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El cristal de luna — capítulo 6

Sé que cualquiera de ustedes pensaría que lo que hice fue una imprudencia pero de verdad no pude evitar gritarle "¡Espera!" al gato negro y salir corriendo tras él por la calle al igual que Alicia persiguiendo al conejo blanco.

El gato se deslizaba ágilmente por los adoquinesmientras me iba introduciendo a un laberinto de callejuelas que no parecía tener fin hasta que se coló por la reja de una casa muy peculiar. Parecía que el diseñador de ese extraño edificio había decidido mezclar estilos arquitectónicos de diferentes culturas y épocas.

Un flashazo negro me indicó que el gato se había metido por el resquicio de la puerta. Empujé los barrotes produciendo un rechinido doloroso y caminé con pasos vacilantes hacia la entrada. Encima del pórtico había un letrero escrito con una caligrafía bastante estilizada que rezaba: "Ojo de gato", cada "O"de la primera palabra tenía una pupila dibujada en el centro.

-¿qué es esta lugar?- me pregunté mientras entraba a la casa. Llegué a un vestíbulo desierto, enfrente de mí había otra voluminosa puerta de madera, era el único sitió al que podría haber ido el gato así que me metí a la siguiente habitación. Tenía forma de una enorme cilindro tan alto que no podía ver el techo. Había una escalera de caracol pegada a la pared que llevaba a todas las puertas enumeradas que tapizaban la torre. La número dos que estaba a mi izquierda se encontraba entreabierta.

-probablemente el gato está ahí- pensé. Asomé mi cabeza. El cuarto se veía sucio y desordenado, había un montón de extraños objetos desparramados en las empolvadas estanterías y colgados del techo. Caminé por los pasillos y examiné con curiosidad un cuerno alargado y plateado, un colmillo del tamaño de mi cabeza, un frasco con una sustancia verde viscosa…

-Bienvenida a Ojo de gato- solté un respingo al escuchar esa voz a mis espaldas- la mejor tienda de artículos mágicos, puede encontrar pociones, libros de hechizos, amuletos…

Lo siento pero no vine a comprar nada- interrumpí a un chico de cabello marrón, cubierto de pecas y con un extraño arete en la oreja izquierda.- estoy buscandoun gato.

El niño se me quedó mirando fijamente y sus ojos se abrieron de par en par.

-¿Raquel?- preguntó titubeante.

-Mmm… ¿te conozco?

-Sí, bueno… no en realidad. ¿cómo llegaste aquí?

Ya te lo dije. Estoy persiguiendo un gato.- Me di la media vuelta para meterme en uno de los pasillos pero choqué con algo duro. Levanté la vista e inexplicablemente el chico pecoso estaba enfrente de mí.

-Bienvenida a Ojo de gato, aquí podrás encontrar pociones, amuletos…

-Ya me lo dijiste- lo interrumpí bruscamente

-¿Raquel?- el chico puso la misma expresión de desconcierto que había visto hace unos segundos.

-¿Esto es un dejavú o algo así?- le di la espalda al muchacho para encontrarme de nuevo con el mismo rostro.

-¿Qué hace ella aquí?- preguntó el que estaba a mis espalda.

-Dice que busca un gato, creo que se refiere a Madame Lulú.- En ese momento me di cuenta que eran gemelos idénticos.

-Puede ser… la vi salir hoy en la mañana pero no me dijo a dónde…

-¿él gato habla?- los dos rieron con complicidad.

-Te llevaremos con ella si quieres- ofreció el que estaba enfrente de mí. Yo asentí.

Ambos chicos me condujeron de nuevo a la torre de caracol y se acercaron a la puerta número cinco. En el lado derecho de la puerta había una palanca que empujaron hacia arriba. La puerta se corrió y entramos a un elevador.

Tenía muchos botones con letreritos que decían: "cocina", "teatro", "biblioteca", "salón de baile", etc.

-Por fuera no parece que esta casa tenga tantas habitaciones- comenté a los gemelos.

-Sí, en realidad en esta casa nada es lo que parece- me contestó el de la izquierda y apretó el botón que llevaba a la "sala de estar de Madame Lulú"

-Por cierto yo soy Rodrigo y el es mi hermano Mauricio- dijo el de la derecha.

-¿Puedo saber cómo es qué saben mi nombre?

-Supongo que Madame Lulú telo explicará cuando lleguemos- El ascensor paró y la puerta se abrió.

Entramos a una habitación elegante llena de cuadros. En el centro había varios sofás y sillones mullidos. En uno color salmón estaba una de las mujeres más hermosas y extravagantes que había visto en mi vida. Era alta, de cabello oscuro y ojos enormes del mismo color de su pelo. Usaba un vestido negro, guantes de encaje y tenía una flor negra con redecillas en la cabeza.

Rodrigo y Mauricio se metieron de nuevo al elevador y se despidieron amistosamente.

Madame Lulú me sonrió, esta vez en su forma humana, y con una mano me indicó que tomara asiento.

-Esperaba que vinieras. Llevas días sin salir de tu casa, desde el accidente en el que usaste el Cristal de Luna en esa forma tan imprudente pero noble… ¡No te asustes, no trataré de quitártelo!- exclamó Madame Lulú al ver mi expresión de terror.

-¿Cómo sabes qué lo tengo?- murmuré

-Soy gran amiga de Sebastián y miembro del consejo de los 12 dragones.

-No se ofenda, pero me imaginé que la gente del consejo sería un poco más vieja.- Madame Lulú soltó una carcajada.

-Nosotros los magos llegamos a la vejez mucho más tarde que los humanos- me explicó- Regresando al tema, como te imaginarás hemos estado vigilándote desde hace un año…

-Los dos gatos marrones eran Rodrigo y Mauricio.- repentinamente todo se había hecho más claro en mi cabeza.

-Sí, pero ya que usaste el Cristal de Luna tendremos que cambiar un poco nuestra estrategia. - puse una expresión de culpabilidad.

-Lo siento.

-- No te preocupes Raquel, era algo que tarde o temprano pasaría- agitó una mano- pero a partir de ahora tendrás que recibir un entrenamiento para aprender a usar tu magia y el Cristal de Luna. Lo más seguro es que cualquiera que busque el cristal sepa al menos en que ciudad vives.

-¿Cómo sé que puedo confiar en ti?- Madame Lulú sonrió.

-Una pregunta muy inteligente- alzó la mano derecha, en su dedo índice tenía un anillo con una mariposa que irradió.

Apareció encima de mis piernas una cajita de música y una carta.

-Mi caja musical.

-Te la manda Sebastián al igual que la carta. Puedes leerla. Rasgué el sobre y saqué un papel con una letra muy curveada.

Raquel:

Si ves esta carta lo más probable es que hayas usado el Cristal de Luna. Sé que hay muchas cosas que todavía no entiendes pero te pido que confíes en Madame Lulú y en mí porque no tienes ni idea del gran peligro que corres si eres encontrada por los nigromantes.

Madame Lulú es una excelente maga y te proporcionara elentrenamiento adecuado pero es mejor que mantengas este asunto en secreto a tus padres y amigos. Hasta ahora el Consejo de los 12 dragones y unos cuantos sabemos que tú eres la guardiana del Cristal y es mejor que esto permanezca en el misterio.

Probablemente nos veremos pronto. Espero que te haya alegrado recuperar tu caja de música.

Atte. Sebastián Mondragón

PD: Recuerda lo que te dije sobre Fernando.

-¿terminaste?- asentí y la carta salió volando de mis manos para luego convertirse en cenizas.- Es mejor que nadie más la lea.

-¿Y qué le diré a mis padres cuándo venga a mis entrenamientos?

-Que estás trabajando en mi tienda- sonreí intentando no parecer preocupada. No estaba segura si mis padres se tragarían eso.- Por cierto, te devuelvo tu pulsera.- En mi regazo apareció el brazalete

-A mi igual me gustan las mariposas- sonrió amablemente- Bueno, creo que es mejor que regreses a tu casa, yo te avisaré cuando empezaremos con tus prácticas.

…

-¿trabajar? -Exclamó mamá, mientras se preparaba un sándwich- ¿desde cuándo te ha interesado buscar trabajo.

-- Pensé que sería bueno empezar a juntar mis propios ahorros.

-¿y qué se supone que harás ahí?- preguntó mamá mientras buscaba la mostaza en el refrigerador.

-No tengo una tarea específica. Es una tienda dónde venden libros y otros objetos.- dije mientras le pasaba el jamón.

-¿algo así como una tienda de regalos?

-Algo así…

-Me parece bien siempre y cuando no interfiera con tus estudios- mamá le dio la primera mordida a su sándwich.

-No te preocupes, tienen un horario muy flexible. - sonreí y me di la vuelta para subir a mi cuarto.

-Raquel, no se te vaya a olvidar que mañana tienes curso de inducción en la escuela. Por suerte no es con uniformes porque todavía no los he comprado.- dijo mamá mientras yo subía la escalera.

-No se me olvida mamá.

Cerré la puerta de mi cuarto y tomé la cajita musical que había dejado sobre mi cama. Pasé la pulsera de mariposas por encima de la caja y escuché el "clic". Apareció el hada y comenzó a bailar mientras salía la melodía.

En mi mente apareció un chico de ojos dorados asentando una gran suma de dinero en una mesa destartalada. Su voz retumbo dentro de mi cabeza "la pulsera puede ser tu amuleto de la buena suerte"

-¿acaso nos veremos pronto?- susurré mientras me desparramaba en la cama.

"Recuerda lo que te dije sobre Fernando" decía la carta. Todavía no debe saber que tengo el Cristal de Luna. ¿Qué haré cuando lo vea?

Me quedé dormida.