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Te quise olvidar — capítulo 5
En cuanto llegue a casa, lo primero que sentí fueron los brazos de mi madre, era una mujer un poco más baja a mi altura, estaba como por el 1.60, su cabello negro lo llevaba corto, ojos miel y ese rostro que siempre lograba tranquilizarte, no es porque fuera mi madre, pero era bastante guapa, y además joven, cumpliría 36 el 20 de noviembre, dijo que yo fui su mejor regalo, aunque un poco adelantado porque yo nací el 16 de noviembre.
-Estaba tan preocupada - tomo mi rostro y lo inspecciono detenidamente - ¿estuviste llorando?
-No - mentí, zafando mi rostro de sus manos.
-Soy tu madre - me reprocho - sé lo que te pasa, pero Jasper me va a escuchar y esto le va a pesar.
-Por favor - suplique - no quiero más peleas, hable con Emily y me dijo que había tenido una cirugía.
-No lo defiendas - me reprocho - ambas sabemos que no es así, pero me va a escuchar.
-Ley ¿quieres comer? - giré mi vista y de la cocina aparecía tía Bella, que era una mujer de mi estatura, ojos chocolate y cabello castaño y quebrado.
-No, gracias - conteste, la verdad tenía un hueco en el estómago.
-Le-le - al escuchar esa vocecita gire mi vista hacia las escaleras y por ella bajaba una niña de 6 años, cabello castaño y ondulado, los ojos chocolate de su madre - llegaste.
-Hola Car - salude recibiendo su efusivo abrazo.
-Nessie no quiere jugar - esa carita podía más conmigo - porque habla con Jacob.
-Bueno vamos a jugar tu y yo - le extendí la mano, que ella tomo emocionada.
Subimos hacia mi recamara, en donde mi prima mayor estaba recostada en mi sillón, con el teléfono de mi recamara en sus manos, suspire, mientras veía como Carlie sacaba sus muñecas de una mochila, sin prestar atención a la plática de mi prima, comencé a jugar con mi pequeña prima.
No me gustaban mucho las muñecas, pero con tal de hacer feliz a Carlie lo soportaba, llevábamos más de una hora jugando y Ness aun hablaba por teléfono.
-Quiere hablar contigo - me paso el teléfono.
-Espero que tú estés llamando - dije en cuanto tuve el auricular.
-No - fue su respuesta - además no cobran el tiempo - suspire - lo siento, Nan.
-No importa - susurre observando mis manos - no es como si no lo hubiera hecho antes.
-Debe tener una buena excusa - trato de animarme, - seguramente le llego un paciente o algo así.
-O se le atravesó María - ahora me encontraba en la recamara de mi madre - creo que la vida de mis padres no es de mi incumbencia.
-Vamos a comenzar de nuevo con las depresiones, - me reprocho - enana sabes que te adoro, eres mi hermanita y no pienso dejar que te deprimas.
-No me deprimo - le espete - pero es hora de que vea, que mis padres no van a estar juntos.
-Llevo años diciéndote lo mismo, y ahora tu padre te olvida, me haces caso- suponía que estaba moviendo la cabeza negativamente - sé que me voy a arrepentir de esto, pero te voy a ayudar.
-¿Enserio? - arrugue un poco la nariz.
-Sí- fue su respuesta - pero no quiero depresión, no me gusta.
-Te quiero - una leve sonrisa apareció - pero escuche un auto, nos vemos.
-Muy bien, bye - después de eso colgué.
Baje las escaleras corriendo, y por poco me mato cuando se me paso un escalón, pero logre sostenerme del barandal, cuando llegue a la sala, mis tíos y mis primas se despedían de mamá, después se despidieron de mí y desaparecieron por la puerta.
-Mamá - llame en voz baja.
-¿Qué pasa, cariño? - sus ojos estaban fijos en mí.
-¿Qué paso, cuando yo llegue al hospital? - sus ojos miel se abrieron un poco - es que entiendo que algo muy grave paso, y por eso terminaron separándose, pero no entiendo porque llegue ahí o no lo recuerdo.
Es difícil de explicar, pero el matrimonio Hale, apenas se veía, debido a que Jasper seguía en la Universidad, mientras Alice y Leyna vivían en una pequeña casa, que los padres de Jasper les había prestado.
La niña cada vez se parecía más a su abuela materna, a la cual ni siquiera había conocido, era una niña bastante inquieta, era por eso que Allie la había metido a clases de ballet y también obligaba a su hermano a que le enseñara piano.
Allie decidió comenzar a estudiar diseño de modas, además amaba la ropa, el único problema es que no sabía donde dejar a su pequeña, pero conoció a Sarah una mujer que vivía a dos cuadras de su casa, le dijo que ella la ayudaría a cuidar a su pequeña.
Fue así como Leyna y el pequeño Jake se conocieron, se hicieron algo así como hermanos. Se conocen mejor que nadie saben que le molesta al otro con tan solo mirarlo, es extraño lo bien que se llevan a pesar de sus diferentes gustos.
Eran muy pequeños, para entender las distancias, Leyna o Nana como Jake comenzó a nombrarle desde los tres años, quería pasar más tiempo con su padre, ya que a pesar de tener unos dos meses viviendo ya en Forks, apenas pasaba tiempo con la pequeña debido a sus guardias en el hospital, así que un día con 4 años de edad, le dijo a su pequeño amigo que iría a ver a su padre a su trabajo.
Esa noche en casa, mientras todos dormían, la pequeña Ley, salió de su casa, sin que nadie se diera cuenta de ello, salió a la calle solo con una pequeña mochila, en donde solo había puesto sus galletas favoritas y las lechitas que su madre le compraba.
Comenzó a andar por la calle, sin saber muy bien como llegar a su padre, solo sabía que tenía que ir al hospital de Forks y ahí lo encontraría, la pequeña no tenía ni idea de cómo cruzar una avenida, pero no lo creyó difícil, ya que Sarah y su madre lo hacían todo el tiempo.
Cruzo sin más, pero sus ojos fueron deslumbrados por una intensa luz, en ese momento su pequeño cuerpo fue impactado por un auto.
-Me levante sobresaltada - explico mi madre - sentía una opresión en el pecho, difícil de explicar, llame a Jasper, tratando de que él me ayudara a tranquilizarme, pero sonó ocupado, así que me levante y camine a tu recamara, pero no estabas, en ese momento salí a la calle, sin llamar a nadie, estaba desesperada por encontrarte.
Así que en cierta forma que se hubieran separado si fue mi culpa.
La joven mujer corría por las calles, tratando de encontrar a su pequeña, las lágrimas bajaban con desesperación por sus mejillas sin darle un momento de descanso, no podía creer que una niña de cuatro años saliera de su casa, sintió como algo comenzaba a vibrar.
Fijo su vista y observo que era su celular, ni siquiera se había dado cuenta que lo llevaba, lo contesto con manos temblorosas y trato de controlar su voz.
-Allie - era la voz de Jasper - preciosa, ¿Por qué no contestas?
-Leyna salió de la casa - el llanto apenas si la dejo hablar - no sé donde está.
-¿Cómo que se salió de la casa? - la voz del hombre tembló.
-Jazz no sé donde está - su voz se rompió.
No escucho contestación, en ese momento no lo importaba, solo le interesaba encontrar a su pequeña, así que siguió buscando por toda las calles, pero cada vez la angustia se hacía más grande y no podía pensar claramente.
En ese momento un auto negro se estaciono frente a ella, de el bajo una mujer rubia que debía medir como 1.68 si no es que el 1.70, su cabello rubio le llegaba casi a la cintura y sus ojos azules estaban cristalinos, la pobre Allie al ver aquello sintió que su mundo se venía abajo.
-La encontramos - susurro, eso le devolvió el alma al cuerpo, pero algo andaba mal.
-¿Dónde está? - pregunto ansiosa.
-Ven - le hizo una seña para que subiera al auto.
-Rose ¿Qué pasa? - eso le quitaba la poca alegría que acaba de recuperar.
-Vamos - fue su respuesta.
Subió a la parte trasera del auto, ya que en el asiento del copiloto venía Rose y al volante venía su marido, un hombre como de casi dos metros, cabello negro al igual que sus ojos, bastante musculoso y eso se debía al americano, ya que a pesar de casarse tan joven siguió con la Universidad y era jugador profesional.
Le extraño que Emmett el nombre del esposo de Rose, no hablara, ya que él era una de las personas que no se podía mantener sin decir una palabra, y mucho menos sin hacer bromas.
Su miedo aumento al ver que se dirigían al hospital, pero trato de serenarse, pensando que tal vez la pequeña les había pedido que la llevarán con su padre. El auto se estaciono frente a la puerta del hospital, Rose bajo y le abrió la puerta, en verdad algo andaba mal, ya que la primera que llego a abrazarla fue Bella su mejor amiga.
No entendía que hacía ahí y menos cuando tenía que cuidar a Renesmee de tres años, pero sintió una opresión en el pecho, al ver que no solo ella estaba, sino que también su hermano y su padre, esté último tenía el mismo semblante que cuando les dijo que su madre había muerto.
-¿Dónde está Leyna? - su voz fue temblorosa.
-Cariño - sintió los brazos de su suegra.
Vio sus enormes ojos avellana llenos de lágrimas y en sus mejillas algunas ya rodaban, sin saber cómo varias gotas saladas salían de sus ojos sin piedad.
-¿Dónde está mi hija? - le molestaba y angustiaba que nadie dijera nada.
Todos se miraron unos a otros, eso quería decir que su pequeña estaba mal, pero nadie se atrevía a decirle nada, el nudo en su garganta que tenía desde que no encontró a su pequeña en su recamara creció.
-Alice - ante esa voz dirigió su vista hacia la entrada del hospital, por donde salía su marido con el rostro lleno de dolor, enojo y frustración - si mi hija se muere, te juro que no voy a perdonártelo nunca.
-¿Muere? - ante eso sintió que sus piernas perdían fuerza.
-Te prometo, Alice Cullen, que si mi hija no sale bien de esa cirugía, te va a pesar - no le importaba aquello, solo quería saber cómo estaba Leyna.
-Tranquilízate - le pidió su madre - Jalie saldrá perfecta.
-No sé cómo pude dejar a mi hija, bajo el cuidado de alguien como tú - ante eso su dolor gano a su razonamiento - si a ti solo te importa tu estúpida escuela de ropa.
-No te atrevas - gimió Alice - a decir que no me preocupo por mi hija, porque sabes mejor que cualquiera que sin mí, Leyna no sabría lo que es un abrazo o un beso, se tendría que acostumbrar a verte llegar del trabajo agotado, solo escuchando tus excusas para no jugar con ella, ¿o qué? ¿crees que eso no le duele? - clavo su mirada miel en la azul de él - que mi hija hubiera salido de casa, fue por tu culpa, deseaba estar un momento con su padre al menos un momento.
-Basta - ordeno el señor Cullen - a mi nieta no le ayudara ver a sus padres pelear, no fue culpa de nadie, los accidentes pasan.
-No a las dos de la mañana a una niña de 4 años - observó como las lágrimas amenazaban con salir de los ojos azules - lo siento, pero si a mi bebé le pasa algo, esto no va a quedar así, te lo prometo Alice, llevare esto hasta la última consecuencia.
Bueno voy a hacer modificaciones con los personajes, espero no les moleste ^^
Nahuel Black, que como ya dije es primo de Jake
Embry Call uno de los mejores amigos de Jake
Quil Atara uno de los mejores amigos de Jake
Kendra Grint es la chica que les cambiara un poco la vida a todos
Espero ke les gusten los nuevos personajes n.n
Capitulo dedicado a:
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Izabella_Cullen
ana ptter
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