← Historia 53277 · de
Historia 53277 — capítulo 6
Capitulo 6:No tenía sentido
"Seguís casados"
Las palabras del abogado seguían intentando calar en el anonadado rubio, ¿seguía casado? ¿Todos esos años que había estado pensando qué pasaría si las cosas hubieran sido diferentes no habían sido ciertos?
Se oyó un golpe fuera del camerino y el rubio pestañeo reaccionando, miro muy serio a su amigo, era muy capaz e inteligente pero tenía que tratarse de un error.
-Cody eso es imposible- dejo con desgana los papeles sobre el tocador detrás suyo- el padre de Mimi tiene los mejores abogados del mundo, el mismísimo Adam Mackenzie llevo el tema, créeme ese hombre no comete errores.
Cody ni siquiera se inmuto, a veces su frialdad asustaba al mismísimo Yamato, al que la prensa le apodaba el rey de hielo, por los numerosos romances fallidos que se le atribuían.
-Ya era mayor cuando lo hizo, tal vez se equivoco.
Matt alzo una ceja divertido.
-¿Mackenzie?
-Ya te he dicho que no es válido, es un error estúpido, es normal que no os dierais cuenta, el error es en la fecha de nacimiento de Mimi,- Matt miraba desconfiado al castaño mientras recogía la carpeta marrón y empezaba a pasar páginas en blanco y negro, paginas que nunca se había detenido a leer- como sabrás Mimi nació en 1989 un año después de ti, pero en la sentencia de divorcio pone 1889 y a menos que Mimi tenga 121 años , la sentencia es errónea,-Matt oía solo a medias a Cody, su fija
estaba fija en la fecha que ponía en el papel blanco, ¿Cómo podían haber cometido un error tan idiota?- No obstante como aun no han transcurrido seis años, es anulable,- al ver la cara de incredulidad de Matt añadió- vamos que no es válido.
-¿Qué pasa si pasan seis años?
-Que se anula por defecto, se considera un error administrativo que nadie quiso ver…
Matt miro al chico serio y bajo la vista al papel que tenia entre las manos.
-¿Y si quisiera verlo, que pasaría?
-Bueno…- cody se encogió de hombros-a todos los efectos sigues casado con Mimi, si quieres casarte o ella quiere hacerlo - El rubio noto un dolor en el estomago si ella quiere casarse con**otro… esa posibilidad no le gustaba en absoluto- No podréis, o el matrimonio no será válido, por otro lado el problema es considerable, no hubo separación de bienes asique la mitad de tu fortuna es suya…, y viceversa- Matt sonrió, dios como le gustaría ver la cara del señor Tachikawa en esos momentos… - Por eso lo mejor sería que redactáramos un nuevo acta, firmarais y derogáramos este.
Eso sería como volver a separarse, como volver a dejarla ir, mierda, tendría que volver a enfrentarse a sí mismo, para firmar, volver a rogar a su mano que firmara, dios había pedido tantas veces una segunda oportunidad, pero él no se la merecía, por su culpa, por aquel maldito error, por esa estúpida despedida de Sora había perdido al bebe, la había perdido a ella…
-¿Crees que ella lo sabe?
Cody introdujo sus blancas manos en el traje beige que vestía.
-Lo dudo, Tachikawa a aislado bastante del mundo a Mimi estos años, sus apariciones han sido escasas o nulas, lo cual, y tú mejor que nadie lo debes saber, es extraño con la prensa de hoy en día, ella es una de las grandes herederas del mundo…
-¿Entonces nadie sabe de ella?
-Creo que hace poco Izzy me dijo algo de que había abierto un pequeño negocio en un pueblecito de la costa oeste de estados unidos.
Matt frunció el entrecejo.
-¿Por qué iba Mimi a vivir en un pueblucho escondido de estados unidos? A ella siempre le gustaron las grandes ciudades…
Cody asintió.
-Sí es extraño en Mimi…
¿Dios tanto la había dolido aquel día, que se había recluido, que había huido de todo? Maldijo en voz baja, todo ese tiempo la había imaginado vistiendo chaneles, viviendo en sus grandes apartamentos en Londres o parís, y viviendo la vida loca en Ibiza y Cannes… ¿Qué le habían hecho a su pija cabezota?
-Muy extraño… Cody…tengo que pedirte algo, entenderé que no quieras hacerlo, Mimi era amiga tuya, pero eres a la única persona que puedo pedírselo sin que el asunto trascienda- Si la prensa se entraba que Yamato Ishida estaba casado con la heredera del imperio Tachikawa sería un boom mediático sin precedentes- necesito que encuentres a Mimi, quiero saber que ha pasado, si es feliz, si está bien, luego- trago saliva con dificultad cerrando la carpeta entre sus manos- arreglaremos el tema del divorcio.
Habían pasado ya tres días desde que Cody le había informado de su estado de casado, apuro la copa que tenía en la mano y sonrió apoyado en el gran ventanal que la habitación del hotel Palace le ofrecía de Nueva York, seguro que ahora ya no era un soltero de oro…
Se separo del frio cristal y ando a tientas por la oscura habitación que iluminaba la luz de las farolas y los coches de la ciudad que nunca duerme, llevaba años acostumbrado a la soledad de esas habitaciones de hotel, a
cargar en silencio con su culpa, de vez en cuando aceptaba alguna compañía femenina, fría, sin sentido, que acababa cansándolo. Se sentó en la amplia cama, debería haber aceptado la invitación de sus compañeros de grupo e ir con ellos de fiesta, a celebrar ser el primer grupo japonés en llenar el madison, pero su mente estaba en otro sitio llevaba tres interminables días esperando una llamada, colgado al teléfono como un adolescente…
Miro los numero rojos que resaltaban del despertador de mesilla, eran las tres de la mañana, Cody tampoco llamaría ese día… Tal vez debería olvidarlo todo, dios sabia que lo había intentado, pero no podía, no podía olvidar a esa pequeña consentida de rosa que no paraba de llorar y gritar de pequeños, no podía olvidar aquella noche en el parque, aquellos ojos llenos de esperanza el día que hablo con su padre, ni el día de su boda… como olvidar ese día, el día que comprobó lo grande y dolorosa que era la caída que separaba el cielo del infierno…
FLASH BACK
-No, Claro que no, ella es MI MUJER, tengo todo el derecho del mundo a entrar en este puto hospital, me da igual lo privado que sea.
El guarda de seguridad sujetaba a Matt evitando que entrara dentro del edificio blanco donde Kari le había dicho que su padre había llevado a Mimi después de la caída.
-Mira hijo, será mejor que lo dejes, Otro guarda de seguridad lo miraba con pena- No sé que habrá pasado, pero tenemos ordenes claras de no dejarte pasar por ningún motivo.
Los ojos rojos de Matt se volvieron al hombre.
-Tengo que verla.
Su voz se quebró por el esfuerzo y la impotencia, se llevo las manos a la cara intentando creerse lo que estaba pasando con total desesperación, eso no podía ser real, ¿y si Mimi estaba mal? ¿Y si la pasaba algo? ¿Por qué coño no le dejaban pasar? Tenía que explicarle que había sido un error, que había sido un beso de despedida, que no había sentido nada,
que estaba… MALDITA SEA, estaba enamorado de ella, en su pecho la sangre volvió a latir más rápidamente, tenía que verla, apretó sus manos temblorosas dispuesto a hacer un intento más, cuando noto una mano sobre su hombro.
-Joven, no deberías hacer eso, es totalmente contraproducente para tu objetivo…
Matt frunció el entrecejo al ver un hombre de pelo canoso, de unos cincuenta y muchos vestido de frac, su cara le era levemente familiar…¿había estado en su boda? Abrió la boca para contestar pero detrás del hombre de pelo cano vio a su hermano con la mirada triste sobre él.
-TK…
-El señor Mackenzie me ha traído, él es abogado…
-¿Hay algún problema señores?
Los dos guardias de seguridad parecieron dudar.
-Tenemos órdenes de no dejarlo pasar.
-Ya veo…- contesto el viejo, luego se volvió a Matt y se encogió de hombros- Me temo que solo podrías pasar si tu mujer fuera menor de edad y tú fueras su tutor…, porque si necesitara una autorización y tú no la pudieras firmar porque estos dos amables agentes te prohíben la entrada, sería perfectamente denunciable, ganarías millones joven, y seguramente se armaría un gran escándalo que llevaría a la ruina al hospital…
Matt estaba atónito podía ver la diversión en los verdes ojos del viejo, puede que fuera más mayor de lo que pensaba en un principio, pero ¿Por qué lo ayudaba? Si había asistido a su boda… y no le había invitado él… era amigo o conocido de los Tachikawa…
-Matt… Mimi tiene diecisiete no?
La voz temblorosa de su hermano a la espalda lo saco de su ensoñación, no podía pensar en por qué lo importante era que ese viejo mañoso, le había ayudado. Miro desafiante a los dos hombres.
-He venido a ver a mi esposa: Mimi Ishida, tiene 17 años, ha tenido un accidente y voy a entrar a verla.
Uno de los guardas esbozo una tímida sonrisa y se aparto de la puerta, poco le importo a Matt que el otro lo mirara con desprecio, corrió a atravesar esas malditas puertas de cristal, llego al mostrador, y miro a la enfermera con desesperación.
-¿Mimi Ishida?
La mujer tecleo el nombre de la chica y miro al rubio que la miraba azorado.
-Lo siento no tenemos a nadie con ese nombre.
-¿Tachikawa?
La mujer no necesito teclear, recordaba perfectamente a la chica con traje de novia… miro al chico un segundo, llevaba un traje blanco roto… sin duda era el novio.
-Habitación 236.- Matt echo a correr repitiendo el número mentalmente - ¡Enhorabuena!
Matt hizo caso omiso de la mujer y siguió subiendo escaleras hasta la segunda planta, atravesaba pasillos, buscando números, intentando zafarse de todos los obstáculos que se encontraba a su paso.
Finalmente no necesito ver el número de la habitación cuando diviso al señor Tachikawa y a la pelirroja de su ayudante en un sofá enfrente de una puerta.
Yamato se detuvo frente a ellos y vio saltar de la silla al padre de la chica que fue hacia él con la cara roja de furia.
-¡HIJO DE PUTA!¿como tienes la poca vergüenza de venir aquí?
Matt no se inmuto.
-Tengo que hablar con ella- miro frenéticamente alrededor- ¿ella está bien?
-¿Y a ti qué coño te importa? ¡Todo esto es por tu puta culpa! Casi la pierdo por ti niñato, ya sabía yo que no te la merecías, eres un puto crio roba virtudes!
Matt aguantaba los insultos con asombrosa entereza.
-¿Ella está bien?
-¿Te remuerde la conciencia?
-¿Ella está bien?
-Esta mejor sin ti.
-¿Esta herida?
El señor Tachikawa se cruzo de brazos.
-Sí, sí que lo está.-Matt trago saliva asustado- Pero se recuperara, no necesitas preocuparte, puedes ir a buscar faldas por ahí, en dos días tendrás los papeles del divorcio listos.
-¿Pero qué dice? No pienso dejarlo así.
El padre entrecerró los ojos.
-¿Por qué?
-¿Se ha olvidado qué estamos casados?¿Qué vamos a tener un hijo?
El hombre lo miro con asco y lo que por un momento al rubio le pareció decepción.
-Si es por eso, no te preocupes, ella perdió al bebe en la caída.
-¿Qué?
El corazón de Matt se detuvo un minuto exacto, dejo de respirar, se sintió morir por dentro, como si le vaciaran el alma con una cuchara, él no había querido ese niño, mentiría si dijera lo contrario, no se lo esperaba, pero ahora, era como si le hubiesen arrebatado una parte de él…, ¡dios cuanto tenía que estar sufriendo Mimi!
-¿Ella lo sabe?
-Ella no quiere verte, quiere que te vayas, que te vayas con esa como se llame, o con la que tú quieras, -Los ojos de Matt se cristalizaron por las lágrimas, se lo merecía, ¿como iba a quererlo? Por su culpa había perdido a su hijo, lo único que la ataba a él, a él ,que la había robado la virginidad en un parque, que no la apoyo al principio, que beso a otra mujer el día de su boda, no la merecía, ella tenía que ser feliz, se lo merecía, y a su lado solo sería el recuerdo constante de lo sucedido… su matrimonio ya no tenía sentido por mucho que él deseara hacerla feliz, tirar esa puerta abajo y abrazarla y pedirla perdón el resto de sus días…, no ya no tenía sentido- Una cosa más, no quiero que la busques, que intentes saber de ella, quiero que te olvides de mi hija, firma los papeles dentro de dos días y olvídate que una vez conociste a Mimi Tachikawa.
FIN FLASHBACK
Se paso las manos por la cara como hiciera aquel día, había mantenido su promesa cuatro largos años, pero ahora el destino le había jugado una broma macabra, se dejo caer en la cama y miro al techo, tal vez era mejor que no supiera nada de ella…
Matt se incorporo al notal la vibración de su móvil en la mesilla, se llevo el pequeño rectángulo a la oreja y contesto.
-Ishida.
-¿Matt?
Matt contuvo el aliento al reconocer la voz.
-¿Has averiguado algo?
Cody pareció dudar.
-Vive en Watsonville, un pueblo costero cerca de San Francisco, tiene una pequeña oficina, un negocio, algo así como una agencia de viajes.
Matt frunció el ceño.
-¿Eso es todo? ¿Es lo único que has averiguado en tres días?
Cody carraspeo.
-Ha sido bastante difícil, -Se defendió al otro lado de la línea telefónica- el teléfono, la empresa, la luz, no están a su nombre si no a una pequeña sucursal de la compañía Tachikawa.
-¿Y como sabes que es ella?
-El carnet de conducir, tiene una multa de tráfico.
-¿Solo una?
Cody rio.
-Sorprendentemente sí, y es muy reciente, del ayuntamiento de esa localidad, así que debe ser ella.
-Vaya…
Hubo un silencio tenso de uno o dos minutos.
-Matt… hay una cosa más…- Matt respiro a medio de respuesta- Tiene un hijo…
La brisa marina golpeo la cara a Mimi cuando salió del pequeño local que tenia adquirido para su negocio. Bostezo cansada y se giro para cerrar la puerta principal, aquel iba a ser un buen verano, estaban a un 80 de su capacidad.
-Buenas tardes Mimi.
Mimi se volteo y saludo con una sonrisa y Susan, la rubia era la madre de un compañero de clase de Senshi.
-Qué no se te olviden las galletas para la fiesta del sábado.
La castaña sonrió divertida, aunque agotada, el sábado se iba a tomar "el día libre" para ir a la fiesta que el colegio organizaba. Más trabajo…
-Claro no te preocupes. Me voy a recoger a Sen, nos vemos.
La rubia la despidió con la mano y siguió caminando, lo bueno que tenía ese pueblo, pensó metiendo la llave en el contacto de su 4x4 era eso, le encantaba la tranquilidad, la familiaridad que tenia con los vecinos, aunque había llegando huyendo de sus fantasmas, ahora empezaba a considerarlo un hogar, para ella y Sen.
Dejo el coche frente a la puerta del porche de la casa verde en frente de la suya y se dirigió a buscar al pequeño diablillo rubio que se encontraba jugando con los perros de la señora Valery.
-¡!Sen¡ - Lo regaño la castaña llena de harina- Mama te ha dicho que no juegues con eso…
El pequeño de ojos azules levanto sus rubias cejas y se encogió de hombros a modo de disculpas.
-T e quería ayudar…
-Si me quieres ayudar ves al mueble de la alacena y coge un kilo de azucar para mamá ¿Vale?
El niño sonrió y se lanzo sin esperar los brazos de su madre de la mesa de la cocina, Mimi sonrió con la cara manchada, ¿a quién demonios había salido tan hiperactivo? Un nudo se le formo en el estomago. Tal vez era por parte de padre, pero Matt, desde que lo conocía había sido bastante tranquilo, y TK era un sol… puede que se pareciera a su abuelo, la sonrisa volvió a sus labios, su padre siempre había sido incansable…
La puerta la saco de sus pensamientos, miro el reloj de reojo, las galletas saldrían en quince minutos, se quito el delantal y se frotó camino la puerta la harina que pudo de su cuerpo. Abrió la puerta de madera blanca sin ni siquiera mirar por la mirilla.
-¿Mimi?
Mimi miro la figura alta que se encontraba al otro lado del umbral de la puerta, no podía ser… no podía ser…
-¿Matt?
Su voz son asustada, estrangulada, era él, y estaba frente a ella…
-¡¿Mamá?
Mimi observo al pequeño luchar con sus piernas para pasar por un lado y observar al extraño que había llamado a su puerta, La castaña elevo sus ojos a la mirada sorprendida que se reposaba en si hijo, eso era una pesadilla, de pronto todo fue oscuro…