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La familia — capítulo 16

Cuando papá no está: Miró a las niñas, que estaban dormidas. Besó la frente de cada una, antes de irse. Lily lo miró partir y tuvo que admitir, que no estaba contenta con eso. — ¿Se cuidarán?— fue lo último que Severus preguntó, antes de irse. Lily asintió en silencio y Severus le acarició el rostro. — Espero que visiten en algún momento. — No nos tardaremos. Adiós, Severus. Se dejó caer en la cama, luego de la despedida. Iba a extrañarlo, todo ese tiempo que no estuvieran juntos. Con una sonrisa suave, se preguntó qué iba a decirle a las niñas. A sus cuatro años, no les gustaba quedarse sin su padre. Eran muy apegadas a él. Sinceramente, todas las mujeres de la familia eran apegadas a él. Sonrió otra vez y se sentó en la cama. Vigilaría que las niñas, durmieran. Ya estaban advertidas, su padre partiría. Seguramente no tardarían en buscarlo en la cama. Verificar que siguiera allí. Eran muy inteligentes. Y Cristhine fue la primera en levantarse. Lily le explicaba que su padre ya no estaba, cuando Odette se había despertado. — Mi amor, sé que extrañas a papá. Pero él tiene cosas que hacer, no puede quedarse hoy. Volverá pronto. Iremos a visitarlo, le escribiremos y le enviaremos muchos dibujos ¿Qué te parece? Cristhine se frotó los ojos con una mano, mientras lloraba. Odette trataba de consolar a la pequeña, cuando Elisei se levantaba en las mismas condiciones. — ¡Oh, hoy es un día triste! Papá se ha marchado y nos ha dejado solitas— dijo Odette, mientras Elisei buscaba el consuelo de su madre.  — Ay mis niñas, pequeñas.— dijo Lily, con preocupación— tanto apegarse a papá, no es bueno. Pues ante las presiones y los sollozos, Lily se acostó en el suelo. Dibujaba con las niñas, una tarjeta para para papá. Al menos eso las distraía por un tiempo, mientras coloreaban y pensaban en las mejores palabras para expresarle lo que sentían. Por supuesto, ella iba a escribir el mensaje. Cristhine dibujaba patos con Arliana. Elisei prefería hacer rayas por todas partes. Lily sonrió, mirando la tarjeta, de cabeza. Lucía muy bien. — Ahora su padre, deberá aprender otro idioma. Para entenderlas. — No creo que le cueste tanto. Sabe que lo aman. Es eso lo que dicen con sus dibujos. — Me pregunto si Sirius, podría hacernos una visita. A las niñas les encanta jugar con él, cuando se transforma en perro. — Que sé que le halan las orejas y la cola— dijo Arliana, con una sonrisa suave y Lily inspiró en silencio. Su esposo y Sirius, no se llevaban muy bien. Pero bien, viejas rencillas escolares que no lograban inquietar su unidad familiar. Sirius era su amigo y Severus respetaba esa amistad. Siempre y cuando no tuviera nada que ver. Y casi siempre terminaba teniendo que ver. A las niñas, les encantaba Sirius. Incluso Remus y James Potter. Digamos que su esposa hizo amigos. Pero era su esposa y eso bastaba para él. — ¡Mamá se quedará con Sirius, mientras papá no está! ¿Qué les parece, mis pequeñas? Ambas la miraron, mientras Madeline negaba con la cabeza. Quizá a Snape no le gustaría. Eileen meditó la decisión de Lily. Era mejor eso que quedarse sola y con las pequeñas. Lily negó con la cabeza, hacia la familia preocupada. — Severus no se enterará. Se los prometo. ¿Por qué tendría que decírselo? — Porque eres su esposa.— Objetó Samantha y Lily sonrió con picardía.