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Historia 52144 — capítulo 17
Capitulo XVII: Cambiar.Andrew como rezaba su costumbre llegaba a casa de Katty a las dos de la tarde acompañado por un hermoso cachorro de labrador. Que con sus juegos entretenía a Katty, que últimamente se sentía mucho mejor, e iba de apoco superando la perdida de Natty.
Buenas tardes bella dama. Lista para un paseo por el parque.
-
Creo que estoy lista. Dame un segundo.
-
Todos los que necesites. — Tomando suavemente la mano de la mujer que le abrió la puerta siguió su juego. — Esperare el tiempo que sea necesario. — Los carnosos y exquisitos labios de Andrew tocaron la morena y delicada mano de Katty haciendo que se estremeciera. —
¿Necesario… para qué?
- Para que te des cuenta de lo que siento.
Katty se separo de su amigo, suavemente dejando un fino rastro de perfume en su camino, en tanto iba por su saco, y un pequeño bolso.
Katty… Hoy tienes un brillo especial. - Andrew apenas y si se había molestado en hacer caso de las miradas de "alto ahí". En su mente tenía varias ideas. Y deseaba como todos los humanos. Mas su deseo, implicaba alcanzar un alma herida. —
-
Si… pues no lo creo. Solo estoy más tranquila. Hable con mi hijo, y me ha dicho que está bien. Mis padres están felices de que esté empezando de nuevo.
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Veo que es grande la distancia, pero el amor persiste.
-
Y claro, es mi hijo. Apenas puedo pensar lo grande que esta. Lo pronto que se ha vuelto un hombre. Y también lo que ha sufrido. Espero que pronto decida volver. Creo que será más pronto de lo que espero.
-
Me hace feliz. Más de lo que imaginas, verte sonreír de esa manera. Para ser más sincero, me preocupaba mucho que no salieras airosa de este mal trance. Y aunque Natty fue muy importante para ti, tanto como para tu esposo, el mundo sigue sin detenerse y en algún punto todo debe empezar de nuevo. ¿No lo crees?
-
Si. Lo creo. Pero no se cual es el nuevo inicio de mi vida. — La mirada profunda y distante de la belleza de los árboles y las flores. Llevaban a Katty a un punto que no había tomado en cuenta. La maltrecha de su relación con Gianluca. Necesitaba reinventarse. — Si te pido que me acompañes a un lugar, ¿lo harías?
Claro. Haría casi cualquier cosa por complacer a la bella dama, que cada día me acompaña. — Nuevamente la mano de Andrew se deslizaba junto a la de Katty. Quien guiaba los pasos de su "AMIGO" —
A los pocos minutos de una charla ligera, sobre literatura, y un poco de pintura. Y tras dejar a su amigo peludo en casa de Andrew. Llegaron a una estética.
Buenas tardes. — Los recibió una mujer de edad media pero de muy buena apariencia. Imponente y serena. —
Buenas tardes Georgina.
Katty, es un gusto volverte a ver. Dime que deseas que haga el día de hoy por ti.
Quiero que cortes mi cabello. — Indicó un tamaño impensado tanto para Andrew que se había vuelto loco por la cabellera llena de risos, como para la estilista que la había atendido desde que se caso con Gianluca. —
-
Pero hermosa, es corto para lo que acostumbras.
-
Creo que se verá genial. Cambiar nos hace bien a todos. — Dijo desde el fondo Andrew, entendiendo los sentimientos de Katty. —
Gracias.
- Bueno, si no puedo convencerte de no hacerlo, por lo menos déjame sugerir algo. — Con la habilidad adquirida con los años en el trabajo. Georgina le marco nuevas medidas. El juego duro algunos minutos. Hasta que logro convencerla de un largo razonable. -
Andrew no podía creer lo hermosa que se veía, Katty con el cabello, sobre los hombros, y con un ligero flequillo. Además el cambio la dejaba aun más cerca de la idea de musa, en la cual Andrew la había colocado.
-
Te ves hermosa. Eres otra por completo.
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No un falta un poco para ser otra. ¿Seguirás conmigo?
-
Como te lo dije haría casi cualquier cosa por ti. Más aun cuando de… — Katty colocaba suavemente su dedo sobre los labios de Andrew. —
-
Por favor aun no digas nada.
La tarde se fue entre compras y conversaciones ligeras. Temas que no interferían en el mundo que llevaba cada uno. Con cada uno de los cambios que Katty hacia en su aspecto físico Andrew quedaba encantado. Pero aun mas encantado quedaba al darse cuenta que una nueva Katty surgía a este mundo. Por lo visto había ya decidido más de una cosa. Y esa tarde no se acabaría al despedirse en la puerta de la casa. Tal vez ese sería el inicio de su nueva vida.
Katty estaba haciendo lo mismo que Gianluca. Pero en medidas distintas.
- Tammy… No sé como decírtelo. Pero no puedo sacarte de mi mente ni un segundo. Cada paso que doy desde que llego a la oficina es por ti. Y desde que salgo de aquí también lo hago por ti. Porque deseo verte cada día. Sentir tu aroma….
La mirada de Tammy se clavaba suavemente en los ojos claros de su ser soñado. Abandonando suavemente su cómoda camilla, se apresuraba a ser ella quien, cubria con sus brazos al castaño. Deseando poder decir o hacer lo que tanto deseaba.