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La familia — capítulo 15

Hola chicas, niñas queridas. Bueno, digamos que no he gozado de perfecto estado de ánimo. Sin embargo ya me siento capaz de responder los comentarios que he dejado acumulados. No quería decir palabras con empatía falsa. Espero que les guste y saben que las adoro como nada en este mundo. Papá regresa a Hogwarts: Lily miraba a las pequeñas, mientras les hablaba sobre la partida de su padre. Antes eran muy pequeñas como para entenderlo. — Papá se va a trabajar y volverá en vacaciones. Aunque si queremos, podremos ir a verlo. De todas formas, no está muy lejos de nosotras. ¿Qué les parece? Y también, sus hermanas regresaban a casa. A su vida. Con una sonrisa suave, Severus miraba a Elisei que no dejaba de llorar. No dejaron de llorar, aunque él se los explicara. Aunque dijera varias veces que volvería pronto. No se detuvieron incluso; cuando Odette prometió que vendría de visita. Se quedaban solas y aquello no les gustaba en lo más mínimo. — Oh, creo que papá tendrá que quedarse con alguna. Creo que no dejaran que se vaya— le dijo Lily a Arliana y ella asintió. — A este paso, terminaré llevándomelas a ambas. Ninguna de las dos, quiere soltar una de mis manos— inspiró y las contempló. Lily sonrió, sosteniendo a Cristhine que parecía reacia a separarse de su padre y de su pato. Lily suspiró, la casa parecía distinta cuando todos tomaban sus respectivos lugares. Sonriendo, ayudaba a Madeline a recoger sus cosas. Aunque Madeline solo estaba triste por su partida. Amaba las reuniones familiares. Eileen se quedaba por unos días más, pero incluso eso no hacía felices a las niñas. Solo ver a su padre con sus valijas y demases, en el salón, las ponía a llorar. — ¡Papá!— gritó Elisei de un lado, que ya Cristhine había gritado lo mismo. Lily rió, cuando la única solución que tuvo, fue sostenerlas a ambas. Y se aferraban como si fuera la última vez que podrían verlo. Esa noche, sería bastante larga. Al día siguiente, muy temprano, Severus se iría. Era mejor, que simplemente dejarlas mirar. Aunque luego costaría enseñarles que papá no estaba, pero que aún así todo estaba bien. Lily se dio la vuelta en la cama y lo miró, mientras leía. Con una sonrisa, se apoyó en su pecho y miró lo que estaba leyendo. — Yo también voy a extrañarte y me pondré a llorar como las niñas— comentó y Severus la miró de mala gana. — Incluso ellas, por que son pequeñas, pueden llorar por mí. Pero ya tú tienes la suficiente edad, para valerte por ti misma. Sin mí. — Eso no me gusta. Pareciera que fueras a morirte. — Uno nunca sabe. Además, con quién tú sabes y todo lo demás. — No seas tonto. Tienes familia. Aún tenemos mucho por lo que vivir. Ponernos ancianos y mirar crecer a las niñas. Severus sonrió ante esas palabras y Lily, ahogó un bostezo. Miró el libro, mientras Severus ojeaba los tópicos. — Te vamos a extrañar. Pero también te vamos a escribir, para que no te olvides de nosotras. — ¿Cómo podría? Apartando el hecho de que media parte de mi familia, son mujeres. — Creo que toda. Si quitamos a los esposos y los hijos que tenga cada una de tus hermanas. — Sería un crimen que sean niñas también. Una revolución femenina— comentó Snape y Lily se rió estridentemente. Luego de un par de minutos, ambos ya estaban lo suficientemente cansados como para irse a dormir. O cerrar sus ojos simplemente. Lily se acomodó en la cama, dándole la espalda a su esposo. Severus no se había dormido aún, mantenía su vista fija sobre el techo y meditaba en silencio. Mientras meditaba, se dio la vuelta y abrazó a Lily con suavidad. — También terminaré extrañándolas— Escuchó ella y sonrió. Se dio la vuelta y lo miró en silencio, mientras Severus mantenía los ojos cerrados. Se acercó a él y depositó un beso en su frente. — Buenas noches, Severus.