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Historia 51028 — capítulo 2
(POV Jasper)
María me gritaba. Yo había intentado detener a los vampiros novatos, para que dejaran de matar gente pero era imposible. Yo ni siquiera me resistía a la sangre humana. Humano que veía, humano que moría.
-Ya basta- dijo Charlotte, acercándose.
Respiré hondo y miré a María.
-¡Ya basta nada!
Salí del círculo de María, y me tiré a las orillas de un riachuelo, cerca de nuestro campamento.
-Oye, amigo...
Me sobresalté. No había oído las pisadas de Peter, estaba inmerso en mis cavilaciones.
-Hola- musité.
-Oye, Jazz... Tenemos planeado con Charlotte largarnos de aquí. No queremos dejarte solo con María así que... ¿Qué tal si vienes con nosotros?
Miré la cara de Peter, que estaba ansioso.
-¿A dónde iríamos?
-A un lugar en el que ella no nos pueda oler ni encontrar- susurró Peter-. Pero si quieres seguirnos, que sea ahora, porque Charlotte no aguanta más esta vida miserable que tenemos. María nos muerde a cada rato, cada vez nos trae a más neófitos para entrenar... Y cada vez somos más salvajes.
Asentí y miré al cuartito donde María usaba como descanso.
-Claro que los sigo... ¿Pero no sería mejor matar a María para evitar dudas e incertidumbres?
Peter miró también a donde miraba yo.
-Me encargo yo.
-Te ayudo- dije, dispuesto a acabar con esa maniática.
Golpeamos la puerta, y María abrió. Era morena, de pelo largo y ojos dorados. Nos miraba con cara de "Lárguense, gusanos".
-Hola, María... Queríamos mostrarte un humano- dijo Peter.
En el lago había un humano navegando, pero ella no llegaría a matarlo... O al menos, eso esperaba. De ella y de mí.
-¿Dónde?
-En el lago- dije, algo dudoso.
-Genial. Síganme- ordenó.
La seguimos, y cuando estuvimos seguros que estaba muy concentrada en ese ser humano, por el cual tenía una tentación horripilante, Peter se lanzó encima de ella, y yo la ataqué.
María chilló, sobresaltando a medio ejército de vampiros, y con Peter le arrancamos pedazos de piel. Peter cogió un hacha que usábamos para cortar madera para María, y le asestó un golpe en un costado. El hacha se rompió.
Le di una mordida espantosa en el cuello, y la decapité.
-¡Una hoguera!- chilló Charlotte-. ¡Hagan una hoguera!
Los vampiros, entendiendo el asunto, quemaron maderas y papeles. Charlotte recogió la cabeza de María, y nosotros juntamos todo lo que pudimos. Lo arrojamos a la hoguera, mientras que María profería los últimos gritos de agonía que era capaz de producir.
Salimos corriendo, cuando nos dimos cuenta que un vampiro, traidor, había sacado antes de que se consumiera un dedo, y lo aplastaba en el pasto. No estaba muerta. Salimos corriendo, cuando vimos como María se recuperaba, con rastros del fuego en su rostro, pero no nos detuvimos a observarla.
-¡Vamos, vamos, vamos!- urgía Peter.
Charlotte corría a la misma velocidad que yo, y cuando nos dimos cuenta, estabamos en New York.
-La perdimos- dijo Charlotte, olfateando-. No hay rastro de él. Pero si ella corre en la dirección que nuestro hedor dejó, nos encontrará.
-Tenemos que ponernos otra ropa... Así la confundiremos con el hedor de los humanos- sugerí.
Entramos a una tienda, yo con un ardor en la garganta, y compramos unos conjuntos.
Charlotte se ajustó la cinta de su vestido, y fuimos a una plaza. La luna iluminaba todo, y empezó a llover.
-Justo lo que precisábamos- dijo satisfecho Peter.
-María se confundirá más aún- dije, sonriendo pese a mi sufrimiento.
-Dios mío- dijo asustada Charlotte, y me miró a los ojos-. Tienes una sed terrible...
Cerré los ojos.
-Tenemos que alimentarnos si queremos seguir adelante- dijo Peter, y nos levantamos. Todos nos miraban bajo sus paraguas, con cara de "¿Y estos no se cubrirán?"-. ¿A dónde vamos?
-Es temporada de caza- señalé, mirando al bosque-. Podemos hacer que los atacamos y después se difundirá el rumor que fueron unos animales extraños... ¿Hay murciélagos vampiros en el bosque?
Todos reímos.
Fuimos y nos alimentamos con unos humanos que estaban cazando osos, a pesar de ser de noche.
Sin María...
Una nueva vida.