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La familia — capítulo 10
Año nuevo: La esperada noche, la festividad, había llegado. La cena una vez más, se pondría sobre la mesa. Las niñas en pijamas, miraban a Arliana mientras ella colgaba adornos en las paredes. Odette y los padres de Lily, miraban las uvas y las botellas de vino. Una fiesta muy tradicional. Cristhine, se sentó en el suelo. Miraba las cintas brillantes, que Samantha y Arliana, trataban de colgar alrededor de las paredes. Arliana intentaba colgarlas, pero Cristhine sostenía un extremo y le era imposible colgarlo. — ¿Pero qué...? ¡Oh, Cristhi!— dijo Samantha con una sonrisa. Elisei al contrario, estaba deseosa de que su padre le prestara atención. Le mostraba su oso marrón, con un enorme lazo azul y lunares blancos. Severus lo contemplaba y estudiaba, mientras ella movía los pies en el sofá. — Es llamativo— le dijo y ella soltó un chillido, tomándolo de sus manos y abrazándolo con mucha fuerza. Arliana sonrió en dirección a su hermano. — Ya que yo necesito reposo, al menos puedes jugar con ellas. — Reposo que no te estás tomando en consideración. Arliana sonrió, mientras Severus y Elisei, se acercaban a Lily y Cristhine. Ambas habían desempacado un tren de juguete y lo pondrían en funcionamiento. Con una sonrisa Lily lo dejó allí, con el dilema del tren animado. Daba vueltas alrededor de muchos lugares. La vía era bastante larga y ellas, lo miraban con felicidad. El tren desprendía humo, de colores. Así lo había dispuesto Lily. Severus estaba sentado, mirando a las niñas — ¡Mia papá!— dijo Cristhine, cuando el tren pasó a su alrededor y le sonrió. Severus le sonrió también, mientras Lily se encargaba de la cena. — ¿Te gusta el tren?— le preguntó y ella asintió con fuerza— ¿Y a ti, Elisei? Ambas asintieron en silencio, mientras el tren silbaba y desprendía humo de colores. Al finalizar el recorrido, ambas rieron. — La tía Arliana, hace un gran trabajo— dijo Lily y Arliana rió del chiste, que Snape no encontró gracioso. La hora de la cena, estuvo muy concurrida. El platillo, llamaba mucho la atención de las pequeñas. Antes de siquiera sentarlas, ya ellas brincaban esperando sentarse. — Calma, mis amores— dijo Lily y Odette tomó a Elisei entre sus brazos— Una por aquí y la otra, por allá. Como siempre, Severus se encargaba de hacerlas comer. Pero por supuesto, ninguna se resistía a sus órdenes. Comían muy alegres, mientras su padre estaba supervisándolas. Lily encontraba eso, bastante práctico. Severus, lo encontraba muy mimado. Pero no podía evitar consentirlas, en secreto. O eso creía Samantha. Los abuelos, también tenían su cuota de culpa. — ¿Cuándo veremos a tu madre, Severus? — Siempre es después de las navidades. — Muero por verla. Las niñas la extrañan. — Ya le escribiré. Elisei, eso no es para jugar con el. Es para comer. Lily miraba el enorme pastel sobre la mesa, que Arliana había preparado. Según su hermano, ella necesitaba algo de azúcar. — Tengo una meta para este nuevo año— dijo Lily, con sus brazos alrededor de su esposo— Voy a ser mejor esposa, mejor mujer y mejor mamá. — ¿Eso se puede? ¿Ser mejor? ¿Más? — ¡Oh, gracias mi amor!— dijo, con una sonrisa— ¿Tú no prometes nada, cariño? Arliana y Madeline que pasaban por allí, no pudieron evitar escucharlo e intervenir. Con una sonrisa maliciosa, Madeline intervino primero con esa jocosidad, que Snape no solía aplaudirle. Ella era la parte chistosa de su familia. — Ser menos gruñón, mejor papá. Mejor esposo. Mejor hermano. — Entonces. ¿Qué haces en mi casa, si tanto te inquieto? — Golpe bajo— dijo Arliana, tomando un par de uvas— yo beberé algo de vino. Será mejor. — No. Mucho menos, si estás embarazada— dijo Snape, con autoridad. — Ni siquiera lo sé. — Pues no lo tomarás hasta que lo sepas.