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La familia — capítulo 6

Mamá: Severus despertó ese día, solo. Miró por la habitación, pero no había nadie allí. Ahogó un bostezo y se llevó las manos al rostro, para despertarse.  Se levantó de la cama y caminó por las habitaciones. ¿Dónde estaba su esposa? Terminó en la habitación de las niñas. Estaba allí, durmiendo junto a Elisei. La miró y cerró la puerta con mucho cuidado. La hora de preparar el desayuno ya había llegado, pero nadie estaba despierto. La noche anterior, había sido muy ajetreada. Elisei había corrido hacia él, con un paquete. Le había hecho un regalo casero, al igual que Cristhine. Lily adoraba hacer manualidades y educarlas en esos valores. La madre de Lily, estaba despierta. El desayuno de ese día, corría por su cuenta. Se sentó una vez más en el sofá y miró otro libro de pociones. Las clases comenzarían pronto y tenía que prepararse para dictarlas. — ¿Lily sigue dormida?— preguntó su madre y Severus asintió— Ayer, las niñas no podían dormir. Creo que estaban algo ansiosas. Severus miró a Lily, que ya estaba despierta. Se sobaba el cuello y lo miró con un gesto muy curioso. De improvisto, ella estornudó y negó con la cabeza. — Creo que yo soy la siguiente en enfermarme— le dijo y apoyó su cabeza sobre su hombro. — ¿Te sientes enferma?— dijo él y Lily, asintió en silencio. Se levantó del sofá y tomó su mano, Lily lo acompañó hasta la cama y se dejó caer en ella. Severus la cubrió con cobijas y sábanas. La miró, mientras ella cerraba los ojos. — Mami- escuchó de las niñas, sonrientes— ¡Pa! — Mamá está enferma, será mejor que la dejemos descansar— les dijo y ellas, la miraron con atención— Cuidaremos de mamá hasta que se sienta mejor. Severus las miró, mientras Arliana le colocaba a Cristhine en sus manos, un pequeño plato con comida. No creía que fuera capaz de llevárselo, pero Arliana insistía en que lo hiciera. Cristhine, caminaba torpemente, con los cordeles sueltos de sus zapatos. Llegó hasta Lily y sonrió. — ¿Para mí, mi amor? Muchas gracias ¿Está delicioso? ¿Lo probaste? — Mami. Mi mami. — Sí, yo soy tu mami. Tu mami enferma y ¡Gracias Eli! ¿Está delicioso el jugo? Lily pasó la tarde de aquel día, durmiendo. La nieve seguía cayendo y parecía aumentar su espesor. Severus permaneció en la cama, ante el terrible frío que hacía en el salón. Agradecía tener una familia, que pudiera cuidar de sus hijas, mientras él cuidaba de su esposa. Escuchó las risas de sus hermanas y de los padres de Lily. Estaban jugando algún juego de mesa o algo. Lily se dio la vuelta y lo miró. — ¿Qué hora es? — Las dos de la tarde — dijo y ella inspiró. — ¿He dormido tanto? — Sí. La poción te la di hace tres horas. Eso te ha hecho dormir de más. Descansa, tienes un poco de fiebre. — ¿Y las niñas? — Ya han almorzado. Están jugando. — ¿Y tú? — Ya he almorzado también. Tu madre quiso saber si te despertaría para eso, pero no quise despertarte. Lily sonrió y asintió. Antes de que estornudara, le alcanzó un pañuelo. Con una voz suave, cargada de malestar, le agradeció su cuidado. Severus besó su frente y acarició su cabello, mientras la miraba. Se levantó para buscarle un poco de comida. Al regresar, se había dormido otra vez. Se sentó en la cama y dejó lo que había traído, a un lado de ella. Abrió su libro y continuó leyendo. — Mami, mami. — Mamá sigue dormida, Cristhine. Mamá está enferma, como lo estuvo tu hermana. Pero a ella no le importará, que vayamos de paseo. Solo hasta que se sienta mejor. ¿Qué te parece? ¿Y a ti, Elisei? — Que se diviertan— dijo Odette, mientras los abuelos y Madeline, salían de paseo.