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El dulce sabor de la miel — capítulo 38
POV Edward
Sentí cierto frío, en mi espalda, después de todo estaba desnudo, enseguida llegaron las imágenes del día anterior, porque estuvimos juntos toda la tarde y ya hasta muy entrada la noche, aunque en ese momento una parte de mi estaba feliz, y la otra se sentía culpable, por lo que había hecho, después de todo yo tenía novia.
Abrí los ojos, y encontré que a mi lado no había nadie, ante aquello me senté, pues ella debía seguir ahí, no podría haberme dejado solo en la habitación de hotel.
-Veo que ya despertaste - ante aquello, la encontré sentada en el sillón que estaba al lado de la ventana.
-Me dio frío - le sonreí de lado - ¿Por qué no dormimos un rato más? - le ofrecí, abriendo las sabanas, para que se recostará.
-La noche ya termino - susurro - solo esperaba, a que despertarás, para despedirme.
-¿Despedirte?
- arrugue la nariz.
-He estado pensando - comento como si nada - y bueno, después de lo que paso, no puedo quedarme, y menos cuando voy a tener que ver a Bella.
-Tu quisiste hacerlo - replique.
-No te estoy reclamando nada, - comento con una media sonrisa - pero tú tienes novia, una que se supone es mi amiga y sobre todo tú eres mi mejor amigo, esto aunque maravilloso fue un error, y los errores se pagan, así que me iré.
-No puedes - me levante de la cama - no después, de que me hiciste romper mi promesa.
-Es lo mejor - su sonrisa no desapareció - tú eres feliz, con Bella, la amas y bueno yo salgo sobrando aquí.
-Por supuesto que no - había olvidado mi desnudez, la hice recostarse en el sofá - ¿no lo entiendes? - no hizo el menor intento por separarme - después de besarte, de haberte hecho el amor, no puedes irte y dejarme como un imbécil enamorado.
-Isabella es mi amiga - su voz fue baja - no podría hacerle esto, además no voy a poder verla a la cara, sabiendo que me acosté con su novio.
-Voy a terminar con ella, - le asegure - me he dado cuenta, que te amo, y no pienso perderte.
-Edward,
- me acaricio la mejilla - lo siento - ante aquello arrugue la nariz - lo que paso anoche, fue un momento de debilidad, yo no te amo, al menos no de la misma forma que tú.
-¿De qué hablas? - clave mi mirada en ella, pero la desvió.
-Amo a Jacob - me separe de ella y quede sentado en el sofá - es más fuerte que yo, no puedo dejar de pensar en él, en verdad lo siento.
-Te engaño, y ¿aun lo amas? - la mire furioso.
-Al corazón, no se le ordena, a quien amar - estaba nerviosa, el juego de sus manos me lo decía - no quería lastimarte, en verdad lo siento.
-Vete
- le espete - no quiero verte, y no sé si algún día quiera hacerlo.
No dijo nada, simplemente se levanto del sofá y salió del lugar, era un imbécil, no podía creer que me hubiera dejado engatusar, por quien había creído mi mejor amiga, pero que ahora me daba cuenta que la amaba, pero para ella solo era su amigo.
POV Amy
Sentía la mirada de Rose, en verdad que era una maldita cobarde, me había dado cuenta de los sentimientos tan fuertes hacía Edward, y me había asustado y como un pequeño ratón había decidido huir, en vez de enfrentarlos.
-Amy
- susurro, mientras se hincaba a mi lado - creo que debemos ir a ver a un médico.
-Estoy bien - le asegure.
-Llevamos dos semanas aquí, y una la has pasado vomitando - me espeto - es obvio que no estás bien.
-Lo que tengo, es que soy una cobarde - me moje el rostro, y me lave la boca, para quitarme el mal sabor de boca.
-Creo, que si regresamos tú y Edward pueden tener esa relación, que él menciono, antes de que salieras corriendo hacia Italia - elevo los hombros.
-No puedo - susurre - Bella, lo adora y bueno yo aun amo a Jacob, no podría hacerle eso a Edward, estar con él, y pensar en otro.
-Soy tu mejor amiga - eleve una ceja - jamás lo has dicho, pero ambas sabemos que soy como tu diario, y tú eres el mío.
Eso era cierto, pues había sido, a quien hace tres semanas le había llamado, había llorado y le había pedido venir de vacaciones a Italia, pues me quedaba un semestre para terminar mi carrera, y no deseaba hacer el papeleo para un intercambio.
-Y sé, que mientras estuviste con Edward, no te paso por la cabeza el nombre de Jacob - sus ojos parecían querer traspasarme, pero como iba a mentirle si era cierto.
-No quiero sufrir de nuevo, y menos que sea él quien me lastime - repuse en voz baja - Edward, siempre lo he visto como mi paño de lágrimas, y me destrozaría que él fuera el causante de mi llanto.
-Han sido amigos, desde los seis años - me espeto - eso quiere decir, que llevan dieciséis años de conocerse, y Edward te adora, preferiría arrancarse el corazón, antes de hacerte llorar.
-Se acostó con Tanya, estando con Bella - camine hacia la terraza que tenía el departamento - ¿Qué puedo esperar yo?
-No es lo mismo, - me espeto - siempre te ha puesto por encima de todo, solo una llamada tuya, y él podría ir hasta el fin del mundo, solo por ti.
No pude contestar, porque en ese momento de nuevo me volvió la nausea, y solo tuve tiempo de volverme a encerrar en el baño, aunque ahora que ya no tenía nada, el ácido de mi estomago quemo mi garganta. De nuevo me lave los dientes y salí del baño, esperando dormir un poco, pues en esos momentos me sentía agotada.
-¡Oh, no! - ante la exclamación de Rose, arrugue la nariz.
-¿Qué pasa? - pregunte girando hacia ella.
-Creo, que sé saber qué es lo que tienes - parecía preocupada.
-¿Algo que comimos? - me aventure.
-¿Cuándo fue tu última menstruación? - ante aquello eleve una ceja.
-El 25 de Mayo - respondí como si fuera obvio.
-Estamos a 3 de julio - comenzó a pasearse por la habitación - estamos hablando, que llevas por lo menos dos semanas de retraso.
-¿Y?
- no le encontraba que era lo que le preocupaba.
-Si hacemos cuentas, estuviste con Edward el 8 de junio - no podía creer, que recordará eso - si hacemos cuentas, estabas a la mitad de tu ciclo, y sabes que esos días suelen ser los más fértiles.
-Soy muy irregular - comente suavemente.
-¿Te has mareado? - ahora que lo mencionaba.
-Suele ser solo en las mañanas - seguía sin darle importancia.
-Iré a la farmacia - y sin que dijera algo, salió del departamento.
Camine hacia la cocina, después de todo, mi estomago pedía por comida, abrí el refrigerador, y me hice un sándwich, esperando que eso lograra calmar mi hambre y además lo acompañe con un vaso de leche. Rose no tardo en llegar, después de todo la farmacia se encontraba al lado del edificio.
-Ten
- me extendió una caja, la cual tome.
-¿Prueba de embarazo? - observe a mi amiga, como si estuviera loca.
-Debemos estar seguras, de que no lo estás - fue su sencilla respuesta.
Si más entre al baño, no podía creer que Rosalie creyera que estaba embarazada, no podía estarlo, después de todo Edward se había…
-No puede ser - estuve a punto de gritar, al recordar la realidad.
Tome la prueba y leí las instrucciones, hice lo que indicaba, solo tenía que esperar dos minutos, para ver el resultado, los minutos fueron los más largos de mi vida, camine de un lado a otro en el baño, esperando que el tiempo corriera más rápido.
Observe el reloj y vi que el tiempo requerido ya había pasado, tome la prueba y al ver las dos rayitas, sentí tantas cosas, fue un choque de tantas emociones, que no supe controlarme y comencé a llorar.
-¿Qué pasa? - escuche la voz de Rose del otro lado de la puerta.
Abrí la puerta y le entregue la prueba, ella abrió los ojos demás, pero me abrazo.
-Todo va a salir bien - me aseguro.
-¿Cómo se lo voy a decir? - enserio no sabía cómo lo iba a tomar.
-Ya encontraremos la forma, de informarle sobre tu estado - repuso tranquilamente - pero ahora lo mejor es que duermas, mientras yo compró los boletos de regreso a Forks.
No conteste, pues mi cerebro, aun no podía aceptar lo que aquella prueba de embarazo me había revelado, esto iba a hacer complicado.
Rosalie Hale
Si tal vez suene un poco telenovelezco, pero creo que cuando lo escribí no estaba en mi mejor momento, espero que aun así dejen comentarios.
Capitulo dedicado a:
nessiecullen
gabriella1624