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El dulce sabor de la miel — capítulo 37

POV Edward

Estaba bastante estresado, por no saber qué diablos le pasaba a mi mejor amiga, me iba a volver loco, sino descubría lo que pasaba. Después de todo se suponía, que entre nosotros no debía haber secretos, pero Amy parecía no conocer ese decreto, en nuestra relación.

-¿Qué pasa? - pregunto Bella a mi lado.

-¿Sabes qué pasa con Amy? - necesitaba saber, y que mejor que mi novia, que era amiga de ella.

-Pues yo no la notó extraña - estaba mintiendo, era mala con ello.

-Tiene días que no sé nada de ella, de hecho hoy se cumple un mes y medio, que no la he visto - replique levantándome del sofá.

-Ella está bien - me aseguro - se la ha pasado estudiando, supongo que deben ser el estrés de los finales.

-¿Ha ido a ver a Jacob? - debía recaudar, cualquier dato que pudiera decirme que pasaba.

-Pues se han visto en la biblioteca, pero por periodos muy cortos de tiempo - elevo los hombros - te digo, que desea salir bien en sus exámenes, es por eso su aislamiento.

Sabía que eso era una mentira, pues tenía una mente brillante, no necesitaba horas para estudiar, además repasaba la clase diariamente, pero no se lo quise decir a mi novia.

POV Amy

Había pasado dos meses, desde aquella noche, en donde Jacob había creído que iba a volver a caer a sus pies, y por unos momentos yo creí lo mismo, pero el orgullo me hizo salir de su casa y ocultarme en la biblioteca y en mi casa, solo en lugares públicos, podía sentirme segura de que no iba a cometer una idiotez.

Iba a tratar por todos los medios mantenerme alejada de él, pues parecía que solo de esa forma iba a escapar, de caer ante él. Apenas si había visto a mis amigos, pero todo era por mantenerme bien, conmigo misma; porque por más que amara a Jacob, el recuerdo no me dejaba en paz.

Estaba fingiendo leer un libro, pues mi ex novio, estaba cerca de la mesa en donde estaba ocultándome de él y la verdad, no deseaba hablar de nada, más que salir huyendo de aquel lugar, pero si me levantaba, él enseguida iba a abordarme y no me creía capaz de soportar su nueva cantaleta, de que lo sentía.

Comenzaba a creer, que para Jacob ya solo era una obsesión, en esto ya no había amor, solo era la necesidad de sentirme suya, y la verdad no estaba de humor para eso. En ese momento sentí la mesa vibrar, deje el libro en la mesa y vi que era el número de Stefan.

-Hola

  • salude suavemente.

-Hasta, que me haces el honor de contestarme - su voz se escuchaba molesta, y la verdad no lo culpaba, llevaba un mes tratando de evadirlo, pues la culpa no podía conmigo.

-Lo siento - me disculpe - he tenido un mes, demasiado ocupado.

-Solo porque eres hermosa, aceptaré tu pésima excusa - algo me dijo que sonreía - pero solo hablaba, para decirte que estoy a punto de irme a Rusia, y no sé si vaya a volver.

-¿Enserio?

  • no podía creer, que se fuera a ir.

-Mi padre, quiere que comience a hacerme cargo del negocio familiar

  • dijo un tanto aburrido - y que mejor, que comenzar solo, lejos de todo.

-Tu padre, en verdad se tomaba enserio, lo de ver si estás capacitado - comente con una media sonrisa - pero supongo, que lo nuestro no tenía futuro.

-Creo que es cierto - comencé a rayar en una hoja - pero solo quería despedirme de ti, y decirte que siempre vas a tener un amigo en mí.

-Eres increíble, - confesé - espero que pronto, me des tu dirección para ir a visitarte.

-Dalo por hecho - en verdad lo iba extrañar - y sabes que te deseo lo mejor, que encuentres a ese chico perfecto, que te ame como lo mereces, y no se vuelva tan obsesivo, como ya sabes quién.

-No quiero ni recordarlo. - susurre - Te deseo lo mejor, y sobre todo que todo lo que desees se cumpla, y te voy a extrañar, más de lo que puedas imaginar.

-Yo te voy a extrañar más - respondió - pero, espero que pronto vayas a visitarme, estaré esperándote.

-Ya verás que muy pronto iré - le aseguré.

-Ahora debo dejarte, tengo que abordar - comento - supongo, que esto no es un adiós.

-Es un hasta luego - confirme - te quiero.

-Yo más - y sin más me colgó.

En cuanto levante la mirada, me encontré con Jacob sentado frente a mí, sabía que lo mejor era ignorarlo, por eso seguí con mi libro.

-En verdad Amy, no podemos seguir así - susurro.

-¿Cuándo vas a entender, que ya no hay nada entre nosotros? - seguí sin despegar mi vista del libro.

-¿Qué es lo que tengo que hacer, para que me perdones? - en ese momento estaba guardando mis cosas para irme.

-Nada

  • tome mi mochila - y por favor, ya déjame en paz.

-No lo voy hacer - me tomo del brazo - porque te amo, y no puedo perderte.

-Ese es tu error - lo miré ácidamente - si en verdad, me hubieras amado, jamás habría habido engaño y ahora por favor ya no quiero que estés en todos lados a donde voy.

-Por favor - sus manos tomaron mi rostro.

-Por favor a ti - me separe de él - ya déjame seguir con mi vida, y tú sigue con la tuya.

Y en ese momento como si el cielo, hubiera escuchado mi suplica, mi teléfono comenzó a sonar, logre soltarme de él y sin darle a tiempo, a que me volviera a detener, me alejé de él. En cuanto salí de la biblioteca conteste viendo que era Edward.

-Ed

  • susurre.

-¿Cómo está la mujer más hermosa? - ante aquello no evite sonreír.

-Pues deberías preguntárselo a Bella - respondí, caminando hacia el estacionamiento.

-Sabes, que siempre la mujer más hermosa para mí, vas a hacer tú - en verdad Edward, siempre lograba subirme el ánimo.

-Me haces sonrojar - bromee.

-Pero no solo hablaba, para ver como estabas- comento - yo llamaba, para pedirle una cita.

-¿Y qué le hace pensar que voy a aceptarla? - pregunte con una media sonrisa.

-Pues acabo de contratar la suite presidencial, para una noche juntos

  • sabía que significa, noche de hablar sobre todo lo que nos pasaba, sin que al día siguiente alguno hiciera alguna crítica o reclamo, todo lo que dijéramos se iba a quedar en la habitación -y no acepto un no por respuesta.

-¿A qué hora debo verlo? - decidí seguirle el juego.

-Pues ya la estoy esperando - metí mis cosas a la parte trasera del auto - en el hotel de siempre.

-Muy bien - acepté - nos vemos, en veinte minutos.

-Aquí la espero - después de eso colgué.

Maneje con dirección, al hotel de los Masen, me tarde menos de lo que imagine en llegar, estacione el auto y subí al elevador, marcando el último piso, después de todo siempre ocupábamos la misma recamara, desde que teníamos trece.

En cuanto llegue, me sentí como cuando éramos niños, en donde la vida era mucho más sencilla, llame a la puerta y como dos minutos después apareció Edward en bata y pijama, cosa que me causo risa.

-Se supone, que debemos estar cómodos - replico.

-Muy bien - rodee los ojos entrando a la habitación.

En la mesa había comida, me hizo una seña para que me sentará, sin decir nada tome asiento, mientras él se sentaba frente a mí, me entrego un pedazo de pizza, la cual tome y comencé a comer.

-¿Qué pasa, My? - sabía que esa pregunta iba a venir - ¿Por qué has estado aislada?

-Porque creo, que debe haber algo malo en mí - deje la pizza casi completa.

-¿De qué hablas? - su nariz se arrugo, eso me decía que estaba confundido.

-Pues de que siempre, que entrego el corazón, termino llorando - me levante y camine hacia la ventana.

-My,

  • lo sentí posarse detrás de mí - necesito saber, que paso, para ayudarte.

-Encontré a Jacob con otra, - susurre - Edward, yo habría podido dar mi vida por él, y él me engaño sin pensar en lo que eso me dañaría - clave mi mirada en él - ¿Qué es lo que está mal en mí?

-Bonita,

  • me limpio las mejillas - no hay absolutamente nada malo en ti.

-Lo hay, - en ese momento, el contacto de Edward quemaba - sino ¿Por qué habrían de engañarme?

-Porque los que tienen algo mal, son ellos, no tú - me acaricio la mejilla - cualquier chico, estaría complacido de tenerte, y jamás vería a alguien más.

-El único hombre que estoy segura, jamás me lastimaría, es mi mejor amigo - mi voz fue baja - y ahora tiene novia.

-No me tientes - su voz sonó ronca, pensé que sería una broma, pero sus ojos tenían un brillo diferente.

Clave mi mirada en él, estábamos más cerca de lo que pensaba, sus ojos eran hermosos, jamás me había dado cuenta que podrían hacerme olvidar todo, con solo mirarlos.

-Jamás besos - susurro, no entendía a que se refería - ¿sabes porque puse esa regla entre nosotros? - negué suavemente - pues porque es cierto que he besado al resto de mis amigas, pero contigo es diferente - eleve una ceja confundida - sé que si te beso, voy a caer.

-¿De qué hablas? - mi voz apenas si fue audible.

-Eres tan fácil de amar, - me acaricio la mejilla - que si te beso me enamoraría de ti, tan rápido, que no me daría cuenta.

-¿Por eso jamás me has besado? - eso no tenía sentido.

-Eres tan frágil, que si te hiciera daño, jamás me lo perdonaría - su aliento chocaba con mi nariz - por eso decidí, que yo sería quien curaría tus heridas, no quién las provocará.

-Bésame

  • eso no parecía ser yo.

-Amy…

-Shh

  • coloque mis dedos en sus labios, para que no hablará - veamos, si tu teoría es cierta.

Lo jale de la camisa y lo besé, ante aquello mi corazón parecía querer salírseme del pecho, mientras miles de mariposas revoloteaban en mi estómago, el beso se estaba haciendo más profundo, sus manos en mi cintura hicieron el agarre más fuerte.

-Lo sabía, - susurro cuando nos separamos, a lo que eleve una ceja - te amo.

-Yo también - era cierto, creo que desde niña lo había hecho.

-Pero, Be…

-No pensemos en nada - le pedí, entrelazando nuestras manos - esto va a hacer como las demás noches, nada va a salir de aquí, solo esta noche.

Su respuesta fue un beso, mucho más exigente que el anterior, debía detener esto, una vocecita me lo decía, pero cada vez se iba haciendo más baja, y cuando sus manos se colaron por mi blusa, deje de oírla; y solo me deje llevar por sus caricias.

Tal vez estaba haciendo lo mismo que con Stefan, pero mi corazón no pensaba lo mismo, esta vez era diferente, porque no solo era por dolor, aquí había sentimientos mucho más fuertes en juego. Y tal vez mañana dolería, pero ahora quería saber que tanto amaba a Edward.

Debo decir que ya nos falta poco para que el fic termine, además de que he decidido darle otro final, al de "La miel no siempre es dulce" espero que no les moleste.

Capitulo dedicado a:

nessiecullen

grabiella1624

sole-cullen