qué día era, Se preguntó la hora, y trató de recordar su última comida. Parecía que había sido hace un año. La espera le parecía eterna.
Carraspeó, pues sentía la garganta seca. Con los ojos entrecerrados, habló hacia la pared derecha.
-¿Qué pasa?
-Están peleando. Y están ebrios.- respondió la voz de Alexei. Algo en su voz había cambiado, pero Ángel no supo decir qué era. Agudizó el oído y escuchó, efectivamente, que los secuestradores hablaban en voz alta y en un tono de enojo. Aún así, no entendían sus palabras.
-¿Y…?- comenzó, pero ella ya estaba hablando de nuevo.
-Podemos tratar de escapar. Las puertas son viejas, quizás la madera esta podrida, puesto que estamos en un tipo de sótano, y en esta colonia las calles se inundan fácilmente. Tienen una cerradura fuerte, pero podemos romper la madera. Yo me encargo de distraerlos.
Ángel, presa de asombro, se quedó con la boca abierta. Sentía que la sangre le hervía. Tuvo una mala sensación y sintió como su plan perfecto perdía la perfección hasta ser casi una basura. Puso los ojos en blanco, le dolían las muñecas por llevar tanto tiempo bajo las cuerdas. Aspiró con coraje una fuerte bocanada de aire, y temiéndose la respuesta, se atrevió a preguntar:
-¿Cómo lo sabes?
-El Monstruito lo vio.- dijo ella rápidamente. Ángel maldijo entre dientes, y se sintió estúpido. De nuevo, había fallado. El Monstruito seguramente había visto la cámara. Su plan perfecto no era nada ahora. Aunque…quizás la cámara habría grabado a Alexei hablando sobre el Monstruito. Eso lo hacía sentir un poco mejor, pero se seguía sintiendo tremendamente tonto. Misa, a su lado, dejo salir un sonido extraño. Se acercó a él, y le murmuró en voz muy baja al oído.
-Tranquilo. Alexei no sabe nada de la cámara. De hecho, la cámara ha grabado excelentes escenas…- Ángel sonrió, y sus esperanzas volvieron al flote. No se preocupo en preguntarse como Misa sabía eso.
-¿Qué es lo que quieres hacer, Alexei?- preguntó, fingiendo estar molesto y preocupado.
-Logré liberarme las manos. El Monstruito se encargará de todo. Solo pasaré una hoja de la Death Note por debajo de la puerta. Los estúpidos vendrán y la tocarán. Verán al Monstruito. Él los hará salir. Aprovecharemos ese momento para tratar de escapar de aquí.
-¡Estás loca! No va a funcionar… -tartamudeó.- ¡no hagas nada! ¡No uses a esas…cosas! Wallace vendrá por nosotros, solo tenemos que esperar…
-¿Esperar? ¿Cuánto? rugió Alexei. - Los oí hablar de lo que querían hacer con nosotros… van a cobrar un rescate a Wallace. Aunque él pague o no, esos idiotas nos van a vender. Quieren matarte y vender tus órganos, y a mí piensan venderme a una red de prostitución. Están enfermos, están locos. Prefiero que nos maten intentando escapar a esperar a una ayuda que nunca va a llegar. Vas a hacer lo que yo te diga, o te mato. Es lo único que podemos hacer. Ponte atento.
-¡Alexei, no!- la interrumpió Ángel, abriendo los ojos de par en par.- ¡No intentes nada!
-Cállate. Lo haré, quieras o no. Y no lo arruines, o me las pagarás.-Ángel contuvo la respiración. Eso alteraba su plan, tenía que detenerla. La situación podía salirse de sus manos. ¡No lograrían escapar! ¡Tenían que esperar a Wallace!
-¡Alexei! ¡Alexei!- insistió, elevando más la voz. Pero era tarde. Ángel escuchó como Alexei golpeaba escandalosamente algo en su cuarto. Los hombres dejaron de pelear, y Ángel escuchó pasos que iban hacia ellos. Contuvo el aliento, sudaba.
Oyó el sonido de la puerta de Alexei abrirse. El corazón le latía rápidamente, podía escucharlo latir en sus sienes. Expectante, espero.
-¿Qué sucede, corazón?- preguntó la voz de Will, en un tono burlón y divertido que indicaba que efectivamente estaba ebrio. -¿Qué es esto, una carta de amor? ¿Para nosotros? Eres una dulzura… déjame ver, hazte a un lado estúpida…-hubo un largo silencio.
-¿Qué es, Will?- preguntaron varios hombres, más alejados. Parecían haber olvidado su riña. Will no respondía. Había un silencio aterrador en todo el lugar. De nuevo, Ángel escucho pasos. Y siguieron gritos de horror y pasos rápidos.
-Lo logró…- susurro Misa, sin creerlo. Traspasando la pared del cuarto, echó un vistazo afuera. Regreso anonadada.- Solo quedan Will y Preston. Will está pasmado.Preston no sabe qué hacer.
-¿Qué pasa, Will? ¿Qué pasa? ¿Es una broma? ¿Qué hay en papel? ¿Will? ¡Will!- era la voz del tipo de cabello largo. Hubo de nuevo, pasos. -¡Will! ¿Qué pasa?
-Ese… ese mounstro… vi al Diablo. Vi al Diablo.- insistía Will, parecía estar perdido. Estaba asustado.- Estaba con ella… ¡No, no lo toques! ¡Aléjate!
-Fuera de aquí. Ahora.- dijo Alexei con decisión. Volvía a ser la de siempre, con su voz fuerte, creída y llena de desdén y frialdad. Ángel podía imaginar una sonrisilla burlona en su rostro.- Ahora. ¡Dije ahora!
-¡Jefe…! ¿Qué hago?- musitó Preston, pero Will no respondía. Hubo el sonido seco de un golpe, pero no hubo más respuesta. Ángel miró a Misa exigiéndole saber que pasaba, Ella obedeció inmediatamente, traspasando de nuevo la pared.
-Preston golpeó a Will. Él está en el suelo, sofocado, Preston lo golpeó en el hígado. Preston solo mira a Alexei y a la hoja de la Death Note.
-¡Alexei!- gritó Ángel. Pero Alexei no respondió.
-A un lado, idiota.- ordenó Alexei. Hubo nuevamente, un par de sonidos de golpes débiles.- ¡Déjame ir o te mataré!
-No iras a ninguna parte.- repuso Preston, con autoridad. Ángel escuchó un violento forcejeo que termino en un estruendoso golpe contra la pared derecha de su habitación. Se puso de pie inmediatamente, al escuchar un gemido de dolor por parte de Alexei.
-¡Alexei! ¡Alexei!- rugió, mientras golpeaba con sus manos amarradas la puerta, y la pateaba con toda su fuerza. Pero Alexei se había equivocado, era una puerta sólida y firme.
-¡Quítate! ¡No me toques! ¡No me toques! ¡No! ¡No!- los sollozos de Alexei eran desesperados, volvía a estar asustada. Ángel la escuchaba llorar.- ¡Ayúdenme! ¡Ayuda! ¡Ángel!
Misa se volvió hacia él con el terror expandido en todo el rostro.
-Ángel…- susurró.- Alexei te necesita…
El chico apenas la escuchó: sabía lo que estaba sucediendo. Golpeó con todas sus fuerzas la puerta, pero está no cedía en lo más mínimo.
-¡Déjala ahora, idiota! ¡Te mataré! ¡Déjala! ¡Alexei! ¡Alex…!
Su último grito quedó ahogado por el sonido de un disparo. Los gritos de Alexei cesaron. Preston gritaba palabrotas, maldiciendo a todo. Hubo más disparos, que sonaban estruendosos en sus oídos. Hubo gritos. Ángel escuchó pasos hacia dónde estaban, y en seguida, la voz autoritaria de un hombre.
-¡Policía! ¡Baje esa arma y aléjese de la señorita!
Hubo otro disparo. Alexei grito. Lo siguieron un par de disparos más. Hubo después un silencio horrible, dónde Ángel no sabía lo que pasaba. El corazón se la había detenido, no pensaba en otra cosa que en Alexei. Golpeó la puerta una vez más, pidiendo ayuda.
-¡Aléjese de la puerta!- ordenó la misma voz de antes. Luego, un golpe atronador. Y Ángel vio la luz, se quedó ciego por unos segundos antes de ver al hombre que lo había salvado. Parpadeó varias veces. Su piel era oscura, sus ojos eran nobles y valientes, vestía un uniforme de policía y portaba firmemente un arma en la mano. Suspiró aliviado. Alcanzó a ver a Alexei detrás del hombre, cubierta de suciedad y lágrimas. Tenía el labio abierto, pero estaba bien. Estaba viva.
-Gracias… gracias…- balbuceó al salir del cuarto escoltado por dos policías. Se encontraban en una enorme habitación, con una mesa de billar en el centro y fotografías de mujeres posando indiscretamente en una pared. Miró el montón de latas de cerveza que había en el suelo. Con asco y sintiéndose turbado, vio a Preston herido, tirado en el suelo y el cadáver de Will. Los ojos abiertos, y una herida en el pecho por dónde brotaba sangre oscura que se esparcía por el suelo. Desvió la vista. Él había escrito en la Death Note que su muerte sería así. Al llegar la policía a salvar a sus víctimas, dispararía contra ellos. Moriría atravesado por una bala.
Observó a Alexei nuevamente, y se le echó a los brazos. Por primera vez, la chica respondió al gesto. Y juntos, se quedaron abrazados sintiéndose a salvo. Los habían salvado. Estaban vivos.
Y el plan de Ángel había funcionado.
- Tanto una hoja como un fragmento de la misma tiene el mismo poder y reglas que la propia Death Note.
N/A ¡Holaaaa gente hermosa mía! Estoy muy, muy feliz de volverlos a ver y de traerles este capítulo que en lo personal me gustó ;) Espero que a ustedes también les guste y me lo digan en un bonito comentario, si no es mucha molestia, claro ;) Recuerden que un comentario es un día menos para conocer al amor de su vida.
Bueno, vamos a lo clásico (espero que esto no se me haga costumbre :/) les doy las gracias por seguir leyendo está historia a pesar de las tardanzas, muchas gracias por ser tan pacientes, los amo. Seguro que esto no les interesa, pero les presento mis excusas oficiales por haberme tardado tanto:
-Última actualización, 2 de febrero. Muere mi computadora. A partir de ese día, hasta… el 23 de marzo me dediqué a actualizar el resto de mis historias usando otra computadora.
-23 de marzo-7 de abril.- Tortura escolar pre-vacaciones.
-7 de abril- 15 de abril.- mala semana, muy mala suerte. Semana deprimente. (Aún sin mi computadora)
-15 de abril a 25 de abril.- inspiración para otra historia… jeje. Aún sin computadora.
-25 a hoy, 29 de abril.- ¡¡¡¡Tengo que actualizar Death Note!!! Brote de inspiración… pero sin computadora aún.
Y esa es la razón por la cual no había actualizado. Mil disculpas… pero al menos logré actualizar hoy, finalmente. Jeje.
Bien, vamos a lo que les encanta más que nada en el mundo… ¡teorías! ¡Wii!
1)Creo que mi amado y súper inteligente Near dejo en claro todas sus teorías. Como siempre, sí tienen dudas, estoy para servirles. Como se habrán dado cuenta, nuestro Near sospecha de Alexei y Ángel. Sabemos que los motivos para sospechar de ambos son muy buenos, y cómo buen detective, a Near no se le escapada nada. El chico sabe que Ángel es Ángel Matsuda, y Alexei es Alexandra, no Anastasia como ella quiso hacerlos creer. Y Near, como genio que es, ya tenía previsto algún movimiento por parte del Hassassin. Ya tiene el movimiento por parte de ellos, pero… ¿qué hará Near para descubrir cuál es el verdadero asesino? ¿Teoría? ¿Cuál será su contraataque, por así decirlo?
2)Oh, Dios. Nuestra pequeña Alexei. Sabemos lo asustada que está de la muerte, pero, ha confirmado frente a esa cámara que la estuvo vigilando durante el secuestro poseer una Death Note. Además, citando a Misa: **"De hecho, la cámara ha grabado excelentes escenas…-"**Alexei ya pudo haber firmado su sentencia de ser el Hassassin.
3)Ángel se vuelve cada vez más arriesgado y peligroso, todo por su deseo de ser un Dios. Se puso a sí mismo en peligro, por no decir a Alexei, todo para poder culpar a Alexei de algo que no es. Fue un plan muy arriesgado, pero bien elaborado y que finalmente, resultó bien. Ahora que al parecer todos creerán que Alexei es el Hassassin, él es libre. A menos, que como siempre, haya cometido un error chiquitito… ¿alguien lo vio?
4)¿Creen que nuestro Ángel se esté volviendo un Dios, realmente? O será… ¿un criminal? Está en claro, que de alguna manera, el secuestro fue planeado y organizado por Ángel. El secuestro es un delito. Pero en este caso, es un sacrificio para un mundo mejor. "Sacrificar a unos pocos para salvar la mayoría" Frase del capítulo 15, por el Presidente Stuart, hombre que se perdió a sí mismo en la inmensidad de su propio poder.
5)¿Cuál fue la acción del Monstruito y Misa en todo esto? Porque lógicamente tuvo que haber una razón por la cual el Monstruito no dijo a Alexei que había una cámara vigilando todos sus movimientos…
6)Pónganse en el papel de Kim, Near, Gevanni, Brian, Kij, Oger, el señor Wallace… dos chicos muy diferentes son acusados de asesinos. ¿Cuál escogerían ustedes para nombrar su principal sospechoso?
Nos vemos en el próximo capítulo. Gracias.