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Historia 52144 — capítulo 11

En el frio de aquel baño de oficina. Tammy la frágil niña, que se habría pasa a ser una mujer, lloraba incontenible. Trasfiguraba su apariencia siempre impecable, con las lagrimas que brotaban suavese irreverentes de sus pardos ojos.

El frio del lugar le calaba los huesos, pero mucho más dolor le causaba saber que al fin sus sentimientos estaban claros. Esos sentimientos que habían avanzado de manera firme, por una senda solitaria. Esperando el momento correcto para despertar, en el alma un poco herida de Tammy.

  • Al fin sabré si todo lo vivido va ha servir de algo. — Dijo Tammy recobrando la compostura, y tomando con cuidado un trozo de papel, que en algo ayudaría a ocultar el maquillaje corrido. — Al fin sabré si lo que has dicho Estefaníaha servido de algo.

Unos pocos minutos después, Tammy estaba nuevamente frente a Gianluca, esperando que el recibiera el informe preparado en los días de ausencia.

  • Gianluca, estos son los papeles de la semana que pasó. Juan Carlos se ha hecho cargo de cada uno de los proyectos emprendidos con el grupo 1, y sin duda el te podrá informar de mejor manera el desempeño, que han tenido. En cuanto corresponde al grupo 2, solo Samanta ha dejado que su trabajo se retrase, el resto de personas han trabajado de acuerdo a lo planeado. Tu agenda esta sobre el buro del lado izquierdo y los papeles para firmar al lado derecho.

Gianluca guardo un silencio un poco incomodo, que se hacia presente en la habitación. Tammy nuevamente guiada mas por el instinto que por la cabeza, intento salir del lugar. Fingiendo que todo estaba claro y que ellos no tenían ya nada de que hablar.

  • Espera Tammy. No me ha quedado claro lo de la agenda. Te pedí que cancelaras todas las citas de este mes, o que delegaras a alguno de los chicos del grupo 1. Y sobre todo aun no he dicho que se deberá hacer con Samanta.

  • Bueno. Lo de la agenda, eso es un punto que prefiero que se lo dejes claro a tu secretaria. Ana. Ella es la que debe manejarla. Mis funciones según entiendo son otras.

  • Si es cierto, perdón por eso. Pero yo te contrate para que seas mis ojos y oídos cuando no estoy, y en todo caso, para que decidas como se tratara a cada uno de los clientes que están en esa agenda. Así que dentro de todo si te compete. Y en cuanto a lo de Samanta que es lo que opinas.

  • No mucho. No es la primera vez que su trabajo esta retrasado, pero seria bueno que hables con ella.

  • No solo con ella, creo que hay alguien mas en esta empresa que necesita hablar conmigo. ¿O me equivoco? — Sugirió Gianluca, en tanto bebía de su vaso la fresca agua que se había servido minutos antes. —

  • No creo que alguien mas necesite hablar contigo, por el momento. Solo Samanta, el resto ha hecho su trabajo de acuerdo a lo planeado. Y aunque no les gusta mucho el hecho que esta a cargo, estos días. No me han dado problema. Ahora si necesitas hablar con alguien de la oficina, lo mandare llamar o ire personalmente.

  • No creo que sea necesario. Porque la persona con la que necesito hablar es con Tammy. Pero no quiero hablar con la dependiente, sino con la amiga, con la mujer. ¿Crees que sea posible?.

  • Tammy la amiga, prefiere por el momento mantenerse lejos. Hoy solo esa Tammy la dependiente. Perdona Gianluca, pero siento que es mejor. Cuando tu estés mas libre hablaremos.

Gianluca renegó con la cabeza sobre lo que Tammy acababa de decir. Y en su mente se gestaban palabras que ni el mismo creía que podía decir en ese momento.

  • Dile a Tammy la amiga. Que la estoy buscando para decirle cuanto la quiero. Y también para terminar algo que se quedo pendiente. Porque ella aun no sabe lo que siento por ella. ¿Podrías decirle por favor?

Tammy intento ocultar el interés y el temor que le causaban esas palabras. Y con un "si" se alejo de la oficina, para dirigirse a su pequeño pero cómodo espacio.

La noche se abalanzó sobre las calles de la ciudad, y con un poco de trabajo muchas de las tenciones de Gianluca habían desaparecido. O por lo menos en una cantidad que le permitiera sobrellevar la conversación de que se le avenía esa noche. Que amenazaba con una tormenta.

  • Buenas noches… — dijo al entrar a casa. —

  • Hola papá.

  • Gianluca,buenas noches… — dijo desde el corredor una mujer de cabello claro como el sol, y de gentil presencia. —

  • Consuelo… ¿Qué haces aquí? — Grito Gianluca. —