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Historia 52144 — capítulo 16
Capitulo XVI: GentilCada una de las horas de la mañana se había marchado, como los últimos días de esos días agitados. Katty se reponía exitosamente de su depresión y Gianluca se mantenía bastante sereno.
Tammy por su parte, se había cubierto por una sombra de nostalgia y tristeza que era difícil de descifrar por el castaño, no era la tristeza que la invadía, cuando él hablaba de Katty o de Jenaro. Esa tristeza era diferente. Casi lejana.
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Tammy. ¿Qué te pasa?
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Nada. — Contesto la pelinegra, que se cubría los hombros con un chal. —
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Eso es mentira. A ti te pasa algo. Si no esa carita no estuviera llena de lágrimas. Y de maquillaje corrido. — Gianluca, se aproximo suavemente al rostro de la joven limpiando la delicada piel. En tanto buscaba en sus ojos una respuesta escondida. —
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La verdad me siento un poco enferma.
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Pues no tienes fiebre. — Contestó Gianluca, tras colocar sus manos en la frente de Tammy. —
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No… es que… es que me duele un poco el pecho. — Se excusó Tammy, escondiéndose de la mirada de Gianluca. —
Levantándola suavemente de la silla que ocupaba en su pequeña oficina. La traslado a la suya. Donde en cuestión de minutos ella tenía un cómodo sillón como camilla y un te calientito. Que le hacía sentirse una niña en casa.
- Me dirás que ya te sientes mejor. O necesitamos llamar a un medico.
Tammy sollozo muy a su pesar, pues entre sus planes no estaba dejar entrever el dolor que estaba escondiendo en ese momento.
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¿Quieres que te cuente una historia un poco boba?
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Si es sobre ti no será boba…
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Hace unos dos años tenía una amiga. La conocí cuando aún estaba en el colegio. Ella era una persona muy especial.
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Y eso te pone triste. Haber tenido una persona especial.
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No, eso no me pone triste. Si no que llevo dos años buscando una respuesta que cada vez se hace mas lejana. Cada vez que me la cruzo en la calle, hace lo mismo. Se acerca, me besa en la frente. Y se va. No sin antes decirme, que un día tendrélas respuestas que quiero.
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Puedo pedirte que me digas qué las distanció. — Preguntó suave, como de costumbre. Pero vislumbrando una preocupación especial en el tema. —
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Creo que los mundos, en los que vivíamos. No es que fueran diferentes del todo. Asistíamos al mismo colegio y ambas estábamos por así decirlo en el tope de lo IN… ella más que o. eso si siempre en problemas y también en muchos asuntos, que yo prefería mantener lejos. No nos llevábamos para nada bien. Pero el destino quiso que nos obligaran a conocernos. Sabes bien que en los colegios los profesores guías escogen el puesto de los alumnos.
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Mmm… Pensé que eso ya era medieval.
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Pues no, aun se mantiene así. — Esbozo una pequeña sonrisa. — Y si piensas que es medieval. Bueno es porque tu eras de la época en la que iniciaron a hacerlo.— Una mirada de enojo y ternura restablecían de apoco el animo de la pelinegra. —
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No, ni que fuera tan viejo.
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Mmm… bueno como te iba diciendo… así casi obligadas nos hicimos amigas, en principio éramos tres mosqueteras, pero luego de un tiempo solo quedamos dos. A una de mis amigas se la llevaron lejos, por motivos que mas tarde te diré. — La mirada parda volvió a cubrirse de sombras. Que la suave caricia de Gianluca borro de inmediato. —
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Ahora solo eran dos. Y por lo visto, eso las unió mas.
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Si, casi adivinaste. Pero no, en principio se creo un abismo gigantesco, que hacia lo posible por mantenerse abierto. Generalmente cuando le preguntaba que le pasaba. O por qué estaba distante, ella me respondía, con evasivas. Así un buen tiempo. Pero luego de mucho hablar, pasábamos otra vez solo las dos. Creo que lo dejamos ahí. Tenemos trabajo.
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No… — Respondió con la misma dulzura de costumbre el castaño. — No creo que sea buena idea. Me has intrigado.
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Pero aun tenemos muchas cosas por hacer.
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Se que podremos hacerlo en poco tiempo. Pero ahora me interesa otra cosa mas que el trabajo. Tu estuviste aquí para mi escuchándome cada día, desde que Consuelo apareció en mi vida nuevamente. Y ahora, si algo te hace daño quiero ser yo quien te escuche. — Cada una de las palabras las decía desde el fondo de su corazón. Y también cada uno de los minutos que estaba con Tammy le eran gratos. —
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A los pocos meses, las cosas se normalizaron, seguíamos siendo inseparables. Hasta aquella tarde de copas. Había pasado buen rato desde la última vez que bebí, con ella. Pero ese día fue un poco mas diferente. Su habitual trato, de cariño, llego a un límite que yo desconocía. Y más aun en cuanto a lo que se refería a sus preferencias… ¿Me entiendes verdad?
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Mmm… Puede que estemos hablando en el mismo idioma.
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Bueno, ella siempre se mostro interesada en los chicos, inclusive le conocí un par de enamorados, que daban la vida por ella, pero lo que hizo esa tarde, se fue de foco. Estábamos verdaderamente mal, pero no tanto para como no saber lo que hacíamos o decíamos. Y ella estaba mas consiente que yo de lo que estaba haciendo.
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¿Qué hizo? — Preguntó un poco impaciente Gianluca. —
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Empezó a hablar de amor, y de la nada la tuve besándome. Obviamente no reaccione, era ella mi mejor amiga, Estefanía estaba siempre conmigo, y habíamos pasado tanto que no entendía, en lo mas mínimo lo que estaba pasando en ese momento.
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Es decir, en ese momento supiste lo que ella sentía. Y tu ¿qué sentías?
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Para serte sincera, la amaba… pero no como ella lo había manifestado, la quería como a un miembro de mi familiaa una hermana. Y pese eso mi mente se quedo en blanco.
Los días siguientes la distancia se hizo en medio de esa amistad, que se había entremezclado entre sentimientos, compartidos, pero al tiempo opuestos. Deseos, deseos… leves y agonizantes, de que nada de lo que había pasado, fuese verdad.
- Al mes, casi no hablaba con ella. O mejor dicho ella no hablaba conmigo. Siempre me evadía. Y un día, igual que Alexa se fue del cole.
Gianluca, se aproximo con delicadeza y acaricio el cabello negro, mientras ella dejaba correr un grupo de lágrimas que se habían escondido, en medio del momento.
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Tranquila. Que todo va a estar bien.
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Sabes que es lo que más me duele. Que jamás me respondió, por qué jugo conmigo.
El abrazo no se rompió, mas la mirada de Gianluca, se clavo en la pared, esperando que Tammy, siguiera el relato, para no tener que preguntar el porqué de sus palabras.
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Al poco tiempo, la volví a ver, estaba con una de sus conocidas. Llevaba tiempo sin verla, y me estaba volviendo medio loca sin noticias de ella. No es fácil hacerse a la idea de que tu mejor amiga se va de la noche a la mañana.Y casi como si nada pasara, ella le dijo a su amiga, que había perdido. Simplemente era parte de su juego. Había apostado que al cabo de seis meses sin saber de ella, iba a seguir preocupada por ella. Y eso era verdad.
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Las respuestas que buscas, tal vez no sean fáciles de comprender o sean fáciles de ver de momento. Pero a ti hoy te pasaba algo más que un triste recuerdo.
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Si, ayer por la tarde, cuando salí de aquí la vi. Se acerco, y me dijo que solo con verme. Y ver como la había regresado a mirar, sabía que no había cambiado. Que en el fondo era una niña aun. Y me dio un beso en la frente y se volvió a ir.
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Tranquila princesita de cabello azabache. Ella no sabe, lo que dice. Tu eres más grande de lo que piensas. —
Tammy se refugió en el calor de los brazos de Gianluca, para no dejar ver que su tristeza, se mezclaba con una alegría prohibida. Gianluca la veía de manera distinta a la que ella pensaba.
- No quiero ser inoportuno, pero tu y yo aun tenemos asuntos que tratar….