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Historia 53050 — capítulo 2

Estaba desesperada. MUY desesperada. Dentro de dos noches iba a ser el ataque, y la mitad del grupo iba a salir a pelear. Me entraron escalofríos al pensar que Bree tenía que ir. Teníamos que apresurarnos con el plan, Bree no era buena peleando, y aunque me duela siquiera pensarlo moriría apenas entre al campo de batalla, y no iba a permitir eso.

Ahora me encontraba en el campo donde sería la batalla. Por orden de Victoria teníamos que ir a"reconocer el terreno", pero yo lo consideraba muy peligroso, por eso me quería ir de inmediato. Me fijé en mis compañeras, y casi me hecho a reír. Paris estaba girando en una danza muy grácil alrededor de Silva, que la miraba con amor y sonreía. Estaban cantando una canción muy vieja, creo que era celta.

-Y sêr yn canu ar yr haul yn tywynnu galon hapus calon hapus - sonriendo, aparte la vista de la rara pareja, para fijarme en las otras dos chicas. Angeline estaba hablando con Bree. Desde que Victoria había dado la orden de la primera batalla, Bree se pasaba la mayoría del tiempo con Angeline, hablando vaya a saber de que. De la nada, sentí un olor diferente, no era de vampiro, era un olor...asqueroso, simplemente asqueroso. Me puse en posición defensiva, al igual que las otras tres chicas, tapando a Bree, que estaba paralizada del miedo. De entre los árboles, aparecieron lobos. Bueno, tenían pinta de lobos, pero la altura...puff, eran enormes.

-No vinimos en ataque - empezó Angeline, pero los gruñidos de esos animales detuvieron la idea. Nos miramos entre nosotras.

-Dejad que ella se valla - empecé, señalando a Bree - No sabe luchar, apenas es una niña - vi como los lobos dudaban, pero el que parecía ser el alfa, asintió. Miré a Paris - Llévatela - ella me miro con pánico

-¡No las voy a dejar solas!

  • dijo casi llorando, aunque no podía. Silva se mordió el labio, sopesando la opción, y luego le tomo el rostro entre las manos, y la beso dulcemente.

-Vete - dijo con determinación. Ella dudó unos momentos, y luego se sacó el sobretodo. Si no hubiera tanta tensión en el ambiente, me hubiera reído de la expresión de los lobos. Paris corrió hacia Bree, y la tomo por debajo de las axilas, por las costillas. Miró una vez más a Silva, a todas nosotras, y desplegó las alas. Me alegré de que, en caso de morir, haya visto algo tan bonito. Cuando se perdieron de vista, nos volvimos las tres hacia los lobos. Estábamos en desventaja, es obvio, pero no nos iríamos, ni correríamos. En el fondo de mi cabeza (no puedo decir corazón, porque no tengo...) estaba feliz de morir, yo no había deseado esto, pero en fin, regresaría con mi familia.

-Bueno, es el fin, me alegro de haberlas conocido - dijo Angeline con una sonrisa, apretándonos suavemente las manos. Sonreí.

-Mírale el lado positivo, Rachel se juntará con sus padres y sus hermanitos, tu te juntaras con Peter, y bueno yo...creo que me contentare en que Paris quedará viva... - hizo una pausa, y luego se volvió hacia los lobos, que nos miraban atónitos - Ni se les ocurra seguirlas - añadió con un tono amenazante que nunca había escuchado en ella - Luchen con nosotras, pero ellas no tienen nada que ver - luego de eso, comenzó el infierno. Ellos eran muy rápidos, pero nosotras lo éramos más. A mi me había tocado uno de color arena, de ojos marrones. No me di cuenta de cuando me cercó, ni de cuando saltó hacia mi, solo escuché los alaridos de mis amigas, llenas de terror. Cerré los ojos, viendo a mi familia, a mis padres que me miraban con cariño, o a mis hermanitos que reían hacia mí. Sonreí. Iría con ellos de una vez. Mi mama dejó de sonreír, y negó con la cabeza. Mis hermanitos dejaron de reír, y me miraron tristemente, pero con una pequeña sonrisa. Cada vez los veía menos cerca de mí.

-¡Transfórmate, Rachel! - gritó Silva, abrí los ojos de golpe, y mire fijamente al lobo que tenía delante. Sentí los cambios en el instante. Esto de poder transformarte puede llevar tiempo, pero cuando estoy en una emergencia dura solo unos segundos. Mi cuerpo se arqueó, y mis piernas dejaron de ser humanas, para ser unas grandes y poderosas patas peludas, de color arena. Mi boca se juntó, y creció hacia delante, dejando de ser mi bonita boca. Mi oído se redujo solo un poco, y mi vista igual, pero seguía viendo mejor que un humano. Los lobos habían dejado de pelear al verme, y mis amigas aprovecharon para atacar. De pronto, empecé a escuchar voces en mi cabeza.

-*¡Que demonios ha sido eso! -*grito una voz

-No lo se, ¡Son unos chupasangres muy raros! -

-¿Pueden hablar entre ustedes?- pregunte mentalmente, con la voz de un chico joven, unos dieciocho, mas o menos.

-Chicos... - dijo una voz exactamente igual a la mia, debe ser el lobo original

-¡No, Seth! - grito la voz alfa

-La he encontrado- tras esas palabras, todo se detuvo. Los lobos dejaron de atacar, y mis amigas se juntaron al instante.

-Rachel - dijo Silva. Asentí con mi cabeza de lobo. Al poco tiempo era yo otra vez. Nos juntamos rápidamente. Los lobos parecían tener una fuerte discusión mental, que tenía como sujeto a una de nosotras.

-¿Que esta pasando? - preguntó Angeline

-Ellos pueden comunicarse mentalmente, están unidos por esa habla mental. El de color canela dijo que la había encontrado - susurré lo bastante bajo y lo bastante rápido para que solo nosotras lo escuchemos. Angeline asintió, en señal de que había entendido. Los lobos se miraron un instante, y luego corrieron hacia el bosque. Incrédulas, nos miramos.

-¿Se han...ido? - pregunto Silva, aun sin creérselo.

-No...Están aquí - dijo Angeline oliendo levemente el aire

-No se como puedes olerlo, huelen fatal - dije frunciendo la nariz en un gesto de asco. Ella me miró confundida.

-Para mi huelen de maravilla

  • con Silva nos miramos. Unos ruidos se escucharon de donde estaban los lobos. Cuando miramos hacia allí, nos sorprendimos mucho. Del bosque, salían cinco chicos de piel morena y tan altos como Angeline. Eran increíblemente fornidos, lástima el hedor que despedían. Cuatro de ellos estaban nerviosos, y el más joven de ellos, no dejaba de mirar a...Angeline.