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Historia 52144 — capítulo 19
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Pero papá está en una reunión de trabajo. Si no me crees puedes preguntar a cualquiera de mis compañeros.
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No será mejor que se lo pregunte a tu jefe. Te la pasa todo el tiempo con él. Casi se podría decir que no me sorprendería cualquier tipo de rumores, sobre ti.
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¡Qué tipo de rumores¡…. Únicamente trabajo, trabajo y eso es lo que hago en la oficina. Si te pones a escuchar cada uno de los rumores de esa oficia, no sabrías en qué punto son verdad y en que punto son mentira.
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Si en eso puedes tener razón, mas en los rumores siempre hay algo de verdad. Y aun mas cuando esos rumores los trae alguien tan cercano. — El padre de Tammy hacía referencia a un viejo conocido, que la había hecho llegar a ese lugar. Donde su corazón se empezaba a entregar a un juego verdaderamente peligroso. Amar. —
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Si lo dices por Raúl. Pide pruebas. Además el es un agente externo. Va una vez en el día a la oficina. Para decirme cómo es que van las diferentes negociaciones. Así que si le crees a él, está bien. Pero no olvides quien vive en tu casa.
El padre de Tammy, miro de costado a su hija. y más con una mueca, en vez de sonrisa dejo el asunto por termina, dándole paso a un respiro a Tammy. Que se encontraba sofocada, por tantas emociones fuertes.
Mas de su mente no se iba la idea de que en casa, una gran sombra se estaba colocando cerca. Y de esa sombra tendría que cuidarse en ese momento.
Gianluca manejaba aun sin rumbo fijo por las calles de la ciudad. Al dar la media noche se encontraba en uno de los extremos de la ciudad, en un sitio completamente desconocido y desierto. Plagado de burdeles y un sinfín de cantinas.
El ánimo estaba para las cantinas, pero el cuerpo hubiera rechazada a cualquier mujer que esa noche se le acercara. Más aun cuando estaba odiando a cada una de ellas. Y eso en aquel momento, incluía a Tammy. Que muy distante deel, representaba la misma posibilidad de traición.
Pensaba en Katty, en la antigua Katty, entregada a su hogar, cuidado a un ángel que como ella mismo había mencionado no tenía la culpa de nada. Se sumía generalmente en los recuerdos de esa sonrisa, casi cálida, casi vacía. Que representaba un hermoso reproche y que cada tarde se mostraba para recordarle el dolor de la traición. ¿En qué momento su dulce Katty cambio?
¿Cómo debería actuar? Era la otra interrogante que se paseaba en su mente, y que amenazaba con una locura.
Tras entender que ese no era el sitio en el cual debía estar. Tomo el automóvil, y manejo un par de horas mas. Esperaba llegar a casa y ver que la pesadilla había terminado. Abrió despacio, se introdujo por lasala de tal manera que ninguna de las tablas del antiguo, pero refinado piso, lo delatara. Camino silencioso hasta el corredor que llevaba a su habitación.
La escena de ropa suelta era la misma. Uno de los indicios que pensó más fieles, de que Katty aun no despertaba al igual que su amante. Andrew.
Corrió su fina mano con temor, hacia el pomo de la puerta. Giro deseando una y mil veces que todo fuera un mal sueño. Mas la escena siguiente lo saco de su sueño.
Katty estaba en aquel momento, mas despierta que la primera vez que había retornado a casa. Y Andrew le hacía compañía de una manera inesperada.
- No diré nada. Pues no tengo derecho a reclamarte nada. — Dijo en voz alta Gianluca. Escondiendo el dolor que sentía e intentando contener las saladas lagrimas. — Solo vengo por mis cosas.
Katty deseo morir en ese instante y Andrew aun más. Pero nada se podía hacer en ese momento. Cuando Katty intento decir algo. Gianluca había abandonado ya la cálida habitación. Y se sentaba en la sala junto con la más fina de las botellas de ron, que tenía en su ´posesión.
Katty corrió casi de inmediato junto a Gianluca. Que por primera vez en su vida. Empujaba de manera descortés a Katty. Haciéndola de menos. Un objeto en su estancia.
Andrew salió según las indicaciones de Katty. Sin decir nada o mirar el rededor. La última cosa que ella deseaba era provocar la furia de su esposo.
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Gianluca… en verdad no sé lo que estaba pensando. No se porque paso todo esto. Sabes que yo te amo…
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Katty — dijo el castaño mientras llevaba la copa a los labios. — No quiero que digas nada. No hay nada que decir. En este punto estamos empates. Tú me has devuelto lo que te hice.
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No. Yo no lo hice por eso… — Lloraba Katty. Mientras sus manos se desesperaban buscando el rostro de Gianluca. —
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No tal vez no. Pero las cosas se dieron así. Y creo que solo significa algo. Ya no nos amamos. — Gianluca dejaba rodar libres los cristales acuosos. Que sobre sus mejillas parecían gotas de rocio. —
Katty se escondió en sus manos, intentando contradecir lo que el castaño había dicho. Pero la verdad era que en ese momento, ella pensaba lo mismo. Y aunque sus labios la impulsaran a decir lo contrario, su corazón no quería seguir así.
Gianluca no deseaba seguir viendo a su esposa, en ese estadoy mucho menos imaginarla con Andrew. Se levanto con delicadeza del sillón. Le dio un beso en la sien a Katty y se fue por el corredor a la habitación que su hijo había ocupado meses antes.