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Almas Gemelas — capítulo 16

Una presencia familiar se le acercó por detrás en la mesa de Slytherin del Gran Comedor. Fue precisamente un segundo después de que la mirada de él y Alexandra se hubieran cruzado.Tom se giró y vio ante sí la esbelta figura de Druella Rosier. Ella sonrió cuando le miró. Su gesto no fue tan descarado como la última vez pero aún así a Tom le molestó.

-¿Qué demonios quieres? - le espetó a la rubia con brusquedad.

Druella se encogió de hombros, sin perder su ancha sonrisa.

-Simplemente quería saber si pasas de curso y también verte.

Tom enarcó una ceja escépticamente.

-Sólo por curiosidad… ¿Eres masoquista?

La chica abrió al máximo sus ojos, impresionada por esa pregunta ya que no se lo esperaba.

-No, no soy masoquista. Tal vez si esté loca…-se rió de una forma forzada-¿A qué viene esa pregunta?

Tom sonrió a su vez. Sin embargo, no era una sonrisa dulce como la de ella, sino una sonrisa que embargaba toda la oscuridad que se consumía en su interior. La dulzura y amabilidad de Druella desapareció al instante de su rostro, dejando paso al miedo. Tom conseguía intimidarla y mucho. Intentó reponerse al pillar "in fraganti" a una muchacha de ojos azules observándolos con disimulo desde la mesa de Ravenclaw. A Druella casi se le escapa la sonrisa otra vez, pero tuvo cuidado. Tom ya había dejado su siniestra sonrisa, aunque sus ojos reflejaban una tenebrosa oscuridad que conseguía que nadie pudiera sostenerle la mirada más de unos segundos. Un escalofrío recorrió el cuerpo entero de Druella. Intentó centrarse en su objetivo: Tom Riddle. Era el único chico que no había caído a sus pies y ella lo consideraba como un reto. Un reto difícil pero se divertiría al menos. Eso teniendo en cuenta si no la mataba pero lo dudaba. Echó un vistazo de reojo al sobre de Tom, contemplándolo con satisfacción porque también pasaba de curso, igual que ella.

-¿Sabes qué? Estaremos juntos en segundo. Yo también he aprobado todo.

Tommetió el sobre dentro de uno de los bolsillos de su túnica, molesto. Estaba harto de que Druella le mirara de esa forma, como si fuera un juguete o algo por el estilo. Le tendría que lanzar otra maldición Cruciatus pero evidentemente no iba a poder hacerlo en ese momento ya que tenía todo el profesorado vigilando en el Gran Comedor.

-No te vuelvas a acercar a mí o lo pasarás peor que la última vez - le amenazó Tom con esa voz que abarcaba tanta frialdad y oscuridad.

Se levantó a toda prisa del asiento, dejando a Druella con la palabra en la boca para regresar a la Sala Común, a pesar de que había desayunado poquísimo. A la muchacha no le dio tiempo a decirle nada así que decidió irse a la mesa de Ravenclaw a divertirse un rato. Pasaría desapercibida ya que todos los alumnos estaban de pie, riendo o llorando por causa de sus resultados.

Se acercó a la chica de los ojos azules que hace unos instantes miraba a Tom disimuladamente. Estaba charlando con otra muchacha que según tenía entendido se llamaba Liza.Las saludó a las dos, sobresaltándolas.

-¡Hola! ¿Cómo estáis? -exclamó con esa falsa sonrisa cariñosa - ¿Te llamas Alexandra, verdad?-preguntó refiriéndose a la chica de los ojos azules.

Ella asintió asombrada todavía de que Druella estuviera hablando con ella cuando tan solo hace unos instantes estaba charlando con Tom. Sinceramente a Alexandra le había sorprendido que Tom se fuera tan rápido del Gran Comedor puesto que él normalmente era quién hacía huir a los demás y no al revés.

-¿Qué hacías espiándonos a mí y a Tommy? - preguntó Druella sacando a Alexandra de sus pensamientos.

"Vale, esto sí que no me lo esperaba" pensó Alexandra con inquietud, mordiéndose el labio inferior.

-No sé de qué me estás hablando - intentó que su voz sonara firme pero jamás se le había dado bien mentir.

Liza observó a Alexandra incrédula. Lo peor era que Erik estaba cerca y se había vuelto para escuchar la conversación. Druella soltó una carcajada sarcástica.

-En serio, sé perfectamente que nos estabas mirando. ¿Por qué, Alexandrita? ¿Mera curiosidad? Permíteme que lo dude.

Ahora sabía porque Tom se había marchado con tanta precipitación; Druella verdaderamente conseguía sacar de quicio a cualquiera.

-Mira, sinceramente no sé cuál es tu problema. Yo no he espiado a nadie y te recomendaría que volvieras con tu "Tommy" o que regresaras a tu mesita con las demás serpientes y nos dejarás en paz. ¿Sabes por qué? Porque esta es la mesa de Ravenclaw, es decir, la mesa para las personas inteligentes y no subnormales.

Druella se quedó helada con esa respuesta. Nadie había tenido la osadía de tratarla así. Bueno, en realidad sí pero Tom Riddle no contaba puesto que era su objetivo. Recuperó la compostura y se despidió diciendo:

-Vale, me iré, bonita. Reflexiona en lo que te acabo de decir. Además, estoy segura de qué tendrás que darles alguna explicación a tus amiguitos "inteligentes".

Regresó a la mesa de Slytherin, mirándola burlonamente. Se había divertido muchísimo torturando a esa pobre chiquilla. Se rió en sus adentros.

Contempló desde ese lugar como Erik empezó a discutir con Alexandra.

"Si, sin duda ha sido divertido" pensó con mucha motivación.