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El dulce sabor de la miel — capítulo 39

Habíamos llegado a Forks, hacía unas cuantas horas, y por más que me había tratado de comunicar con Edward, no había podido, pues había cambiado su móvil y en su casa, siempre me decían que no estaba, pero era obvio que no deseaba hablar conmigo.

Rose simplemente me observaba en silencio; me exasperaba que mi mejor amiga no me dijera nada, solo me viera en mi frustración sin abrir la boca, aunque realmente el problema era mío y yo debía solucionarlo, pero un consejo no vendría de más.

-¿Y si no me cree que es suyo? - eso en verdad me angustiaba.

-No creo que lo haga - elevo los hombros.

-¿Pero si lo hace? - necesitaba una respuesta de lo que haría, si eso llegaba a pasar.

-Si llega a suceder, ya pensaremos en lo que haremos - me aseguro - pero ahora debes mantener la tranquilidad.

Claro, para ella era muy sencillo, pues no estaba en mi lugar, pensando en cómo iba a decirle a su mejor amigo, que estaba embarazada y sobre todo, que él tenía que ver con su estado. Esto no era nada sencillo, pero tenía que hacerlo.

Escuche que alguien llamaba a la puerta, yo me había tirado en la cama, y me negaba a levantarme, fue por eso que Rose no le quedo más remedio que hacerlo, cerré los ojos esperando que al abrirlos todo fuera un sueño, del cual iba a despertar, en cualquier momento.

-¿Por qué no me llamaste? - al escuchar la voz de Alice, abrí los ojos y me incorpore.

No solo estaba ella, sino que detrás estaba Isabella, la culpabilidad volvió, pero a pesar de eso había una parte que no se arrepentía de lo que había hecho.

-Según lo que tu madre le dijo a la mía, es que llevas tres días aquí - no respondí - y ni siquiera una llamada, ¿Qué clase de amiga eres?

-Alice

  • le reprocho Rosalie - no está en su mejor momento.

-Yo la veo perfecta - replico fríamente.

-Basta, Allie - en ese momento interfirió Bella - debes dejarla, explicar el porqué no aviso que había regresado.

-Habla

  • me ordeno.

-Son problemas personales - susurre.

-Primero te vas, sin invitarme o siquiera avisarme - me miro de forma asesina - y ahora que regresas, no tienes la amabilidad de decirme, y cuando te pregunto qué pasa, me dices ¿qué son cosas personales? - en verdad estaba molesta - se supone que somos amigas, no debería haber secretos entre nosotras.

-Te lo voy a decir - le asegure - pero no ahora, primero tengo que resolverlo.

-Tal vez podamos ayudarte - comento Bella.

-No creo que sea muy complicado - repuso Alice - sueles, hacer una tormenta en un vaso de agua - le quito importancia con la mano - algo complicado, podría ser como la sospecha que tuvo Rose de estar embarazada.

-Alice

  • le reprocho la rubia.

-Esto en verdad es complicado - le asegure.

-Dime que es, y yo te diré si lo es o estás exagerando - no podía creer, que Alice no pudiera dejar las cosas así.

Pero antes de que pudiera responder, escuche el sonido del móvil de Bella, cosa que agradecí, pues me había librado de responder la pregunta del duende, ante el brillo de su mirada supe con quien hablaba, y sentí como algo quemaba, pues a ella hasta le hablaba y a mí se negaba a siquiera tomar el teléfono.

-Era Edward - ante aquello, sentí rabia y más por su estúpida sonrisa - y bueno, quiere verme, así que lo mejor es que me vaya.

-No siempre, deberías hacer todo lo que Edward diga - mi voz sonó ronca - a los hombres no les gustan las cosas fáciles.

-¿De qué hablas? - la mirada chocolate se clavo en mí.

-De que debes, negarte algunas veces, para que Edward lo tengas comiendo de la palma de tu mano - quería golpearla, porque ella iba a verlo.

-Eso es imposible, - susurro - hago cualquier cosa por Edward, lo amo más que a mi vida, sin él yo no soy nada.

-Edward odia a las mujeres así - sonreí arrogante.

-Pues a mí me adora, sé que soy la única mujer en la que piensa, y a la que desea - estuve a punto de reírme a carcajadas, pero logre tranquilizarme - él jamás me engañaría, porque sé que él siente lo mismo que yo.

-No estés tan segura - le di la espalda, mientras llevaba una mano a mi vientre - pero no lo hagas esperar.

No dijo nada, y supuse que se había ido, pero no podía creer que a ella si la quisiera ver, y a mí ni siquiera me hubiera contestado el teléfono, ¿Qué diablos tenía Isabella Swan que yo no?

-¿Qué fue todo eso? - cuestiono Alice.

-Es mejor, que no hablemos de eso - intervino Rose.

-Amy

  • llamo Allie - ¿Qué diablos te pasa?

-¿En verdad quieres saber? - clave mi mirada en ella, asintió suavemente - estoy embarazada.

-¡Vaya!

  • exclamo, acercándose a mí - ¿Qué piensas hacer?

-Primero, informarle al padre - sonreí amargamente.

-Jacob, no ha dejado de preguntar por ti - comento suavemente.

-Él no es el padre - me deje caer en la cama, sentía la mirada sorprendida de Alice

  • y no preguntes quién es, porque la respuesta puede no gustarte.

-¿Es el hombre con quien habías decidido comenzar una relación? - negué sin mirarla

  • por favor, no te pienso reprochar nada.

-Mientes

  • murmure - porque lastime a alguien a quién tu quieres.

-Te considero mi hermana, - se sentó a mi lado, y tomo mi mano - nadie es más importante que tú, bueno claro Rose y Bella, también lo son.

-Vas a ser tía - esperé que entendiera, al sentir la tensión de su cuerpo, supe que lo había hecho - no sé qué paso, él me dijo que era alguien, de quien era fácil enamorarse, que por eso había puesto sus barreras, sé que no debí, pero cuando me beso, todo dejo de existir, solo me importaba que él estaba conmigo.

-¿No pensaste en Bella? - clavo sus ojos en los míos.

-Fue por ella, por quién decidí alejarme, - solté un suspiro - pero paso esto - señale mi vientre - y ahora no sé qué hacer, quise hablar con Edward, para que esto solo fuera entre nosotros, pero no me contesta.

No hubo respuesta, esperaba que en cualquier momento se pusiera a gritarme, por haberme acostado con el novio de su mejor amiga, no la mire pues no deseaba ver el odio en su mirada, no podría soportarlo.

-Lo sabía - ante aquello eleve una ceja - algo siempre, me dijo que ustedes dos iban a terminar juntos. Todo es tan claro.

-¿De qué hablas? - pregunto Rose.

-Pues Edward, apenas come y duerme - sonrió de lado - de hecho esta peor, que cuando Tanya termino con él, suele encerrarse en la recamara que utilizas en mi casa, y lo he escuchado maldecir, pero no creí que en verdad fueras a terminar siendo mi cuñada.

-Pero él ama a Bella - comente con un hilo de voz.

-Jamás, he visto a Edward, como en estás tres semanas - tomo mi mano - y sé que a Bella le va a doler, pero tiene que aceptar, que perdió.

-Edward no quiere responder sus llamadas - repuso Rosalie.

-Eso es fácil de arreglar - comento con una media sonrisa - está noche habrá una cena en mi casa, y a él no le va a quedar más que hablar contigo.

POV Edward

Odiaba las cenas de mi padre, pero como siempre tenía que fingir una sonrisa, aunque esta cena en especial, se me iba a hacer más eterna, porque Amy no estaría allí, para hacerme más fácil y ameno el momento, no tendría su sonrisa para hacerme olvidar a los hombres que asistían.

Me observe en el espejo, había usado traje desde los cuatro años, así que ya me había acostumbrado, tome la corbata, claro que me la sabía hacer, pero me gustaba más cuando Amy se acercaba a mí, y la anudaba ella, me encantaba ver su rostro concentrado.

-Hermanito

  • no me giré hacía Alice, seguí observando mi imagen, mientras me hacía la corbata - ¿sabías qué, Amy regreso?

-No

  • respondí secamente.

-Debo decirte, que tienes un humor bastante desagradable - sonrió de lado.

No tenía ganas de discutir, así que la ignore, ella no pareció molestarle, pues se acerco a mí, llevaba un vestido azul, con escote en V, unos cinco centímetros por debajo de la rodilla, unos zapatos negros de tacón, y su cabello lo llevaba levantado de las puntas.

-¿Qué tal me veo? - pregunto con una media sonrisa.

-Elegante

  • fue mi respuesta.

-En verdad, necesitas a Amy para que te ayude, a ser un poco más caballeroso - ante aquello rodee los ojos - pero no pienso discutir eso, papá nos espera abajo.

En verdad, que mi hermana estaba loca, fue por eso que mantuve la boca cerrada, me tomo del brazo, para bajar a la sala en donde ya había varias personas hablando, observe a todos aquellos hombres, que iban de la mano de mujeres más jóvenes que ellos, o al menos la mayoría.

Todos vestían de forma elegante, y hablaban de política y de cómo iba la bolsa, esos eran los únicos temas que sabían desarrollar, era por eso que esas reuniones me fastidiaban, observe a Bella cerca de la mesa de bocadillos, parecía un ratón asustado. Y lo entendía, después de todo ella, no estaba acostumbrada a esto.

Llevaba un vestido café, que combinaba con sus ojos, su cabello lo llevaba completamente lacio, ella me amaba y yo creí hacerlo también, pero entonces tuvo que involucrarse en mi vida Amy, tenía que besarla y dejar al descubierto tantos sentimientos que había escondido.

-Edward

  • mi madre me veía seriamente - tenemos que hablar.

-¿Ahora?

  • arrugue un poco la nariz, pues era extraño que quisiera hablar en una reunión, de algo serio.

-Vamos

  • me urgió, caminamos entre los invitados, mientras ambos saludábamos cordialmente con la cabeza.

En verdad mi madre, parecía un tanto molesta, pero no entendía la razón, caminamos hacia el estudio, me hizo una seña para que entrara, en cuanto estuve dentro, me quede estático, pues en el escritorio estaba Amy, se veía mucho más pálida y ojerosa de lo que recordaba.

-Gracias

  • susurro, observando a mi madre.

-Alice, me dijo que debían tratar un tema complicado - comento mamá - en verdad, cariño te ves mal.

-Mi madre me ha dicho lo mismo - sonrió levemente - pero supongo, que es por lo poco que he dormido.

-Espero que Edward, no sea el culpable de eso - me observo de forma seria.

-No

  • respondió con una leve sonrisa - ¿te molesta, dejarnos solos?

-Claro, que no - y sin más salió del lugar.

-¿Qué es esto? - gruñí.

-Es la única forma, de poder hablar contigo - repuso suavemente.

-Creo que todo me lo dijiste en el hotel - dije secamente.

-Me asuste - confeso - pero, yo…

-¿Tú qué? - la mire fríamente - ahora ¿Qué diablos me vas a decir?

-Si me dejas habla…

-No quiero escucharte - la interrumpí de nuevo - así que deja de buscarme, porque tú y yo ya no tenemos nada.

Sin esperar salí del lugar, pero sabía que ella no se iba a quedar así, pero la verdad no deseaba escucharla, porque no quería volver a oírla diciendo, que lo nuestro era un error.

-Edward,

  • llamo - estoy embarazada.

Ante aquellas dos palabras, me quede congelado, sentí tantas cosas a la vez, que no supe que decir.

-Sé que no debí salir huyendo - dijo en voz baja - pero me aterré, de que pudiera llegar a hacerte daño, de no ser la persona correcta para ti.

No sabía que decir, parecía que mi lengua había escapado, y no me dejaba decir algo, sentía varias miradas sobre nosotros, después de todo ya no estábamos en el estudio, ahora estábamos en el pasillo. Claro que las personas que nos observaban no eran invitados de mi padre, de hecho era él, junto con mamá y mi hermana los que nos estaban observando.

-Lamento todo - susurro - no te pido, que me ames, solo quería que supieras, que vas a ser papá - ante eso sentí algo cálido en mi pecho - y si lo voy a tener, y bueno si no quieres verlo, me iré en dos meses, y será como si ninguno de los dos hubiéramos existido.

Me había dado la vuelta y la había visto llorar, en ese momento me sentí miserable, se supone que yo jamás la haría derramar lágrimas y ahora lo estaba haciendo. Pero no había podido moverme, solo la había visto salir de la casa, sin hacer el menor intento de detenerla.

-Edward Anthony Masen - esa voz fue de Alice - ¿Qué diablos esperas?

-Hijo, has esperado esto, desde que tienes seis años - me espeto mi madre - y además me va a ser abuela, ve por ella.

-Un Masen, jamás deja de lado sus responsabilidades - repuso mi padre.

Ante aquello por fin mis piernas, parecieron responder, salí de la casa y la vi sentada en la banqueta, en verdad era horrible, me senté a su lado, ella no pareció inmutarse. Recargue mi cabeza en su hombro.

-La persona correcta, siempre has sido tú - le susurre al oído - ahora, la pregunta aquí sería ¿yo soy el correcto para ti?

-No lo sé - respondió con la voz temblorosa - pero podemos averiguarlo.

Ante aquello giró su rostro hacia mí, y sin más la bese, esto era el principio de todo, y pensaba demostrarle que yo era el hombre que necesitaba a su lado, así me costará toda la vida, le iba a demostrar lo mucho que la amaba.

Capitulo dedicado a:

Paoola

andrelara

gabriella1624

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