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La familia — capítulo 17
El tío Sirius: Severus suspiraba en silencio, mirando la larga carta que Lily había escrito. Eileen ya se había ido a casa y ella estaba sola con las niñas. Con una sonrisa que no pudo ocultar, leyó como Lily le contaba acerca del pequeño accidente de Elisei. Parecía que se había resbalado y golpeado en una de sus rodillas. Caminaba como si estuviera fracturada. — Entonces, decidimos venir— dijo ella, mientras Sirius las miraba con una sonrisa suave. Antes de que ella continuara, Cristhine había soltado un chillido. — Sí, el tío Sirius— dijo él mismo— no el perro Sirius. Elisei y Cristhine, miraban todo lo que estaba a su alrededor. La mansión Black era enorme, realmente enorme. La menor, Elisei, había gritado al encontrarse con una araña. Lily rió al mirar su rostro lleno de miedo. La abrazó con fuerza y no dejaba de murmurar que había una enorme araña. Lily le explicaba que si no les hacía nada, no la picarían. — Tranquila mi amor, no pasará nada. El tío Sirius tiene este lugar, protegido contra insectos. Te lo puedo asegurar. — Bueno, algunos se me escapan y... ¿Qué le ocurrió a su rodilla? — Se resbaló y se golpeó. La pobre no dejaba de llorar y apenas camina. Creo que Elisei tiene afinidad con el suelo. Las niñas lo esperaban y él, sabía que tenía que hacerlo. Con una inspiración suave, se convirtió en perro. Ellas estaban felices, mientras Lily las montaba sobre su espalda y él les daba un paseo alrededor del salón. Su forma animal, era la forma que más les gustaba. Por supuesto, Snape no aprobaba el asunto. Aunque a Lily no le importaban las viejas riñas. — Niñas, tenemos una carta de papá. ¿Quieren mirar? Las niñas sonrieron, mientras Lily abría la carta y miraba con atención. Las palabras de Snape, solían ser menos efusivas que las suyas, pero entendía que las amaba. Con una sonrisa, leyó lo que estaba escrito. — Papá dice que te cuides, Eli. Aquí está, mira "Elisei debería tener más cuidado por donde pisa y Cristhine. No dejes que esté sin abrigo. Sabemos que el frío suele hacerle daño" Cristhine sonrió, mientras ella le hablaba de su padre. Elisei estaba distraída en acariciar el lomo de Sirius que no dejaba de lamerla. Lily sonrió suavemente. — Sirius, no hagas eso. Le ensuciarás el rostro y si ella se lleva las manos a la boca. No, no me mires de esa forma. No queremos que Severus se queje. Elisei parecía tan divertida con Sirius, que no quería irse a dormir. Cristhine se había quedado dormida entre sus brazos y él le acariciaba el cabello. Elisei bostezó y se dejó abrazar por su madre, que las miraba en silencio. — No sé qué haces, pero les encantas. Es como si fueras un enorme juguete integrado. Perro y hombre. Las dos cosas que les gustan. — Nuestra amistad no se trata de eso, Evans— le sonrió Sirius, dulcemente y Lily rió con suavidad— Si Snape supiera, seguro te mataría. — Pero no le diremos nada. No nos gusta estar solas, así que hemos venido a verte. Él se lo pierde y es su culpa. No nuestra.