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La familia — capítulo 12
¡Noticias!: Lily, se había despertado con las voces en el salón. Eileen estaba allí, finalmente. Al verla, sonrió suavemente. Siempre supo o al menos cuando su hijo había mencionado que se casaría, que ella sería una agradable mujer. Podía recordar todos esos momentos. Severus. Nunca pensó que se enamoraría o formaría una familia. Aunque gratamente estaba equivocada. Recordaba cuando se la había presentado. Le parecía amable y bastante atenta. Severus había cambiado, gracias a ella. Había decidido abrirse más de lo que solía hacerlo. Mucho más, en comparación con su inicio. El embarazo los había tomado por sorpresa. Mucho más, cuando se estaba rodeado de hermanas. Sobretodo también, cuando terminarían siendo niñas. Fue aquella, la parte que más disfrutó. Severus no tenía idea de cómo cuidar de un bebé. Mucho menos de dos de ellos. Una experiencia única y asombrosa. Con dilemas que solo ella pudo responder. Con preguntas en cartas que solo le hacían reír. Lily se había sentado en el reposa brazos del sofá, mientras Severus sostenía su mano a su lado, en el sofá. Mientras charlaban sobre viejos recuerdos de años pasados. Una pequeña mota de cabello negro, se acercaba con una manta y los ojos enrojecidos. — ¡Eli! Mira, es la abuela Eileen. No faltó decir algo más, ya corría hacia ella para abrazarle. Con un suspiro, Eileen le sonreía y escuchaba lo que comentaba de su ardilla. — ¿Y es gris? — Sí, e gis. — ¿Y tiene una larga cola? ¿La miraste? ¿Dónde está tu hermana? — Durmiendo— dijo Lily, mientras Severus acariciaba la espalda de Elisei que jugaba muy entretenida, conversando con la ardilla. Lily permaneció sentada, mientras Elisei jugaba con la ardilla, entre las piernas de su padre. Nunca pudo evitar que ella se acomodara allí. Desde pequeña, le encantaba acomodarse entre sus piernas. Severus continuó acariciándole la espalda, mientras Lily miraba la habitación donde dormían ambas. Cristhine seguía dormida. — Creo que estaba muy cansada. — No dormirá más tarde y será difícil— dijo Arliana, mientras Madeline colocaba la mesa para la cena. — Siempre podrá venir a leer conmigo— dijo Samantha. — Sí, a ti te gusta jugar a los noctámbulos— dijo Snape de mala gana y Samantha lo miró, desafiante. Odette, trató de mediar entre ambos. — Hablemos del embarazo de Arliana. — ¡Yo no estoy embarazada! — Te desmayaste. — Pudo ser mi tensión. Severus negó con la cabeza y ella, se mordió el labio. Eileen la miró con un gesto de curiosidad. Su hija ¿embarazada? Eso no se lo se lo esperaba. La familia entera la miraba, mientras ella trataba de explicarse. — No lo he confirmado. Pero cuando lo confirme, prometo que se los confesaré. Bien, si no es mucha molestia para mi hermano. Lily suspiró y negó con la cabeza, antes de que Severus hablara. Mientras Severus trataba de hablar, Cristhine se había despertado. — Mi amor, creo que no dormirás esta noche— le dijo Lily, mientras la sostenía entre sus brazos. Eileen la miró, con una sonrisa. La pequeña le contestó con un gesto similar y luego, apoyó su cabeza en el hombro de su madre.— ¿Te sientes mal? — Solamente está cansada— dijo Snape— devuélvela a la habitación. Quizá tenga más sueño. Elisei también. Lily así lo hizo y permaneció junto a ellas, mientras les contaba una historia. Ambas la miraban fascinadas, mientras ella leía el libro de cuentos infantiles, que su madre le había regalado. Estaban tan interesadas, que no prestaban atención a nada.