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Historia 5123 — capítulo 7

Capitulo 7

El verano llegaba a su fin y Lily debía ir preparándose para volver a Hogwarts, para volver a ver a James. Lo que le había ocurrido durante las vacaciones supo arrinconarse en su mente de una forma tan rápida que la propia Lily estaba sorprendida. Hubieran sido unas vacaciones horribles si se hubiese estado martirizando con el tema de Phytom añadido a las ya de por sí agotadoras desavenencias que había tenido con su novio al final del curso pasado.

La lista de los libros y materiales llegó una mañana por medio de Rosebud, y no venía sola:

Estimada Señorita Evans,

Hemos de comunicarle en relación con su presentación a los exámenes de Aparición y Desaparición, que han sido superados con éxito por parte de la candidata y que debido a su provisional minoría de edad, la licencia le será remitida en cuanto cumpla los 17 años que dicta la ley mágica para hacer uso de ella con total libertad.

Cordialmente,

Darius G. Kipling, examinador

Centro de Tests de Aparición,

Departamento de Transportes Mágicos,

Ministerio de Magia

Lo que venía a continuación dejó a Lily perpleja:

Estimada Señorita Evans,

Analizada su brillante trayectoria escolar así como su notable dedicación en las actividades de nuestro colegio, le comunicamos la concesión del Premio Anual que otorgamos a nuestros mejores estudiantes. Desde aquí le deseamos nuestra más sincera enhorabuena y que lo disfrute y, para que conste el recibimiento de dicho galardón, le adjuntamos la correspondiente insignia.

Cordialmente,

Albus Dumbledore,

Director de la Escuela Hogwarts de Magia y Hechicería,

Comisión Estudiantil de Menciones al Mérito Mágico.

Lily miró orgullosa su insignia, no cabía en sí de alegría pues ella una sencilla hija de muggles, una sangre sucia según otros, había conseguido lo que algunos alumnos con una gran tradición mágica a sus espaldas no habían podido ni siquiera soñar (entre sus logros ya contaba el hecho de fuera prefecta de su casa). La volvió a guardar en la cajita en la que venía y cogió el pergamino de la lista de libros:

MATERIAS COMUNES

Herbología: “Cómo amaestrar a una planta carnívora y no morir en el intento” por Albert Carrot

Transformaciones: “El paso de flor a víbora” por D.J. Jones

Encantamientos: “ Libro reglamentario de hechizos nivel 7. Homologado por los duendecillos de Cornualles”

Historia de la Magia: “De cómo Herbert el Borrachín se las ingeniaba par beber en sus conferencias sobre Relaciones Mágicas Internacionales” por Robert King

Defensa Contra Las Artes Oscuras: “Método par convencer a un Slytherin de que vaya por el buen camino”, por Salazar Slytherin.

Pociones: “¿Has preparado ya un filtro amoroso? por Madame Sweetlove

Latín (N/A:ésta la añadí yo): “La Juergas de Calígula” por Nerón

Cuidado de Criaturas Mágicas: “Dragones, para que no te quemen el culo” por Cayus Burning

Astronomía: “¿Realmente pudes ver más allá de tus narices?” por Rudolph el Ciego

MATERIAS OPTATIVAS

Estudios Muggles: “Para quien los necesite” por Elmer Kelly

Aritmancia: “¿Te acuerdas de cuánto hacen uno más uno? Método infalible para contar los años, semanas, días, horas, horas, minutos y segundos que pasaste estudiando” por Pitágoras Stone

Runas Antiguas: “Todo lo que usted quiso saber sobre piedras vikingas” por Thor el Vikingo

Adivinación: “La bola de cristal: no la uses sólo para mirar tu cara en ella” por Marco Mirror, el mago más mirón del Universo

Junto con la presente lista aprovechamos la ocasión para anunciarle que, al igual que todos los años, el Expreso de Hogwarts partirá a las 11 en punto de la mañana el día 1 de Septiembre.

Atentamente,

Profesora Minerva McGonagall,

Subdirectora de la Escuela Hogwarts de Magia y Hechicería

  • ¿Qué títulos más raros?...¿Seguro que te dieron el pergamino correcto, Rosebud?...Cualquiera diría que son libros de humor...En fin, será mejor que me acerque al Callejón Diagon para comprarlos.

Les dijo a sus padres lo del Premio Anual y se pusieron, si cabe, más contentos que ella. Natalie tampoco se quedó atrás en halagos. Habían hecho una apuesta el año pasado que consistía en pagarle una comida a Lily si conseguía el premio, de lo contrario la que tendría que invitar sería Lily pero, tal y como se lo había prometido a su amiga, tuvo éxito y Natalie, sin una pizca de mal perder, la llevó a comer ese mismo día.

Ya por la tarde miró en su baúl por si le quedaba algo de dinero mágico, desgraciadamente, no tenía lo suficiente así que tendría que ir también al banco. Decidió ir sola hasta el Caldero Chorreante donde Tom, el posadero, la saludó: “¿Qué tal el verano Señorita Evans?”. “Estupendamente, Tom, gracias. ¿Me daría una cerveza de mantequilla, por favor?”. “Eso no se pregunta, claro que sí”. Se la bebió de golpe y salió hacia el patio trasero, golpeó el muro con su varita en el ya mítico tercer ladrillo de la izquierda por encima del cubo de la basura y el muro se abrió dejando a la vista el Callejón Diagon.

Fue a Gringotts donde un duende la condujo hasta su cámara, la 528, de la que sacó aproximadamente 80 galeones y 20 sickles. Antes de dirigirse a Flourish y Bloots a por el material de clase se acordó de que tenía que hacerle una visita a Arabella Figg, una squib de 20 años obsesionada por los gatos que trabajaba en la tienda de animales donde Lily compró a Rosebud. Su amistad surgió a partir de unos problemas que tuvo al principio con el cuidado de su lechuza en el colegio y a base de cartearse pidiendo y dándose consejo sobre el tema, iniciaron una buena relación.

  • ¿Arabella? ¡Hola!

  • ¡Hola Lily! ¿Qué tal estás? – contestó una chica de pelo castaño con mechas rubias y ojos marrones

  • Muy bien...No me lo digas...Estuviste muy atareada todo este verano con tus gatos, ¿a qué sí?

  • Buff, ya te digo... – dijo sacudiéndose el delantal de cuero marrón que tapaba un vestido gris de manga corta bastante manchado.

  • ¿Sabes una cosa? – preguntó Lily - ¡Me lo han concedido!

  • No...¿En serio?...¡Eso es fantástico! A James también se lo dieron – Arabella vio cómo se quitaba la sonrisa de la cara de la chica de ojos verdes – No debería haberlo mencionado, ¿verdad?

  • ¡Qué va!, no te preocupes...Me alegro por él , se lo merece.

Arabella había recibido la visita de los dos varias veces el verano pasado y fue James quien se la recomendó para solucionar los problemas digestivos que padecía Rosebud .

  • Bueno, Arabella te dejo que se me hace tarde. Es una pena que no trabajes en Hogsmeade, así podría visitarte más a menudo. ¡Hasta Navidades, si vengo!

  • Hasta Navidades, chica...sino ya sabes...¡a escribir!

  • Descuida – se dieron un abrazo y Lily abandonó la tienda.

Entró en la librería sacando la lista de los libros. Estab llena de estudiantes de Hogwarts de todos los cursos. Voy a tener que esperar. Se puso a mirar algunos libros de la sección de Transformaciones, su asignatura favorita, cuando oyó una voz muy conocida muy cerca de su oído que la hizo ponerse tan blanca como las hojas del libro que estaba ojeando.

  • Qué, ¿fisgando para transformarte en un certificado del Premio Anual para que todos se enteren de que lo has ganado, Evans?

No era otro que James Potter. El chico alto, delgado, de pelo azabache al viento y ojos azules ocultos tras unas gafas desde tercer curso, el buscador del equipo de Quidditch de Gryffindor, el chico con el que había estado desde mediados de quinto curso hasta finales de sexto, aquel que la petrificaba con sólo tocarla, el primer chico al que se había entregado por completo durante la fiesta nocturna que montaron todos poco antes de acabar sexto en el límite del Bosque Prohibido, estaba allí, observándola, ataviado con la túnica del colegio bajo la que se podían ver unos vaqueros azules y una camisa de cuadros abierta con una camiseta blanca por debajo y unos tenis de lona All Star.

  • Hombre, James Potter, tú también por lo que veo...¿Y cómo es que te has enterado si todavía no me he transformado en eso que dices?

  • Ja, ¿cómo es que te has enterado tú?

  • Arabella me lo dijo...y tú, ¿cómo lo supiste?

  • Ah, sabes que Rosebud y yo siempre no hemos llevado muy bien y me cuenta cosas. Siempre pasaba por mi casa cada vez que la dejabas suelta para pasárselo bien un rato, es que se aburre contigo... – Lily apretó los labios – Un día pasó con una carta de Hogwarts y vi el anuncio...Por cierto, - dijo mirando la lista en las manos de Lily – me parece que no es la misma que tengo yo...

Lily levantó una ceja, había algo allí que no le olía bien...

  • Tú no habrás...No me digas que tú...- James tenía una sonrisa socarrona en el rostro - ¡¡¡CÓMO SE TE OCURRE CAMBIAR LOS NOMBRES DE LOS LIBROS!!!¿Quién te da permiso para leer mi correspondencia?

Pero James hizo caso omiso de las recriminaciones de Lily...

  • ¡Hola, Kate! – dijo guiñándole el ojo a una chica morena que pasaba por allí y que por el escudo de su túnica pertenecía a la casa Ravenclaw.

  • ¡Hey, James! ¿Vas a entrenar al campo la próxima semana?

  • No, no lo creo, aún me quedan cosas por hacer

  • Ah, no pasa nada, entonces nos vemos en el colegio, ¿ok?

  • Fijo, nos vemos...- y la chica se fue- Decías Lily..

  • Oh ya veo que no has perdido el tiempo, pensó. Como te decía. ¿por qué cambiaste los títulos de los libros? ¿Acaso no te llegó con lo de fin de curso, eh?

  • ¡Qué yo he cambiado qué!¿De qué estás hablando?¿Seguro que miraste bien?

Incomprensiblemente en el pergamino ya no figuraban los mismos títulos pues ahora parecían más decentes. James sonrió triunfante provocando que a Lily también se le escapara una sonrisa

  • Por cierto, ¿sabes algo de Jane o de Suzette?, porque no me han respondido a ninguna de mis cartas este verano...

  • Ah, me temo chica que Jane está algo “ocupada” de más con Sirius y la loca de Suzette anda por Italia también haciendo de las suyas...¿Qué tal Natalie?

  • Qué excusas más baratas hay que ver...Bien, está bien, se ha echado novio...

  • ¡¿Novio?! Y yo que pensaba que le gustaba – Lily frunció el ceño – Eh, que yo no tengo la culpa de ser tan, tan...

  • Tonto, ¿quizás?

  • No precisamente...Bueno, me tengo que ir ya – dijo echando un vistazo a su caldero lleno de libros nuevos.

  • Espera, aún no he acabado con lo de la bromita...¿Qué pasa si no te encuentro para que me pongas bien la lista?¿Te imaginas la vergüenza que pasaría ante el librero?

  • Sería estupendo ver tu cara – contestó agarrando el caldero – Me voy...Enhorabuena por el Premio y yo...esto...¡Adiós!

Sin más miramientos James le plató a Lily un beso de tornillo en la boca y salió corriendo como si tuviese a una banshee persiguiéndole. Atónita, se acercó hasta la puerta para avistar al joven de gafas, pero ya se había confundido entre la multitud. Enhorabuena a ti también, Cornamenta o,¡qué digo!, ladrón de besos...

Salió del Callejón Diagon con dos calderos llenos de libros y objetos que previamente tuvo que dejar en el Caldero Chorreante, por lo que tuvo que meter las compras en dos bolsas muggle para no llamar la atención. Vagaba por las calles pensando en su curioso encuentro con James, en el que no salió a relucir el tema de fin de curso. Él parecía no acordarse de lo que había ocurrido entre ellos o actuaba como si nada hubiese pasado. Detrás de esa ironía que acostumbraba mostrar se escondía orgullo por no querer dar el primer paso, por no querer dar paso a esa charla que tenían pendiente. Lily tampoco estaba dispuesta a ceder. Fue su culpa, ¿no?, pues que venga él a hablar

Se reía de lo tierno que podía llegar a resultar, aún haciéndose el durito delante de ella, siempre le salían palabras de halago porque veía que con ella también haciéndose la difícil no podía. Se rascó la cabeza y se paró en seco.¿Dónde estaba el pañuelo azul que llevaba enrollado en la cabeza a modo de diadema? Rebuscó por todas partes y no lo encontró...Me parece que una persona me va tener que dar unas cuantas monedas por el pañuelo, no sabía que ahora se dedicaba a robar los pañuelos de los demás...

Faltaba una semana para que el Expreso diese rumbo a la Escuela de Magia y Hechicería y Lily recibió las “tan” esperadas caratas de Jane y Suzette, sus amigas de Hogwarts.

  • Cuánto va a que les hizo acuerdo nuestro “querido amigo”...

  • Ja,ja, se dice que cuando una se enamora se olvida del mundo, ¿verdad? – Natalie sabía perfectamente a lo que se refería pues durante el primer trimestre del último curso apenas había recibido noticias de su amiga salvo en una carta en la que decía que pasaba las Navidades en el colegio.

  • Ya, ya sé que no soy la más indicada para hablar pero al menos una carta...Que yo sepa les he escrito dos veces a cada una estas vacaciones y nada...

  • Por lo menos ahora sabes lo que se siente...

  • Ña, muy graciosa....Te voy a echar de menos estos meses

  • Yo también tía, por eso hay que disfrutar estos que quedan a tope, ¿qué tal

si vamos la cine?

Esa tarde fueron a ver con Pete “El planeta de los simios” aunque, a decir verdad, la única que se enteró del argumento de la película fue Lily, sus dos amigos estaban muy “atareados” así que se vio obligada a contarles la película de principio a fin cuando salieron. “Esto...y, ¿seguro que acaba así?. “¿Me ves cara de estar haciendo “cosas” en vez de atender? Si te digo que es así pues es así”. Aún sentados tomando un té en una cafetería seguían con la discusión....

  • ¿Y Charlton Heston se lía con la mona? – Natalie se la estaba jugando...

  • ¿Os estáis quedando conmigo, verdad? – Preguntó Lily.

  • Bueno, un poco...Ja, ja – Lily le dio una colleja a Pete mientras decía “Dios los cría y ellos se juntan”

Poco después Pete no pudo dejar de hacer referencia a la extraña desaparición de Ed Phytom. Nat y Lilian se miraron significativamente. Intentaron desviar la conversación hacia otros derroteros diciendo cosas del tipo de: “Mira, es un bohemio, a lo mejor le dio la venada y quiso dejarlo todo, ya sabes, lo mismo que nos gustaría hacer ahora mismo pero que, sin embargo, no podemos porque aún nos queda saber de lo que vamos a vivir dentro de unos años”. Afortunadamente par ellas lo acabaron convenciendo de que dejase el tema.

Estaban próximos a pedir la cuenta cuando a Lily se le ocurrió la “genial” idea de irse sin pagar. Total a ella no la volverían a ver por allí en bastante tiempo pero a Nat y a Pete les costó algo aceptar la propuesta porque ellos eran asiduos de la cafetería Bristol´s y conocían al dueño. Pero alegando que había mucha gente y que no se darían cuenta, salieron sigilosamente del local. “Venga, no me digáis que nunca lo habéis hecho”, dijo Lily ya de camino a casa. “ Pues”, empezó Natalie, Pete y ella se miraron de manera divertida y añadió: “Tres veces contadas pero no en Bristol´s”. “ Ja, ya me parecía a mí”,respondió Lil con satisfacción y los tres se adentraron en el metro.

Hola!!!! Que os ha parecido este capítulo? Yo disfruté mucho escribiéndolo, sobre todo la parte del reencuentro entre Lily y James. La verdad es que me lo imagino como alguien bastante burlón, ligón y algo cabroncete y descarado pero con su corazoncito ahí escondido (ya visteis lo que dijo en el capítulo 3), vamos que el tío también tiene su personalidad latente. ¿Vosotros que opináis? Dejad Rewiews porfa.