← Almas Gemelas · de
Almas Gemelas — capítulo 15
Fue realmente un día agotador y duro. Era ya de noche cuando acabó su último examen. Se acostó en su cómoda cama, en su habitación. Alexandra no podía dejar de darle vueltas a los exámenes de ese día, sobre todo el de Herbología. Nunca se le habían dado bien las plantas, le parecían todas iguales. Esperaba haber aprobado aunque eso no lo sabría hasta el día siguiente. No tenía nada de sueño puesto que estaba con los nervios a flor de piel puesto que esos exámenes eran vitales para pasar de curso. No quería defraudar a sus padres, sobre todo teniendo en cuenta de que eran muy estrictos. No le hacía precisamente ilusión volver con ellos, nunca le habían tratado especialmente bien. Tan sólo como si fuera parte de la pared, excepto cuando hacía algo que ellos consideraran malo. Entonces era cuando parecía que había explotado una bomba. Por suerte,llegó la carta y pudo salir de aquel infierno. Para ella, Hogwarts significaba libertad, algo que jamás ha tenido en la vida. Por eso tenía tanto genio a veces, porque por primera vez sentía que se podía defender. Aunque esa fortaleza y ese carácter se tambalea ante la gélida presencia de Tom Riddle. A veces tiene la sensación de que él ha pasado un gran trauma porque no era normal esa actitud de superioridad y de seguridad. Cada vez que esos pensamientos entraban en su mente, le daban ganas de conocerlo mejor, pero pronto sentaba la cabeza otra vezy la racionalidad volvía a su cerebro diciéndole que no era conveniente acercarse a él siquiera. Aún recordaba con un estremecimiento la vez que casi la estranguló.
Se cambió de posición en la cama para desechar esos recuerdos tan espeluznantes. Le daba escalofríos recordar aquella mirada que le dirigió Tom aquel día. Era una mezcla de odio, frialdad y humillación. La muerte brillaba ese día en sus fríos ojos…
No, definitivamente el comportamiento de Tom Riddle era totalmente anormal. Es decir, puede que estuviera entrando en la adolescencia pero que ella supiera nadie tenía esos impulsos violentos aparte de él.
Olvidó aquellos pensamientos cuando empezó a invadirle el sueño y el cansancio…No quería dormir puesto que significaría que faltaba menos para que su pequeño paraíso de libertad acabara y volviera a lo que ella decía ser una cárcel. Sólo de pensar en el corpulento y serio de su padre unas húmedas lágrimas se le escapaban. Realmente echaría de menos todo esto… Abrió los ojos como platos sorprendida por ese último pensamiento. ¿Echaría de menos absolutamente "todo"? Tal vez existía una persona en todo Hogwarts al cual si que no echaría de menos. O eso pensaba ella.
Lentamente sus párpados fueron cerrándose con ese último pensamiento en mente.
El director Dippet se hallaba ante mí, comentándome una mala noticia: he suspendido y no podré pasar de curso. Repetiré primero. La desesperación se apoderó de mi alma…No podía ser… ¿Yo? ¿Suspendiendo? Sentía el mundo derrumbándose sobre mí…De pronto, vi las caras de mis compañeros burlándose de mis estúpidas notas…Yo lloraba sin poder parar…Entre esos rostros estaba el de él…Tom Riddle...Emitió una gran carcajada de desprecio…Se acercó a mí y me dijo al oído riendo "eres tan patética". Sentí que me iba a morir…De repente, entró mi padre al Gran Comedor, me dice fríamente "esperaba más de ti" y me pegó una bofetada. Resonó por todos los rincones. Esto solo hizo crecer las risas y mis lágrimas…
Alexandra despertó con el corazónlatiendo a toda prisa. El sueño que acababa de tener había sido horrible y sin embargo en él se reflejaban sus mayores temores. Se intentó incorporar y echó un vistazo a su reloj. No era muytemprano, así que decidió levantarse.
Efectivamente, a los pocos minutos el resto de sus compañeras fueron despertándose; todas ellas nerviosas porque ese día daban el resultado de los exámenes. Bajaron al Gran Comedor. Alexandra estaba hecha un manojo de nervios, suspiernas temblaban de miedo.
Pronto, el profesor Dumbledore de Transformaciones repartió los sobres donde indicaban si pasaban de curso o no.
El sobre de Alexandra temblaba en su mano. Estaba indecisa ya que no pudo dejar de recordar la pesadilla que había tenido. Finalmente decidió abrirlo…
Se tapó con la mano su boca de la sorpresa. ¡Pasaba a segundo! Aún no se lo podía creer…
Echó un vistazo casi involuntario a la mesa de Slytherin, donde sus ojos azules se clavaron en Riddle. Parecía que él también había aprobado, a juzgar por su sonrisa.
No supo que pensar ya que su mente se quedó en blanco como tantas otras veces.
Repentinamente, él también alzó la cabeza y sus miradas se cruzaron por un breve instante. Fue tan solo un segundo puesto que Alexandra desvió su vista hacia su compañera de al lado. Se había puesto nerviosa. La mirada de Tom era demasiado profunda como para soportarla así como así.