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Historia 51028 — capítulo 3

(POV Alice).

Caminé hasta un restaurant, pensando cuanto extrañaba comer como los humanos. Ya me había alimentado con un solo humano y varios animales... Estaba intentando no alimentarme de humanos, pero era prácticamente imposible. No aguantaba más.

Me senté en el banco de una plaza, metiendo las manos en los bolsillos de mi abrigo, cuando recordé que yo no entía frío. Era un impulso nervioso.

-Disculpe, señorita- me dijo un mozo, con una libretita.

Miré al muchacho. Me miraba como hipnotizado.

-¿Va a pedir algo?

-No gracias. No tengo hambre- dije cortante, pero él se sentó a mi lado.

-Eres hermosa...

-Gracias, pero dije que no pediré nada.

Intentó besarme, pero le di una bofetada, que bien podría haber acabado en fractura de pómulo.

Él gritó, muerto de dolor, sujetándose el rostro, que se hinchaba lentamente y se ponía violeta.

Salí corriendo. No quería que me descubrieran en mi tercer día de vida nueva.

Me subí a un ómnibus, y pagué para ir a Philadelphia, que no quedaba muy lejos.

Cuando llegué, vi una linda cafetería. Necesitaba disimular, así que entré.

-Un capuccino- dije, a la camarera.

Solo una razón necesitaba... Solo una, para seguir viviendo.

Un joven atractivo, de cabellos rubios y despeinados, caminaba sin rumbo, junto a dos chicos también buenmozos.

El muchacho rubio se miró en el reflejo de un pequeño lago, dejando ver sus ojos casi anaranjados.

-Solo una razón para seguir viviendo- musitó, y con la mano golpeó el agua.

-Jasper- dijo la chica.

-¿Sí, Charlotte?

-¿Qué harás cuando te separes de nosotros?- preguntó Charlotte.

-No lo sé. Vagar por el mundo, supongo.

-Tengo unos boletos a Philadelphia- dijo el muchacho, y sacó uno-. Con Charlotte nos iremos a París, tal vez. Toma, te lo has ganado.

Jasper sonrió, y lo cogió.

-Gracias, Pet.

-Por nada.

Jasper miró el boleto, sin saber si iría o intentaría matarse.

-Una razón y juro que seguiré con mi vida de vampiro- susurró.

Alice ahogó un súbito sofoco. No permitiría que ese chico se quitara la vida. Y le había gustado.

Ella.

Alice permanecería en Philadelphia hasta que ese chico la encontrara, y si se lograba, permanecerían juntos hasta el fin del mundo.

-Aquí tiene su capuccino- dijo la chica, tendiéndeselo.

-Gracias...

Pero Alice no pensaba en el capuccino. Jasper... Se llamaba Jasper.

Solo esperaba que Jasper no quisiera matarse y encontrara la manera de encontrarla, en Philadelphia. Esperaba que Jasper fuera hasta allí, y descubriera algo especial en Alice, que el mozo desgraciado había conseguido.

Bebió el capuccino sin saber que bebía, sin encontrarle sabor.

Jasper caminó hasta el lago, de nuevo. Se miró otra vez, pensando si encontraría el amor de su vida, que no fuera humano.

Alice sonrió, triunfante. Esperaba que fuera hasta Philadelphia.

Lo esperaría, y si no, lo encontraría.

Perdón que es corto pero dispuse de 15 minutos o 10, para hacerlo.

Cuando vuelva del liceo, hago el cuarto capitulo.

Besos