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Vida Tonks — capítulo 4
Muñecas y más muñecas, cepillos de peinar y broches de colores. Ted había hecho un descubrimiento. Una mejora en la vida. Que podían respirar libertad, que podían escuchar la risa de niños y sus propias risas. Unas paredes cálidas devolvían el sonido. Devolvían la devoción que le habían entregado a la vida.
La creencia de que podrían tener ese lugar que les correspondía. Ella era una Black, luego era una Tonks. Podría tener ambos derechos y nadie se los negaría. Sonreía, mientras Nymphadora subía y bajaba las escaleras, por el barandal.
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Nymphy, te vas a caer. Además, ya estás grande para estar jugando como una niña pequeña.
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Es divertido- dijo, mientras daba un largo salto y flotaba en el aire.
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Pronto perderás esa habilidad. Irás a Hogwarts, cariño.
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¿Irme? ¿Por qué tengo que irme? Me gusta estar aquí y no quiero salir.
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Por que tienes que aprender a utilizar esas habilidades. Y al regresar a casa, tendrás prohibida el uso de magia. Los menores de edad, no pueden hacerla en casa.
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A papá no le molesta.
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Le molestará luego- le dijo y Nymphadora suspiró. Su cabello rosa chicle, cambió de tonalidad. Azul celeste. Su madre la observó, mientras meditaba detenidamente. Meditaba lo que acababa de decir acerca de irse o no irse.
Entrenarse en una escuela para magos. Sonaba divertido, pero tenía miedo de dejar a sus padres. De fallar. De quedarse sola y que jamás fueran por ella. Que jamás regresara a casa y a estar junto a su familia.
Sus padres dormían esa noche, pero ella no podía dormir. Caminó varias veces, preguntándose si debía despertarlos para comentárselos.
Ted observó la luz encendida del pasillo y escuchó los pasos suaves. Se levantó de la cama, soltando los brazos de su esposa y caminó hacia ella.
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¿Nymp? ¿Qué estás haciendo? ¿Te sientes mal?
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No peudo dormir- dijo ella, parada en la mitad del pasillo- No quiero que sea mañana.
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¿Por qué?
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Por que cada vez, me acerca a mi cumpleaños número once. Mamá dijo que me tenía que ir a estudiar. No me quiero ir, papá.
Se sentó con ella en la cama y suspiró, con una sonrisa. Ella lo miró, indecisa. No quería alejarse de sus padres.
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Es algo natural. Tu madre también fue a la escuela Hogwarts.
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Pero yo no quiero irme...
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Tienes que aprender a dominarte, a usar esos poderes. Tu mamá y yo, no pensamos dejarte sola... no creas eso, hija. Te esperaremos con ansias y te buscaremos, apenas regreses.
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Pero...
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Confía en mí y acuéstate. Una pequeña como tú, no debe desvelarse- le dijo, besándole la frente- Buenas noches, cariño.