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Falsa vida — capítulo 6
Capítulo 6: Odio
-Alaric, tienes que ir a la habitación de Vivien, rápido.-ordenó Darren a su sobrino, cuando lo encontró en el patio.
-¿Qué ha pasado?-preguntó el chico, volviéndose hacia su tío.
-Tienes que venir conmigo, no hagas preguntas y no te acerques a nadie.-dijo el hombre, haciendo una seña a Alaric para que le siguiera. El soldado se encogió de hombros y le siguió sin decir nada.
Caminaron rápidamente hasta el tercer piso y entraron en la habitación de Vivien, donde les esperaba Marek, que estaba sentado en la cama de Vivien, que estaba tumbada, probablemente dormida.
-¿Qué está pasando aquí?-preguntó Alaric, sin entender nada.
-¿Has notado últimamente algún mareo? ¿Dolores de cabeza? ¿Fiebre? ¿Mucha tos?-preguntó Marek, acercándose a Alaric, que retrocedió al recordar que estaba enfermo.
-No lo sé.-respondió el chico.- ¿Alguien me quiere explicar qué es lo que pasa?
-Creemos que estás enfermo, y que tú contagiaste a Vivien.-explicó Darren muy serio, mirándole fijamente.-Ella solamente ha estado con Marek, Eva, contigo y conmigo. Eva estaba sana y Marek no pudo contagiarla en un solo días, así que sólo queda tú y yo. Yo no he tenido contacto con ningún enfermo, así que sólo quedas tú. Hasta que la epidemia se controle, deberás quedarte aquí, con Vivien.
-Pero…-empezó a quejarse Alaric, antes de que su tío le cortara con una fría mirada.
-Obedece Alaric, o te arrepentirás, ya bastante has hecho habiendo dejado que Vivien enferme, se supone que tu debías de cuidarla.-dijo Darren, echándoselo en cara.
Alaric abrió la boca para hablar, pero la cerró sin emitir ningún sonido, y entró en la habitación rápidamente.
-Tenéis que quedaros solos unos momentos, voy a por las medicinas, despierta a Vivien y dale de comer.-dijo Marek, antes de irse, cerrando la puerta con cerrojo para que ninguno de los dos saliera de la habitación.
Alaric se sentó en la cama y contemplóa la niña que estaba allí dormida.
¿Cómo podía una niña tan pequeña e insignificante quitarle a su tío en tan pocos días? ¿Quién era esa niña? Era bajita y delgadita, rubia de ojos azules. Nada fuera de lo normal, y una niña bastante común, que ni siquiera era su hija de verdad, él era su sobrino, el hijo de su difunta hermana que Darren había adorado, sangre de su sangre.
Sonrió con desprecio y se acercó al oído de la niña.
-Voy a matarte.-susurró en el oído de Vivien, despertándola.
Vivien abrió los ojos al oír la amenaza y lanzó un grito de miedo, que fue sofocado por la mano de Alaric.
-Ni se te ocurra gritar, ni decir nada, o misteriosamente aparecerás muerta, ya me he cansado de cómo te trata mi tío, harás lo que yo te ordene.-dijo el soldado con frialdad, sin quitarle la mano de la boca.
La chica asintió con los ojos llenos de lágrimas y él la soltó.
Alaric caminó hasta la otra cama que había al lado de la de Vivien, y se sentó, empezando a quitarse las botas y el uniforme, mientras la niña lo miraba con los ojos muy abiertos por el miedo.
-Come.-ordenó él secamente, al ver cómo le miraba.
Vivien cogió con sus manos temblorosas el cuenco de sopa que le había dejado Marek en la mesilla de noche y empezó a comerlo lentamente, sin dejar de vigilar periódicamente al chico, que se había tumbado en la cama.
-¿Por qué me odias?-preguntó ella con la voz estrangulada por el miedo.
-Eso no es asunto tuyo, niña.-respondió Alaric, secamente.
En ese momento, Marek abrió la puerta y la cerró con cerrojo al entrar, dejó una caja con pastillas en la mesilla y sonrió a Vivien, que casi lloró de alivio al verle entrar.
-Bien, tenéis que tomaros estas pastillas, una para comida, y dentro de 24 horas, la enfermedad empezará a remitir y perderá su capacidad de contagio, así que podréis salir, pero os lo advierto, aunque la enfermedad remita, siempre tenéis que tomaros las pastillas porque si no, la enfermedad volverá.-advirtió Marek, mirando fijamente a Vivien.
-Bien, entonces dame las pastillas y me voy.-dijo Alaric, poniéndose las botas y caminando hacia la puerta.
-¿Es que no me has oído?-preguntó Marek con mala cara, dejando translucir sus sentimientos de odio hacia Alaric.-He dicho que hasta las 24 horas no puedes salir, todavía puedes contagiar a los demás.
Alaric se fulminó con la mirada y volvió a sentarse en la cama.
Marek cogió una pastilla y se la dio a Vivien, él se tomó otra y se acostó en la cama de la niña, que le abrazó desesperada, por si a Alaric se le ocurría hacer algo.
-Tómate la pastilla y duérmete.-dijo Marek mirando a Alaric.-Esta pastilla da sueño y nos hará dormir lo suficiente para cuando te despiertes, puedas irte de aquí.
Alaric asintió y se tomó la pastilla antes de tumbarse en la cama y cerrar los ojos.
En pocos minutos, Marek y Vivien estaban dormidos. Entonces Alaric se levantó con cuidado para no despertarles y fue hacia Marek. Metió la mano en su bolsillo y sacó las llaves con las cuales les habían encerrado en esa habitación, las cogió y salió de la habitación, no sin antes coger el bote de pastillas de la mesilla.
Vivien abrió los ojos al oír unos gritos en la habitación.
-Alaric, por favor, dame las pastillas, si no nos das la medicina moriremos.-dijo Marek, que estaba en frente del soldado, mirándole fijamente.
-Eso es lo que quiero.-respondió Alaric con una sonrisa de satisfacción, después se volvió hacia Vivien, que se había despertado.-Vaya, ya has despertado, me alegro, porque serás la primera en caer.
Sacó la pistola de la funda que llevaba colgada en el cinturón y la apuntó.
-Alaric, sólo es una niña.-dijo el médico, sin saber cómo convencerle para que no la matara.
El chico no respondió, si no que disparó. Rápidamente Marek fue hacia Vivien que se había cubierto la cabeza con los brazos, un mero acto para protegerse, y se tiró encima de ella. Vivien espero sentir el dolor, pero no llegó.
-¿Marek?-le llamó ella, empujándole débilmente para que se quitara de encima de ella.
En ese momento la puerta se abrió de un golpe, que la tiró al suelo, destrozándola y Darren entró en la habitación, y se abalanzó sobre Alaric, golpeándole con el fusil, y haciendo que el chico cayera al suelo desmayado.
-Atadle y llevadle al patio.-ordenó Darren a dos de los soldados que lo seguían, mirando a su sobrino. Los hombres obedecieron rápidamente y sacaron a Alaric de la habitación, mientras Darren iba hacia Vivien, que seguía atrapada bajo el cuerpo de Marek.
Darren apartó el cuerpo de Marek, intentando que Vivien no viera la herida de bala en su pecho, y cogió el tembloroso cuerpo de la niña entre sus brazos, ella escondió la cara en sus hombro, llorando.
-Papá… ¿Marek…?-empezó a preguntar Vivien, con voz entrecortada, levantando la cabeza para mirar a Marek, pero su padre se lo impidió.
-Vámonos Vivien, y no te preocupes, no volverán a hacerte daño.-murmuró Darren sacando a Vivien de la habitación, que empezó a llorar de nuevo.
Darren la llevó hasta el patio, donde dos guardias agarraban a Alaric, que ya estaba consciente y tenía las manos atadas a la espalda. Le miró desafiante.
-¿Por qué lo has hecho, Alaric? ¡Podías haberla matado!-exclamó Darren fuera de sus casillas, dejando a la niña con otro soldado y avanzando hacia su sobrino.
-Eso era lo que quería, pero el estúpido médico me lo impidió, aunque no te voy a mentir, también quería matarlo a él.-contestó Alaric, muy tranquilo.-Estoy harto de que la trates como si fuera ti hija, desde siempre yo he sido tu heredero, tú me criaste cuando mis padres murieron y me trataste como a tu propio hijo y de repente te encuentras con ese piojo polaco y la llenas de cariño y regalos que jamás de diste, ¡a mí! Sangre de tu sangre.
-Me das pena.-masculló Darren con una mueca.-Pero tu acción va a tener castigo. ¡Atadle al poste y traedme un látigo!
Alaric se puso pálido al oír la orden, pero no dijo nada, tenía su orgullo. Se dejó arrastrar por los soldados hasta el poste, donde se ataron, y le rasgaron la camisa dejando la espalda al descubierto.
-Soldado, llévate a Vivien dentro y no la dejes ver nada.-ordenó Darren al hombre que sujetaba a Vivien.-Y manda a alguien a retirar el cadáver la de habitación del tercer piso.
El soldado asintió y cogió a Vivien en brazos para llevarla a la casa. La niña asomó la cabeza por su hombro y vio como Darren descargaba un fuerte golpe con el látigo en la espalda de Alaric, que lanzó un grito de dolor, que cayó de rodillas. Vivien se estremeció al ver como empezaba a salir sangre de la herida.
E hombre la dejó en el salón sola, mientras ibaa por el cadáver, y Vivien empezó a oír los gritos y súplicas de Alaric para que parara, pero Darren no iba a ser clemente.
La niña se tapó los oídos y se acurrucó en el sillón. Se suponía que Darren la había traído aquí para alejarla de la guerra y protegerla, pero lo único que había conseguido era ponerla en peligro, sólo en dos semanas había visto morir a las dos únicas personas que habían sido buenos con ella, Alaric la odiaba y "su padre" era demasiado frío como para quererla.
Sólo tenía un pensamiento para esa situación:
Ojala hubiera muerto.
Hola!!!
Se que este capitulo es un poco mas corto de lo habitual pero se me acaban las ideas, decidme que os gustaría que hiciera.
Por cierto, muchas gracias a todos los que me pusieron rw en el capitulo anterior. Pero debido a que veo que no os gusta mucho la historia ya que tiene muy pocas lecturas y comentarios muchos menos, creo que no la seguire.
Espero que este capi os guste y comentad por favor
Besos y gracias por leer