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Muggles y Calderos — capítulo 3
Minerva iba y venía, quejándose de Snape. Tenía que ofrecerle a Carmille, una disculpa. Sin embargo, el hombre se rehusaba a hacerle caso. No se iba a disculpar por algo, que ella había comenzado. Ella estaba violando las normas de la institución y solo se lo hizo saber.
Un poco errada, la forma en que lo hizo, pero se lo hizo saber. Minerva insistía, pero Snape tenía mejores cosas que hacer. Con una inspiración forzada, Severus tuvo que asentir a su pedido. La mujer comenzaba a fastidiarle, en sumo grado.
Se dirigió al despacho de estudios muggles y con un movimiento negativo de su cabeza, llamó, tocó la puerta. Esperó pacientemente. Bien, seguramente no quería ni verle la cara y podría huír, perfectamente.
Pero estaba equivocado. La puerta se abrió y él, miró hacia adentro. El lugar estaba...Estaba ordenado. Con un paso indeciso, entró en el lugar y miró a su alrededor. Mientras miraba, observó cómo mágicamente, las cosas se introducían en una larga valija.
No hablaba enserio o ¿sí? Miró una vez más y ella estaba al final del despacho, en la habitación. Ponía en orden sus cosas y parecía que...
-
¿Qué está haciendo?- dijo, mirándola. Ella se detuvo y ladeó la cabeza hacia él, que la miraba con curiosidad.
-
Empaco mis cosas. Ya que usted no quiere verme, señor Snape, lo mejor es que me vaya. ¿De qué me va a servir, que estemos peleando constantemente?- dijo y Snape hizo un chasquido con la lengua.
Odiaba disculparse, teniendo la razón.
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No tiene que ser, tan dramática.
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¿Dramática? Si yo le dijera a su madre: Así son todos los squibs, ¿Sería dramática?
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No sé, dónde vive mi madre- dijo Snape y ella, inspiró con rabia- el hecho es, que no debería reaccionar de esa forma. Usted comenzó la discusión, con sus..."Clases".
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Si no lo ha notado, imparto clases de teoría muggle.
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Pero no tiene que actuar como uno.
-
¡Oh, discúlpeme, señor yo lo sé todo! ¿Por qué no imparte usted mi clase?- dijo y al escuchar su camisa, con brillantes prendedores, sintió que miraba a Trelwaney. Hizo un sonido curioso, en cuanto ella se movió- Pero claro, no puede. Usted no tiene ni la más mínima idea de lo que es un muggle.
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Es cierto, no la tengo. Y sin embargo.
-
Exacto- dijo ella y cerró una de las valijas, con fuerza. Severus se llevó una mano a la frente y se preguntó, si no podía ser más molesto.
-
Y si me permite, creo que...
Guardó silencio y se llevó una mano al rostro, con violencia. Severus la contempló, mientras la mujer empalidecía, notablemente. Inspiró y luego, suspiró suavemente. La contempló, mientras guardaba la calma.
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Santo dios. Esto terminará matándome- confesó y Snape, quiso saber a qué se refería. Su cuerpo temblaba- si sigue haciéndome enojar, terminará por disminuír mi presión arterial a cero.
-
¿Peleando? ¿Haciéndola enojar?
La mujer se apartó el cabello negro del rostro y miró a su alrededor. En cuanto encontró una coleta, se hizo un largo moño. Inspiró y asintió con decisión.
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Sí, usted es capaz de sacar todo lo malo de las personas.
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Me ha insultado.
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¡Usted ha comenzado, Snape!
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¡Maldición! ¡Ni siquiera sé por que vengo a disculparme. Minerva debería...!
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¿Venía a disculparse?- dijo ella, con una mirada de asombro- asumo que es la primera vez que lo intenta, puesto que le ha salido mal.
No contestó y se dio la vuelta. No se quedaría a soportar semejantes tonterías. Mientras pensaba en comenzar a caminar hacia la salida. Carmille le detuvo, con una voz suave, perdida en los alrededores de su despacho.
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Profesor Snape, no se vaya- dijo y Snape se detuvo, meditando. ¿Y ahora qué podría querer?
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Como verá, no tengo tiempo para...
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No me siento...- confesó y Snape, arqueó las cejas. La mujer lucía pálida.
Regresó sobre sus pasos, a tiempo. Se desmayó al instante y bien, era el único que estaba allí. Seguramente dirían que eso también era su culpa.
Al entrar en la enfermería, Promfey pareció preocupada. Severus se quedó allí, mirándola. Minerva había escuchado el comentario, de una de las chicas de segundo año, que quería consultar algo con la mujer. Se adentró en la enfermería.
- Severus. ¿Acaso tuviste que ver?
Lo sabía.
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No. Simplemente se desmayó- dijo él- ¿Que podría hacerle yo?- comentó y la jefa de Gryffindor, se encogió de hombros.
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Se recuperará, solamente ha sido una baja de tensión- dijo la enfermera- necesita descansar.