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La familia — capítulo 5

¡Feliz navidad!: Lily se había despertado muy temprano, esa mañana. Miraba a las pequeñas, que aún dormían luego de la cena navideña.  Colocó su mano sobre la frente de Elisei y notó, que ya no tenía temperatura. Sonrió y las miró. Antes de irse, Severus había aparecido detrás de ella y colocaba sus manos sobre sus hombros. — Elisei ya no tiene temperatura, creo que está mejor. Espero que se sienta mejor y pueda comer. — Estará bien. Deberías prepararte para la llegada de tus padres— dijo y Lily asintió en silencio, mirándolo con una sonrisa. — Una tarde con las niñas y tus hermanas, ha de destrozarte los nervios. — ¿Mis hijas destrozándome los nervios? Se sentaron en el sofá, mientras Samantha preparaba el desayuno. Huevos y tocino, con pan tostado y jugo. Muy parecido a Hogwarts y sus tiempos de estudiante. Lily sostenía dos pequeños vasos de jugo. Sus hijas aún eran muy pequeñas, para beber por sí mismas. Un buen invento muggle. Vasos que no permitían el derrame de jugo. Al colocarlos en la mesa, escuchó "mami". Muchas veces. Y entonces supo, que ese era su llamado. Estaban fuera de la cama y bostezaban.Las miró, mientras ellas le daban los buenos días. Las acomodó en la silla y Arliana sirvió el desayuno. Una vez que la familia estuvo reunida, Severus se sentó junto a ellas. La menor de sus hijas parecía animada y Lily estaba feliz por eso. Él, se encargaba de que probaran el tocino. Les encantaba el tocino, ella ya lo sabía y era motivo de un desayuno completo. Sin dejar un solo trozo. — Sí, es delicioso el tocino. ¡Nos encanta! — dijo, mirándolas degustar el alimento. Al terminar, Lily se acomodaba la bufanda y el gorro tejido que solía utilizar en épocas de invierno. Con una sonrisa suave, miró a Snape, que observaba el reloj. Sus padres estaban por llegar y ella tenía que recogerlos. Sonrió, mientras Severus besaba la comisura de su labio. — Te veré luego, mi amor— dijo ella y él, asintió. Se quedó sentado en el sofá del salón, mirando los viejos cuadernos con anotaciones de pociones. Elisei y Cristhine estaban distraídas, abriendo obsequios con sus tías. De vez en cuando, las escuchaba, le mostraban algo.  Lily se reunió con sus padres, con mucha felicidad. El viaje a casa, resultó más agradable de lo que ella pensó. La rutina de la estación del tren a casa, resultó muy reconfortante. Al llegar, Cristhine y Elisei, corrieron hacia la puerta. Tenía que quitarles esa maña. Sonrieron, ante los saludos de sus abuelos. Severus se levantó y saludó políticamente. No era muy demostrativo. Muy pronto, la casa se había llenado de familiares y juguetes, regalos. Lily suspiraba, clasificándolos, mientras sus hijas volvían a desordenarlo todo. Rió, cuando había intentado guardar cuatro veces, un oso de felpa. Pero Cristhine estaba decidida a utilizarlo. — Feliz navidad, Severus— dijo la madre de Lily y él, asintió con la cabeza. — Feliz navidad, señora Evans— le respondió él, mientras Elisei estaba sentada a su lado y jugaba con la ardilla de felpa. — ¡Tienen tantos muñecos, que no sabré lo que hacer, con todos ellos! — Será una fortuna, que jueguen con todos ellos— contestó Odette y Lily, asintió. Los ordenaba de mayor a menor. — La próxima navidad, compraremos solo ropa.