Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← La familia · de

La familia — capítulo 7

Antes de año nuevo: Severus y Lily, miraban a las niñas. Hacían bolas de nieve, mientras Arliana les explicaba cómo arrojarlas. Los padres de Lily hacían una lista de deseos para el "Boxing day", el día anterior al año nuevo. Por supuesto, Severus ya no quería recibir más regalos. — Papá, oma. — ¿La bola de nieve?— le preguntó éste y ella asintió— ¿Y qué hago con ella? ¿Quieres que la arroje? Cristhine sonrió, mientras su padre arrojaba la bola de nieve. Elisei y su madre estaban decididas a evitar nuevas enfermedades.  Elisei comía bastones de caramelo, que el padre de Lily había traído de su viaje. Los abuelos de Lily, resultaban de gran ayuda para la crianza de sus hijas. Bastaba decir que con tantas hermanas, apenas podía prestar atención. Mientras Lily sostenía a Elisei, Severus escuchó un suspiro y ladeó la cabeza hacia el sonido. Su hermana menor, Madeline.  Madeline lo miró en silencio, pero no se atrevió a comentar nada de lo que ocurría. Severus la miró, sentándose a su lado. — Hay problemas en casa, Severus. Con mi esposo. Severus ya lo sabía. El esposo de Madeline, un joven algo vicioso. Estaba enfermo del corazón, desde niño. Había sobrevivido gracias a pociones y otras técnicas de medimagia, que él no conocía. La miró, mientras ella parecía que terminaría echándose a llorar. — ¿Qué ocurre Madeline? — Dice que tenemos que mudarnos. Dijo que el trabajo no funciona. No quisiera irme lejos. Me gusta estar aquí, contigo. — ¿Qué ocurre con su trabajo? — Lo despidieron. Es muggle, lo sabes. — Haz algo por él. Tú eres una bruja, podrías al menos encontrar un trabajo propio. Madeline asintió, mientras Severus la miraba con un suspiro. Ladeó la cabeza hacia su hermano, que la miraba fijamente y como Lily, dejó caer su cabeza sobre su hombro. Severus había colocado su mano sobre su cabeza y suspiró a su lado. Al terminar el paseo por la nieve, Lily dejó que las pequeñas colorearan. Se acercó a su esposo y miró su expresión. La conocía. Cuando algo sucedía con sus hermanas, él adoptaba esa expresión de concentración. Igual que cuando ocurría algo con ellas. Sus hijas y su esposa. — Mi amor, te va a doler el rostro si sigues frunciendo el ceño de esa forma. — Solo estoy pensando. — ¿Qué ocurre? ¿Hay algún problema? Puedes contármelo. Quizá pueda ayudarte. — Madeline tiene problemas con su pareja— dijo él y ella inspiró en silencio— trata de ser tú, el único hombre en una casa de mujeres. Lily sonrió, acariciando su espalda con una de sus manos. Luego de unos minutos, Severus se relajó bajo su caricia y suspiró pesadamente. — Ya verás. Luego del final de este año, las cosas se resolverán. Él conseguirá un nuevo trabajo y todo terminará. Lily sonrió suavemente, mientras Severus la miraba con fijeza. Tenía una esposa y dos hijas, más mujeres en su hogar.  Lo miró y lo besó, mientras estaba distraído. Solía hacer eso cuando él se quejaba de algo, cuando se ponía gruñón. Y también para distraerlo. Mientras estaba en ello, Lily sintió que halaban su túnica con insistencia. Miró hacia abajo y observó a Elisei. Traía un dibujo entre sus manos y se lo enseñaba. — ¿Dibujabas algo, cariño? Vamos a ver. Una casa y un paisaje con un río. El sol tenía muchos colores, al igual que las flores. Lily sonrió, ante su pequeña artista y suspirando, tomó el dibujo para colocarlo sobre una cartelera que había dispuesto, exclusivamente para eso. — Aquí está. Un dibujo de Eli y... ¡Uno de Cristhine!